Guía: Grecia: la isla de Milos, playas y belleza geológica

Milos, la isla más al suroeste del archipiélago de las Cícladas, no quiere saber nada de la fama y el exagerado bullicio turístico de sus primas Santorini o Mykonos. Se contenta con tener más playas que ninguna otra y una belleza especial y diferente gracias a los caprichos de la geología. Bueno, también lleva con orgullo el haber exportado a la más glamourosa de sus habitantes: la Venus de Milo, que ahora reside en el Louvre.

Holanda: los molinos de Kinderdijk

Cuando pensamos en visitar Holanda, aparte de otras cosas algo más psicotrópicas, lo primero que se nos viene a la cabeza son los famosos molinos de viento. Y Kinderdijk (“el dique del niño” en holandés) es, junto con Zaanse Schans, el mejor y más famoso de todos los lugares del país para ver molinos. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.

Holanda: Oda a Utrecht

Hay ciudades que pasan a ser una referencia en tu vida por elección, mientras que otras lo hacen por una mezcla de destino y casualidad. En mi caso Roma o Londres entrarían en la primera categoría y Utrecht o Nara en la segunda. En Utrecht (pronunciado utrejjjjjjjjjt) pasé unos meses gracias a mi primer trabajo en verano de 2001 y se ganó instantáneamente y para siempre un lugar en mi corazón. Habitualmente olvidada por los turistas y rara vez en los puestos de honor de las listas de lo mejor de Holanda, tras recorrer la mayor parte del país yo pondría a Utrecht solo por detrás de Ámsterdam en mi lista personal.

Estonia: Tallinn en 2004, Tallinn en 2014

Hoy en día Tallinn es una ciudad muy conocida entre viajeros y no tan viajeros, con Riga a cierta distancia pero también con un sitio en el mapa. En 2004 en España ambos países eran bastante terra ignota a nivel turístico. Acababan de entrar en la Unión Europea y eso les había dado algo de visibilidad, pero al comentar mi futuro destino sólo escuchaba referencias a Eurovisión (¡ugh! ¡el horror!) y varias veces la pregunta “¿no te da miedo ir, si la guerra acaba de terminar hace nada?” por aquello (supongo) de que Balcanes y Báltico tienen las 3 primeras letras iguales.

Post marginales: 4.- La isla estonia de Saaremaa

Siempre me ha atraído pasar a alguna isla cuando viajo. Es como un viaje dentro del viaje y aumenta esa estupenda sensación de estar en un lugar remoto y lejos de todo. Debe ser porque al final de cada camino siempre hay agua, o quizás porque no puedes volver sin ayuda, aunque apenas haya 15 minutos en barco hasta el continente. En agosto de 2004 estuve 10 días recorriendo Estonia y Letonia en coche con Charlie. Después de Tallinn, el lago Peipsi, Tartu, Sigulda, Riga y la playa de Jūrmala, decidimos pasar un par de días en la isla de Saaremaa.