Viajar a Japón con un bebé: aunque nos consideremos viajeros más o menos experimentados, un viaje con un bebé al otro lado del mundo es todo un reto que puede echar para atrás. Se acabó lo de viajar ligerito de equipaje, dormir en cualquier sitio, palizones de ver cosas o comer cuando cuadre. ¿Qué tal aguantaría nuestra hija un viaje de 17 horas? ¿y el jet-lag? ¿Y si se pone mala? En fin, muchas preguntas.

Éste era nuestro cuarto viaje desde que nació nuestra hija Sakura. Los otros 3 habían sido bastante más cerca: desde Londres a Huelva, Lanzarote y Huelva cuando Sakura tenía 2, 5 y 6 meses respectivamente. Iba a ser mi cuarta visita a Japón, íbamos a estar 4 semanas  y en el momento de comenzar el viaje Sakura tenía 9 meses y medio. De las 4 semanas, dos las íbamos a pasar en casa de mis suegros y las otras dos viajando.

¡Listos para el viaje!

ORGANIZACIÓN, PREPARATIVOS, QUÉ LLEVAR

Cuándo ir: nuestro viaje fue del 13 de abril al 9 de mayo de 2013. El mejor momento para ir a Japón con o sin bebé es en primavera (de finales de marzo a finales de mayo). Si vais a principios de abril pillaréis el sakura que a mí me parece la época en la que todo es más bonito. En verano hace muchísimo calor (algo menos en Hokkaido). El calor es asfixiante y muy húmedo, con lo que hay que tenerlo muy en cuenta para las necesidades del bebé. Otoño es buena época en cuanto al clima pero te puedes encontrar con tifones (a nosotros nos pilló uno en septiembre 2011).

Documentación: el bebé necesita pasaporte al igual que los adultos, así que no os olvidéis de sacárselo en el caso de que no lo tenga. Los pasaportes tienen que tener una validez de al menos el tiempo que se va a  permanecer en el país. Otro tipo de documentos como DNI o el libro de familia no son válidos. Si se tiene pasaporte español no hace falta visado para una estancia de hasta 3 meses. Para otras nacionalidades aquí os dejo la lista.

No es obligatorio pero si muy recomendable llevar seguro de viaje para ahorraros problemas en caso de que pase algo. Aseguraros de que cubre a toda la familia y llevad una copia impresa de las condiciones.

Ropa y complementos: la ropa para bebés en Japón no es cara y es de buena calidad (aparte de, en mi opinión, muy graciosa) así que no hace falta que metáis todo el armario en la maleta. En general si os hace falta ropa o si se os olvida algún complemento tipo gorro o bañador podéis contar con encontrarlo fácilmente y reponerlo sin dejaros una fortuna.

Otras cosas básicas como pañales, toallitas limpiadoras, baberos, etc se encuentran en los supermercados y otras tiendas japonesas sin dificultad.

Carrito: lo mejor es llevar un carrito lo más pequeño y ligero posible, si además se puede plegar será perfecto. Los trenes y metros suelen estar llenísimos y os costará encontrar hueco donde ponerlo, cuanto más pequeño y manejable, mejor. Lo mismo ocurre con zonas de las ciudades más turísticas en hora punta: suelen estar atestadas de gente y maniobrar con el carrito, si es grande, puede ser incómodo. Además en muchos restaurantes hay poco espacio entre mesas y os pedirán que lo dejéis en la entrada o en una esquina. En plan orientativo nosotros llevamos un Maclaren Quest.

Mochila para bebé: esencial. Hay muchas visitas a templos, tiendas o museos en las que al haber muchísima gente el carrito se vuelve impracticable. Recomendable también para el metro/tren  o si vais directos del hotel a comer/cenar. Además, en nuestro caso, a Sakura le ayuda a dormir en los viajes. Nosotros tenemos una de la marca ErgoBaby que es muy práctica porque puedes llevar al bebé en la espalda o en el pecho.

