Helsinki siempre me ha parecido una ciudad que se visita de paso, ya sea porque te toca estar un día allí haciendo escala, porque vas por trabajo y la ves en los ratos que te quedan libres o porque es una parada corta antes de seguir hacia otro lugar dentro de un viaje multidestino. Es raro que alguien te diga que ha ido a pasar unos días en la capital de Finlandia para conocerla a fondo y que era algo que siempre había querido hacer desde niño/a.

Y la verdad es que sin ser una maravilla en Helsinki se pueden pasar un día o dos bastante agradables, sobre todo si te hace buen tiempo. Casi todas las cosas más interesantes están cerca unas de otras y se pueden visitar fácilmente andando, sin necesidad de coger transporte público o taxis. El post tiene un poco de trampa porque la lista de cosas que comento no las hice en un solo día (de hecho estuve dos veces, una en pleno verano y otra en Noviembre), aunque creo que si se organiza uno bien es posible.

Fechas: un día y medio a finales de Agosto de 2004 y 5 días a mediados de Noviembre de 2008.

ZONA DEL PUERTO Y ALREDEDORES

El puerto es el centro neurálgico de la ciudad y dónde se concentran la mayoría de las cosas que ver. De hecho lo que más me gusta de Helsinki son los grandes espacios, la sensación de amplitud que da aun cuando estás en pleno centro, además de lo orientada y abierta que está al mar. Si el día esta soleado y sin nubes gana muchísimo, aunque también tiene su algo verla en invierno con temperaturas bajo cero, un clima al que sientes que pertenece.

Una de las visitas más interesantes y digamos que “obligatoria” es la isla-fortaleza de Suomenlinna, nominada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sólo se puede llegar desde el mar, está apenas a un par de kilómetros en la entrada al puerto y conectada a el por un ferry que sale cada 20 minutos. Una vez en la isla se puede dar un paseo por las murallas (levantadas por los suecos en 1748) y ver los diversos edificios militares, varios de ellos son museos y se puede entrar. Una de las atracciones más populares es un submarino varado también reconvertido en museo y que se puede visitar. Las vistas desde las murallas de Suomenlinna son estupendas: el Golfo de Helsinki y el Báltico mas allá, la multitud de islas de la bahía, la panorámica del puerto y del centro de la ciudad… En 2-3 horas se ve todo razonablemente bien salvo que quieras entrar en todos los museos y verlos a conciencia

El submarino de Suomenlinna

Los lugares más destacados del centro de la ciudad son las dos plazas principales, la del Senado y la del Mercado. La amplísima plaza del Senado, diseñada junto con los edificios que la rodean por el arquitecto C.L. Engel a principios-mediados del siglo XIX (al que le dieron plenos poderes para arrasar con todo lo que hubiese antes), conecta el centro de la ciudad con el puerto. El edificio que la domina (y no solo a ella sino a toda la ciudad) es la Catedral, de estilo neoclásico y que tardó 22 años en construirse (1830-1852). Su color blanco contrasta con los ladrillos rojos de la Catedral Ortodoxa de Uspenski que está un poco más hacia el Este, tambien en un promontorio y visible desde cualquier punto del puerto. Los otros edificios que flanquean la plaza son el Senado y la Universidad.

La Catedral de Helsinki

La Plaza del Mercado está junto al puerto y bañada por el Báltico. Suele ser una de las zonas más animadas de la ciudad durante el día, con decenas de tenderetes que venden souvenirs (cuando yo estuve había varios puestos que vendían gorros de piel) y comida escandinava. Un clásico es comerte un arenque crudo encebollado. Está rico pero tiene un sabor bastante fuerte, y el regustillo a arenque en la boca te puede durar el resto de la semana. Abstenerse parejas de luna de miel. En verano hay mucho ambiente, sobre todo si hay uno o más cruceros visitando la ciudad.

Se puede dar un paseo bastante agradable por las dos calles principales del centro: la peatonal Aleksanterinkatu y la larguísima Mannerheimintie. Hay muchos edificios Art Noveau interesantes. Una cosa que me llamó la atención es que hay muchas calles y estatuas con nombres relacionados con el Imperio Ruso (Aleksanterinkatu por el emperador Alejandro I, las calles que la cruzan llevan los nombres de su familia, hay una estatua de Alejandro II frente a la Catedral). Pensé que después de la amargura dejada por la Guerra de Invierno (invasión soviética durante la Segunda Guerra Mundial) borrarían cualquier referencia positiva al “ruso invasor”, pero se ve que decidieron dejar las cosas como estaban.

