Londres


Hace un tiempo escribí un post con 3 rincones de Londres a los que llegan bastantes menos turistas que a otras zonas más conocidas de la ciudad. En este post voy a hablar de uno de mis parques favoritos y que también está fuera de las rutas turísticas habituales. Eso no quiere decir que no haya nadie, de hecho suele estar lleno de gente sobre todo si hace buen tiempo: los parques son las playas de Londres. Los maravillosos parques londinenses son una excusa perfecta para coger un vuelo ahora que todavía se pueden encontrar buenas ofertas (dada la gran cantidad de españoles que han venido a vivir a Londres y al Reino Unido en los últimos dos años los vuelos se han puesto bastante caros, aunque siempre nos queda Ryanair) y visitar rincones menos habituales de la capital.

El parque de Crystal Palace está en el sureste de Londres en el límite de las zonas 3 y 4. Éste toma el nombre de algo que ya no está: el famoso edificio de hierro y cristal que recolocaron aquí tras construirlo para la exposición universal de 1851. A finales de 1936 fue totalmente destruido por el fuego y, aunque no quedan restos del edificio en sí, al parque y la zona que lo rodea se les sigue conociendo como Crystal Palace en lugar de Sydenham Hill, en cuya ladera se apoya.

Crystal Palace

La parte de abajo del parque es la más grande. En ella está el estadio de atletismo dónde se celebraba hasta 2012 el London Grand Prix, uno de los más conocidos mítines del calendario anual y que ahora se ha mudado al Estadio Olímpico. Aunque a la mayoría de la gente el nombre de Crystal Palace le suena por el equipo de fútbol, éste en realidad juega en Selhurst Park un par de millas hacia el sur.

También en la parte de abajo y rodeado por el lago principal hay un curiosísimo zoo-jardín con dinosaurios…de piedra. Fueron la primera representación escultórica de dinosaurios en todo el mundo, hecha por el escultor y zoólogo B.W. Hawkins. Lo más sorprendente de este Parque Jurásico victoriano es que data nada menos que de 1854, antes de que Darwin publicara “El origen de las especies” y en plena efervescencia de la paleontología por los recientes descubrimientos de fósiles. Sin duda un lugar a contracorriente y adelantado a su tiempo y que desde 2002 está catalogado como edificio de grado I por English Heritage. Junto a la entrada que está al lado de la estación de tren se puede visitar un museo que cuenta en detalle la historia del malogrado edificio y de la construcción del parque.

El lago de los Dinosaurios

La parte superior del parque es una amplia terraza donde se asentaba el edificio tras su traslado en 1854. Estaba rodeado de estatuas, fuentes y había una estanque central de forma circular, un poco al estilo de Versalles. Los únicos supervivientes de tan glorioso pasado son las llamadas terrazas italianas y el grupo de esfinges (ornamento recurrente victoriano) y estatuas de corte oriental, la mayoría bastante deterioradas. Esta parte limita con Norwood Ridge, uno de los puntos naturales más altos de todo Londres (112 metros) y ofrece unas estupendas vistas panorámicas. Muy cerca y dentro del perímetro del parque está la antena de televisión de Crystal Palace, que con sus 213 metros se ve prácticamente desde cualquier punto elevado de Londres. Hay otra antena algo más baja (la de Croydon) a poca distancia y perfectamente visible.

The Crystal Palace en su esplendor

Aspecto actual de la terraza superior del parque

Esfinge y antena de TV

Una de las esfinges con la antena de TV al fondo

En la parte del parque que forma una suave pendiente y que une la explanada inferior con la terraza superior hay uno de los laberintos más grandes del Reino Unido. Construido en 1870 parece sacado de una película de Tim Burton, incluida su arco de entrada de hierro forjado. No muy lejos de allí y junto a uno de los lagos hay un auditorio para conciertos al aire libre con el escenario protegido por una poco inspirada cubierta de metal que parece que lleva oxidada desde siempre. Es muy habitual ver zorros correteando por el parque. No suelen mostrar miedo y si no haces amago de acercarte los puedes contemplar un buen rato.

The Maze

Para los amantes de la literatura comentar que a principios de la década de 1890 Arthur Conan Doyle vivió cerca del parque y paseaba habitualmente por la zona. En la misma década pero a finales Emile Zola también pasó un tiempo por aquí en su exilio londinense y documentó el barrio sacando múltiples fotografías que se conservan. Las vi recopiladas en un libro cuando estuve viviendo en Sydenham y la verdad es que muchas casas y hasta manzanas enteras se conservan intactas y eran fácilmente reconocibles. Este aire de finales del siglo XIX es otro de los atractivos de la zona residencial que rodea al parque.

