Post marginales: 6.- De maletas perdidas y problemas con las aerolíneas

La primera vez que me monté en un avión fue a finales de junio de 1987. Tenía 15 años. Era un vuelo Sevilla-Londres con escala en Madrid en un DC-9 de Iberia. El destino final era la ciudad costera de Brighton, donde iba a pasar un mes practicando inglés. Como mi mochila de mano era grande y pesada, decidí facturarla en el último momento. En ella iba el pasaporte, que en aquella época era obligatorio para entrar en el Reino Unido.

Grandes decepciones viajeras de 5 viajeros curtidos

Aunque ir de viaje sea lo que a algunos nos gusta más del mundo, es obvio que las cosas no salen siempre como uno quisiera. El tema de las decepciones viajeras es complejo porque puede ocurrir por múltiples y variadas razones: que la mala suerte te persiga y tengas un problema tras otro, que el destino elegido no cumpla las expectativas, mala elección de los compañeros/as de viaje, cretinos endémicos que se crucen en nuestro camino…

Quinto aniversario, nuevo diseño

En unos pocos días se cumplen 5 años desde que di el pistoletazo de salida al blog con la publicación de una introducción no especialmente inspirada pero que me he negado a retocar. Dicho aniversario ha sido una buena excusa para un cambio de imagen que el blog necesitaba con urgencia desde hacía mucho. Creo que habrá pocas dudas sobre las virtudes del nuevo, tanto en el aspecto funcional como en el estético.

Entrevista a Florencio Moreno Anega

Empezaré con una presentación rápida del entrevistado: Florencio Moreno Anega (fmanega en internet, Cáceres 1963) ha estado en la friolera de 128 países de los 193+2 oficialmente reconocidos por la ONU. Además ha hecho todos esos viajes por sus propios medios y dejándose el dinero de su bolsillo. ¿Os parece poca razón para conocerle un poco mejor?

Algunas razones para hacer un crucero aunque no sea lo tuyo

En verano de 2011 mi padre anunció que nos invitaba a un viaje familiar. El grupo iba a consistir en 7 adultos, sin niños. Después de diversas y variadas propuestas (yo dejé caer el Transiberiano por si acaso y las carcajadas se escucharon en Vladivostok), decidió que íbamos a ir de crucero por el Mediterráneo. Para ser sincero, hacer un crucero es algo que no me había planteado nunca ya que no es mi estilo de viaje. Así que me lo tomé como una oportunidad de experimentarlo y poder sacar mis propias conclusiones mientras disfrutaba de la compañía de mi familia (dicho esto sin sarcasmo).