Fechas: 24/01/2012 al 31/01/2012

Visado: No hace falta visado si se tiene pasaporte español, británico, norteamericano o japonés. Para otros países aquí.

Moneda: la moneda local es el dólar caribeño (EC$, Eastern Caribbean Dollar). Aceptan dólares americanos en todas partes aunque la mayoría de las veces te devuelven el cambio en dólares caribeños. El cambio es más o menos fijo a US$1 = 2.67 EC$.

Detalles del vuelo:

London Gatwick (LGW) – Santa Lucía Hewanorra (UVF). Vuelo directo con British Airways en un Boeing 777. El tiempo de vuelo a la ida fue de 8h40m y a la vuelta de 7h40min. El vuelo de vuelta tuvo un retraso de más de dos horas porque el avión salió tarde de Trinidad y Tobago. Ambos vuelos prácticamente llenos. El aeropuerto está al sur del todo de la isla, junto a al pueblo de Vieux Fort. El trayecto desde el aeropuerto hasta la zona de Rodney Bay lleva entre 1h 30min y 1h 45min aproximadamente.

Alojamiento:

Fuimos con un pack comprado en Trailfinders que incluía vuelo, hotel (alojamiento y desayuno) y traslados del/al aeropuerto. Salía más barato comprarlo todo junto en un pack que el hotel y el vuelo por separado. Todo bien por parte de Trailfinders, ninguna queja.

Hotel Coco Palm Rodney Bay

http://www.coco-resorts.com/index.php

Muy contentos con la elección porque era lo que andábamos buscando. No demasiado grande, más hotel que resort, recluido, lo suficientemente alejado de la (ruidosa) calle principal para que fuese muy tranquilo pero a 5 minutos andando tanto de la estupenda playa de Reduit Beach como de los restaurantes y tiendas de la zona. El edificio es un conjunto de casas de dos plantas de estilo colonial. Las habitaciones eran muy amplias, luminosas y cuidadas, además de muy limpias. El servicio muy atento y sobre todo encantadores, una constante en la isla. La cama era de 1.80 metros de ancho. Muy recomendable, probablemente repetiríamos en este hotel si volviésemos a SL. En distintos foros y webs recomiendan evitar las llamadas “habitaciones criollas” que pertenecen al hotel pero están fuera del recinto y junto a la calle principal. Con todo el ruido de los coches y los bares no se debe pegar ojo. Tienen wifi gratis. Tuvieron el detallazo de darnos una habitación para ducharnos el último día al volver de la playa después de haber hecho el checkout.

El desayuno lo sirven en el restaurante del hotel, llamado Ti Bannane, que tiene forma de choza gigante. El desayuno incluido en el pack podía ser continental (cereales, fruta, tostadas) o inglés (huevos, pancakes, salchichas). Ambos estaban muy buenos.

Puesta de sol en Reduit Beach

Coche de alquiler y conducir en Santa Lucía: miramos en un par de compañías en la zona de Rodney Bay y acabamos alquilando con Drive-a-matic a través de la representante de Trailfinders. Los precios eran prácticamente idénticos en todas las compañías. Nos dieron un Suzuki Jimny automático bastante nuevo y en muy buen estado.

El precio total por dos días fue de US$207 (EC$552.69) desglosado de la siguiente manera:  US$61×2 de alquiler + US$12×2 de reducción de la franquicia del seguro (en inglés CDW: Collision Damage Waiver) + US$5×2 de impuesto local + US$21 del permiso de conducir en la isla + US$30 de prepago de gasolina. Como en otras islas caribeñas el permiso local de conducir se paga una sola vez y tiene una validez de 3 meses, pero es obligatorio hacerlo la primera vez que vas a conducir en la isla.

Lo de tener que hacer un prepago de la gasolina me pareció una pequeña estafa pero lo hacían en todas las compañías en las que preguntamos, así que no hubo opción. Te dan el coche con el depósito medio lleno “para que no tengas que molestarte en ponerle gasolina” y lo puedes devolver vacío. Pero si apenas usas el coche y lo devuelves con prácticamente toda la gasolina que tenía no te devuelven nada de los 30 dólares.

Si te atienes a las carreteras principales, conducir en Santa Lucía no me pareció difícil. Hay que ir con un poco de cuidado porque la isla es muy montañosa y las carreteras son muy viradas y con fuertes pendientes, aunque el asfalto está en general bien (lo que no quita que haya algún hoyo que otro). En teoría hace falta un 4×4 para llegar a ciertas partes cuando te sales de las mencionadas carreteras principales y te metes por los caminos de los parques naturales, pero por las zonas por las que fuimos nosotros todo eran carreteras buenas y un coche normal llegaba bien. No me pareció que los isleños condujesen mal o alocadamente y en general nos sentimos seguros y poco o nada tensos.

Buceo: fui un día a bucear con la compañía Eastern Caribbean Diving (www.easterncaribbeandivingstlucia.com). Hice la reserva en Tours-”r”-us, que tiene una oficina frente al hotel. Creo que ECD fue una buena elección, profesionales pero a la vez relajados y agradables. El precio fue US$120 por mis 2 inmersiones y US$71 por el snorkel de mi mujer (todo el equipo incluido).

Me dijeron que el mejor sitio para bucear de la isla es en la reserva marina que está frente a los Pitons y fuimos a esa zona (hay otra posibilidad interesante que es bajar a ver un pecio que está un poco más hacia el norte). El paisaje marino fue espectacular, se puede ver un tercer “piton” que está sumergido y bastantes peces de diferentes tamaños y colores, aunque no vimos ninguno grande. Ambas inmersiones fueron frente a los Pitons, así que las vistas desde el barco eran fantásticas. Muy recomendable ya sea para buceo o para snorkel.

Si tenías pensado coger el tour en barco para ir a ver los Pitons, si vas a bucear al la reserva marina se hace prácticamente el mismo recorrido, así que te la puedes ahorrar y matar dos pájaros de un tiro. Mientras descansábamos entre las inmersiones y al acabar nos dejaron tiempo de sobra para admirar y disfrutar el paisaje y bañarnos un rato, además de irnos contando detalles sobre las zonas y los pueblos que íbamos pasando. En general una excursión perfecta (nos recogieron a las 7:45 y nos trajeron de vuelta a las 16:00).

