Crónicas Manchurianas (0): Prólogo al Proyecto Manchukuo

La primera vez que Manchukuo se cruzó en mi camino lo hizo de incógnito. A principios de los 80, mi madre me compraba de vez en cuando monedas para mi colección en el mercadillo que ponían los sábados en la Plaza de las Monjas. Un día me trajo una que venía etiquetada en la funda como “Taiwan”. Pero los (para mí) indescifrables caracteres ocultaban un secreto que resolví unos años  más tarde, cuando uno de los maravillosos catálogos de monedas Krause cayó en mis manos (esos catálogos serían Patrimonio de la Humanidad si yo fuese dictador perpetuo de la UNESCO).

1 fen de Manchukuo. El comienzo de todo

1 fen de Manchukuo. El comienzo de todo

Tras no encontrarla entre las monedas taiwanesas, recorrí las de China una por una (¡hay como un millón! respect!) hasta localizarla en la sección “Japanese Puppet Estates” (Estados Títeres Japoneses). La verdad es que no tenía ni idea de lo que era aquello, pero recordaba haber escuchado el nombre en alguna parte. Tras buscarlo en la enciclopedia caí en la cuenta de que “alguna parte” era la estupenda película de Bertolucci “El último emperador” de 1987. En ella se cuenta la vida de Puyi, que no sólo fue el último emperador de China, sino que también fue coronado emperador de Manchukuo. A pesar de mi interés en saber más del tema, apenas pude encontrar algo, y no muy extenso, en alguna enciclopedia (¡ah! que maravillosos estos los tiempos de internet en los que toda la información está a un mísero click de distancia…).

Puyi con su uniforme de Emperador de Manchukuo

Puyi con su uniforme de Emperador de Manchukuo

Inciso musical: a mediados de los 90 mi hermano me pidió sugerencias para el nombre del grupo de música que estaba montando con sus amigos (lamentablemente “Sepultallica”, que era su primera opción, ya estaba pillado). Le propuse Manchukuo, aclarándole que podrían tener algún problemilla en el hipotético caso de triunfar en China (posible pero ligeramente improbable para un grupo de heavy de Huelva). Aunque les pareció “interesante” y “cañero” se decantaron por Weed. Un acierto, ya que reflejaba bastante mejor el espíritu del grupo.

Damos un gran salto en el tiempo y nos vamos a Tokyo en 2011. Durante una fiesta en casa de Aiko, estuve hablando con los otros 2 protagonistas de esta historia. Cris (una chica de Cartaya, Huelva, que vivió varios años en China y que ahora lo hace en Japón) y su entonces novio (ahora marido), Genya. Así como quien no quiere la cosa, Cris me comentó que la abuela de Genya llevaba varias décadas visitando su propia tumba. Como no hay nada que me guste más que una buena historia, se me pusieron las orejas como las de Spock y le pedí a Gen que me lo contase en detalle.

Su abuela resultó ser uno de los llamados zanryū-hōjin, los japoneses (en su mayoría mujeres y niños) que se quedaron atrapados en Manchuria tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial y desaparecer Manchukuo como estado “independiente”. Tras la victoria de los comunistas de Mao en la guerra civil china, las fronteras se cerraron y la mayoría de los zanryū-hōjin tardaron décadas en poder volver a Japón. Para entonces a muchos de ellos se les había dado por muertos, de ahí que, al regresar a Japón, la abuela de Genya tuviese una tumba con su nombre. Cada año iba a visitarla y poner flores frescas, preparándola para cuando fuese el momento. Afortunadamente, a día de hoy la tumba sigue esperándola y ella tiene ya cerca de 100 años.

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La bandera de Manchukuo

La historia me pareció fascinante, a la vez espejo y radiografía de lo difícil, tumultuosa y despiadada que fue la primera mitad del siglo XX. Le propuse a Genya escribir la vida de su abuela, para lo que haría falta entrevistarla extensamente y documentarnos en profundidad. Pero ella dijo que no, algo entendible ya que no debe ser nada fácil abrir la caja de los truenos y volver a pasar por una época tan difícil (los zanryū-hōjin lo pasaron muy mal).

A pesar de la negativa, me quedó muy claro que tarde o temprano iba a escribir un libro sobre Manchukuo, ya que es un tema que me fascina y sobre el que no hay demasiada información o bibliografía especifica en castellano. Como a veces los astros se alinean y casi te dan ganas de creer al cretino de Paulo Coelho, a los pocos días de decidir que había llegado el momento de ponerme a escribir el libro, Genya me dijo que él y Cris se iban a Manchuria. Gen se ha enganchado al tema y está reconstruyendo la historia de su abuela (y por extensión de su familia). Tras mirar en archivos oficiales, van a hacer un viaje para recorrer los pasos de su abuela y de sus padres, aparte de ver a la familia que aún tiene allí.