Si eres ciclista y estabas desesperado por no encontrar una sola cuesta que merezca la pena en Londres, Crystal Palace puede ser un buen lugar para darse una vuelta (College Road por ejemplo). La bici se puede subir en el tren si no quieres pedalear todo el camino hasta aquí. Además no hay demasiado tráfico, es muy verde y está bien conectado con otras zonas bonitas como Dulwich. En el parque había un circuito de carreras, también usado para carreras de bicis y del que aún se pueden usar parte de los caminos y pistas.

Datos prácticos:

- para llegar la mejor opción es la estación de tren Crystal Palace, a la que llega el London Overground y trenes desde Victoria y London Bridge. Se tardan unos 25 minutos desde cualquiera de ellas. Otras estaciones que caen razonablemente cerca son Penge West, Sydenham o Gipsy Hill.

- haciendo esquina con la carretera que bordea el parque por arriba (Crystal Palace Parade) está Westow Hill, una calle llena de pubs y restaurantes (indios y thais sobre todo). Suele estar muy animada. Mis dos pubs favoritos son Westow House (una imponente mansión con decoración de la época) y Pierre’s Bar (que tiene un jardín magnífico en la parte de atrás). Desde calles como Woodland Road que salen de Westow Hill hay unas vistas preciosas del centro de Londres (se ve The Shard, la City, Canary Wharf…).

Aquí un mapa del parque con todas sus atracciones.

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Aun aceptando el axioma de que Londres nunca deja de sorprenderte porque te puedes encontrar cualquier cosa por la calle, el primer día que fui a la que sigue siendo mi oficina de O2 (allá por el otoño de 2006) me llevé un pedazo de sorpresa. En una calle secundaria y no demasiado concurrida del tranquilo barrio de Bermondsey me encontré con un tanque de la Segunda Guerra Mundial aparcado en un parterre sin nada más alrededor. Y además no un tanque cualquiera, sino uno de los mejores nunca fabricados: un T-34 soviético, héroe de Stalingrado y uno de los más logrados diseños militares de la SGM que más de 50 años después de ser creado aún se utilizaba en conflictos en diversas partes del mundo.

Stompie front

La historia de cómo acabó semejante artilugio en una calle dónde lo único que hay son edificios bajos de ladrillo con oficinas y depósitos industriales es curiosa y con ciertos tintes de leyenda urbana. Nuestro T-34 fue un chico malo durante su juventud y lo utilizaron para aplastar la Primavera de Praga en 1968 para luego transferirlo al ejército checoslovaco. A principios de los 90 fue adquirido como parte de un cargamento de material bélico ruso retirado del servicio por una empresa británica que proporcionaba material militar para películas. Dicha empresa lo trajo al Reino Unido y fue utilizado en 1995 en la película Richard III, una adaptación moderna del clásico de Shakespeare.

Ese mismo año un vecino de Bermondsey llamado Rusell Gray decide comprarlo por la módica cifra de £7000 y ponerlo en un solar en el cruce de las calles Mandela Way y Pages Walk. Al parecer Gray, constructor de profesión, estaba muy cabreado con el Southwark Council (ayuntamiento al que pertenece Bermondsey) por no dejarle construir en dicho solar. Así que decidió comprar el tanque como regalo para su hijo que entonces tenía 7 años y ponerlo allí… siguiendo la lógica habitual de “si no me dejas construir un edificio al menos pongo un tanque en el solar”. Me imagino que el crio presumió bastante de regalo de navidad ese año. Por si no había quedado claro del todo que era un regalo-protesta puso el cañón de la torreta apuntando al edificio del ayuntamiento de Southwark.

Stompie right side

Para conseguir la autorización para poner un tanque poco menos que en medio de la ciudad rellenó la petición de permiso poniendo simplemente “tank”, por lo que los funcionarios de turno supusieron que era de agua o séptico, no uno de guerra. Al Council no le acabó de hacer gracia el que se la hubiesen dado con queso y durante un tiempo intentaron buscarle pegas: pusieron en uno de los laterales del tanque una pegatina que decía “retirar para desguace”  (se ve que a los barrenderos no les cabía en el carrito y lo tuvieron que dejar allí), investigaron si había sido legalmente dado de baja para uso militar e incluso sugirieron que podría ser una riesgo para la seguridad. Finalmente parece que lo han aceptado como una curiosidad del barrio que aparece en todas las guías de “lo más raro de ver en Londres”. A Mr Gray le deben de ir las movidas quijotescas ya que volvió a salir en las noticias unos años más tarde cuando tuvo que pagar un cuarto de millón de libras en los gastos del juicio cuando impugnó la expulsión de su hijo de un colegio carillo y elitista.