Izumi con el Suzuki Jimny

Comer

En general los restaurantes de la zona de Rodney Bay son caros, con precios parecidos a los que te podrías encontrar en los Estados Unidos o Europa (una media de US$25 a US$30 por persona). Aceptan casi todo tipo de tarjetas y dólares USA en prácticamente todos ellos. Solíamos comprar bocadillos y fruta para comer en la playa, hay dos supermercados grandes y buenos (también carillos) en los centros comerciales con mayoría de productos de EEUU. En cuanto a los restaurantes a los que fuimos:

Ti Bannane

El restaurante del hotel. Tiene forma de choza y es todo de madera, con dos zonas: bar y restaurante. El bar tenía dos pantallas gigantes alrededor de la barra y ponían deporte norteamericano todo el tiempo, aunque el volumen no era molesto. Ambiente tranquilo en la zona del restaurante, buen servicio y comida muy rica (yo tomé un curry de cabra estupendo). El precio fue US$28 por persona.

http://www.coco-resorts.com/dining/ti_bananne.html

Spinnakers

Restaurante muy popular a pie de la playa de Reduit Beach, suele estar muy lleno. La comida estaba bien pero sin locuras (mejor el pescado que la carne). Pagamos US$24 por persona.

http://www.spinnakersstlucia.com/

Tríos

Lleva relativamente poco abierto y hacen cocina experimental caribeña (caribbean fussion en sus propias palabras). Un poco apartado de la calle principal en el camino a Reduit Beach. Muy bonito, con un servicio estupendo y ambiente sofisticado y agradable. Un poco más caro que los anteriores, la comida estaba rica pero de sabores fuertes e intensos, quizás no para todos los gustos. Raciones algo escasas. Pagamos US$24 por persona a pesar de pedir comida ligera.

http://baygardensresorts.com/restaurants-bars/restaurants.html

Whiskey in the Jar

Un grill con aire totalmente estadounidense en plena calle de los restaurantes. Nos lo habían recomendado. Ambiente tipo country. Tomamos costillas y estaban estupendas, aunque caras (pagamos US$28 por persona).

http://uptodatestlucia.com/listing.php?id=855

Jambe de Bois

A pesar de estar bastante alejado fuimos porque lo recomendaban efusivamente tanto en la LP como en la RG y gente de allí. Resultó ser, con diferencia, el mejor sitio en todos los aspectos. No está en Rodney Bay, sino en Pigeon Island, concretamente dentro del recinto histórico que se visita (entrando a mano izquierda al final de un camino). Tiene aspecto de sitio marinero, con una terraza estupenda junto al mar y muebles de madera de estilo rústico. La comida fantástica, el ambiente genial (con música en directo uno de los días que fuimos) y el servicio super agradable. Para rematarlo el precio es bastante más bajo que en los sitios de Rodney Bay (US$15 por persona el primer día y US$16 el segundo). El único problema es cómo llegar hasta allí desde Rodney Bay. El primer dia fuimos en nuestro coche de alquiler y todo fue muy sencillo. El segundo cogimos un bus hasta Gros Islet y desde allí caminamos 20-30 minutos. Para volver nos pidieron un taxi en el mismo restaurante que nos costó US$12. Muy muy recomendable, como demuestra el hecho de que repitiésemos.

http://www.thismenu.com/st-lucia-reviews/4-restaurants/62-jambe-de-bois.html

Petit Piton (iaq) y Gros Piton (der) desde el barco

RODNEY BAY Y EL NORTE

Rodney Bay (llamada así por el comandante de la marina británica George Brydges Rodney) está en el noreste y es la zona turística por excelencia de Santa Lucía. El pueblo en sí no es nada atractivo, más bien al contrario: un par de carreteras asfaltadas abarrotadas de todo tipo de locales. Podría decirse que es la zona más práctica ya que en apenas un par de kilómetros tienes la mayoría de hoteles, resorts, restaurantes y bares de copas de la zona, incluyendo dos grandes centros comerciales con supermercados modernos (llenos de producto típicos de EEUU) . Pero si quieres huir un poco de todo o vivir un poco la SL tal y como la perciben los lugareños, mejor otro sitio. Lo mejor de la zona sin duda es que está junto a la magnífica playa de Reduit Beach, una de las mejores playas de la isla. Es un arco de arena fina y dorada resguardado que limita al sur con el monte Pimard y al norte con la entrada al moderno (y bastante grande) puerto deportivo (uno de los mejores del Caribe, merece la pena visitarlo si te gustan los yates). El mar tiene un color precioso, el agua está muy limpia y las olas son suaves. A pesar de estar al lado de tantos hoteles y urbanizaciones en la playa se estaba bien y tranquilo, nunca demasiado llena. La zona más tranquila de Reduit Beach es la parte sur justo bajo el monte: hay sombra y snorkel aceptable entre las rocas.

No mucho que contar sobre la capital, Castries, aunque apenas le dedicamos tiempo. Muy bulliciosa, siempre parecía estar llena de gente en la calle, con la densidad aumentando al acercarte el Mercado Central y con algunas casas bonitas de estilo colonial en colores llamativos. Está al fondo de una bahía donde fondean los trasatlánticos (había hasta 3 a la vez uno de los días que pasamos) y también hay un pequeño aeropuerto (George F.L. Charles) de avionetas que conectan con las otras islas. Hay varias playas alrededor pero no las visitamos.

