Mi hija Sakura nació en Londres el 25 de Junio de 2012, hace justo hoy 4 meses y un día. Mi mujer (Izumi) y yo vivimos en Londres desde hace bastantes años y hemos pasado todo el proceso del embarazo y el parto aquí usando la sanidad pública (NHS).
Voy a contar en este post cómo ha sido mi experiencia para que pueda servir de ayuda a otras parejas que se hayan mudado a Londres y que vayan a tener un bebé o se lo estén planteando y no sepan muy bien por dónde empezar o qué esperar. Dejaré las palabras clave en inglés para que os familiaricéis con ellas ya que es una terminología que no se usa a diario si no estás metido en el mundo de los embarazos y los bebés.
Buenas noticias y primeros pasos
Ya que pretendo que sea un post para todos los públicos (y para que mi mujer no me de una colleja) me saltaré la parte de la concepción y empezaré el 20 de Octubre de 2011 a eso de las 2 de la tarde. Estaba trabajando en la oficina cuando Izumi me llamó y me dijo: “Acabo de volver del KFC de comer, ¿crees que he hecho mal?”. Me estaba poniendo en situación mental para ejercer de psicólogo y hacer que no se sintiese mal por comer junk food cuando acabó la frase: “es que estoy embarazada, ¿le sentará mal al bebé?”.
Tras unos pocos segundos para asimilar sus palabras sentí una enorme alegría interior y me salió la típica pregunta idiota de la ocasión: “¿estás segura?”. La respuesta fue obvia: “El predictor dice que si, de dos semanas”. Genial, embarazados estamos.
La verdad es que fue una gran alegría pero no una gran sorpresa. Llevábamos un tiempo buscándolo y pensábamos que podía caer en cualquier momento. Justo un año antes Izumi también se había quedado embarazada. El test dio positivo e indicaba que estaba de 2 a 3 semanas. Apenas un par de días después y cuando aun nos estabámos haciendo a la idea Izumi empezó a sangrar y fuimos inmediatamente al médico. Allí nos confirmaron que era un aborto espontáneo (miscarriage en inglés, abortion se usa cuando la interrupción del embarazo es provocada). El óvulo no había conseguido agarrarse a las paredes del útero y el cuerpo lo habia expulsado de manera natural.
En España y otros sitios cuando te ocurre eso lo normal es que te hagan un raspado o legrado para limpiarte pero en el Reino Unido basicamente no hacen nada. Te dicen que el cuerpo sabe limpiarse solo y que no es necesario tocar nada. Te piden que esperes un par de meses antes de volver a intentar quedarte embarazada y que en el caso de que tengas un par de abortos espontáneos más entonces te mandan al ginecólogo para que te hagan pruebas y vean si pasa algo.
Por todo ello nos pusimos muy contentos pero con cierto grado de cautela y a la expectativa. Por pura coincidencia Izumi tenía concertada una cita con el GP (general practiocioner = médico de cabecera) para la semana siguiente y en ella le dijo que estaba embarazada. El GP registró el embarazo en su ficha médica y eso puso en marcha el proceso, siendo el primer paso una cita con la midwife. Además te asignan hospital, en nuestro caso el St Thomas’ , frente por frente al Big Ben y the House of Parliament. Por tanto el primer paso una vez que el test de embarazo da positivo es concertar una cita con el GP y decírselo. A partir de ahí todo viene rodado porque están muy bien organizados.
La figura de la midwife es una de las más importantes de esta historia y es vital en el Reino Unido. En teoría el término se traduce como matrona, pero no creo que sus funciones tengan equivalente en España. Las midwives son las que están a cargo de supervisar todo el proceso del embarazo (sólo se visita a un ginecólogo si aparece algún problema) y te guían desde la primera cita hasta el mismo parto, dónde son ellas las que te ayudan a tener al bebé a no ser que tengas que ir a quirófano por lo que sea. A mi me parecieron un punto intermedio entre un ginecólogo y una enfermera especializada en maternidad.
La primera cita con la midwife fue el 12 de Diciembre (11-12 semanas) y nos pidieron que fuésemos los dos juntos si era posible. Fue una sesión de casi una hora en la que le hicieron un chequeo a la madre (análisis de sangre para test de enfermedades genéticas incluido) y rellenaron un exhaustivo formulario sobre antecedentes familiares, hábitos e historial médico. Ese mismo día nos dieron una carpeta con información y todos nuestros datos que tuvimos que llevar a todas las consultas (una especie de pasaporte-fichero del embarazo), una lista de los benefits que corresponden por estar embarazada, el teléfono para poder llamar a las midwives a cualquier hora y para terminar calcularon cuando iba a ser el parto (due date). Una vez que sabes el due date es buen momento para comentarle a tu jefe/a que vas a ser papá/mamá porque se lo tiene que comunicar a Recursos Humanos, que se ponen en contacto contigo para que rellenes los papeles. Actualmente la baja de paternidad en el Reino Unido son dos semanas a partir del día del nacimiento. Aquí hay una web con detalles sobre la baja de maternidad.
