Crónicas Manchurianas (4): Un día con el último (o el primer) emperador

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Lunes 15 de junio de 2015

Una cosa buena de estar en China: los partidos de la final de la NBA son a primera hora de la mañana. Así que, recién levantado a las 8, veo el Game 5 de las finales en directo. Genial.
Una cosa mala de estar en China: llevo 3 días sin hablar con nadie. Los que me conocen saben que debo estar a punto de implosionar. Ayer pasé frente a una tienda de deportes y estuve a punto de comprar una pelota y llamarla Wilson.

Estoy en Changchun, la que fue capital de Manchukuo, aunque en aquella época fue renombrada como Hsinking (capital nueva). Aquí tenía su residencia Puyi, último emperador de China y posteriormente primer emperador de Manchukuo. Su increíble historia es bien conocida en occidente gracias a la oscarizada película de Bernardo Bertolucci “El último Emperador” de 1987. Por si eres más de “A todo gas 17, mesacalaoelamoto”, resumo un poco su vida.

Cuando en 1912 se declara la república en China, Puyi es obligado a abdicar. Acababa de cumplir 6 años y llevaba menos de 4 en el trono. A pesar de no ser ya emperador, le dejan seguir viviendo con toda su corte en una parte acotada de la Ciudad Prohibida. Tras un intento de restaurarlo que no cuaja (1917), es finalmente expulsado de la Ciudad Prohibida en 1924. En una decisión que marcará para siempre su futuro, le llevan a la embajada japonesa (las potencias occidentales no querían la patata caliente). Los japoneses, intuyendo que les será de utilidad en el futuro, le dejan que se pegue la gran vida unos años en Tientsin/Tianjin. En 1931 invaden Manchuria y llega el momento de jugar la carta de Puyi. Éste, que era de ascendencia Manchú, es el candidato perfecto para dar legitimidad ante los ojos del mundo al nuevo estado “independiente” de Manchukuo. Los japoneses le llevan a Changchun, donde le coronan como emperador y le instalan en un palacio en el noreste de la ciudad junto con su mujer y sus concubinas.

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Entrada al Palacio del Emperador Títere

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La sala del trono donde coronaron a Puyi

Un taxista que conduce como un asesino en serie me deja en la puerta del llamado “Palacio del Emperador Títere” (10 minutos desde la estación de tren, 7 yuanes). El ticket es muy caro para estándares chinos (80 yuanes). Para mi sorpresa tienen audio guía en inglés (20 yuanes) y me agarro a ella como si fuese mi mejor amiga (¡Wilson! ¡Wilson!). De paso pregunto si alguien habla inglés y viene una chica que se defiende un poco. Le pregunto por una oficina de turismo y sobre los edificios que quedan de la época de Manchukuo y la pobre me mira con tal cara que la conversación termina ahí.

La visita fue una sorpresa muy agradable. A pesar de ser (también) un “Centro de Educación Patriótica”, los textos en inglés y la audioguía eran bastante más comedidos e informativos que en el museo “18 de Septiembre” de Shenyang. También había mucha más información en inglés, con numerosos detalles interesantes. Pero lo mejor es lo bien conservado que están todos los edificios y cada una de las muchísimas habitaciones y salones. Los muebles, los utensilios para la vida diaria, los pequeños detalles de decoración…todo está cuidadísimo. Más que un museo acartonado, da realmente la sensación de que Puyi y su séquito aún viven allí y que te has colado en un descuido de la guardia pretoriana.

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Puyi reunido con el agregado militar japonés

La casa donde vivía el emperador era considerablemente sencilla. Un edificio de ladrillo de dos plantas, grandes ventanas y un estilo bastante sobrio sin nada que recordase a la cultura china. No lo construyeron especialmente para él, antes había sido un edificio oficial del gobierno de la provincia de Jilin. Se suponía que esta residencia era temporal y que le iban a construir un gigantesco palacio en el centro de la ciudad, pero cuando cayó el régimen apenas habían puesto los cimientos.