Siguiendo un poco la costa hacia el norte desde Rodney Bay está el pueblo de Gros Islet (gro ilé) con una estupenda playa (de hecho la continuación de Reduit Beach) que se extiende hasta la pequeña península de Pigeon Island. Aunque están muy cerca, el contraste entre Rodney Bay y Gros Islet es enorme, siendo el segundo el típico pueblo caribeño y una visión mucho más real de la verdadera vida de los habitantes de la isla. Los días entre semana da gusto ir a esa parte de la playa, está casi vacía, con algo más de gente si te pones al lado de Pigeon Island. El Domingo que estuvimos había mucha gente local haciendo barbacoas con música a todo volumen saliendo de las puertas abiertas de los coches. Les preguntamos si era algo habitual y nos dijeron que si. En Pigeon Island está en Pigeon Island National Landmark, una de las pocas visitas históricas que se pueden hacer en la isla. A mediados del siglo XVI  el pirata francés Jambe de Bois (pata de palo) usó la isla como base para atacar barcos españoles. Cuando los ingleses tomaron posesión de la isla fortificaron Pigeon Island y se pueden visitar (pagando) las ruinas de los barracones, murallas y otras construcciones militares. Desde Rodney Bay se puede ir a Gros Islet en transporte público cogiendo el autobús 1A (en realidad una minivan) por apenas EC$1.5 y tarda unos 10 minutos. Los viernes por la tarde noche hay fiesta en las calles de Gros Islet llamada Jump Up street party, con tenderetes con comida y bebida. Es bastante famosa y suelen insistir a los turistas para que se acerquen, pero nosotros no fuimos.

Pigeon Island desde Reduit Beach

El extremo Norte de Santa Lucía, al norte de Pigeon Island es una zona más remota y bastante escarpada, con villas de veraneo y urbanizaciones para extranjeros esparcidas por toda la zona, campo de golf incluido. Tiene un aire mucho más tranquilo, estilo campiña. Casi en la punta norte (Pointe du Cap) hay una pequeña y agradable cala llamada Smugglers’ Cove  (cala de los contrabandistas), a la que se llega por unas escaleras que bajan por el acantilado. La entrada está bastante escondida y sin indicaciones (tuvimos que preguntar para encontrarla). Hay un chiringuito donde además de dar de beber y comer alquilan equipo para hacer deportes acuáticos. Al estar casi en la parte atlántica había unas olas considerables y bastante resaca.

Desde Rodney Bay se puede ir en poco tiempo (media hora con coche alquilado) a Cas en Bas, una de las playas de la costa Este de la isla, la que da al Atlántico. Hay algún resort y alguna que otra urbanización pero en general está bastante más despoblado que la parte caribeña y da una sensación bastante distinta, más salvaje y expuesta. Hacia muchísimo viento a pesar de que en la zona de Rodney Bay se estaba de maravilla. La playa tiene forma de arco suave, es bastante grande y estaba prácticamente vacía. La mayoría de la gente estaba practicando deportes acuáticos, sobre todo kite-surfing y  windsurfing, aunque también vimos a gente paseando a caballo. Apenas había gente dentro del agua, pero te podías bañar bien porque la bahía está bastante protegida y no hay corrientes fuertes. Hay un chiringuito de madera grande donde sirven comidas y bebidas, aparte de tener expuesto una de las fases de un cohete espacial que debió caer cerca.

Restos de una de las fases de un cohete espacial

LOS PITONS, SOUFRIERES  Y EL CENTRO-OESTE

El centro-oeste me pareció la parte más bonita de toda la isla, sobre todo la zona de Los Pitons. La carretera que baja desde Rodney Bay está en muy buen estado prácticamente todo el tiempo. Pasando primero Castries y luego Marigot Bay, llegas al pueblo de pescadores de Anse la Raye. Es el típico pueblo tranquilo y adormilado con aire caribeño: casas de vivos colores, gente sentada despreocupadamente en los escalones del porche de entrada…comparado con Rodney Bay o incluso Castries parece otro mundo. En la calle principal (que tienes que atravesar con el coche para seguir hacia el Sur) había puestecillos vendiendo artesanía local y los minibuses con turistas paraban un rato. Una vez se habían ido el pueblo (que es muy pequeño) se quedaba semivacío y volvía a su letargo. La playa no estaba mal pero no había nadie bañándose y no invitaba demasiado a quedarse allí.

Siguiendo hacia el Sur, la carretera es muy virada (prácticamente desde que pasas Castries) y sube y baja constantemente por zonas muy empinadas, lo que hace que cada poco haya unas vistas espectaculares de las hondonadas en las que están las playas, las múltiples montañas y de los frondosos bosques que se extienden hacia el interior.  El tramo entre Anse La Raye y Soufrieres es especialmente bonito. Justo antes de empezar a bajar hacia Soufrieres hay un mirador con una vistas increíbles, con el pueblo abajo en la lejanía y el Petit Piton de fondo. Soufrieres es bastante más grande que Anse La Raye pero conserva parte del mismo aire a auténtica Santa Lucía, aunque considerablemente más bullicioso. Es un buen sitio para pararse a comer o pasear un rato. Hay que cruzar callejeando el pueblo entero para poder seguir en la carretera principal hacia el Sur. Justo antes de entrar en Soufrieres hay un desvió hacia una de las playas más famosas de la isla: Anse Chastanet. Nosotros la vimos desde el barco el día del buceo y era muy bonita, pero no fuimos con el coche.

Soufrieres con los Pitons al fondo

Nuestro destino final para pasar el resto del día fue la playa de Jalousie Beach, justo en el hueco que está en medio los dos Pitons. Aunque solo sea por ir allí merece la pena volar hasta Santa Lucía. Es uno de esos sitios que no se te olvidan jamás. Mientras te bañas en  el agua cristalina ves a pocos metros las imponentes moles de los Pitons emergiendo del agua casi verticalmente. La playa es de arena fina y aunque es pública hay que acceder entrando al resort de lujo Jalousie Plantation. Desde la carretera principal bordeas el Petit Piton y sigues las indicaciones que llevan al resort. Se deja el coche a la entrada (es gratis) y se continúa andando durante unos 10-15 minutos, siempre bajando, hasta llegar a la playa. El resort es precioso, con bungalows coloniales y un elegante restaurante-bar junto a la playa. Alquilan toallas y tumbonas. No había demasiada gente en la playa el día que estuvimos. Un sitio espectacular.