Catedral Ortodoxa de Uspenski desde el puerto

UN POCO MAS LEJOS DEL PUERTO

La Iglesia de Temppeliaukio, excavada en un roca pero con la bóveda del techo acristalada que deja entrar la luz natural, me pareció muy interesante y creo que merece la pena verla. Cuando yo estuve era por la tarde noche en invierno y no había nadie. Además es una buena ocasión para callejear por una zona con menos turistas.

También me gustó la zona donde están el Estadio Olímpico y el resto de pabellones de deportes. Hay que seguir subiendo Mannerheimintie hacia el Norte, pasando el lago Töölönlahtiy el edificio de la ópera. El Estadio se construyó a finales de los 30 porque Helsinki iba a ser la sede de los Juegos Olímpicos de 1940, aunque al final la SGM lo impidió y se acabaron celebrando en 1952.

Si vas en invierno y aunque no estés muy familiarizado con el hockey hielo, intenta no perderte un partido de la SM-liiga, una de las mejores de Europa. Hay dos equipos de Helsinki y uno de ellos, el HIFK, juega en el Helsinki Ice Hall que está junto al Estadio Olímpico. Compré la entrada el mismo día y no tuve problemas, me costó 18€ en 2008 y pase un rato estupendo. Al menos cuando yo fui la gente estuvo bastante calmada, sorprende estando acostumbrado al ambiente en los pabellones de baloncesto españoles.

Desde el puerto hasta la Zona Olímpica puede haber unos 35 minutos andando relajadamente.

En verano vimos conciertos de DJs en escenarios montados en algunos parques de la ciudad. Había bastante gente, pero sentada y un poco a lo suyo, escuchando la música de fondo pero sin prestar atención al DJ.

UN BUEN SITIO PARA COMER

De los varios sitios que probé el mejor con diferencia fue uno recomendado en LP, Ravintola Kuu (la web esta en finlandés pero al menos sirve para saber dónde está, bastante céntrico). Pedí el plato mas típico: arenques fritos del Báltico y estaban estupendos. Cerveza + plato principal + postre fueron 31€ en 2008. Pero es que Helsinki para comer es carísimo, junto con Dublín y Moscú lo más caro que he conocido en Europa, ríete de Londres. Por ejemplo probé una pizzería del centro (Virgin Oil Co) y acabé pagando 29€, así que como 31€ parecía razonable volví a repetir en Kuu.

Otros detalles que pueden ser útiles: el taxi desde el aeropuerto hasta el centro me costó 36€ (en 2008). La vez que fui con mi empresa me quedé en el Hotel Scandic Continental (4*), frente al lago Töölönlahtiy. Muy buen hotel, con habitaciones limpias y confortables. Pagué £93 por noche con desayuno buffet (bueno) incluido. Te dejaban usar sus bicicletas gratis.

Si por lo que sea tienes muchos días por delante en Helsinki lo mejor es coger el ferry e irte a Tallinn, mucho más bonita y divertida, pero esa es otra historia para otro post.

Mucha policía, poca diversión (I)

MARRUECOS 2006

El siguiente capítulo es en Agadir, Marruecos. Estaba viajando solo y había alquilado un coche para bajar por la costa hasta Sidi Ifni. Ya de vuelta en Agadir para devolverlo callejeaba un poco perdido buscando las oficinas de la compañía de alquiler.

Pasé un par de veces por la misma calle y en el momento en que mi cara de despiste debía ser mayor vino corriendo hacia mí un policía que estaba en la acera contraria (calle de 4 carriles, 2 por cada lado) esquivando coches y haciendo gestos ostensibles y enérgicos para que me echase a un lado. A la misma vez otro policía, con una especie de joystick del Spectrum en la mano, echó a correr hacia el coche. Cuando el primer policía llegó a donde estaba aparcado empezó a hacer aspavientos bastante melodramáticos con los brazos en alto diciendo “la vittese! la vittese” y se volvía a su colega, que entretanto había llegado y estaba sin resuello, como preguntándole “¿no es verdad que iba a toda pastilla?”.  El otro respondía afirmativamente con movimientos de cabeza y enseñándome el cacharro que resultó ser  una pistola de medición de velocidad, la cual milagrosamente (y convenientemente) mostraba el número 67.

