Auschwitz

La primera vez que escuché que Auschwitz se podía visitar fue en 1997. Unos españoles que conocimos en Praga durante mi segundo Interrail nos dijeron que el siguiente país al que iban a pasar era Polonia sólo para ir a verlo. A pesar de haber leído mucho sobre la SGM y el Holocausto, por alguna razón que ahora no acabo de entender me sorprendió que se pudiese visitar. Era como si al verlo prácticamente siempre en fotos de cuando aún funcionaba o recreado en películas, mi cerebro no acabase de conectar la línea de puntos hasta un Auschwitz-ahora.

Postales desde Yugoslavia: el mausoleo de Tito

Aunque mi querencia balcánica probablemente ayude, siempre he tenido a Josip Broz “Tito” por una de las figuras claves de la política mundial de la segunda mitad del siglo XX, por lo que tenía mucha curiosidad por visitar su tumba en Belgrado. Por diversas razones la visita fue un buen ejemplo de lo mucho que han cambiado las cosas en lo que era “su” Yugoslavia desde que falleció en 1980.

Guía: 10 consejos para visitar Roma

Roma es mi ciudad favorita. Lo mío fue “amor a primera visita” desde que nos conocimos en el verano de 1996. Ese año hice mi primer Interrail y lo dediqué íntegramente a recorrer Italia con una parada de 4 días en la Ciudad Eterna. Mis expectativas, que eran muy muy altas dada mi querencia por la Roma clásica, se vieron ampliamente superadas.

Lituania: el Istmo de Curlandia

El Istmo de Curlandia es uno de esos sitios que simplemente por el nombre tan llamativo que tienen te entran ganas de ir. Suena a remoto, frontera, distante, el confín de algún territorio perdido. Figuraciones aparte, el Curonian Spit (en inglés) o Kuršių nerija (en lituano) es una estrecha franja de arena cubierta de dunas y pinos de casi 100 kilómetros de largo en el Mar Báltico.