El improbable nuevo vecino de Bermondsey fue bautizado como Stompie en honor a Stompie Muketsi Sepei, un adolescente asesinado en 1989 por sicarios de Winnie Mandela, un guiño con cierto sentido de justicia poética  dada la calle en la que está (Mandela Way). Desde 1995 el T-34 ha sido pintado varias veces con permiso del autor. En 2002 una artista polaca lo pintó de rosa, un tiempo después un grupo de grafitteros lo decoraron imitando a un taxi de Chicago y también pasó por una época de camuflaje algo psicodélico. En la actualidad tiene varios graffitis desordenados y partes en las que aún se ven los anteriores trabajos. En algunas webs mencionan que Stompie atrae a muchos visitantes pero cuando (casi a diario) paso por delante suya suele estar tranquilamente disfrutando de su jubilación pero sin compañía.

Chicago Cab Stompie

Stompie disfrazado de taxi de Chicago, sacada de la Wikipedia

A lo largo de estos años he visto varias veces a modelos vestidas con ropa militar haciéndose sesiones de fotos en el solar de Stompie, en un par de ocasiones a gente filmando cortos caseros y una vez hasta unos chavales usándolo en un juego de rol. Aquí dejo un curioso corto en el que sale y un video de Mitch Benn grabado en el solar con el tanque de fondo.

Como visitarlo

La parada de metro más cercana es Elephant&Castle en la Northern Line (se tardan unos 15 minutos andando). Otras estaciones cercanas son Bermondsey (Jubilee line) y London Bridge (Northern y Jubilee Lines) desde las que se tardan unos 20 minutos.

Mandela Way es una paralela a New Kent Road. Yo desaconsejaría ir de noche porque es una zona no muy iluminada y muy poco transitada fuera de horas de oficina. Hasta hace poco el solar estaba bastante abandonado, con basura y matojos altos que apenas dejaban ver el tanque desde fuera de la verja que lo rodea. En las últimas semanas han quitado casi toda la maleza (el invierno también ha ayudado) y lo han limpiado un poco.

Stompie desde fuera

Bermondsey no es una zona que atraiga demasiados turistas, aunque tiene un conocido mercado de antigüedades (Caledonian Market)

Stompie left side

 

Nota: el pasado fin de semana (16-17 de Febrero 2013) han vuelto a pintar a Stompie, esta vez todo de blanco con su nombre y una estrella roja recordatoria de sus orígenes.

Stompie Blanco

Mi hija Sakura nació en Londres el 25 de Junio de 2012, hace justo hoy 4 meses y un día. Mi mujer (Izumi) y yo vivimos en Londres desde hace bastantes años y hemos pasado todo el proceso del embarazo y el parto aquí usando la sanidad pública (NHS).

Voy a contar en este post cómo ha sido mi experiencia para que pueda servir de ayuda a otras parejas que se hayan mudado a Londres y que vayan a tener un bebé o se lo estén planteando y no sepan muy bien por dónde empezar o qué esperar. Dejaré las palabras clave en inglés para que os familiaricéis con ellas ya que es una terminología que no se usa a diario si no estás metido en el mundo de los embarazos y los bebés.

Buenas noticias y primeros pasos

Ya que pretendo que sea un post para todos los públicos (y para que mi mujer no me de una colleja) me saltaré la parte de la concepción y empezaré el 20 de Octubre de 2011 a eso de las 2 de la tarde. Estaba trabajando en la oficina cuando Izumi me llamó y me dijo: “Acabo de volver del KFC de comer, ¿crees que he hecho mal?”. Me estaba poniendo en situación mental para ejercer de psicólogo y hacer que no se sintiese mal por comer junk food cuando acabó la frase: “es que estoy embarazada, ¿le sentará mal al bebé?”.

Tras unos pocos segundos para asimilar sus palabras sentí una enorme alegría interior y me salió la típica pregunta idiota de la ocasión: “¿estás segura?”. La respuesta fue obvia: “El predictor dice que si, de dos semanas”. Genial, embarazados estamos.

La verdad es que fue una gran alegría pero no una gran sorpresa. Llevábamos un tiempo buscándolo y pensábamos que podía caer en cualquier momento. Justo un año antes Izumi también se había quedado embarazada. El test dio positivo e indicaba que estaba de 2 a 3 semanas. Apenas un par de días después y cuando aun nos estabámos haciendo a la idea Izumi empezó a sangrar y fuimos inmediatamente al médico. Allí nos confirmaron que era un aborto espontáneo (miscarriage en inglés, abortion se usa cuando la interrupción del embarazo es provocada). El óvulo no había conseguido agarrarse a las paredes del útero y el cuerpo lo habia expulsado de manera natural.

