La mujer que visitaba su propia tumba

Tras cuatro años y medio de arduo trabajo, por fin ha salido el libro a la venta, publicado por Ediciones Triskel. Ha sido un viaje apasionante, una de las mejores experiencias de mi vida, y espero que eso quede reflejado en el texto. La aventura vital de la creación del libro la he contado de forma exhaustiva en el blog a través de las Crónicas Manchurianas (I y II) y las de Crónicas de Yasuoka, donde describí mis viajes a China y Japón buscando al pasado de Suzuko y el fantasma de Manchukuo.

Nueva portada 4

Para aquellos menos familiarizados, el libro es una biografía (estrictamente no ficción, sin novelar) de Suzuko Sugaguchi, una mujer japonesa que vivió de 1921 a 2017 y que era la abuela de un amigo mío. En 1931 Japón, por entonces la principal potencia económica y militar en Asia y que buscaba expandirse geográficamente, invadió el noreste de China, lo que en aquella época se conocía como Manchuria y ahora como Dongbei. Desgajaron la zona de China y la renombraron como Manchukuo, un país en teoría independiente pero en la practica un estado títere que era manejado con puño de hierro por los militares japoneses. En parte para solucionar la pobreza crónica de las zonas rurales japonesas y también como parte de la colonización y “japonización” de Manchukuo, Japón decidió enviar a cientos de miles de agricultores japoneses a colonizar zonas remotas de Manchukuo. Suzuko fue una de esas personas y partió hacia Manchukuo en 1940 a vivir en las colonias agrícolas diseñadas y organizadas por el gobierno y los militares. La URSS invadió Manchukuo en agosto de 1945 y Japón se rindió pocos días después. En ese momento había 1.7 millones de japoneses en Manchukuo, unos 320.000 de ellos colonos. Se convirtieron de la noche a la mañana en refugiados en un país extranjero y sufrieron enormemente durante el tiempo que tardaron en ser repatriados, especialmente los colonos, ya que vivían en áreas remotas muy cerca de la frontera con la URSS. Y no todos fueron repatriados. Suzuko, al igual que otros miles de colonos japoneses que quedó extraviada en China durante décadas, por lo que fue dada por muerta y “enterrada” en Japón. Tras muchas vicisitudes no regresó a Japón hasta 1986, donde tuvo que ser resucitada burocráticamente.

Para quien quiera saber más puede leer las crónicas o simplemente preguntarme.

Se puede comprar en papel y en formato digital en la web de la editorial y está (o estará próximamente) disponible en librerías locales, la FNAC y la Casa del libro.

http://www.triskelediciones.es/la-mujer-que-visitaba-su-propia-tumba.html

¡Espero que os guste!

La semana que viene voy a presentar en libro en:

  • Sevilla, jueves 14 de noviembre en el Ateneo (calle Orfila 7) a las 19:00.
  • Huelva, viernes 15 de noviembre en la sala Zenobia de la Fundación Cajasol, calle Puerto 10, Planta 4, a las 18:45.

Si alguien se anima, alli nos vemos.

 

2 comentarios en “La mujer que visitaba su propia tumba

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