A pesar de que estaba claro que era una encerrona, era imposible no tomárselo con cierto humor. Era asombroso lo bien compenetrados que estaban y lo ensayado que lo tenían. Se me venían éstas imágenes a la cabeza

y no podía reprimir una media sonrisa mientras Hernández y Fernández repetían las mismas cosas una y otra vez cada vez más acalorados.

Al verme sonreír el poli que llevaba la voz cantante sonrió también, dando por supuesto que nos entendíamos y que su admirado público no los iba a decepcionar. Me dijo: “son 300 dirhams” (curiosamente un poco menos de 30€, se ve que en todas partes empiezan pidiendo más o menos lo mismo). Le dije: “Todo lo que tengo es 6€“ y le miré con cara de “estoy diciendo la verdad, y aunque os merecéis dinero por vuestra fantástica actuación todo tiene un límite”.  Se los tendí y los hizo desaparecer en su bolsillo en un nanosegundo (debía ser prestidigitador aficionado en sus ratos libres) y me preguntó: “¿qué estás buscando?”

Le dije el nombre de la compañía de alquiler y me dijo: “llega al final de la calle, primera a la izquierda, segunda a la derecha. Adiós”. Al final fue como pagar por un GPS. Volvieron a sus puestos para exprimir al siguiente turista empanado y yo salí de allí por patas (ruedas).

A todo esto, toda la secuencia descrita arriba se desarrollo en francés y mi nivel es MUY básico. Así que desde entonces, cuando me preguntan si hablo francés siempre contesto: “el suficiente como para que la poli me de el palo”

ESTADOS UNIDOS 2000

Pasé casi todo el año 2000 viviendo en Columbus haciendo el proyecto fin de carrera en Ohio State University. Una de las primeras cosas que hice una vez me hube establecido un poco fue comprar a medias con Pedro mi compañero de piso, un Toyota Tercel del 85 totalmente abollado y bastante ruinoso por apenas US$200 y al que inmediatamente apodamos el troncomóvil, en honor al legendario coche de los Picapiedra.

Un día camino del aeropuerto a recoger a Pedro que volvía de España, me encontré con un atasco en la autopista con una buena cola de coches parados. El que venía detrás mía no me debió ver frenar y se empotró a cierta velocidad contra el troncomóvil. El otro coche era un BMW grande (serie 5 creo) y prácticamente se le desintegró el morro con el impacto, hasta el punto de salpicar de aceite toda la parte trasera del mío. El troncomóvil estaba casi intacto, es decir, si se le había hecho alguna abolladura nueva ni se le notaba con tantas que tenía. Bueno, y parte del tubo de escape se le había caído al suelo, pero es que iba atado con una cuerda tras una reparación casera.

A los mandos del troncomóvil

El conductor del otro coche salió, nos preguntó si estábamos bien y se disculpó. Llamamos a la policía para que levantase el atestado y mientras esperábamos a que llegase no dejaba de mirar asombrado su ex flamante BMW, repitiendo ensimismado “mi coche destrozado y ESE coche intacto” (léase ESE con todo el desprecio posible que cabe en tres letras).

El policía, nada más llegar, nos pidió a ambos los papeles. Al poco vino hacia donde yo estaba y el dialogo que siguió fue más o menos así:

Poli: este carné de conducir no es válido (sostenía el célebre cacho de cartón español con dos dedos como si le fuese a pegar una enfermedad contagiosa)

Yo: si, si lo es. Es español, equivalente al internacional de la UE y reconocido en el código de circulación de Ohio…

Poli: (pausa) no, necesitas un carné del Estado de Ohio

Yo: no. Sólo se puede sacar a partir de los 6 meses de estancia y llevo aquí 4. Hasta entonces el español es válido (pseudo-sonrisita de “cómo ves soy un  listillo que se ha leído todos los papeles, así que déjame tranquilo”)

Poli: (pausa más larga) no. este carné no es válido y estoy convencido de ello. Estas conduciendo ilegalmente, así que me llevo el coche y te voy a dar una citación judicial

Jaque mate. Se me fue la sonrisita en un momento. A pesar de mis protestas una grúa se llevó mi coche al depósito y el desgraciado del poli nos dejó en una gasolinera en mitad de la nada. Suerte que una amiga estaba en casa y nos vino a buscar (Luisa, si alguna vez lees esto gracias de nuevo).