Gros Piton desde Jalousie Beach

Muy cerca de allí están los famosos baños sulfurosos y nos acercamos a ver el cráter y a darnos un baño de lodo. La entrada al volcán (con visita guiada) y a los baños cuesta EC$30. El cráter parece un paisaje lunar con el habitual olor a huevos podridos y el agua burbujeando. Se ve desde una plataforma elevada. Fuimos a última hora de la tarde, una hora antes de que cerrasen y los autobuses de tours ya se habían ido. La zona de los baños estaba muy tranquila (apenas 6 personas incluyéndonos a nosotros). El agua caliente baja por un arroyuelo hasta una pequeña piscina hecha de cemento, en la que hay cubos llenos de lodo que te untas por todo el cuerpo. De ahí el curso del arroyo sigue hasta una poza apenas unos metros más abajo donde te puedes sentar y relajar en el agua sulfurosa. El sitio tiene duchas y casetas para cambiarse.

Emisiones sulfurosas en el crater

Emisiones sulfurosas en el cráter

UNOS POCOS DETALLES MAS

- Nos habían dicho con anterioridad que SL era la isla más bonita de las pequeñas Antillas por estar completamente cubierta de densos bosques tropicales y ser inusualmente accidentada y montañosa. Por ahora estoy de acuerdo.

- Se puede subir al Gros Piton pero hay que contratar un guía en la base. Me quedé con las ganas porque en teoría es bastante duro y mi mujer estaba embarazada de 4 meses. La próxima vez será.

- Desde el puerto de Rodney Bay sale un ferry hacia la capital de Martinica (Fort de France). Es diario aunque la hora puede variar. Tarda una hora y media

http://www.express-des-iles.com/

- El bus que va desde el aeropuerto hasta Rodney Bay recorre la parte atlántica de la isla, la cruza luego entera de este a oeste para luego hacer el último tramo por la costa oeste. La parte atlántica no es tan bonita ni tan espectacular pero merece la pena no perderse detalle durante el trayecto.

Reduit Beach con el Monte Pimard

Petit Piton

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“Nadie quiere a Goliath” – Wilt Chamberlain

Hace unas pocas semanas, a mediados de Febrero, Londres volvió a ver como uno de sus edificios más legendarios era puesto en venta. Una vez más, y van cuatro. A los casi 30 años de su cierre, la mítica central eléctrica de Battersea (Battersea Power Station) languidece en un erial junto al rio Támesis, en lo que podría ser una imagen de una película de apocalipsis post-industrial. El edificio de ladrillo más grande de Europa probablemente se siente huérfano y abandonado mientras sueña con un destino tan glamouroso como el de su hermana pequeña, la Bankside Power Station, reinventada como la Tate Modern con enorme éxito desde hace más de una década.

Cuesta creer que un pueblo tan orgulloso y respetuoso con su legado como el inglés haya dejado que un edificio que fue emblemático desde su nacimiento (en encuestas de finales de los años 30 ya fue votado como la segunda construcción favorita de Londres tras St Paul) se pudra lentamente sin ser capaz de hacer algo para evitarlo. Sólo la ausencia del techo y la presencia de andamiaje en una de sus mastodónticas chimeneas de cemento dan fe de que alguna vez se intentó hacer algo para ayudar al gigante triste a reencontrarse consigo mismo y seguir perteneciendo a la ciudad a la que tanto ha dado. Muchos pensábamos que la inyección de dinero y dinamismo asociada a la celebración de los JJOO de 2012 en Londres iba a ser la llave para poner en marcha de una vez el proyecto de la BPS, pero el tiempo ha ido pasando, los Juegos casi están aquí y todo sigue igual en la zona de Battersea.

Varias encuestas aparecidas en distintos medios de comunicación demuestran que hay bastante gente (entre el 40% y el 55% de los que votaron según el medio que mires) que está a favor de la demolición del edificio (para lo que habría que sacarlo de la lista de edificios protegidos) y regenerar las 15 hectáreas que ocupan los terrenos empezando de cero.  La actual crisis económica global parece haber hecho perder la esperanza de que sea posible hacer algo con la ruinosa central y ha influido claramente en que se plantee una salida que hace apenas unos pocos años hubiese sido impensable y hasta sacrílega.

Fachada Sur vista desde Battersea Park Rd

UN POCO DE HISTORIA

- En 1925 el Parlamento Británico decide unificar y estandarizar el sistema de suministro eléctrico. Esto provoca que varias pequeñas compañías eléctricas se fusionen para formar la London Power Company, siendo una de sus prioridades la construcción de grandes centrales que puedan abastecer áreas extensas. Se elige la zona de Battersea por su cercanía al rio (esencial para enfriar el agua y para el transporte del carbón con el que va a funcionar) y por estar en el centro de Londres, zona principal para la que se iba a construir.

- El proyecto consta de dos fases (A y B) y se contrata a Sir Giles Gilbert Scott (diseñador de la no menos icónica cabina de teléfonos roja entre otras cosas) como “arquitecto para el aspecto exterior”, que se decide por el estilo Art-Decó en boga en la época. Las obras de la primera fase (A) empiezan en Marzo de 1929. En 1933 ya está funcionando y generando electricidad aunque dicha fase A (que tenía sólo dos de las chimeneas) no se completa hasta 1935. El coste total fue de £2,141,550 y durante las obras 6 personas murieron en diferentes accidentes.

Vista desde la orilla norte del rio en Grosvenor Rd

- En 1945, una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, empieza la construcción de la fase B, idéntica y simétrica en su aspecto exterior a la fase A. La fase B empieza a estar operativa en 1953 y se termina en 1955, dando a la central el aspecto actual. Una vez terminada, la BPS es la tercera central en el Reino Unido en capacidad generadora, la más eficiente del mundo entero y produce un 20% de toda la electricidad que se usa en Londres. El edificio mide 160 x 170 metros de planta y llega a los 50 metros de alto, con las chimeneas elevándose hasta los 103 metros.

- El Reino Unido nacionaliza la electricidad en 1948 y la London Power Company (y con ella la central de Battersea) son absorbidas por la compañía estatal British Electricity Authority, la cual cambiará de nombre varias veces con los años.

