Londres Zooms 4: Mirando hacia arriba: Cleopatra’s Needle

Hace un par de días me mandó un correo Boris Johnson quejándose de que sólo hablaba en el blog sobre sitios que están al sur del rio, así que hoy toca hablar de la orilla norte. Y vamos con algo con mucha historia pero no especialmente conocido o apreciado por los turistas y londinenses.

El obelisco egipcio de granito rojo de Asuán erróneamente llamado Cleopatra’s Needle (Aguja de Cleopatra) está situado en pleno centro turístico de Londres (Victoria Embankment), a escasos 10 minutos andando del Big Ben. A pesar de sus 21 metros de altura, sus 224 toneladas de peso, sus jeroglíficos y sus casi 3500 años de antigüedad, suele pasar desapercibido por estar tapado por los arboles de alrededor y porque es una zona donde pasa menos gente. Desde la otra orilla del rio, en Southbank, tampoco llama demasiado la atención. Siempre creí que era el objeto hecho por el hombre más antiguo al aire libre de todo Londres pero según éste libro es el segundo…tras otra escultura que también vino de Egipto y que está sobre la entrada de la famosa casa de subastas Sotheby’s en Bond Street.

Como he mencionado arriba el nombre con el que se le conoce induce al error. El obelisco no tiene prácticamente nada que ver con la famosa Cleopatra VII, sino que se construyó bajo el reinado de Tutmosis III, faraón de la decimoctava dinastía, hacia el  1450 antes de Cristo y unos 1400 años antes de Cleopatra.  El emplazamiento original fue la ciudad egipcia de Heliópolis y no tenía los actuales jeroglíficos grabados. Éstos fueron añadidos en época de Ramses  II y relatan sus victorias militares. En el año 12 AC los romanos se lo llevaron junto con su hermano gemelo (que está actualmente en Central Park, Nueva York) a Alejandría y lo pusieron en el Cesáreo, templo erigido por (ahora sí) Cleopatra. El templo fue destruido y los obeliscos quedaron enterrados en la arena durante siglos lo que ayudó a que se conservaran los bajorrelieves en muy buen estado.

Dando una gran salto en el tiempo nos vamos a 1819, año en el que Muhammad Ali, virrey de Egipto y Sudán , se lo regaló a los británicos para conmemorar algunas insignes victorias de éstos. Los siempre prácticos british le dieron las gracias pero dejaron claro que no se iban a gastar ni un penny en traérselo, así que lo dejaron enterrado en las arenas de Alejandría. En 1877 un ciudadano británico (Sir Erasmus Wilson, que se ganó el titulo por su desinteresada contribución) decidió patrocinar el traslado dejándose £10000, un dinero considerable en aquella época (aunque he leído en una web otra versión según la cual el dinero se recaudó mediante cuestación popular para conmemorar la victoria sobre Napoleón, la placa en la base del obelisco dedicada a Sir Wilson deja lugar a pocas dudas sobre quién aflojó la pasta).

El Cleopatra

Para transportarlo se construyó un barco de hierro en forma de cilindro flotante de 31 metros de largo por 5 de diámetro y se metió el obelisco dentro con la idea de remolcarlo hasta el Reino Unido. Tenía una pequeña vela, timón y una cabina y se le llamó Cleopatra, nombre al que se asoció el obelisco desde entonces. La travesía fue dificilísima, salpicada por la tragedia y casi acabó en un desastre absoluto. El 14 de Octubre de 1877 una tormenta sorprendió a la expedición en el Golfo de Vizcaya y el Cleopatra empezó a girar sobre sí mismo de manera incontrolada. Su hundimiento parecía inevitable. Seis marineros del barco que la remolcaba saltaron a un bote para rescatar a la tripulación pero volcaron y fallecieron (sus nombres están grabados en una placa de bronce en el pedestal del obelisco). Finalmente el remolcador consiguió ponerse en paralelo al Cleopatra y rescatarlos, cortando luego la cuerda y dejándolo a la deriva. Días después fue encontrado flotando mansamente y sin haberse hundido. Fue remolcado hasta El Ferrol donde fue recogido por otro barco enviado a tal efecto  y llevado finalmente hasta Londres, en la que una multitud vitoreaba dándole la bienvenida mientras subía por el Támesis en enero de 1878. Ocho meses más tarde, en septiembre de 1878, el obelisco fue colocado en su actual emplazamiento.