La colección de fotos de Puyi, la emperatriz Wanrong y concubinas como Tan Yuling es fantástica. En casi todas Puyi viste como un dandi occidental, con trajes impecables. Sin embargo, en ni una sola de ellas sonríe. Parece un hombre abrumado por un destino que no puede controlar desde el primer día de su vida. Todos los miembros de la familia dormían separados y tenían sus propias habitaciones. La emperatriz Wanrong tenía sus aposentos en la planta de arriba, junto a los de su marido. Una de las habitaciones estaba acondicionada como fumadero de opio, droga a la que Wanrong era adicta. Una de las habitaciones más curiosas del palacio era la peluquería de Puyi. El pelo del emperador era sagrado y cada vez que se lo cortaban, durante toda su vida, los mechones eran envueltos en un trozo de seda amarilla, numerados y guardados para conservarlos.

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La residencia de Puyi y su familia

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Wanrong dándole fuerte al opio

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La habitación acondicionada como peluquería de Puyi

El palacio no era solo la residencia oficial del emperador y su familia, sino que también se usaba como el lugar donde se decidían los asuntos de estado. Los japoneses construyeron edificios con despachos y palacetes con todo tipo de salones alrededor de la residencia del emperador. Puyi recibía allí a sus ministros, a los delegados japoneses y a embajadores y enviados de otros países. Si hay algo que queda claro durante la visita es que Puyi y los suyos eran técnicamente prisioneros de los japoneses, sin libertad para ir y venir cuando quisieran, siempre con la excusa de “proteger su seguridad”.

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Había muchas más cosas interesantes dentro de los muros del recinto, desde establos y una pista para practicar equitación a un refugio antiaéreo para toda la familia, pasando por el garaje con el coche favorito de Puyi. En una exposición llamada “De emperador a ciudadano” (el mismo nombre que el título que su autobiografía) contaban toda su vida y no sólo su época de emperador de Manchukuo.

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La otra gran sorpresa del día fue que, justo al lado del palacio e incluido en la entrada, se puede visitar el “Museo de la agresión japonesa al noreste de China”. Aunque el tono se vuelve de nuevo patriótico en exceso, el museo es enorme y completísimo. En él se repasa de manera detallada y cuidadosa tanto la invasión como la época de Manchukuo. Muchas fotos, muchas explicaciones en inglés, y muchos artefactos de la época, desde vajillas a medallas y monedas. Me pareció imprescindible para la información que yo estaba buscando y bastante superior al de Shenyang.

Fuera del museo hay expuesta una locomotora Powell modelo X-180 de las que surcaban las estepas manchurianas en la primera mitad del siglo XX. Fue encontrada sepultada en la tierra, restaurada al detalle y es la única que se conserva intacta. Entre el palacio y el museo estuve 6 horas recorriéndolos a fondo, hasta que lo cerraron a las 5:30 y me echaron a escobazos. Número de rostros pálidos: 1 (yo). Chinas que se sacaron fotos conmigo: 2.

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Locomotora Powell modelo X-180

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Museo de la Agresión Japonesa al Noreste de China

Como no había desayunado y dentro del recinto del palacio no había donde comprar comida, al salir llevaba casi 24 horas sin comer. Me fui a cenar a un McDonalds. No porque echara de menos algo occidental, que hasta ese momento había comido de lujo, sino porque no me apetecía la lucha diaria para tener pedir y además quería comer lo más rápido posible. La Big Mac me pareció mejor que en Londres, algo menos grasienta. 31 yuanes el menú. Tras una parada para comprar desayuno en el súper de un centro comercial enorme (no era plan de repetir el error de estar otro día sin comer), llegué al hotel a las 8, reventado de cansancio. Tras charlar un poco con mi amigo imaginario, tocaba dormir, que el día siguiente prometía ser uno de los más complicados hasta ese momento.

Crónicas Manchurianas (0): Prólogo al Proyecto Manchukuo

Crónicas Manchurianas (1): preparativos e itinerario del viaje

Crónicas Manchurianas (2): De Londres a Shenyang, ¿Cómo se va uno a Manchuria?

Crónicas Manchurianas (3): De Mukden a Shenyang

Crónicas Manchurianas (5): A la caza de edificios en Changchun y Harbin

Cronicas Manchurianas (6): La experiencia Dabalang

Crónicas Manchurianas (y 7): Epilogo. 8 cosas que aprendí viajando por el norte de China

11 comentarios en “Crónicas Manchurianas (4): Un día con el último (o el primer) emperador

  1. ¿Te has comprado ya a Wilson? Solo tu serias capaz de pasarte tantas horas en un museo …y lo de no comer en 24 horas ¿tentando a la suerte? Aunque 6 horas de museos me parecen un autentico tostón, reconozco que tuvo que ser muy interesante ver el palacio-cárcel de Puyi. Saludos Nacho

  2. Nene donde queda la tortilla patatas…. Aquí en Murcia hay un todo a 1€ inmenso de chinos que igual también te vale para sacar información. Sigue viaje viajero…nos vemos pronto. Cuídate.