En España y otros sitios cuando te ocurre eso lo normal es que te hagan un raspado o legrado para limpiarte pero en el Reino Unido basicamente no hacen nada. Te dicen que el cuerpo sabe limpiarse solo y que no es necesario tocar nada. Te piden que esperes un par de meses antes de volver a intentar quedarte embarazada y que en el caso de que tengas un par de abortos espontáneos más entonces te mandan al ginecólogo para que te hagan pruebas y vean si pasa algo.

Por todo ello nos pusimos muy contentos pero con cierto grado de cautela y a la expectativa. Por pura coincidencia Izumi tenía concertada una cita con el GP (general practiocioner = médico de cabecera) para la semana siguiente y en ella le dijo que estaba embarazada. El GP registró el embarazo en su ficha médica y eso puso en marcha el proceso, siendo el primer paso una cita con la midwife. Además te asignan hospital, en nuestro caso el St Thomas’ , frente por frente al Big Ben y the House of Parliament. Por tanto el primer paso una vez que el test de embarazo da positivo es concertar una cita con el GP y decírselo. A partir de ahí todo viene rodado porque están muy bien organizados.

La figura de la midwife es una de las más importantes de esta historia y es vital en el Reino Unido. En teoría el término se traduce como matrona, pero no creo que sus funciones tengan equivalente en España. Las midwives son las que están a cargo de supervisar todo el proceso del embarazo (sólo se visita a un ginecólogo si aparece algún problema) y te guían desde la primera cita hasta el mismo parto, dónde son ellas las que te ayudan a tener al bebé a no ser que tengas que ir a quirófano por lo que sea. A mi me parecieron un punto intermedio entre un ginecólogo y una enfermera especializada en maternidad.

La primera cita con la midwife fue el 12 de Diciembre (11-12 semanas) y nos pidieron que fuésemos los dos juntos si era posible. Fue una sesión de casi una hora en la que le hicieron un chequeo a la madre (análisis de sangre para test de enfermedades genéticas incluido) y rellenaron un exhaustivo formulario sobre antecedentes familiares, hábitos e historial médico. Ese mismo día nos dieron una carpeta con información y todos nuestros datos que tuvimos que llevar a todas las consultas (una especie de pasaporte-fichero del embarazo), una lista de los benefits que corresponden por estar embarazada, el teléfono para poder llamar a las midwives a cualquier hora y para terminar calcularon cuando iba a ser el parto (due date). Una vez que sabes el due date es buen momento para comentarle a tu jefe/a que vas a ser papá/mamá porque se lo tiene que comunicar a Recursos Humanos, que se ponen en contacto contigo para que rellenes los papeles. Actualmente la baja de paternidad en el Reino Unido son dos semanas a partir del día del nacimiento. Aquí hay una web con detalles sobre la baja de maternidad.

Dado que es imposible saber el momento exacto en que el espermatozoide triunfante llamó a la puerta del óvulo para que le dejase entrar, las 40 semanas de embarazo se cuentan desde el día siguiente a la última menstruación de la madre. Además la semana es la unidad de medida que se usa a nivel médico durante todo el embarazo, así que es mejor acostumbrarse y pasar a medir el tiempo en semanas en lugar de meses.

Los scans de las 12 y 22 semanas

A las 12/13 semanas (en nuestro caso el 19 de Diciembre) llegó el segundo gran día (después del habemus baby) y uno de los más emocionantes: el primer scan (ecografía). El scan fue en el hospital (el mismo dónde va a nacer el bebé) y estábamos un poco nerviosos porque es la primera vez que pueden comprobar si la cosa va bien o no. Fue un momento precioso ver por primera vez a Sakura, aunque como podéis comprobar en la foto de abajo apenas se distingue un poco la cabeza, la barriga y las extremidades. También oyes por primera vez el latido del corazón del bebé que suena fuerte como un tambor por los altavoces. La médico estuvo un buen rato tomando medidas y comprobando si los órganos y la columna se estaban formando bien, aunque lo único que veíamos eran manchas que cambiaban de forma en plan Test de Rorschach. Además nos confirmó el due date: 24 de Junio. Si tienes suerte y la médico es simpática (como lo fue la nuestra) te va contando lo que va viendo y se hace interesante. Te preguntan si quieres fotos y te cobran £3 (en cash) por cada una, así que mejor llevar dinero suelto si quieres alguna. Todo fue bien y nos dijeron que Sakura progresaba adecuadamente, lo que fue un enorme alivio.

Sakura a las 13 semanas de embarazo

Pasamos las vacaciones de navidad en España y un par de semanas después de volver, el 18 de Enero, tuvimos la siguiente cita con la midwife. El equipo de midwives de Clapham Family Practice son 5 y en las diferentes citas durante el embarazo las vas conociendo a todas. La idea es que independientemente de quién esté de guardia el día que te toque dar a luz te ayude una cara conocida y te sientas cómoda.