Dado que es imposible saber el momento exacto en que el espermatozoide triunfante llamó a la puerta del óvulo para que le dejase entrar, las 40 semanas de embarazo se cuentan desde el día siguiente a la última menstruación de la madre. Además la semana es la unidad de medida que se usa a nivel médico durante todo el embarazo, así que es mejor acostumbrarse y pasar a medir el tiempo en semanas en lugar de meses.
Los scans de las 12 y 22 semanas
A las 12/13 semanas (en nuestro caso el 19 de Diciembre) llegó el segundo gran día (después del habemus baby) y uno de los más emocionantes: el primer scan (ecografía). El scan fue en el hospital (el mismo dónde va a nacer el bebé) y estábamos un poco nerviosos porque es la primera vez que pueden comprobar si la cosa va bien o no. Fue un momento precioso ver por primera vez a Sakura, aunque como podéis comprobar en la foto de abajo apenas se distingue un poco la cabeza, la barriga y las extremidades. También oyes por primera vez el latido del corazón del bebé que suena fuerte como un tambor por los altavoces. La médico estuvo un buen rato tomando medidas y comprobando si los órganos y la columna se estaban formando bien, aunque lo único que veíamos eran manchas que cambiaban de forma en plan Test de Rorschach. Además nos confirmó el due date: 24 de Junio. Si tienes suerte y la médico es simpática (como lo fue la nuestra) te va contando lo que va viendo y se hace interesante. Te preguntan si quieres fotos y te cobran £3 (en cash) por cada una, así que mejor llevar dinero suelto si quieres alguna. Todo fue bien y nos dijeron que Sakura progresaba adecuadamente, lo que fue un enorme alivio.

Sakura a las 13 semanas de embarazo
Pasamos las vacaciones de navidad en España y un par de semanas después de volver, el 18 de Enero, tuvimos la siguiente cita con la midwife. El equipo de midwives de Clapham Family Practice son 5 y en las diferentes citas durante el embarazo las vas conociendo a todas. La idea es que independientemente de quién esté de guardia el día que te toque dar a luz te ayude una cara conocida y te sientas cómoda.
La siguiente cita, el 14 de Febrero, fue otro de los momentos clave del embarazo: el scan de las 20 semanas (21 en nuestro caso) en el que te dicen (si quieres) si es niño o niña. Esta vez fue en la clínica local de Clapham en lugar de el hospital. Sakura ya estaba mucho más hecha (medía ya 15 centímetros) y fue muy bonito poder ver como había crecido. La médico que nos tocó era de pocas palabras y sólo nos dijo que era niña y poco más. A nuestras preguntas de si todo estaba bien respondía con monosílabos desganados, pero nos confirmó que no había ningún problema y con eso nos llegó.

Sakura hecha ya toda una señorita a las 21 semanas
Este scan es el último a no ser que aparezcan complicaciones o que necesiten comprobar algo concreto. Puede dar la sensación de que no chequean lo suficiente pero lo que nos dijeron a nosotros es que si no ven ningún problema con esos dos scans llega. Aunque nosotros no lo hicimos cada vez más gente hace por su cuenta una ecografía en 3D. La cara del bebé se distingue muy bien y te dan un DVD con montaje musical y todo. El scan 3D se hace en sitios privados que se dedican a eso y a veces hay cupones descuento en sitios como Groupon o Vouchercodes.
La recta final: últimos meses y las clases pre-parto (antenatal classes)
Una vez que ha pasado el scan de las 22 semanas y si todo sigue sin novedades sólo hay que ir a algunas citas en el local clinic que resultan ser más bien rutinarias donde te hacen chequeos básicos (nivel de azúcar en la orina, tensión arterial, auscultación, palpar la barriga) y que duran poco. Izumi tuvo que ir a 4, 3 con la midwife y una con el GP. A partir de la semana 36 (8 meses aproximadamente) se entra en el periodo que se considera de alerta ya que el bebé podría llegar en cualquier momento. Desde ese momento para los chequeos rutinarios te vienen a ver a casa. En nuestro caso vinieron dos veces: en las semanas 37 y 38. Además te aconsejan que tengas la bolsa con todo lo necesario para el parto lista y a mano, así como el número de un par de compañías de taxi.