  3. Muy interesante. Recuerdo la película de Bertolucci, aunque no demasiados detalles debido al tiempo que ha pasado desde que la vi. La vida de Pu Yi debió ser fascinante aunque también demasiado triste, es la sensación que me dejó la peli.

    Por cierto, yo soy capaz de tirarme un mes sin hablar con nadie sin ningún problema. Voy a tener que hacer un viaje largo a Manchuria…:-)

    • La pelicula merece una revision, no solo porque la historia es muy buena, sino porque esta hecha de maravilla y con unas imagenes tremendas. Yo la he visto un par de veces desde su estreno, y lo hare de nuevo antes de escribir el libro.

      Yo creo que la vida de Puyi es fascinante para todo el mundo menos para el, que siempre fue un desubicado y en general se sintio triste y frustrado toda su vida.

      A lo de no mantener conversaciones te acostumbras, como a todo. Yo no lo echaba mucho de menos a pesar de ser bastante parlanchin. Lo de aguantar un mes…creo que si que caeria un Wilson

      un abrazo!

  4. Bueno, no te pude seguir al día, pero ya voy por la etapa 4!!!!. Me está encantando tu periplo por Manchuria. Tendré que volver a ver la película del último emperador, la recuerdo como un tostón de peli que vi en mi adolescencia y solo recuerdo que me pareció muy triste, tras leerte me ha entrado mucha curiosidad, así que anotada!!! Ahhh que sepas que tus relatos me están entreteniendo los desayunos porque con mi compañero de trabajo nos ponemos a hablar entre el café y la tostada (gracias a Dios yo no estoy 24 horas sin comer ni tengo que comer desayunos con verdulagas varias por muy ricos que estén ja ja ja) de Manchuria, los Japoneses, Pearl Harbor…. Un saludo y otro día continúo con tu andanzas.

    • Hola! Que sepas que tus comentarios son de los que animan a seguir escribiendo. Muchas gracias 🙂

      A mi la peli, con 15 años, también me pareció un poco lenta y pesada. Pero la volví a ver años después y me gustó muchísimo. La segunda revisión, no hace demasiado, aun más. Ya me dirás cuando la vuelvas a ver.

      Buenos desayunos son esos, en lugar de hablar de futbol 😁😁

      Saludos!!

  5. La primera ciudad de Dongbei que visite fue Changchun, donde tuve la suerte de estudiar una beca de chino. El palacio imperial es quizas el unico monumento relevante de la ciudad, y traslada a los visitantes a la pelicula del ultimo emperador, es increible ! (parte de la misma fue rodada alli). La ciudad de Changchun es quizas la mas radical de Dongbei, muy sovietica y muy poco china, quizas sea porque es una ciudad relativamente nueva y porque los pocos edificios de estilo asiatico que conserva son japoneses y no chinos, vestigio de la ocupaacion del 1933 al 1945. La cudad mas autentica de Dongbei, tambien la mas desconocida! Despues fue a vivir a Shenyang y cada vez que visitaba Changchun de nuevo era como viajar atras en el tiempo, menuda diferencia! Gran viaje y gran articulo!

    • Changchun es menos atractiva que Shenyang y con menos cosas que ver, pero para mí fue la más emocionante porque encontré los antiguos edificios ministeriales de Manchukuo en Xinmin St.
      El Palacio de Puyi fue una visita perfecta, me dejo muy sorprendido lo bien que lo tienen cuidado y montado, aparte de la cantidad de historia que flota en él.
      Cuando unos días después de regresar del viaje vi de nuevo “El Último Emperador”, la parte que más me gustó no fue la de la Ciudad Prohibida, sino la del palacio de Changchun, grabadas en allí mismo. Me trajo muchísimos recuerdos. Qué maravilla de película y que bien que les dejasen grabar in situ.
      Si vuelves por Shenyang y Changchun y quieres viajar aún más en el tiempo, quédate en los antiguos hoteles Yamato. Son una pasada!
      Saludos

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