La siguiente cita, el 14 de Febrero, fue otro de los momentos clave del embarazo: el scan de las 20 semanas (21 en nuestro caso) en el que te dicen (si quieres) si es niño o niña. Esta vez fue en la clínica local de Clapham en lugar de el hospital. Sakura ya estaba mucho más hecha (medía ya 15 centímetros) y fue muy bonito poder ver como había crecido. La médico que nos tocó era de pocas palabras y sólo nos dijo que era niña y poco más. A nuestras preguntas de si todo estaba bien respondía con monosílabos desganados, pero nos confirmó que no había ningún problema y con eso nos llegó.

Sakura hecha ya toda una señorita a las 21 semanas

Este scan es el último a no ser que aparezcan complicaciones o que necesiten comprobar algo concreto. Puede dar la sensación de que no chequean lo suficiente pero lo que nos dijeron a nosotros es que si no ven ningún problema con esos dos scans llega. Aunque nosotros no lo hicimos cada vez más gente hace por su cuenta una ecografía en 3D. La cara del bebé se distingue muy bien y te dan un DVD con montaje musical y todo. El scan 3D se hace en sitios privados que se dedican a eso y a veces hay cupones descuento en sitios como Groupon o Vouchercodes.

La recta final: últimos meses y las clases pre-parto (antenatal classes)

Una vez que ha pasado el scan de las 22 semanas y si todo sigue sin novedades sólo hay que ir a algunas citas en el local clinic que resultan ser más bien rutinarias donde te hacen chequeos básicos (nivel de azúcar en la orina, tensión arterial, auscultación, palpar la barriga) y que duran poco. Izumi tuvo que ir a 4, 3 con la midwife y una con el GP. A partir de la semana 36 (8 meses aproximadamente) se entra en el periodo que se considera de alerta ya que el bebé podría llegar en cualquier momento. Desde ese momento para los chequeos rutinarios te vienen a ver a casa. En nuestro caso vinieron dos veces: en las semanas 37 y 38. Además te aconsejan que tengas la bolsa con todo lo necesario para el parto lista y a mano, así como el número de un par de compañías de taxi.

Hay 5 antenatal classes y suelen ser a partir de la semana 32 según cuadre. Se va una vez por semana de 6:30pm a 8:30pm y me parecieron muy útiles sobre todo por dos razones:

- te preparan de maravilla para el parto y los primeros días, contándote en detalle lo que va a pasar para que puedas tomar tus propias decisiones con conocimiento de causa

- conoces otras parejas en tu misma situación y que viven en tu misma zona. Con un poco de suerte acabaréis viéndoos una vez los peques hayan nacido y todas las madres que conozco dicen que es vital para ellas tener alguien con quien quedar durante el día, compartir experiencias y apoyarse mutuamente. Izumi queda prácticamente a diario con dos madres que conoció en las clases y se han hecho muy amigas.

Las clases no se parecen en nada a la imagen típica de las comedias románticas chorras americanas en las que las mujeres aprenden a respirar mientras los maridos se aburren como ostras e intentan no quedarse dormidos. Más bien fueron clases teórico prácticas intensas e interactivas dónde puedes aprender y sobre todo resolver tus dudas. Yo aconsejo no perdérselas. Aquí podéis leer un poco más sobre las clases y los contenidos en la web de la NHS.

El gran momento: el parto (labour)

Durante la semana número 39, la anterior (en teoría) al parto, la barriga (pedazo de barriga por cierto) de Izumi empezó a descender. El viernes 22 de Junio su madre (sabiamente) dijo: “de este finde no pasa”. Dicho y hecho. El domingo 24 de Junio, exactamente el due date que nos habían dicho, Izumi se despertó con contracciones suaves y me dijo: “ya está en camino”. A mediodía las contracciones eran aun ligeras, aleatorias y espaciadas. Sobre las 5 de la tarde ya eran cada vez más frecuentes, así que siguiendo las indicaciones que nos habían dado en los cursos nos quedamos tranquilamente en casa sentados en el sofá y apuntábamos en un cuaderno la frecuencia y la duración. Además estábamos pendientes por si Izumi rompía aguas.

De las 6pm a las 7:30pm las contracciones se hicieron regulares (una cada 15 minutos) y duraban unos 30 sg de media. De las 7:30pm a las 9pm el tiempo entre contracciones se había reducido a 8-9 minutos y duraban unos 40 segundos. A partir de las 9 de la noche y hasta las 10:30pm ya eran cada 4-5 minutos y duraban en torno a los 50 segundos. Llegados a este punto ya empezaban a ser bastante incómodas, así que Izumi empezó a usar uno de los métodos que nos habían dicho para aliviar el dolor (pain relief): la TENS machine. Hay gente a la que la TENS les ayuda y hay otras a las que no les hace nada. A Izumi si le alivió y la tuvo puesta desde ese momento hasta que llegamos al hospital (por cierto, las venden en sitios como Boots por ejemplo).