Hay 5 antenatal classes y suelen ser a partir de la semana 32 según cuadre. Se va una vez por semana de 6:30pm a 8:30pm y me parecieron muy útiles sobre todo por dos razones:
- te preparan de maravilla para el parto y los primeros días, contándote en detalle lo que va a pasar para que puedas tomar tus propias decisiones con conocimiento de causa
- conoces otras parejas en tu misma situación y que viven en tu misma zona. Con un poco de suerte acabaréis viéndoos una vez los peques hayan nacido y todas las madres que conozco dicen que es vital para ellas tener alguien con quien quedar durante el día, compartir experiencias y apoyarse mutuamente. Izumi queda prácticamente a diario con dos madres que conoció en las clases y se han hecho muy amigas.
Las clases no se parecen en nada a la imagen típica de las comedias románticas chorras americanas en las que las mujeres aprenden a respirar mientras los maridos se aburren como ostras e intentan no quedarse dormidos. Más bien fueron clases teórico prácticas intensas e interactivas dónde puedes aprender y sobre todo resolver tus dudas. Yo aconsejo no perdérselas. Aquí podéis leer un poco más sobre las clases y los contenidos en la web de la NHS.
El gran momento: el parto (labour)
Durante la semana número 39, la anterior (en teoría) al parto, la barriga (pedazo de barriga por cierto) de Izumi empezó a descender. El viernes 22 de Junio su madre (sabiamente) dijo: “de este finde no pasa”. Dicho y hecho. El domingo 24 de Junio, exactamente el due date que nos habían dicho, Izumi se despertó con contracciones suaves y me dijo: “ya está en camino”. A mediodía las contracciones eran aun ligeras, aleatorias y espaciadas. Sobre las 5 de la tarde ya eran cada vez más frecuentes, así que siguiendo las indicaciones que nos habían dado en los cursos nos quedamos tranquilamente en casa sentados en el sofá y apuntábamos en un cuaderno la frecuencia y la duración. Además estábamos pendientes por si Izumi rompía aguas.
De las 6pm a las 7:30pm las contracciones se hicieron regulares (una cada 15 minutos) y duraban unos 30 sg de media. De las 7:30pm a las 9pm el tiempo entre contracciones se había reducido a 8-9 minutos y duraban unos 40 segundos. A partir de las 9 de la noche y hasta las 10:30pm ya eran cada 4-5 minutos y duraban en torno a los 50 segundos. Llegados a este punto ya empezaban a ser bastante incómodas, así que Izumi empezó a usar uno de los métodos que nos habían dicho para aliviar el dolor (pain relief): la TENS machine. Hay gente a la que la TENS les ayuda y hay otras a las que no les hace nada. A Izumi si le alivió y la tuvo puesta desde ese momento hasta que llegamos al hospital (por cierto, las venden en sitios como Boots por ejemplo).
A partir de las 10:30pm las contracciones eran regulares cada 4 minutos y duraban un minuto o más, momento en el que tocaba llamar a la midwife de guardia para que viniese a ver qué tal iba todo. La llamamos sobre las 11:30pm. Para nuestra sorpresa nos dijo que debido a un apagón el St Thomas’ estaba cerrado y que a lo mejor nos tenían que mandar a otro, lo que no nos hizo mucha gracia, así que decidimos esperar lo máximo posible por si se solucionaba el problema. La midwife llegó algo después de medianoche y tras chequear a Izumi dijo que había dilatado unos 5cm y que era hora de ir al hospital. St Thomas’ ya estaba funcionando otra vez, cogimos las bolsas (ropa y comida), llamamos a un taxi y nos pusimos en camino.
Llegamos al hospital a las 2am y nos recibió una de las midwives junto con otra compañera en prácticas que la iba a ayudar. Nos pusieron en una habitación con un gran ventanal que daba directamente al Big Ben y nos instalamos. A eso de las 3am las contracciones eran fuertes y la Tens ya no servía de ayuda así que Izumi pidió que le dieran el famoso gas de la risa (óxido nitroso) lo que la ayudó a sentirse mejor durante la siguiente hora y pico (por cierto, sí que lo probé y sí que coloca). A las 5am las contracciones eran aún más intensas y dolorosas y el gas ya aliviaba lo suficiente, la única manera de calmar el dolor era paseando constantemente por los pasillos y apretando los dientes. Debido al apagón las bañeras en las que se puede dar a luz (birthing pools) no tenían agua caliente y tuvimos que pedir directamente la epidural (nuestra idea inicial era probar la bañera e intentar un parto lo más natural posible). Hora y poco después (6.15am) Izumi tenía la epidural puesta, que ella misma se podía auto suministrar con un gotero y ya no sentía dolor.
