Guía: Nápoles en un día (o dos, o tres)

Utilizando la típica frase de los furgoleros cuando fichan por uno de los llamados “equipos grandes”, he de decir que siempre había querido ir a Nápoles y alrededores. Me atraía tanto por cuestiones histórico-culturales (Pompeya y Herculano, la residencia de Tiberio en Capri, el Museo Arqueológico, el casco antiguo…) como por la leyenda de tener el alma tan llena de alegría y vitalidad como negra por la corrupción… bueno, y por la comida claro.