A partir de las 10:30pm las contracciones eran regulares cada 4 minutos y duraban un minuto o más, momento en el que tocaba llamar a la midwife de guardia para que viniese a ver qué tal iba todo. La llamamos sobre las 11:30pm. Para nuestra sorpresa nos dijo que debido a un apagón el St Thomas’ estaba cerrado y que a lo mejor nos tenían que mandar a otro, lo que no nos hizo mucha gracia, así que decidimos esperar lo máximo posible por si se solucionaba el problema. La midwife llegó algo después de medianoche y tras chequear a Izumi dijo que había dilatado unos 5cm y que era hora de ir al hospital. St Thomas’ ya estaba funcionando otra vez, cogimos las bolsas (ropa y comida), llamamos a un taxi y nos pusimos en camino.

Llegamos al hospital a las 2am y nos recibió una de las midwives junto con otra compañera en prácticas que la iba a ayudar. Nos pusieron en una habitación con un gran ventanal que daba directamente al Big Ben y nos instalamos. A eso de las 3am las contracciones eran fuertes y la Tens ya no servía de ayuda así que Izumi pidió que le dieran el famoso gas de la risa (óxido nitroso) lo que la ayudó a sentirse mejor durante la siguiente hora y pico (por cierto, sí que lo probé y sí que coloca). A las 5am las contracciones eran aún más intensas y dolorosas y el gas ya aliviaba lo suficiente, la única manera de calmar el dolor era paseando constantemente por los pasillos y apretando los dientes. Debido al apagón las bañeras en las que se puede dar a luz (birthing pools) no tenían agua caliente y tuvimos que pedir directamente la epidural (nuestra idea inicial era probar la bañera e intentar un parto lo más natural posible). Hora y poco después (6.15am) Izumi tenía la epidural puesta, que ella misma se podía auto suministrar con un gotero  y ya no sentía dolor.

Ya fuese por la epidural o por otra razón, la dilatación iba sucediendo muy lentamente y a las 9am le rompieron las aguas para acelerar el proceso. Justo después y le colocaron sensores en la cabeza a la niña para medir las pulsaciones de manera continua (hasta ese momento lo hacían periódicamente con un aparato externo sobre la barriga). El día fue pasando muy lentamente, con Izumi dormitando a ratos y sin progresos evidentes hasta que a las 7pm  nos dijeron que ya había dilatado lo suficiente (10cm para ser exactos) y que era hora de empujar. Gracias a los sensores las midwives sabían cuando venia una contracción (Izumi, al tener la zona dormida había perdido sensibilidad y no siempre las sentía venir) y le decían que empujase, lo que ella hacía con toda su alma.

En un momento dado y cuando llevaba una hora empujando las pulsaciones de Sakura cayeron de las 130-150 habituales hasta la mitad. La midwife principal le dijo bruscamente a la ayudante “go get the doctor”. Un minuto más tarde y con el corazón latiéndome a toda velocidad entraron 5 médicos en tropel en una imagen típica de la serie Urgencias. Uno de ellos nada más entrar empezó a mirar alrededor y a preguntar “where is dad, who is dad?“. Con bastante ansiedad le dije que era yo, me llevó aparte y me tranquilizó diciendo que era normal y que no había problema, pero que si el ritmo cardíaco de la niña no volvía a 150 en unos pocos minutos habría que sacarla con cesárea, para lo que pidió mi consentimiento. La madre de Izumi salió pitando de la habitación con lágrimas en los ojos del susto pero las pulsaciones de Sakura volvieron a la normalidad en apenas 2-3 minutos y los doctores se fueron.

Después de mucho empujar sin éxito dieron las 9pm. Nos dijeron que la cosa no había progresado mucho, que parecía que no podía salir por ella misma y que ambas, madre e hija estaban muy cansadas ya, así que toca ir al quirófano. El plan a seguir era: primero intentar sacarla usando la ventosa, si no funcionaba intentarlo con el forceps y si tampoco salía pues cesárea como último recurso.

Nos trasladaron al quirófano en el que había 4 o 5 personas entre médicos y enfermeros/as. El ambiente era relajado y distendido. Mientras preparaban a Izumi me llevaron a un lado, me dieron ropa de quirófano para que me la pusiese y me explicaron lo que iban a hacer. Tras hacerle a Izumi la episiotomía le colocaron a Sakura la ventosa en la cabeza y le pidieron a Izumi que empujara cuando notase que le venía una contracción, momento que aprovecho la doctora para tirar de la ventosa.