- En Marzo de 1975 la fase A se cierra tras más de 40 años operando. Se lanza una campaña para salvar el edificio de una posible demolición y en 1980 se le incluye en la lista del patrimonio nacional (English Heritage) como edificio protegido de Grado II . El último día de Octubre de 1983 se para la producción en la Estación B y con ello la central deja finalmente de estar activa.

- En 1986 se aprueba la propuesta para hacer de la central y los enormes terrenos que la rodean un parque temático sobre la revolución industrial británica. En 1987 John Broome (responsable del parque de atracciones Alton Towers) compra la central por £1.5 millones y empiezan las obras. En 1989 se para el proyecto, cuyo presupuesto se había disparado de £35 millones a £230 millones, por falta de financiación. En el momento de detenerlo ya se había retirado el techo para poder sacar las enormes piezas de maquinaria que había en el interior. Buscando más rentabilidad, el proyecto se intenta cambiar por la construcción de un conjunto de oficinas, tiendas y un hotel. A pesar del fuerte rechazo popular los permisos se aprueban en 1990, pero los altos costes paralizan cualquier trabajo entre 1990 y 1993.

- En 1993 Parkview International compra la central y los terrenos por £10 millones además de absorber la deuda acumulada (£70 millones). En 1996 se propone un nuevo proyecto, llamado “The Power Station” para construir un enorme centro comercial con todo tipo de locales de ocio que se aprueba en 2000. En 2005 se da luz verde a la demolición de las chimeneas porque se considera que la corrosión las hace irreparables. Un estudio alternativo contradice el resultado anterior pero Parkview quiere demolerlas y reconstruirlas de manera idéntica con la aprobación de EH.

- En Noviembre de 2006 la compañía irlandesa Real Estate Opportunities (REO) compra el lote por £400 millones. Rechazan el plan de Parkview y envían el suyo en 2008, para el que se necesita una inversión de £4000 millones. Los trabajos no se llegan a comenzar siquiera y el 30 de Noviembre de 2011 REO (y con ella la BPS) se declara en quiebra. En 2009 el alcalde Boris Johnson había rechazado la posibilidad de construir en la zona un rascacielos ecológico de más de 300 metros. Finalmente, en Febrero de 2012, después de las actuaciones judiciales pertinentes, la Battersea Power Station se vuelve a poner a la venta…

Vista desde la Gate 2, en Kirtling St

PRESENTE Y FUTURO

La venta está gestionada por la empresa Knight Frank, que promociona la central con el siguiente slogan: “el último gran espacio para desarrollar y regenerar en el centro de Londres”. Se están buscando inversores por todo el globo, centrándose en India, Rusia (en su momento se habló de la posibilidad de que el magnate del fútbol Roman Abramovich estaba considerando llevar el Chelsea a los terrenos de la central), China y Oriente Medio (una de las opciones con más fuerza). Las voces más optimistas esperan que se haya adjudicado para el otoño, una vez pasada la fiebre de los JJOO. Aunque la última vez que se vendió se estimó su valor en unos £500 millones, dada la actual situación de la economía mundial no sería de extrañar que el precio final fuese sensiblemente más bajo, entre £300 millones y £400 millones.

La operación lleva consigo la zanahoria (el ya aprobado plan para la desarrollo urbanístico con la construcción de oficinas, hoteles y centros comerciales valorada en £5500 millones) y el palo (el comprador tendrá que regenerar el edificio, que en la situación actual no puede ser demolido, con un gasto estimado de £150 millones y aportar otros £200 millones para la extensión de la línea de metro Northern Line desde la parada de Kennington hasta la zona de Battersea). La llegada del metro hasta Battersea se antoja básica para el éxito del proyecto, ya que siempre se ha esgrimido como punto negativo a la hora de hacer las inversiones necesarias que actualmente la zona donde está la central se haya muy mal comunicada, con apenas un par de pequeñas paradas de tren (London Overground) cerca y unas pocas líneas de autobuses, a todas luces insuficientes para el traslado masivo de visitantes y turistas.

Un reciente estudio ha demostrado que el edificio de la central es un regalo envenenado: si se pudiese demoler se podrían construir hasta 1200 apartamentos más, aumentando el valor de la operación en casi 500 millones de libras. El proyecto sería, en teoría,  capaz de generar 25000 empleos, 15000 de ellos directamente en el edificio de la BPS, además de crear 16000 nuevas viviendas. Un enorme impacto para una zona (Battersea) que lleva estancada mucho tiempo y un balón de oxigeno para la zona Sur del Támesis, siempre a cierta distancia en desarrollo y poder adquisitivo de sus vecinos del Norte.

Detalle del muro Este y de las chimeneas desde la Gate 1, en Cringle St

¿Qué pasaría si no hubiese comprador? Los administradores (Ersnt&Young) están legalmente obligados a mantener el edificio al ser parte del EH, pero a menos que aparezca un plan de futuro económicamente viable a medio-largo plazo el fantasma de la demolición continuará acosando a la BPS.

Se están barajando otras posibilidades y alternativas que abogan por una regeneración gradual en lugar de un todo o nada. El arquitecto Sir Terry Farrell ha presentado una propuesta que apuesta por un término medio: se mantendrían las chimeneas y las fachadas, tirándose los muros laterales que serían sustituidos por una columnata y construyendo un parque en el interior del edificio, lo que abarataría enormemente tanto el proyecto de remodelación como el mantenimiento futuro. Hace apenas unos días, Allies and Morrisons ha presentado otro proyecto (con el respaldo de organizaciones simpatizantes con la no demolición) que sigue las directrices del anterior (derribar los muros) y que añadiría una sala de conciertos techada con capacidad para unas 11.000 personas dentro del edificio de la central, un parque y un museo en una parte de los terrenos adyacentes y viviendas (en bastante menor número que en el actual plan y sin que puedan ser más altas que el edificio principal).

