Crónicas de Yasuoka (y II)

Suzuko nació en Yasuoka, un pueblo pequeño y remoto situado en las montañas del sur de la prefectura de Nagano. Es la tierra ancestral de su familia, los Iwasaki, que siguen viviendo allí mismo o en zonas cercanas. Genya y yo nos fuimos a pasar unos días “al rural” japonés para conocer las raíces de Suzuko, entrevistar a su sobrino, visitar el museo de los colonos que se fueron a Manchukuo y atender la reunión anual de los supervivientes, a la que nos habían invitado.

Crónicas de Yasuoka (I)

Sexto y tercero. O tercero y sexto. Mi tercer viaje de investigación para el Proyecto Manchukuo iba a ser también mi sexto viaje a Japón. El objetivo principal del que probablemente sea mi último viaje relacionado con el libro era ir a Yasuoka, pueblo natal de Suzuko. Tocaba cerrar el círculo.

Nuevas Crónicas Manchurianas (3): Harbin de nuevo

De todas las ciudades de Manchuria/Dongbei que vi el año pasado, Harbin fue la que más me sorprendió y la más bonita con diferencia. Yo ya la conocía por su mundialmente famoso festival de hielo que todos los años atrae a miles de turistas en pleno invierno, pero no me esperaba la magnitud y belleza de su esplendorosa herencia rusa. Tocaba volver porque me había dejado dos espinas clavadas, una grande y una pequeña, y era hora de sacarlas.

Crónicas Manchurianas (6): La experiencia Dabalang

Una vez conquistada la zona de Manchuria y creado el estado “independiente” de Manchukuo, los japoneses decidieron colonizarlo siguiendo un esquema parecido al que habían hecho en Hokkaido unas décadas antes. Tras varios intentos a menor escala, a mediados-finales de la década de los 30 se creó un programa llamado “Millones a Manchukuo” para enviar allí a pueblos enteros de granjeros y agricultores de las zonas más pobres de Japón. Suzuko (la abuela de Genya), llegó a Dabalang (una aldea cerca de Huanan) en 1939 con uno de esos grupos de colonos.