¡Y qué manera de tirar! fue una sorpresa tremenda para mí. Pensaba que  iba a ser algo delicado y cuidadoso pero la médico tiraba con la misma fuerza que si estuviese trasladando a un buey de un lado a otro de la habitación. Al ver la fuerza con la que tiraban y que los dos primeros intentos no funcionaron, las últimas palabras de Izumi antes de que Sakura saliese a la tercera fueron “voy a tener un cabezacono”. Sakura salió hasta la mitad de su cuerpecito como un cohete y con los ojos abiertos. Yo, que estaba junto a Izumi durante el proceso me acerqué y la vi salir justo desde arriba y a pocos centímetros de distancia. Una vez medio fuera la midwife la acabó de sacar, le cortaron el cordón umbilical (me preguntaron si lo quería hacer yo pero dije que no), la envolvió en una toalla y la frotó para quitarle la vernix caseosa (la grasa que cubre la piel del bebé) para, apenas unos segundos más tarde ponérmela en los brazos.

Y bueno, he visto cosas que ustedes no creerían: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser y tal, pero cuando me pusieron a Sakura en los brazos por primera vez puedo decir sin dudarlo que fue el momento más feliz y emocionante de mi vida, con un par de lagrimitas rodando por las mejillas. Cuando le quitaron a Izumi los cables y tubos le pusieron a Sakura en el pecho, piel contra piel, para que se fuesen acostumbrando la una a la otra.

Nos trasladaron a la zona de neonatos (compartida con otra persona) y la midwife cogió a Sakura para medirla (49cm), pesarla (3,240Kg), contarle los dedos de las manos y los pies (20) y hacer un chequeo general para asegurarse que ha salido con todo el equipo necesario puesto. Unos instantes más tarde le pusieron su primer pañal y posó para la foto de abajo y…continuará…

Sakura apenas unos minutos despues de nacer

Un consejo para terminar con esta primera entrega: la NCT (National Childbirth Trust) organiza unos popularísimos mercadillos donde se puede comprar de todo para bebes y niños pequeños, en especial ropa, por precios irrisorios. La mayoría de la ropa es de segunda mano pero está en muy buen estado y encuentras prendas nuevas o con apenas uno o dos usos desde 50p hasta 3-4 libras de media. No merece la pena comprar ropa nueva para bebés, crecen muy rápido, apenas se la ponen una o dos veces y vale bastante dinero. A falta de familia para darnos ropa ahí están las NCT sales.

 

Pocas pocas veces uno tiene expectativas de ver algo realmente diferente al ir a un concierto. Pero esa fue la sensación con la que acabé tras asistir a Eclipse, la gira de los músicos de Malí Amadou&Mariam.

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Amadou Bagayoko y Mariam Doumbia nacieron en Bamako en 1954 y 1958 respectivamente. Ambos son ciegos. Amadou perdió la vista cuando tenía 16 años y Mariam a los 5. La causa fue un sarampión no tratado. “La pareja ciega de Malí” se conoció en el Instituto Maliense para Jóvenes Ciegos de la capital, Bamako. Los dos habían demostrado aptitudes para la música y entraron en la Orquesta Eclipse del Instituto. Se casaron en 1980 y tras labrarse un nombre en Malí primero y en África Occidental después, saltaron a Francia dónde se han hecho muy populares, colaborando con gente como Manu chao entre otros.

Pero vamos con el concierto en sí. La propuesta de A&M para su gira bautizada como Eclipse fue sorprendente: tocar en completa oscuridad. Con ello querían invitar al público a sentir, ver y vivir el concierto como lo hacen ellos. Sin saber muy bien que esperarnos fuimos al York Hall, en Bethnal Green. Apenas entramos nos dieron instrucciones claras: móviles rigurosamente apagados, ni siquiera en silencio, relojes con agujas fosforescentes al bolsillo, nada que emititiese luz por poca que fuese o reflejos.

El concierto iba a ser en la sala principal del York Hall, una enorme habitación que habían vaciado por completo y en la que habian puesto sillas plegables. Los ventanales estaban cubiertos con gruesas cortinas y cada una de las rendijas por dónde pudiese colarse un haz de luz estaba tapada. Nos dieron una hoja explicando qué hacer en caso de querer salir de la sala. Basicamente tenías que levantar la mano y los acomodadores, que llevaban gafas de visión nocturna, vendrían a buscarte y te guiarían fuera. Pero nada de luces o claridad. Todo vendido, la sala llena.