Escoltando al obelisco hay dos esfinges de bronce fundidas en la época victoriana con jeroglíficos mencionando a Tutmosis III. Las esfinges se ven casi más fácilmente que el obelisco en sí. En un extraño (al menos para mí) gesto se puso una cápsula del tiempo en la parte frontal del pedestal con multitud de objetos victorianos (desde fotos de mujeres guapas de la época y de la reina hasta juguetes, pasando por monedas y puros).

Pero aun hay otra historia interesante relacionada con el obelisco y que no tiene nada que ver con su origen ni su hercúleo traslado. Si te acercas a verlo se observa claramente que tanto su pedestal como el de la esfinge situada más al oeste están considerablemente deteriorados y tienen abundantes marcas de metralla. Y si uno se fija aún un poco más la esfinge tiene “cicatrices” en la pata izquierda. Y la culpa la tienen los bombardeos aéreos…durante la Primera Guerra Mundial.

Esfinge con cicratices y el pedestal con marcas de metralla

El Blitz, el bombardeo sistemático de Londres durante la Segunda Guerra Mundial por la Luftwaffe, es una de las imágenes más icónicas de la contienda. Pero, aunque a otra escala y siendo un hecho mucho menos conocido, Londres ya había sido atacada desde el aire durante la PGM.

Durante los primeros años de la guerra los encargados de llevar a cabo los ataques fueros los zeppelines, hasta que los alemanes fueron capaces de construir bombarderos de largo alcance, los Gothas. Éstos tenían un techo de vuelo bastante más alto que los cazas de la época y eran capaces de evitarlos y regresar casi sin bajas aun sin llevar escolta. El 13 de junio de 1917 fue la primera vez que aviones alemanes bombardearon Londres a plena luz del día. Hubo 162 muertos y más de 400 heridos. La razón para tan elevado número de víctimas dado lo rudimentario de los aviones y su poca  capacidad para bombas es que la gente no tenía conciencia del peligro por ser algo nuevo y salían a la calle a ver a los aviones en lugar de buscar un refugio seguro. La mejora de los sistemas defensivos antiaéreos británicos acabaron con las incursiones diurnas a finales de 1917. Hubo más ataques nocturnos pero las bajas sufridas en accidentes por problemas de navegación y durante los aterrizajes terminaron definitivamente con los bombardeos en 1918. Los temidos Gothas fueron todos destruidos por los acuerdos del Tratado de Versalles y no ha sobrevivido ninguno.

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Una placa bajo una de las esfinges dice que los daños al conjunto monumental ocurrieron durante el primer ataque a Londres por aviones alemanes el 4 de Septiembre de 1917, pero el dato es erróneo porque hay ataques documentados, como se ha mencionado arriba, desde mitad de Junio en adelante. Las autoridades de la ciudad decidieron no tocarlo como muestra y recuerdo de los bombardeos.

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7 comentarios en “Londres Zooms 4: Mirando hacia arriba: Cleopatra’s Needle

    • Buen par de viajes! a ver cual de los dos obeliscos te parece que esta mejor montado. Si necesitas alguna ayuda sobre Londres pregunta. Saludos y gracias por dejar un comentario

      • Ya te contaré ^_^

        Gracias por el ofrecimiento! en principio lo tengo todo bien atado, pero ya he pillado alguna curiosidad como el tanque xD a ver si podemos acercarnos!!
        La lástima es que pillamos el Imperial war museum cerrado por reformas U.U en fin…ya tengo excusa para volver jeje

        Saludos!

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