En las dos semanas que pasaron hasta el juicio recibí bastantes cartas y llamadas de compañías ofreciéndose a representarme para sacarle hasta el tuétano a la otra parte. Eran muy agresivas, del tipo: “no hable con nadie, no diga ni haga nada hasta que le llevemos a una clínica para un reconocimiento médico”. Estaba claro que tenían el informe policial con mis datos y así consiguieron contactarme. Supongo que será práctica común en Estados Unidos pero a mí me pareció desagradable e intrusiva. Les mandé a todos a paseo, al principio con cierta educación y luego sin contemplaciones.

El juicio fue rápido. Fui el primero del orden del día y le ensené al juez (de ascendencia hispana, se llamaba Antonio) lo que decía el código, mis billetes de avión con mi fecha de llegada al país y mi pasaporte. En apenas cinco minutos había ganado el caso. Me preguntó si quería algo mas y le dije que sí: “los 70 dólares que me han cascado por sacar el coche del depósito”. Me los devolvió sin problemas. Además me preguntó que si quería denunciar al policía porque su desconocimiento del código me había metido en este lio. Un flash con la imagen del garrulo aquel persiguiéndome con una pistola me hizo decirle al juez sin dudar que no, gracias, que iba a ser magnánimo y benevolente y que le perdonaba.

Pero como la banca siempre gana, al salir de los juzgados con expresión triunfal y listo para celebrarlo con mis amigos, me encontré con que el tiempo en el parquímetro se había acabado y que tenía una señora multa…que tuve que pagar y no hubo manera de que me la quitaran…

A pesar de esa multa esta historia tiene final feliz: unas semanas después del accidente recibí un cheque por casi US$1000. Era el seguro del BMW. Habían ido a ver el coche, lo habían considerado irreparable y ese era el valor estimado. No está mal si tenemos en cuenta que el troncomóvil siguió recorriendo indomable las carreteras de Ohio al menos un par de años más. Ese cheque pagó un viaje de 5 días a Nueva York para dos personas y unas cuantas rondas en mi añorado Out-r-Inn

BONUS TRACK: HOLANDA 2001

Verano de 2001, recién contratado por CMG me mandan a Utrecht unos meses para ir a diferentes cursos y trabajar en las oficinas centrales. La empresa me alquiló un ático en una típica casa holandesa en Schoolstraat, junto a Wilhelmina Park, en pleno centro histórico de la ciudad. Un verano fantástico.

Un Sábado de Agosto, estando Ilde y Lourdes de visita, salimos temprano para pasar el día en Brujas. Al pasar por delante de la puerta del vecino vi una bolsa de basura grande en el descansillo y me vino a la cabeza que olía muy mal desde hacía unos pocos días, así que hice una nota mental para comentarle al volver por la noche que por favor la bajase.

Cuando volvimos por la tarde noche había dos coches de policía en la puerta del edificio. Al entrar y empezar a subir las estrechas escaleras notamos que el olor era horrible y muy penetrante. Al pasar por delante de la puerta del vecino vimos que estaba abierta, había 3 o 4 policías dentro atareados y el olor era aun insoportable. Pasamos de largo rápidamente y cuando apenas habíamos entrado en el piso uno de los policías llamó a la puerta. Me preguntó si yo vivía allí y le respondí afirmativamente. Ante mi asombro me dijo que habían encontrado muerto al vecino y que debía de llevar así unos cuantos días porque estaba en estado de descomposición. Aunque la muerte parecía por causas naturales necesitaba hablar conmigo y hacerme unas cuantas preguntas.

Le contamos Alba y yo lo que habíamos hecho los últimos días con cierto detalle (resultó que Alba había sido la última persona en verle con vida 3 o 4 días antes al cruzarse con él en las escaleras). Además le comentamos que Lourdes e Ilde acababan de llegar de visita para que no les tocase interrogatorio a ellos. Subí con el agente a la buhardilla para ver si alguien podría haber entrado por allí y comprobamos las cerraduras de la calle y del balcón, que estaban intactas. Nos dejó una tarjeta por si recordábamos algo más y se fue a seguir comprobando cosas en el piso de abajo.