Una vez se apagaron los tenues focos la oscuridad era total y absoluta, ni siquiera podía ver mi mano al ponerla unos centímetros frente a los ojos. Pasamos así unos extraños minutos esperando a que empezase el concierto, sin intercambiar ni una frase, como en el cine. Entonces a través de los altavoces y con efecto surround empezamos a oir los sonidos de las calles de Bamako. Parecía que estabas allí mismo: los coches con motores cansados y tocando el claxon, diferentes animales, personas que canturreaban o anunciaban sus mercancías…la ciudad venía hacia nosotros desde todas las direcciones. Pero Bamako no sólo llegaba a través de los oidos, también del olfato. Como parte de la ambientación del concierto se añadieron aromas y olores malienses que hacían aun más intensa la sensación de haberte teletrasnportado.

Con ese alegre barullo de fondo un narrador empezó a contar la historia de ambos músicos, empezando por Amadou. Contó su juventud en Bamako y describió sus sensaciones y sentimientos cuando perdió la vista y salió a la calle por primera vez siendo ciego. Compartimos su desorientación y desconcierto. Entonces llegó la primera canción, una de las primeras que compuso. Los sonidos de su guitarra te llegaban de una manera distinta al estar todo oscuro, como más profundamente y sin barreras. Costaba acostumbrarse un poco. Hubo aplausos inseguros cuando terminó la música y entonces el narrador retomó el relato con la historia de Mariam, que nos regaló una canción preciosa al acabar la parte de su infancia. Más aplausos confusos, nadie se movía en la silla. Casi evitábamos hacer ruido, como no queriendo molestar cuando es de noche.

A partir de ahí les seguimos en su increíble experiencia vital: cuando se conocen en el citado Instituto y se enamoran instantáneamente, jurando dedicarse el uno al otro y a la música el resto de sus vidas, sus viajes en desvencijados autobuses dando conciertos por todo el Delta del Níger buscando hacerse un nombre y poder vivir de su pasión por la música, su boda…

Cada una de las diferentes etapas viene acompañada por una canción, joyas llenas de energía que de alguna manera te inundan al no poder ver de dónde salen. La negritud absoluta impone mucho: siendo un concierto de potente y muy bailable afro-funk-blues nadie parece leventarse a bailar o hablar entre canciones y los aplausos son más tímidos que lo que las canciones merecen. No hay duda de que con las luces encendidas estaríamos todos dando botes a estas alturas. Aún así, a medida que va pasando el concierto y nos vamos acostumbrando a la situación las reacciones son más intensas por nuestra parte: aplausos más fuertes, vítores, pateábamos el suelo para hacerles saber que estábamos disfrutando, pero aún no nos habíamos levantado a bailar, faltaba ese último impulso para que nos comportásemos “como siempre” en un concierto.

Y mientras sus vidas seguían: el llanto de su primer hijo al nacer nos confirma que ha llegado al mundo, pero no podemos verlo, igual que ellos. A mediados de los 80 conocen a otro ilustre músico invidente, Stevie Wonder, y empiezan a hacer giras por diversas partes del mundo. Se hacen famosos en África y en 1996 emigran a París buscando un público más amplio. Causan sensación y el mundo occidental se gira hacia ellos para colaborar de diversas maneras: Manu Chao les produce, teloneros de Coldplay y U2, giras mundiales, premios…

Cuando sonaron sus canciones más conocidas en la parte final del concierto ya estábamos mucho más metidos y nos habíamos soltado, todos en pie bailando sin parar, los sentíamos al lado nuestro aunque no les pudiésemos ver. Finalmente, en medio de una canción y ya con todo el auditorio bailando, la espesa cortina que ocultaba el escenario se fue abriendo poco a poco, a la vez que se iban encendiendo los focos que apuntaban a la banda. Y sí, era verdad, estaban allí. No era un CD. Amadou&Mariam estaban encima del escenario, sentados en una silla el uno junto al otro, con sus gafas negras, ataviados con coloridas túnicas africanas y rodeados de su banda. Una banda de lujo compuesta por músicos africanos de renombre como Mamadou Diabaté, Aly y Mamani Keita e Idrissa Soumaoro (antiguo director del Instituto de Malí).

Mientras bailaba se me vino una pregunta a la cabeza: ¿tuvieron los músicos que los acompañaban que aprender a tocar a oscuras o tendrían algún tipo de luz para ayudarles? Parecía que lo primero, aunque sólo fuese por solidaridad. Un bis con un tema de su último disco con la banda y el público encendidos puso el broche final perfecto para una experiencia distinta e inolvidable. Vaya sonrisas y sensación de satisfacción teníamos todos al salir. Merci A&M

Algunas de sus canciones más conocidas y que tocaron en el concierto Eclipse:

http://www.youtube.com/watch?v=3KhFv1qJcao

http://www.youtube.com/watch?v=iju1_DhH2Qs

http://www.youtube.com/watch?v=99WVI86gQeo&feature=fvst

Su web, con fotos, videos e información:

http://www.amadou-mariam.com/

PD: como no puede ser de otra manera le dedico el post a Juan Q por descubrir el concierto e invitarnos.

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