A mí me pareció uno de esos trenes que no hay que dejar pasar, así que me he apuntado al viaje (muchas gracias a Cris y Gen por acogerme y ayudarme con los preparativos). Si quieres escribir un libro, una parte importante es investigar sobre el terreno y hablar con protagonistas (si se puede claro). ¿Qué queda de la joya de la corona del sueño imperial japonés después de casi 70 años de su caída? Ya contaré en el próximo post los detalles del viaje a fondo, pero pasaré unos días yo solo visitando los lugares principales de lo que fue Manchukuo y luego me uniré a ellos a ver los sitios específicos por donde pasó la abuela de Gen.

Mi idea es hacer una serie de posts de lo que voy viendo y viviendo día a día, un formato que hasta ahora no he utilizado en el blog. La serie llevará el título genérico de Crónicas Manchurianas. No sé qué saldrá de todo esto y si seré capaz o no de escribir un libro, pero como me dijo un bicho verde una vez: “Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”. Así que a Manchuria me voy del 12 al 23 de junio, a viajar en el espacio y en el tiempo.

En esta entrevista que me ha hecho Vero en su blog, podéis leer un poco más sobre el proyecto.

Manchukuo_map

Crónicas Manchurianas (1): preparativos e itinerario del viaje

Crónicas Manchurianas (2): De Londres a Shenyang, ¿Cómo se va uno a Manchuria?

Crónicas Manchurianas (3): De Mukden a Shenyang

Crónicas Manchurianas (4): Un día con el último (o el primer) emperador

Crónicas Manchurianas (5): A la caza de edificios en Changchun y Harbin

Cronicas Manchurianas (6): La experiencia Dabalang

Crónicas Manchurianas (y 7): Epilogo. 8 cosas que aprendí viajando por el norte de China

19 comentarios en “Crónicas Manchurianas (0): Prólogo al Proyecto Manchukuo

  1. Deseando saber mas de tus crónicas manchurianas! Un proyecto que apoyo y que me gusta mucho. Suerte Nacho, porque como poco, vas a vivir una pedazo de aventura!

    • Muchas gracias Floren. Espero organizarme lo suficientemente bien para tener un rato al dia para contar lo que voy viendo, no solo sobre lo que queda de Manchukuo, tambien sobre como es Manchuria ahora…bueno, lo poco que voy a ver 🙂 Saludos!

  2. Desde aquí te expreso mi apoyo. 😀 Me ha encantado esta entrada, y la historia de Manchukuo me ha fascinado siempre (precisamente desde que vi hace unos años la peli de ‘El Último Emperador’). Enorme lo de las monedas.

    Espero poder seguir leyendo pronto tus Crónicas Manchurianas.

    ¡Un abrazo!

    • Muchisimas gracias por el apoyo Joaquin! estoy seguro que hay mas gente como nosotros a los que Manchukuo les llamo mucho la atencion. Ya os ire contando que es lo que queda de esa epoca. Un abrazo!

  3. Tal y como me comentaste por email, me parece una experiencia fascinante y muy interesante, y estoy seguro que vendrás cargado de mucha información para escribir el libro. Con muchas ganas de que nos cuentes a tu vuelta!! Si necesitas recomendaciones de lugares para comer “perro” no dudes en decírmelo!! 😉

    Un abrazo!

  4. Me ha gustado que el origen de esta idea de escribir estuviese en una enigmática moneda, jajajajjj
    Tengo un especial recuerdo familiar de esa película, fue la primera vimos los cinco en el desaparecido cine EMPERADOR.
    Curioso que el destino ponga en tu camino a una superviviente, ya me contarás a tu vuelta en persona la aventura y que material encuentras para escribir…

    • Debio ser la unica moneda que no se llevo Ilde senior de mi casa ja ja

      Lagrimillas se me han caido con lo del cine Emperador. Me acuerdo cuando los viejos cines de Huelva cerraron todos a la vez y no hubo cine durante unos meses, hasta que el emperador abrio el multisalas (bueno, 3 salas).

      Si, el pistoletazo final ha sido la historia de la abuela de Genya, que espero que podamos desarrollarla lo mas posible.

      Gracias por el comentario 🙂

  5. Hola, muy buen blog me gusto mucho. Diferente y ese inciso musical plasmo una personalidad en la escritura tremenda. Esa abuela debe estar cargada de conocimiento y lo mas seguro, es que una media hora de conversación o una media hora en silencio en su compañía probablemente seria todo una experiencia gratificante. .

    • Tu sin enterarte porque andabas de parranda por USA! 🙂 estaba seguro de que te iba a interesar. Ya te ire contando que tal me va por alli persiguiendo las huellas del pasado. un abrazo!

  6. Aquí estamos en Murcia expectantes de tus nuevas aventuras por Manchuria. Hasta se las leo a Ivan a título de cuento. No se si a él algún día le interesará saber donde esta Manchuria, pero por ahora le voy contando…
    Cuídate!

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