Post marginales: 6.- De maletas perdidas y problemas con las aerolíneas

La primera vez que me monté en un avión fue a finales de junio de 1987. Tenía 15 años. Era un vuelo Sevilla-Londres con escala en Madrid en un DC-9 de Iberia. El destino final era la ciudad costera de Brighton, donde iba a pasar un mes practicando inglés. Como mi mochila de mano era grande y pesada, decidí facturarla en el último momento. En ella iba el pasaporte, que en aquella época era obligatorio para entrar en el Reino Unido.