El momento estrella llegó al día siguiente cuando tuve que decirle al jefe del equipo y a la secretaria coordinadora lo que había pasado y que la policía me había pedido que no saliese del país por el momento “por si acaso”. La cara de la coordinadora fue un poema y el jefe holandés me miró muy serio y dijo: “¿entonces, eres sospechoso de asesinato? Esto de contratar españoles…”. Tardó unos interminables segundos en echarse a reír y darme un par de palmaditas en el hombro mientras a mi me caía el sudor a chorros por la espalda. Llevaba apenas unas semanas en la empresa…

Al final resultó que el vecino era un señor de unos cuarenta y pico que vivía en París y había intercambiado el piso con sus sobrinos para el verano, con tan mala suerte que le dio un infarto estando solo. Al no tener noticias de él durante unos días los sobrinos avisaron a la policía. Unos días más tarde la pareja que vivía en el piso subieron a disculparse, como si hubiese alguna razón para hacerlo. Se les veía muy abatidos, lógicamente.

Pero lo que mas recuerdo es que cuando el policía se fue después de las preguntas los cuatro nos quedamos anonadados y sin saber que decir, bastante inquietos, sobre todo Ilde que creo que era la primera vez que salía de España y la sobredosis de aventura le hacía respirar entrecortadamente. En esas una enorme mosca verde entró por la ventana y el comentario me salió del alma: “eh! la fiesta es abajo”. Eso hizo que se liberase la tensión acumulada y nos dio un ataque de risa nerviosa tal que no podíamos parar y que duró un buen rato. Y con la policía todavía abajo y supongo que flipando con las extrañas carcajadas que venían del piso de arriba.

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Alicudi, Filicudi, Salina, Lipari, Vulcano, Panarea, Basiluzzo y Stromboli. Ocho islas mediterráneas de origen volcánico situadas entre Sicilia y Nápoles en las que, según la mitología clásica, Eolo se refugió al huir de Icaria, dándoles su nombre. La UNESCO las incluyó en su lista de lugares Patrimonio de la Humanidad en el año 2000. Unas fotos que había visto un par de años antes cuando mis compañeros de piso Pietro y Marta habían ido fueron las responsables de que pusiera las Islas Eolias en lo más alto de mi lista de destinos preferidos. Al final entre unas cosas y otras no pudo ser hasta un par de años más tarde, en Junio de 2008.

El plan inicial era volar a Palermo y desde allí tomar un ferry para ir primero a Stromboli y luego a Salina. Dicho plan se fastidió cuando unos días antes de salir nos enteramos que habían suspendido el servicio de ferry por no ponerse de acuerdo entre la compañía naviera y el gobierno de Palermo en las subvenciones (o al menos eso publicaron). Así que al llegar a Palermo tuvimos ir en tren hasta Milazzo, en el extremo noroeste de la isla, y desde allí coger el ferry.

Al llegar a la estación nos encontramos con que, curiosamente, los trenes rápidos (InterCity) tampoco estaban funcionando por una huelga por lo que tuvimos que subirnos a un regional que paraba en todos los pueblecitos de la costa y tardamos una eternidad en llegar. Al menos disfrutamos de un paisaje precioso ya que las vías están junto al mar. Una vez en la estación de Milazzo nos dimos cuenta que llegar hasta el puerto no iba a ser fácil del todo: ningún taxi a la vista y cuando preguntamos por autobuses para el puerto sólo conseguimos respuestas vagas.

Estábamos empezando a preocuparnos seriamente cuando un señor bastante mayor con un Fiat que tendría al menos su edad nos hizo señas diciendo que él nos llevaba al puerto. Otros dos turistas extranjeros que estaban por allí se montaron en el coche que casi no se podía ni mover con tanta carga y en 15 minutos llegamos, bastante justos de tiempo para el último barco del día a las 16:30. Dada la explosión de alegría que nos dedicó el inesperado taxista creo le dimos bastante más dinero del que esperaba, pero la verdad es que nos había hecho un gran favor porque de no ser por él no hubiésemos llegado a tiempo.