Totseat: es un arnés de tela que se pone en las sillas de adultos para que el bebé se pueda sentar. Como en Londres siempre nos ha sido muy útil decidimos llevarlo porque apenas ocupa espacio. Y fue un acierto total ya que por alguna razón que se me escapa las sillitas de bebé de los restaurantes japoneses no tienen correas para sujetar al bebé y la parte frontal está abierta (¡!). Si no tenéis algo tipo Totseat no dejéis de llevar una banda de tela o un cinturón para asegurar al bebé en la silla.

Sakura en su Totseat

Sakura en su Totseat

Funda parasol y cortavientos para el carrito: sobre todo si se va en verano es recomendable llevar una cubierta o funda opaca de las que cubren completamente el habitáculo del carrito para no le dé el sol directamente al bebé durante las horas de más calor o para que duerma la siesta comodamente. Nosotros tenemos uno de la marca Snoozeshade y en Japón la usamos a diario aún siendo primavera.

Medicinas: a la hora de comprar medicamentos suele ser uno de los momentos cuando se nota mucho la barrera del idioma, ya que el inglés de los japoneses es bastante limitado en muchos casos. Lo mejor es llevar un botiquín básico desde casa así como cualquier medicina de uso personal en cantidades suficientes. Es buena idea llevar anotado en inglés la composición o principio activo de los medicamentos más necesarios que os puedan hacer falta. Es muy probable que la marca específica o el nombre sean distintos o que no la conozcan, pero os pueden dar una de composición equivalente. Aunque sea una obviedad, si vais entre abril y octubre no os olvidéis de meter protector solar adecuado para bebés. No es necesario vacunarse.

Juguetes: una buena opción para ahorrar espacio y trastos. No compensa llevar demasiados juguetes porque en Japón los hay a miles en las tiendas de todo a 100 yenes. Por poner un ejemplo el juguete favorito de nuestra hija durante el viaje fue una funda de goma rosa de Iphone por la que pagamos los mencionados 100 yenes.

Una buena idea es que el equipaje de mano sea lo más compacto y con el menor número de bultos posible. Yo jamás había perdido nada en mis viajes y desde que viajamos con Sakura y parecemos un circo la lista de cosas que me olvidado en diferentes sitios es escalofriante (pasaporte, teléfono, reloj, ErgoBaby, jersey…)

LOS VUELOS

Vuelos intercontinentales:

Ida: Londres Heathrow (LHR)- Osaka Itami (ITM) con escala en Tokyo Haneda (HND)

Vuelta: Osaka Itami (ITM) – London Heathrow (LHR) con escala en Tokyo Narita (NRT)

El vuelo intercontinental de ida fue con British Airways y la escala con JAL. El vuelo de vuelta fue todo con JAL. El avión fue un Boeing 777 en las 4 ocasiones. Intentad sacar los billetes con la mayor antelación posible. Una vez los tengáis poneos en contacto con la aerolínea y pedidles que os den los asientos del principio del todo de la clase turista. Si los conseguís la aerolínea os ofrecerá la posibilidad de poneros una cuna o sillita portátil en la repisa plegable que hay enfrente para que el bebé pueda dormir. Nosotros probamos ambas y creemos que la sillita fue más útil y cómoda para Sakura.

Los vuelos de ida y vuelta a Tokyo duraron unas 12 horas. Sakura consiguió dormir unas 5 horas en cada uno de los vuelos. Se hicieron algo largos ya que no tienes muchas posibilidades de relajarte y entretenerte mientras cuidas de tu hijo/a, pero la verdad es que tampoco fueron una pesadilla. Las dos horas y pico esperando más la hora y pico del vuelo de  escala si se hizo muy dura porque por decirlo de alguna manera lo habíamos dado todo en el vuelo largo y estábamos los 3 ya muy cansados, así que esas 4 horas extra fueron matadoras. Merece la pena pagar un poco más de dinero si hace falta y comprar un vuelo directo, aunque en nuestro caso no era posible ya que no hay vuelos directos entre Londres y Osaka (nuestro destino final era Nara).