Actualmente el único uso que se le da a la BPS es la celebración de eventos privados en la llamada Boiler House (sala de máquinas o de calderas), una sala con el techo parcialmente acristalado construida en el medio de la central y que se ha puesto de moda para todo tipo de celebraciones, actos culturales o presentaciones (desde videojuegos a galas deportivas pasando por el pistoletazo de salida de la campaña Torie de 2010). Se puede ver perfectamente usando Google Earth.

“VISITANDO” LA BPS

Y lo pongo entre comillas porque…no se puede visitar. Como ya se ha mencionado anteriormente tanto la central como los terrenos adyacentes son propiedad privada y, salvo los eventos privados en la Boiler House, actualmente no se hacen visitas turísticas organizadas (algo que me confirmaron los trabajadores de la empresa de seguridad que vigila la entrada).

Pero aunque no se pueda entrar hay un par de sitios desde los que se puede ver el edificio desde una distancia razonablemente cercana y hacerse una buena idea tanto de su tamaño real como de otros detalles (el considerable estado de degradación en el que se encuentra, el enorme terreno que tiene alrededor y que ayuda a entender la magnitud de la tarea de regeneración y los sucesivos fracasos al emprenderla, su situación privilegiada…).

La parte norte del perímetro que rodea a la BPS da al Támesis, con lo que el único acercamiento posible sería en barco. Desde la parte oeste no hay buenas vistas porque se interponen las vías del tren y el puente Grosvenor Bridge, que impiden acercarse. Los puntos de máxima proximidad están en la parte sur y este del perímetro y coinciden con las puertas de acceso a la central.

Gate 2 (entrada principal) está en Kirtling Street y ofrece una vista del muro lateral de la central. La Gate 1, apenas 100 metros más allá pero en Cringle Street, es el punto más cercano de todos y se pueden observar con claridad los cristales rotos y el deterioro de la estructura, además de las chimeneas en más detalle. Las mejores panorámicas son o bien desde Battersea Park Road (fachada sur) o desde Grosvenor Road, en la orilla norte del Támesis justo frente a la central (fachada norte).

La mejor forma de hacer la visita andando es coger el tren hasta la estación de Battersea Park (directo desde Victoria Station en apenas 5 minutos, si además te sientas en los asientos de la izquierda hay una vista estupenda de todo el complejo cuando cruzas el rio y te acercas a la estación) o a la de Queenstown Road. Si vas a la primera ya sales a la misma Battersea Park Rd y sólo hay que girar a la izquierda y caminar unos pocos metros para ver la central. Si vas a Queenstown Road, al salir a la calle del mismo nombre hay que girar hacia la derecha (dirección noreste) y girar otra vez a la derecha en Battersea Park Road (hacia el este), ya con la BPS claramente visible. Kirtling St y Cringle St están ambas a mano izquierda y nacen en Battersea Park Rd. Una buena forma de redondear la visita es pasear por Battersea Park, justo al lado de la BPS y uno de los parques más bonitos de Londres.

Algunos links interesantes:

- Galería de imágenes de la web de la BBC, mostrando interior y exterior, todas actuales

- Galería de imágenes históricas de The Guardian

- Imágenes de diferentes ideas para desarrollar la zona

Vista desde Grosvenor Rd

Vista frontal de la fachada Norte desde Grosvenor Rd

Éste artículo ha sido publicado en la web cultural Jot Down

http://www.jotdown.es/2012/04/battersea-power-station-el-icono-abandonado/

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Aparte de recomendar “sitios poco turísticos para visitar y pubs chulos”, la otra pregunta que siempre me hacen es “¿algún sitio bueno, bonito y barato para comer por Londres?” con nula confianza en que dicha respuesta sea posible e imaginando largos días de McDonald’s y kebabs durante la visita.

La verdad es que lo de que Londres es un sitio muy caro para comer me parece más una leyenda urbana que otra cosa. Claro que hay sitios caros, y carísimos también, pero es posible comer bien, por un precio muy razonable (la mayoría de los sitios que voy a recomendar son sobre £15 por un plato principal y bebida) y sobre todo variado, muy variado. Cuenta la leyenda que cuando mi primo (sevillano/onubense) volvió por casa después de hacerme una visita de unos días, la familia y amigos le preguntaron qué había sido lo que más le había gustado de Londres (era la primera vez que iba). Y él respondió: “lo bien que he comido” ante el asombro e incredulidad del personal.

COMIDA TAILANDESA

- Busaba: un clásico con enorme éxito que ha hecho que se convierta en una cadena con varios restaurantes en el centro. Mi favorito sigue siendo el “original” de Wardour Street, famoso por las kilométricas colas que se forman en la entrada y que, milagrosamente, después de 20-25 minutos estás dentro. Las mesas son grandes y se comparten. A mi me gusta el Phad Thai, de los mejores que he probado.

http://busaba.com/

- Dim T: también es una cadena pero yo recomiendo el de London Bridge, el único al que voy. La comida está rica, precios buenos y unas espectaculares vistas de Tower Bridge desde la enorme cristalera (solamente por esto último merece la pena ir al anochecer y luego ver el puente iluminado). Entre semana suele haber ofertas, conviene mirar las típicas paginas de cupones descuento (como www.vouchercodes.co.uk).

http://www.dimt.co.uk/

- Ping Pong: los domingos tienen “todos los dim sums que puedas comer por £19.95”. Aunque sea pagar un poco más que esas £15 que menciono arriba, merece mucho la pena. Te pones hasta arriba y los dim sums que hacen están de escándalo. Ideal si estás muerto de hambre o si piensas condensar las comidas del día en una sola. También es una cadena, yo he ido al del Soho.

http://www.pingpongdimsum.co.uk//

COMIDA TAIWANESA

- Leon’s Legend: entre Chinatown y Leicester Sq. No se parece a lo que sueles comer en un chino típico y la comida está rica y muy bien de precio (generalmente sobre de £10-£11 si bebes té, que además te vuelven a llenar la taza tantas veces como quieras). El restaurante tiene un ambiente agradable, con las mesas repartidas entre varios pisos y es poco ruidoso. Recomiendo la Braised Pork Belly, plato estrella.