El ferry tardó unas 3 horas hasta Stromboli, la isla más alejada de la costa siciliana. La primera sensación que tuve fue que una vez pones el pie en la isla te das cuenta de que el volcán y la isla son una misma cosa. La enorme caldera lo domina todo, con los dos pequeños pueblos ocupando tímidamente un rincón en una de las laderas. El majestuoso volcán lleva activo ininterrumpidamente desde hace mas de 20.000 años y según el día se ven con claridad penachos de humo saliendo del cráter. Prácticamente todo el mundo vive en el más grande de los pueblos, Stromboli, mientras que el otro, Ginostra, no tiene más que unas cuantas casas y solo se puede ir en barco. Entre ambos no llegan a 400 habitantes, aunque en verano puede subir hasta unos 800.

Admirando el volcán Stromboli al llegar

La casa en la que nos quedamos era la imagen perfecta de la casa mediterránea, encalada en blanco y con las contraventanas pintadas de azul cielo, con el patio cubierto por un emparrado y llena de buganvillas de un color intenso. Unas escaleras llevaban hasta una pequeña y desierta cala de arena oscura. Desde la playa veíamos muy de cerca Strombolicchio, una aguja de piedra coronada por un faro y que tiene un algo misterioso, como si te estuviese vigilando. El agua era fresca y transparente y al levantarnos por la mañana con las sabanas aun pegadas lo primero que hacíamos era ir a darnos un baño fantástico.

Izumi nadando con Strombolicchio al fondo

Al atardecer del segundo día hicimos una excursión en barco a la otra parte de la isla para ver la actividad volcánica. Miles de años de erupciones le han dado a esa parte de la caldera forma de herradura y le llaman Sciara del Fuoco (Río de fuego ) al ser por donde baja la lava y las piedras incandescentes cuando hay explosiones fuertes. Una vez el sol se hubo puesto se veían más claramente los “fuegos artificiales”, aunque los sonidos llegaban muy apagados desde los más de 900 metros de altitud de la cumbre. No me extraña que el volcán le diera el nombre al malo de la peli de Pinocho en la famosa versión de Disney.

El crater del Stromboli (Foto por Pietro Belli)

Los 3 días en Stromboli fueron maravillosos, llenos de tranquilidad absoluta y buena comida (comimos uno de los mejores platos de pasta que he probado en mi vida: raviolis negros rellenos de gambas). Los taxis son carritos de golf eléctricos para que no haya ni un ruido que no sea natural.

Distancias

Salina es una experiencia bastante diferente de Stromboli. Es la segunda isla más grande de las Eolias tras Lipari y tiene 4000 habitantes repartidos entre varios pueblos (Santa Marina, Lingua, Malfa, Pollara y Rinella), todos conectados por carreteras. A pesar de que hay hasta 6 volcanes en la isla y que uno de ellos es el más alto del archipiélago (Monte Fossa delle Felci con 968 metros), su presencia imponía menos al ser la isla grande y estar la montaña en el interior. Al llegar al puerto hablamos con un par de personas que ofrecían habitaciones y decidimos quedarnos en Santa Marina, el pueblo principal. Además alquilamos una moto para movernos por la isla y poder ver otras zonas.

Volcán Fossa delle Felci

El segundo día recorrimos en el pequeño scooter los 12 kilómetros que separan  Santa Marina de Pollara, en el extremo oeste de la isla. Al principio la carretera va bordeando la costa y subiendo, hasta llegar a Capo Faro. Desde lo alto de la colina se veía el agua cristalina asi que decidimos bajar a darnos un baño. Te podías meter en el agua desde un islote de cemento que tenías escalerillas adosadas. En Malfa paramos a tomarnos una cerveza en una terraza mientras veíamos a la gente del pueblo jugar a las cartas y pasar tranquilamente las horas más calurosas del día. La carretera que baja serpenteando desde Malfa ofrece unas vistas espectaculares de la costa y de la pequeña bahía donde está Pollara.

Pollara (Foto por Pietro Belli)

Pollara es uno de esos sitios que muchísima gente ha visto pero que no saben situarlo. Es el lugar donde estaba la casa de Pablo Neruda en la película “El cartero y Pablo Neruda” (aunque la casa en sí y dónde se grabaron los interiores está en otra parte de la isla). Es sin duda un rincón especial y que si has visto la película seguro que no has olvidado. Pasamos unas cuantas horas sentados en la dura roca disfrutando del sol y bañándonos. Allí mismo también se puede ver un imponente arco de piedra sobre el mar.

