Aunque mi querencia balcánica probablemente ayude, siempre he tenido a Josip Broz “Tito” por una de las figuras claves de la política mundial de la segunda mitad del siglo XX, por lo que tenía mucha curiosidad por visitar su tumba en Belgrado. Por diversas razones la visita fue un buen ejemplo de lo mucho que han cambiado las cosas en lo que era “su” Yugoslavia desde que falleció en 1980.

El mausoleo dónde está enterrado Tito tiene el inesperado nombre de La casa de las Flores. Éste y otros dos edificios forman el Museo de la Historia Yugoslava, llamado así desde 1996. Sus nombres anteriores eran menos neutros y más ligados al culto a la personalidad de Tito y al pasado socialista de la República Yugoslava (“Centro Memorial Josip Broz Tito” y “Museo de la Revolución de las Naciones Yugoslavas y las Minorías Étnicas”).

Los otros dos edificios que forman el complejo son el Museo Viejo  y el Museo 25 de Mayo. Tito, aunque nació el 7 de mayo de 1892, cambió oficialmente su cumpleaños al 25 de mayo, fecha en la que los Nazis intentaron acabar con su vida sin conseguirlo. Durante casi una década tras la desintegración de la República Socialista de Yugoslavia tanto la tumba como el museo cerraron al público y los soldados que velaban permanentemente la tumba fueron retirados.

Llegamos a las 9:30 un sábado del pasado mes de julio, media hora antes de que abriese. Al estar en una zona residencial y sin bloques de pisos cerca no se veía a nadie, ni en la puerta para visitarlo ni en los alrededores. Cuándo abrieron a las 10 seguíamos siendo los únicos visitantes. La animada vida nocturna belgradense parece tener bastante más tirón que la memoria del camarada Tito.

Una de mis dudas se vio pronto resuelta: no había señales de abandono institucional. La zona exterior del museo estaba limpia y bien cuidada: suelo adoquinado, una fuente circular cuyos chorros eran lo único que daba algo de vida al entorno y una escalinata en forma de graderío semicircular flanqueada por árboles y césped. Desde fuera lo que se ve es la elegante fachada del Museo 25 de Mayo, el resto queda oculto tras ésta y la caseta de acceso.

Exterior del Museo

Aspecto exterior del Museo de la Historia Yugoslava

Aunque la guía que llevábamos (Bradt) decía que era gratis, tuvimos que pagar 200 dinares cada uno por la entrada. Dos días al año la entrada sí es gratuita: el 4 y (lo habéis adivinado) el 25 de mayo. Nada más entrar hay que subir un tramo de escaleras al final de las cuales te das de frente con una estatua del Mariscal con actitud circunspecta y ceñuda, mostrándole como comandante de los partisanos en la SGM. Dentro del complejo los jardines, setos y parterres presentaban un aspecto impecable.

Estatua de Tito

Estatua de Tito

Siguiendo la senda empedrada se llega a una plazoleta con otra fuente, ésta sin funcionar, en la que está la entrada a la Casa de las Flores. Quizás tenía demasiado en mente el terriblemente sombrío mausoleo de Lenin y por eso el que la Casa de las Flores tuviese forma de invernadero con enormes ventanas por donde entraba la luz a raudales fue una agradable sorpresa. En vida de Tito funcionaba como oficinas auxiliares en las que pasaba mucho tiempo y que se convirtieron en su lugar favorito. En su testamento pidió ser enterrado aquí.

Entrada de la Casa de las Flores

Entrada de la Casa de las Flores

La estancia principal tiene el techo con ventanales que se abren bajo los cuales descansa la tumba propiamente dicha. Ésta es sobria y sencilla: un bloque rectangular de mármol blanco de algo menos de un metro de alto con dos placas trasparentes. En ellas sendas inscripciones en letras doradas: “JOSIP BROZ TITO” y “1892-1980”. En el pasado estaba rodeada por flores, de ahí el nombre del edificio, pero fueron sustituidas por las actuales piedras blancas.

Vista interior de la Casa de las Flores con la tumba de Tito

Vista interior de la Casa de las Flores con la tumba de Tito

Detalle de la tumba de Tito

Detalle de la tumba de Tito

A ambos lados de la nave central hay un corredor convertido en estancia secundaria. En la de la derecha hay una enorme foto mural con los líderes mundiales con los que formaría el Movimiento de Países no Alineados. La de la izquierda contiene una exposición con cientos de los testigos usados en la carrera de relevos del Dia de la Juventud (que, curiosamente, hicieron coincidir con el 25 de mayo).

Foto mural con líderes de los países no alineados

Foto mural con líderes de los futuros países no alineados

La Casa de las Flores desde un lateral

La Casa de las Flores desde un lateral

Desde 1945 y hasta 1988 cada año tenía lugar una carrera simbólica de relevos en la que dentro del testigo iba un mensaje de cumpleaños en nombre de los jóvenes yugoslavos para Tito. Al principio la carrera empezaba en su ciudad natal (Kumrovec) pero posteriormente se salía cada año de una República distinta, que se rotaban en el privilegio. Los relevos los hacían cientos de chicos y chicas de todas las Repúblicas y pasaban por todas las ciudades principales antes de terminar el omnipresente 25 de mayo en el actual estadio del Partizan y antiguo estadio JNA (Ejército Yugoslavo) en Belgrado, precisamente frente al Mausoleo. El último relevista entregaba el testigo a Tito y éste presidía una multitudinaria exhibición atlética de esas tan populares en los países socialistas. En esta misma habitación también había algunas pertenencias personales de Tito (por ejemplo uno de sus uniformes blancos) y diversos documentos.

Algunos de los relevos expuestos

Algunos de los relevos expuestos

Durante el buen rato que estuve en el mausoleo sólo estaba por allí un discretísimo vigilante del museo. Se respiraba paz y tranquilidad absolutas y costaba imaginar que no hace tanto tiempo cientos de miles de personas al año peregrinaban hasta aquí formando enormes colas. El resto de la visita fue muy breve. El Museo Viejo tiene una colección de los múltiples regalos que Tito recibió en su largo periplo al frente del país. Había un poco de todo: desde trajes regionales hasta una armadura samurái con su catana. No me resultó especialmente interesante y en 20 minutos ya había terminado. El Museo 25 de Mayo estaba cerrado al público ya que no había ninguna exposición temporal y el resto se usa principalmente como almacén y oficinas. El museo tiene una pequeña tienda con memorabilia de la Yugoslavia socialista y de Tito presidida por una enorme foto de éste con Neil Armstrong.

Cuando salíamos, a eso de las 11 y media, llegaban unos cuantos visitantes más (turistas extranjeros también), los únicos que vimos. Una vez fuera se nos acercó un señor ya anciano con un libro en la mano. Lo abrió por una página con una foto de Tito y otros generales del Ejército Yugoslavo y nos señaló  a uno de ellos. Era él (o al menos tenía un aire, que habían pasado más de 30 años). Nos dijo que había escrito una biografía de Tito centrada en su relación con los otros generales y mandatarios de la República, una especie de relato de la corte militar y política yugoslava desde dentro. Tenía en una caja una docena de ellos en varios idiomas y pasaba su jubilación intentando sacarse un dinero extra yendo allí cada día a venderlos. Nos aseguró que comprárselo a él era más barato que hacerlo en Amazon, lo que más tarde comprobé y era cierto…aunque no compramos el libro.

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