Holanda: los molinos de Kinderdijk

Cuando pensamos en visitar Holanda, aparte de otras cosas algo más psicotrópicas, lo primero que se nos viene a la cabeza son los famosos molinos de viento. Y Kinderdijk (“el dique del niño” en holandés) es, junto con Zaanse Schans, el mejor y más famoso de todos los lugares del país para ver molinos. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.

Japón: Miyajima, el yang

Aunque se la conoce popularmente como Miyajima (宮島, la isla del santuario), su nombre real es Itsukushima (厳島). Situada a pocos minutos de la costa en la Bahía de Hiroshima, es uno de los destinos más conocidos y visitados de todo el país. El torii “flotante” que da la bienvenida a la isla es una de las fotografías más icónicas y omnipresentes de Japón. Su fama viene de antaño: el Santuario de Itsukushima fue incluido en una lista del año 1643 llamada “3 paisajes de Japón”, en la que el erudito Gahō Hayashi nombraba los (en su opinión) 3 lugares más hermosos del país.

Japón: Hiroshima, el yin

El destino de Hiroshima es universalmente conocido: a las 8:15AM del lunes 6 de agosto de 1945, un avión B-29 Superfortress de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos bautizado como Enola Gay, arrojó sobre ella la primera bomba atómica. Ésta, llamada “Little boy”, detonó a 580 metros de altura y prácticamente sobre el centro mismo de la ciudad.

Guía: Japón: Okinawa (III): Okinawa-hontō y Zamami

La mayor y más importante de las islas del archipiélago de Okinawa tiene el mismo nombre que éste y, para diferenciarla, los japoneses se refieren a ella como Okinawa-hontō o también Okinawa-jima. Su capital es Naha (unos 320 mil habitantes) y está situada al sur de la isla, donde se concentran la mayoría de los núcleos urbanos. El norte de la isla apenas tiene población y en la parte central es donde se encuentran las instalaciones militares estadounidenses.

Estonia: Tallinn en 2004, Tallinn en 2014

Hoy en día Tallinn es una ciudad muy conocida entre viajeros y no tan viajeros, con Riga a cierta distancia pero también con un sitio en el mapa. En 2004 en España ambos países eran bastante terra ignota a nivel turístico. Acababan de entrar en la Unión Europea y eso les había dado algo de visibilidad, pero al comentar mi futuro destino sólo escuchaba referencias a Eurovisión (¡ugh! ¡el horror!) y varias veces la pregunta “¿no te da miedo ir, si la guerra acaba de terminar hace nada?” por aquello (supongo) de que Balcanes y Báltico tienen las 3 primeras letras iguales.