Si tenéis que decidir entre BA y JAL nuestra experiencia es que mucho mejor con JAL. El avión era más nuevo, la comida era mejor y te dan un kit para el bebé con pañales, comida, bebida y un detallito de regalo. BA daba pañales solo en caso de emergencia.

Un truco: si le estáis dando el pecho al bebé ponéroslo en la teta durante el ascenso y el descenso de cada vuelo. El acto de succionar ayudará a desbloquear los oídos en el caso de que la presión le afectase. Si no está tomando el pecho llega con darle el biberón o algo de comer para que mastique.

Vuelos internos

Aparte de las escalas mencionadas hicimos 3 vuelos domésticos ya que pasamos una semana en Okinawa. Los vuelos duraron entre 1 y 3 horas y en los 3 fuimos con JTA en sendos Boeing 737. En Japón sólo necesitas estar en la puerta de embarque entre 10 y 15 minutos antes de la salida del vuelo si éste es doméstico, lo que reduce mucho el tiempo de espera y lo hace bastante más cómodo.

UNA VEZ EN JAPÓN

Jet lag: la pregunta del millón. ¿Tienen los bebés jet lag? La respuesta es que Sakura si tuvo jet lag. En Londres tenemos una rutina nocturna bastante estricta porque es la única manera de que duerma bien (17:45 cena, 18:45 baño, en la cama a las 19:30) y duerme en su habitación. La primera noche en Japón no consiguió dormirse hasta las 3:30 de la mañana. El segundo día se durmió sobre las 2am y el tercero a medianoche. Le llevó una semana más o menos volver a su horario normal y aun así costaba dormirla y a veces teníamos que hacerlo en la mochila. El hecho de estar fuera de su entorno, rodeada de la familia de mi mujer y durmiendo en la misma habitación que nosotros seguro que no ayudó tampoco. A la vuelta en Londres le afectó mucho menos y volvió a su rutina habitual y a dormir bien en apenas 3 días.

Comida: la comida para bebés se compra sobre todo en droguerías (drugstores), tiendas orientadas a productos de belleza e higiene pero que además suelen tener una parte de farmacia y de alimentos. En los supermercados grandes no siempre la hay y cuando la tienen la variedad no es tan amplia como en las mencionadas droguerías. En los kombinis (minimarkets tipo 7-Eleven que están por todas partes) no tienen.

Lo más habitual es encontrar potitos de la marca Kewpie (identificable por un cupido que los japoneses insistían en que se parecía a Sakura). Los tarros están en japonés pero tienen fotos para que sepas el contenido. Aquí tenéis una foto-guía para aprender a descifrar la etiqueta, es bastante fácil. En nuestro caso al ser mi mujer japonesa contábamos con toda la ventaja del mundo, pero yo fui a comprar solo varias veces y me las arreglé razonablemente bien. En la misma zona también veréis galletas, snacks y zumos especiales para bebés y unas bolsitas con comida triturada con tropezones de diferentes sabores. La otra marca importante de comida para bebés es Meiji (web en japonés).

En algunos restaurantes encontramos menús especiales para bebés/niños con comida “normal” pero sin gluten y sin sal.  Sakura se aficionó al arroz (a palo seco) y era casi lo único que quería comer en las 3 comidas del día. Con paciencia conseguimos que fuese comiendo otras cosas.

De primero arroz, de segundo arroz y arroz de postre

De primero arroz, de segundo arroz y arroz de postre

Transporte público: Moverse con el carrito en las estaciones de metro y tren es sorprendentemente sencillo. Prácticamente todas las estaciones tienen ascensores, no recuerdo una sola sin ellos en la que tuviésemos que coger el carrito en peso. Las indicaciones para encontrarlos están en inglés pero por si acaso tenéis que preguntar ascensor en japonés se dice, tal como suena, erebeta (de elevator). Las aceras están todas adaptadas y tienen rampas en los bordillos para el acceso tanto de carritos de bebés como de sillas de ruedas. En el shinkansen (tren bala) dejas el carrito plegado en la portaequipajes junto a la entrada a los vagones.

