Nuevas Crónicas Manchurianas (3): Harbin de nuevo

De todas las ciudades de Manchuria/Dongbei que vi el año pasado, Harbin fue la que más me sorprendió y la más bonita con diferencia. Yo ya la conocía por su mundialmente famoso festival de hielo que todos los años atrae a miles de turistas en pleno invierno, pero no me esperaba la magnitud y belleza de su esplendorosa herencia rusa. Tocaba volver porque me había dejado dos espinas clavadas, una grande y una pequeña, y era hora de sacarlas.

Crónicas Manchurianas (4): Un día con el último (o el primer) emperador

La visita fue una sorpresa muy agradable. A pesar de ser (también) un “Centro de Educación Patriótica”, los textos en inglés y la audioguía eran bastante más comedidos e informativos que en el museo “18 de Septiembre”.  También había mucha más información en inglés, con muchos detalles interesantes. Pero lo mejor es lo bien conservado que están todos los edificios y cada una de las muchísimas habitaciones  y salones. Los muebles, los utensilios para la vida diaria, los pequeños detalles de decoración…todo está cuidadísimo. Más que un museo acartonado, da realmente la sensación de que Puyi y su séquito aún viven allí y que te has colado en un descuido de la guardia pretoriana.

Japón: Hiroshima, el yin

El destino de Hiroshima es universalmente conocido: a las 8:15AM del lunes 6 de agosto de 1945, un avión B-29 Superfortress de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos bautizado como Enola Gay, arrojó sobre ella la primera bomba atómica. Ésta, llamada “Little boy”, detonó a 580 metros de altura y prácticamente sobre el centro mismo de la ciudad.

Guía: Japón: Okinawa (III): Okinawa-hontō y Zamami

La mayor y más importante de las islas del archipiélago de Okinawa tiene el mismo nombre que éste y, para diferenciarla, los japoneses se refieren a ella como Okinawa-hontō o también Okinawa-jima. Su capital es Naha (unos 320 mil habitantes) y está situada al sur de la isla, donde se concentran la mayoría de los núcleos urbanos. El norte de la isla apenas tiene población y en la parte central es donde se encuentran las instalaciones militares estadounidenses.

Post marginales: 4.- La isla estonia de Saaremaa

Siempre me ha atraído pasar a alguna isla cuando viajo. Es como un viaje dentro del viaje y aumenta esa estupenda sensación de estar en un lugar remoto y lejos de todo. Debe ser porque al final de cada camino siempre hay agua, o quizás porque no puedes volver sin ayuda, aunque apenas haya 15 minutos en barco hasta el continente. En agosto de 2004 estuve 10 días recorriendo Estonia y Letonia en coche con Charlie. Después de Tallinn, el lago Peipsi, Tartu, Sigulda, Riga y la playa de Jūrmala, decidimos pasar un par de días en la isla de Saaremaa.