El lugar donde estaba la casa de Pablo Neruda en "El Cartero"

Arco de Piedra en Pollara

Algunos datos prácticos:

- Las principales compañías de ferry que van a las Eolias son Siremar (www.siremar.it) y Ustica Lines (www.usticalines.it). La lista completa con todos los medios de transporte que van a las islas está aquí

- En Stromboli nos quedamos en Casa del Sole

- Los riquísimos ravioli nero los comimos en un restaurante de Stromboli  muy conocido llamado Da Zurro. No fue barato (15€ un plato de pasta, 25€ en total por persona) pero yo los pagaría otra vez encantado.

- En Stromboli también comimos muy bien en Le Terrazze Di Eolo, en la parte de arriba del pueblo, cerca de la plaza. Las vistas del mar y de Strombolicchio eran magníficas. Bastante más barato que el anterior (16€ por persona)

- En Salina comimos de maravilla en una pequeña pizzería napolitana llamada Mareluna un poco alejada del centro del pueblo. Las pizzas estaban estupendas y bien de precio (15€ por persona)

- La moto la alquilamos aquí

A raíz de una pregunta y un debate en un foro de viajes, estuve haciendo una recopilación de los sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en los que he estado, los que más me habían gustado, los que me parece que no están a la altura y algunos que es difícil de entender que no hayan logrado tal distinción. Todo esto teniendo en cuenta que dicha calificación se da o se debería dar a lo más selecto del patrimonio mundial.

¿En cuántos he estado?

Así define la UNESCO lo que es un lugar nominado como Patrimonio de la Humanidad y aquí está el listado completo con todos los lugares, en total son 936 en Diciembre de 2011.

En total he estado en 136 repartidos así:

África (10): Marruecos (2), Egipto (4), Namibia (1), Zimbabue (1), Túnez (2).

América (14): EEUU (2), Guatemala (3), Honduras (1), Belice (1), Panamá (1), Ecuador (2),  Brasil (1), Argentina (2), Santa Lucía (1).

Asia (23): India (5), Nepal (1), China (5), Japón (5), Vietnam (4), Sri Lanka (3).

Europa (85): España (22), Portugal (3), Francia (4), Bélgica (3), Holanda (3), Luxemburgo (1), Reino Unido (6), Italia (10), Vaticano (1), Eslovenia (1), Croacia (3), Grecia (2), Austria (3), Alemania (5), Polonia (4), Rusia (2), Estonia (1), Letonia (1), Finlandia (1), República Checa (1), Malta (2), Montenegro (2), Lituania (4).

Oriente Medio (4): Jordania (2), Turquía (2).

Los 5 que más me han gustado

Esta sí que es una pregunta difícil de verdad. Dado que todos me parecieron fuera de serie me he decantado por alguno guiándome por las sensaciones del momento, a fin de cuentas las listas personales no pueden ser objetivas, ¿no? Sin orden de preferencia:

La Gran Muralla: a lo mejor si hubiese ido a algún otro tramo de sus más de 6000 Km no estaría aquí, pero caminar por encima de la muralla entre Jinshanling y Simatai ha sido una de las mejores experiencias viajeras de mi vida.

Tikal: restos arqueológicos mayas enigmáticos y deslumbrantes en una zona de selva densa. Ofrece momentos como este de la foto, difíciles de superar.

Vistas desde la cima del Templo IV

Roma: mi ciudad favorita. El Foro me parece un sitio con una magia y un peso histórico incomparables y aun recuerdo lo muchísimo que disfruté recorriéndolo en una época en la que me sentía muy atraído por la historia de la Roma clásica.

Abu Simbel: otro momento inolvidable fue cuando me giré y vi la fachada del templo principal Abu Simbel. Habíamos llegado andando desde detrás de la montaña donde está enclavado y a pesar de mil veces visto en fotos y videos, me quedé con la boca abierta como muy pocas veces. Además, el barco en el que recorrimos el lago Nasser salía por la noche, así que tuve el templo para mí solo e iluminado suavemente, casi en penumbra durante un buen rato.

Petra: como mucha gente, tenía en mente la famosa entrada por el Siq y la visión de la Tesorería, pero no me podía imaginar que el recinto fuese tan grande y con tantísimas cosas que ver. En la foto de abajo sale un paisano que subía a pelo y sin trampa ni cartón a la parte más alta de El Monasterio, jugándose la vida para recoger unas monedas al bajar. Tenía a gente hipnotizada…y asustada.