http://www.timeout.com/london/restaurants/venue/2%3A1901/leongs-legends

CARNES/GRILL

- Raizes: un brasileiro en la zona de Bethnal Green con todo tipo de platos de carne a la brasa que están muy ricos además de ser raciones abundantes. El precio bien también. Sirven Stella 4% Triple Filtered de barril y por solo £3 (todo un aliciente). Suele haber un ambiente muy tranquilo y se puede hablar cómodamente.

http://www.raizes.co.uk/

- Bodean’s: otro cadena clásica, con varios sitios por todo Londres. Yo he ido al de Clapham Common. Buena carne a la parrilla, sobre todo las costillas (baby ribs) y precios muy razonables. Sirven cerveza de barril de EEUU (como Coors Light). A veces tienen vouchers y ofertas, compensa comprobarlo primero.

http://www.bodeansbbq.com/

- Patogh: un persa en Edgware Road (cerca de Paddington) que probé hace poco y que pienso repetir en cuanto pueda porque nos dimos un fiestón por £15. Es pequeño y un poco cutrillo de aspecto, pero la carne estaba estupenda y cocinada en su punto. Tienen horno allí mismo y un buen entrante es pedir un pan recién hecho con humous casero. Genial en calidad / precio.

http://www.timeout.com/london/restaurants/venue/2%3A1224/patogh

COMIDA JAPONESA

- Yoshino: pegado a Piccadilly, muy habitual entre la comunidad japonesa residente en Londres. En general es un poco más caro que los otros ya mencionados, pero puedes tomar una bento “YUKI” que vale algo más de 10 libras y son un buen ejemplo de comida japonesa. La calidad de todo lo que sirven es alta.  Si estás en “modo sushi” hay varios tipos de platos y están estupendos, aunque te vas a algo más de £20.

http://www.yoshino.net/

- En el concurridísimo Japan Centre (junto a Piccadilly) hay sushi y otros tipos de comida japonesa empaquetadas para llevar desde £1.5. Todo está bastante rico y se puede comer en unas mesas que hay allí mismo, te dan palillos y servilletas. No es un restaurante, sino un sitio informal ideal para una tapa o una comida rápida. Si hace buen tiempo es perfecto para llevarte la comida a Green Park y comer bajo un arbol. Al fondo del local hay un supermercado de productos japoneses, por si te pica la curiosidad. Suele estar abarrotado.

http://www.japancentre.com/?cmd=default

COMIDA INDIA

- En Londres hay cientos de restaurantes indios que suelen ser una buena opcion para comer bien y por no mucho dinero. Pero mi favorito (con diferencia) de los bastantes que he probado es Maharani, en Clapham High Street. Yo (casi) siempre pido lo mismo (chicken korma) porque no me gusta la comida picante y es uno de mis platos favoritos. Tienen Cobra y Kingfisher de barril.

http://www.maharani-clapham.co.uk/

COMIDA RAPIDA: (posiblemente) el mejor kebab y el mejor arroz para llevar de Londres son…

- Si te apetece un kebab para llevar (o para comértelo dentro que también se puede) el mejor de todos-todos los que he probado lo ponen en pleno Soho, en un sitio que se llama Opuz Kitchen. Suele haber bastante gente pero el servicio es rápido.

http://www.qype.co.uk/place/809932-Opuz-Kitchen-London

- Y el Oscar para el mejor arroz take-away que he comido en Londres goes to…el chicken fried rice del Singapore Garden, en el numero 474 de Chiswick High Road (al oeste de la ciudad). Aunque hay un par de mesas dentro del diminuto local, es un sitio de comida para llevar. De hecho aunque te lo comas allí te lo sirven en un envase de plástico. Tiene algo especial que lo situa a años luz de los trillones de sitios parecidos esparcidos por toda la ciudad. Y cuesta £5…

http://www.qype.co.uk/place/238949-Singapore-Garden-London

Se admiten recomendaciones, opiniones, disensiones y preguntas si ya los has probado todos y quieres alguna recomendación más…

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La caída del comunismo dejó muchas imágenes para la Historia, pero la que más se me ha quedado  grabada de todas es la de la gente derribando las estatuas de Lenin, Stalin y otros próceres que les habían vigilado y amenazado desde sus atalayas de mármol durante decenas de años. Y como en cierta manera siempre he sido una persona práctica más de una vez me he preguntado: ¿Qué harían con ellas? ¿Acabaron destrozadas por la enfurecida turba como primera muestra de la recuperada libertad? ¿Vendidas como quincalla para fundirlas como el Coloso de Rodas? ¿Abandonadas en la estepa siberiana a modo de venganza histórica?

No sé qué pasaría con las estatuas en otras ex repúblicas soviéticas, pero en Lituania Viliumas Malinauskas (conocido hombre de negocios cuya familia hizo fortuna comercializando las setas, champiñones y moras de los densos bosques del sur del país) tuvo la brillante idea de alquilárselas al gobierno y montar un museo / parque temático con ellas. El sorprendente resultado se llama Grūtas Parkas, también conocido informalmente como “Stalinlandia”.

El proyecto nació envuelto en polémica desde el principio. Y no es para menos, han pasado poco más de 20 años desde la caída del muro pero muchas heridas siguen abiertas y los difíciles recuerdos están bastante frescos. Mucha gente se oponía considerando que un parque temático sobre la ocupación soviética era directamente hacer apología de dicha época y una gran falta de tacto. Sin embargo en su web Grutas Parkas dice que su misión es denunciar la ideología soviética, la cultura de la propaganda y la falta de libertad y mostrar el genocidio lituano. Cuando le preguntaron que por qué lo hacía, Malinauskas dijo que “(el parque) es mi regalo para las futuras generaciones de lituanos, que pueden venir a reírse y mofarse de estas estatuas. Significa que Lituania ya no le tiene miedo al comunismo”. Algunos de los políticos que le acusaron de sentir indiferencia ante el dolor y los sentimientos ajenos intentaron, sin éxito, cerrar el parque. Malinauskas no tuvo mejor ocurrencia que hacer estatuas de madera con sus caras y ponerlas en el parque comentando “aquellos que aun tienen miedo de las sombras del pasado se merecen estar aquí con ellas”. ¿Nostalgia o condena? Seguramente un poco de ambas. El público ha dado su veredicto y Grutas Parkas recibe más de 100.000 visitantes por año a pesar de estar bastante lejos de Vilnius.