Ya fuese por la epidural o por otra razón, la dilatación iba sucediendo muy lentamente y a las 9am le rompieron las aguas para acelerar el proceso. Justo después y le colocaron sensores en la cabeza a la niña para medir las pulsaciones de manera continua (hasta ese momento lo hacían periódicamente con un aparato externo sobre la barriga). El día fue pasando muy lentamente, con Izumi dormitando a ratos y sin progresos evidentes hasta que a las 7pm nos dijeron que ya había dilatado lo suficiente (10cm para ser exactos) y que era hora de empujar. Gracias a los sensores las midwives sabían cuando venia una contracción (Izumi, al tener la zona dormida había perdido sensibilidad y no siempre las sentía venir) y le decían que empujase, lo que ella hacía con toda su alma.
En un momento dado y cuando llevaba una hora empujando las pulsaciones de Sakura cayeron de las 130-150 habituales hasta la mitad. La midwife principal le dijo bruscamente a la ayudante “go get the doctor”. Un minuto más tarde y con el corazón latiéndome a toda velocidad entraron 5 médicos en tropel en una imagen típica de la serie Urgencias. Uno de ellos nada más entrar empezó a mirar alrededor y a preguntar “where is dad, who is dad?“. Con bastante ansiedad le dije que era yo, me llevó aparte y me tranquilizó diciendo que era normal y que no había problema, pero que si el ritmo cardíaco de la niña no volvía a 150 en unos pocos minutos habría que sacarla con cesárea, para lo que pidió mi consentimiento. La madre de Izumi salió pitando de la habitación con lágrimas en los ojos del susto pero las pulsaciones de Sakura volvieron a la normalidad en apenas 2-3 minutos y los doctores se fueron.
Después de mucho empujar sin éxito dieron las 9pm. Nos dijeron que la cosa no había progresado mucho, que parecía que no podía salir por ella misma y que ambas, madre e hija estaban muy cansadas ya, así que toca ir al quirófano. El plan a seguir era: primero intentar sacarla usando la ventosa, si no funcionaba intentarlo con el forceps y si tampoco salía pues cesárea como último recurso.
Nos trasladaron al quirófano en el que había 4 o 5 personas entre médicos y enfermeros/as. El ambiente era relajado y distendido. Mientras preparaban a Izumi me llevaron a un lado, me dieron ropa de quirófano para que me la pusiese y me explicaron lo que iban a hacer. Tras hacerle a Izumi la episiotomía le colocaron a Sakura la ventosa en la cabeza y le pidieron a Izumi que empujara cuando notase que le venía una contracción, momento que aprovecho la doctora para tirar de la ventosa.
¡Y qué manera de tirar! fue una sorpresa tremenda para mí. Pensaba que iba a ser algo delicado y cuidadoso pero la médico tiraba con la misma fuerza que si estuviese trasladando a un buey de un lado a otro de la habitación. Al ver la fuerza con la que tiraban y que los dos primeros intentos no funcionaron, las últimas palabras de Izumi antes de que Sakura saliese a la tercera fueron “voy a tener un cabezacono”. Sakura salió hasta la mitad de su cuerpecito como un cohete y con los ojos abiertos. Yo, que estaba junto a Izumi durante el proceso me acerqué y la vi salir justo desde arriba y a pocos centímetros de distancia. Una vez medio fuera la midwife la acabó de sacar, le cortaron el cordón umbilical (me preguntaron si lo quería hacer yo pero dije que no), la envolvió en una toalla y la frotó para quitarle la vernix caseosa (la grasa que cubre la piel del bebé) para, apenas unos segundos más tarde ponérmela en los brazos.
Y bueno, he visto cosas que ustedes no creerían: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser y tal, pero cuando me pusieron a Sakura en los brazos por primera vez puedo decir sin dudarlo que fue el momento más feliz y emocionante de mi vida, con un par de lagrimitas rodando por las mejillas. Cuando le quitaron a Izumi los cables y tubos le pusieron a Sakura en el pecho, piel contra piel, para que se fuesen acostumbrando la una a la otra.
Nos trasladaron a la zona de neonatos (compartida con otra persona) y la midwife cogió a Sakura para medirla (49cm), pesarla (3,240Kg), contarle los dedos de las manos y los pies (20) y hacer un chequeo general para asegurarse que ha salido con todo el equipo necesario puesto. Unos instantes más tarde le pusieron su primer pañal y posó para la foto de abajo y…continuará…

Sakura apenas unos minutos despues de nacer
Un consejo para terminar con esta primera entrega: la NCT (National Childbirth Trust) organiza unos popularísimos mercadillos donde se puede comprar de todo para bebes y niños pequeños, en especial ropa, por precios irrisorios. La mayoría de la ropa es de segunda mano pero está en muy buen estado y encuentras prendas nuevas o con apenas uno o dos usos desde 50p hasta 3-4 libras de media. No merece la pena comprar ropa nueva para bebés, crecen muy rápido, apenas se la ponen una o dos veces y vale bastante dinero. A falta de familia para darnos ropa ahí están las NCT sales.