Algunas razones para hacer un crucero aunque no sea lo tuyo

En verano de 2011 mi padre anunció que nos invitaba a un viaje familiar. El grupo iba a consistir en 7 adultos, sin niños. Después de diversas y variadas propuestas (yo dejé caer el Transiberiano por si acaso y las carcajadas se escucharon en Vladivostok), decidió que íbamos a ir de crucero por el Mediterráneo. Para ser sincero, hacer un crucero es algo que no me había planteado nunca ya que no es mi estilo de viaje. Así que me lo tomé como una oportunidad de experimentarlo y poder sacar mis propias conclusiones mientras disfrutaba de la compañía de mi familia (dicho esto sin sarcasmo).