Grūtas Parkas está cerca de Druskininkai, una pequeña ciudad balneario situada al sur del país, a poca distancia de la frontera con Bielorrusia. Es un destino muy popular entre los lituanos y nos habíamos acercado a conocerla, visitando de paso los profundos bosques primarios de los alrededores. Desde “Druski” apenas tardamos 20 minutos en llegar en nuestro coche alquilado. En mi opinión eligieron un buen lugar en el que ponerlo: un poco apartado de la carretera principal y junto a un idílico lago, un entorno tranquilo y lleno de paz en pleno Parque Nacional de Dzūkija.

A priori todo lo que yo sabía sobre el parque es que era una especie de exposición que contenía estatuas de la época soviética y que su apertura había sido muy polémica. Así que la primera impresión fue de sorpresa y cierta incredulidad al darme cuenta de que el aspecto exterior del parque imita al detalle a los tristemente célebres Gulag soviéticos.

Aspecto exterior de Grutas Parkas

Los límites están marcados por una valla de alambre de espino que se extiende por todo el perímetro. A intervalos regulares hay torres de vigilancia, algunas con maniquíes uniformados de guardias del ejército rojo y en cada una de ellas un pequeño altavoz (también de época) reproduce la misma música desasosegante que acompañaba a los presos 24 horas al día para recordarles dónde estaban y que no estuviesen tranquilos ni mientras dormían: el gran hermano siempre estaba vigilando. La “banda sonora” era, por decirlo de alguna manera, suavemente marcial, como la que ponen de fondo en documentales propagandísticos estilo NODO.

En el camino que da a la entrada al parque hay un tren como los que utilizaban para transportar a los deportados al gulag. Los vagones eran muy parecidos a los que se ven en las películas sobre el holocausto: diseñados para transporte de ganado, hechos de madera pintada de rojo y con ventanas minúsculas y cerradas con una gruesa reja. La locomotora tenía una característica estrella roja grabada en el morro. En un principio se habían planteado hacer llegar a los visitantes en un tren como éste, pero la férrea oposición de organizaciones de supervivientes del gulag lo evitaron. Era ir demasiado lejos.

El expreso Gulag (Foto por Sonia Matos)

  Una vez pasada la entrada te encuentras con un cartel explicando que  las referencias históricas las ha hecho el Centro de Investigaciones del Genocidio y la Resistencia Lituanas. A mí me pareció un gran golpe de efecto para que el parque ganase en credibilidad e interés, aunque supongo que Malinauskas no tendría más remedio tras lo comentado arriba. Aun así me cuesta imaginarme un parque temático sobre el franquismo en el Valle de los Caídos con los comentarios históricos escritos por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Quizás me falta imaginación…

Grūtas Parkas es bastante diferente a lo que me imaginaba. Mucho más grande (cubre 20 hectáreas), bien montado e interesante que el “puñado de estatuas medio oxidadas arrambladas en una esquina” que yo esperaba. Además de diversas estatuas y bustos de Lenin, Stalin o Marx (las más repetidas), también hay grupos escultóricos representando idealizaciones de valores comunistas: estoicos soldados, trabajadores de aspecto incansable o mujeres con aire adusto y marcial representando la Victoria o el esfuerzo proletario (por ejemplo una enorme de Madre Kryzhkalnis, supuestamente simbolizando al ejército rojo que trajo la liberación del nacionalismo burgués).

Partisanos soviéticos guiados por Antanas Snieckus

Pero algunas de las que me resultaron más llamativas fueron las de los “renegados”, ciudadanos lituanos que fueron parte del bando soviético y los lituanos consideran traidores a la patria, como Vincas Kapsukas y Feliksas Baltušis-Žemaitis o figuras polémicas como Antanas Snieckus. Un buen detalle es que la gran mayoría de las estatuas tienen leyenda explicativa en inglés incluyendo una foto con el emplazamiento original del que habían sido retiradas, generalmente en sitios prominentes de las principales ciudades lituanas.

Foto de familia

Recorrer el parque entero lleva bastante tiempo ya que hay decenas de estatuas y más de 3 kilómetros de estrechas pasarelas de madera, también de estilo gulag. Uno de los mejores sitios es la denominada Casa Museo o Centro de Información, construida en madera e imitando las casas de campo soviéticas típicas de los 40 y los 50. Dentro hay todo tipo de artefactos y memorabilia soviética: banderas de todas las ex repúblicas, medallas militares y conmemorativas, uniformes, objetos de uso diario… Las paredes están empapeladas con posters de propaganda y con las paginas frontales del periódico oficial del régimen en Lituania, que te llevan en un viaje en el tiempo con las noticias más importantes ocurridas durante la ocupación soviética (muertes de Stalin, Breznev, Andropov y Chernienko, congresos del Partido Comunista Lituano, Gagarin en el espacio, visitas de altos mandatarios a Lituania…). Hay notas explicativas en ingles por todas partes, lo que no suele ser demasiado habitual en museos de este tipo y se agradece muchísimo.

Estatua de Lenin junto a la entrada a la Casa Museo

Banderas y periodicos en el interior de la Casa Museo (Foto por Sonia Matos)

La otro casa que se puede visitar contiene la Galería de Arte, con pinturas realistas soviéticas mostrando a sus líderes históricos, entre ellas múltiples retratos de Stalin y Lenin, el temible Dzerzhinsky (creador del terror rojo) en el Kremlin y por supuesto no falta una idílica de trabajadores cosechando. Para que no falte el aire a parque temático de visita familiar el complejo contiene una cafetería, un pequeño zoo y un parquecito para dejar a los niños jugando. El 9 de Mayo, aniversario de la victoria soviética sobre el fascismo, un grupo de actores vestidos de soldados recrean desfiles y otros actos habituales de esa fecha. Como llegar usando transporte público.

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