Un paisano en el punto más alto de El Monasterio

Una mención aparte para el Campo de Exterminio de Auschwitz, quizás la visita más profunda y que más me ha afectado de todas a pesar de haber leído y visto mucho sobre el sitio y el Holocausto. Si bien la parte del museo de Auschwitz I me pareció estremecedora, no dejó de darme la sensación de ser un museo, con fotos que ya había visto (u otras parecidas) y maletas y otros objetos personales apilados que no acabaron de llegarme del todo. Fue al pasear por Auschwitz II Birkenau cuando es imposible que no te sientas conmovido hasta los más hondo y te hagas una idea aun más real del verdadero infierno que fue. Vi a gente, no todos judíos , llorando en rincones un poco apartados del recinto, con otra gente yendo a consolarles espontáneamente. Muy duro.

Y al ceñirme a 5 que han sido 6, me dejo otros sitios que me han parecido muy especiales y me han marcado, especialmente las Islas Galápagos. Y me cuesta (mucho) dejar fuera otros como Halong Bay, la Capadocia, Pompeya, Nara, las cataratas Victoria y las de Iguazú… lo dicho, una pregunta muy difícil.

Los que sí pero no:

La pregunta del reverso tenebroso es bastante más sencilla que la anterior. Aquí van unas cuantas decepciones:

Arco geodésico de Struve: es un conjunto de 34 polos geodésicos repartidos por 10 países que utilizó el astrónomo Friedrich Georg Wilhelm von Struve para demostrar por primera vez que la tierra estaba achatada por los polos. Yo lo vi en Lituania. Y aunque históricamente es interesante todo lo que hay es un pilote con el símbolo de la UNESCO. Nada más. Si vas hasta allí exclusivamente para verlo te llevas un chasco de cuidado.

El Arco Geodésico de Struve cerca de Vilnius. No hay nada más

Kernavé : otro más en Lituania. Históricamente es importante por ser un asentamiento continuado desde el Paleolítico hasta la Edad Media, pero siendo realistas lo que queda para ver son 5 colinas enfrente de un rio. Agradable para sentarse y ver el paisaje, pero decepcionante como visita.

Panorámica de Kernavé

Sitio Arqueológico de Cartago: de una civilización esencial para la Historia como Cartago no queda casi nada en la zona en la que estaba situada. Así que le han dado tan glorioso nombre a las mediocres ruinas de las Termas de Antonino, que son romanas, no púnicas. No hay rastro de la grandeza de Aníbal, Amílcar o algún otro miembro de la familia Barca (aprovecho para recomendar el libro “Alpes y Elefantes” de Sir Gavin De Beer). Se me ocurren un montón de conjuntos  arqueológicos romanos infinitamente más interesantes, como por ejemplo Jerash en Jordania.

Otros candidatos que rozaron el podio: la medina de Túnez y el Jantar Mantar en Jaipur.

Los que no pero sí:

Por pura y simple comparación con los mencionados arriba (y muchos otros que ya están en la lista) cuesta creer que no estén algunos sitios que me han encantado, por ejemplo:

Sossusvlei (Namibia): un salar rodeado de un mar de dunas multicolores en el corazón del Parque Nacional del Namib.

El Canal de Panamá: probablemente la obra de ingeniería civil más importante de todos los tiempos. Por mucho que se haya leído sobre el tema creo que no te haces una idea de su grandeza y del trabajo que llevó hasta que se visita.

Lago Atitlán: uno de los sitios más emblemáticos de Guatemala y de Centroamérica. Un lago precioso rodeado por 3 volcanes y pueblos con numerosa población indígena.

Jaisalmer: en medio del desierto y esculpida en arenisca, me pareció una ciudad llena de magia y encanto que además lanzaba destellos bajo el sol como no he visto otra.

Nota final: es imposible no pensar que las nominaciones están influenciadas por politiqueos e intereses oscuros más allá de su aporte real al Patrimonio Mundial y de su interés y belleza. Sonroja pensar el bajo número de nominaciones de sitios como Guatemala, Turquía o Namibia por decir países increíbles en los que he estado, al compararlos con pequeños países europeos como Bélgica o Eslovaquia.

¿Y tú? ¿En cuántos has estado? ¿Cuales te han gustado más y cuales menos? ¡Deja un comentario!

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