Cambiadores: las estaciones de tren y autobús y la mayoría de restaurantes tienen cambiadores para bebés. Si vais paseando por la calle y necesitáis uno lo mejor es meterse en un centro comercial. La gran mayoría tienen zonas acondicionadas en las que darle el pecho con privacidad, calentar la comida, descansar o cambiarlos. Una cosa muy práctica que vimos en algunos baños con cambiadores fue una sillita donde poder dejar al bebé de manera segura mientras haces tus necesidades tranquilamente.

Consejos varios y comentarios aleatorios:

- Evita todo lo posible la hora punta en trenes y metro, especialmente en Tokyo, Osaka y alrededores. Mejor subirte a partir de las 9am cuando empieza a bajar el número de usuarios. Los vagones estarán atestados con seguridad y puede ser muy incómodo con el bebé, aun más si lleváis carrito y unos cuantos bártulos. En el extremo de los vagones hay una zona con asientos prioritarios para madres con niños pequeños (también para embarazadas, ancianos o gente con alguna discapacidad física).

- En Japón se estila bastante lo de “llévate tu basura de vuelta a casa” y a veces puedes tardar un buen rato en encontrar una papelera, así que conviene llevar bolsitas desechables para los pañales y un par de bolsas de plásticos para la basura del día.

- A las japonesas les chiflan los bebés y se suelen fijar más si son extranjeros o mixtos por aquello de la novedad. No os sorprendáis si vienen a saludarle mientras dicen “kawaii” (“que monada”) sin parar. Llega con que sonriáis de vuelta y digáis el socorrido “arigato“. En nuestro caso una desconocida nos pidió permiso en una estación de metro de Tokyo para sacarle unas fotos a Sakura, así que id preparados para que vuestro bebe se vuelva una estrella.

- Si es vuestro primer viaje en plan familiar concienciaros desde el primer momento que hay que reducir bastante las expectativas en cuanto a la cantidad de cosas que se pueden ver en un día. Los bebes demandan mucho tiempo y tienen su propio ritmo, con lo que el tiempo pasa volando.

ALGUNAS FOTOS DE LAS VISITAS

Nuestro itinerario fue Nara, Koriyama, Kyoto, Uji, Tokyo, Monte Takao, varias de las islas de Okinawa (Ishigaki, Taketomi, Okinawa-honto, Zamami) y Kobe. Como Sakura era tan pequeña no hicimos ninguna actividad específica para niños. Sólo nos quedamos en hoteles en los días que pasamos en Okinawa y no tuvimos problema para que nos pusiesen una cuna en la habitación.

Monte Takao: Takao-san es una montaña de 599 metros rodeada de un parque natural que está a las afueras de Tokyo. Se tardan 55 minutos en tren y es una excursión bastante habitual entre la gente que vive en Tokyo y quiere respirar un poco de aire fresco. Se puede subir andando entero por senderos bien marcados o coger un funicular que te deja a unos 40 minutos a paso suave hasta la cumbre. Aunque el último kilometro no está pavimentado se puede pasar con el carrito y llevarlo hasta la cima donde hay un par de sitios para comer y baño con cambiador.

En la cumbre del Monte Takao

En la cumbre del Monte Takao

Taketomi: una isla minúscula y preciosa cerca de Ishigaki, en la parte más remota del archipiélago subtropical de Okinawa y muy cerca de Taiwan. El único pueblo, en el centro de la isla tiene muchas casas y es una especie de museo vivo de la cultura Ryukyu original de Okinawa. Un sitio remoto y muy recomendable.

En la isla de Taketomi, Okinawa

En la isla de Taketomi, Okinawa

Bahía de Kabira: un enclave paradisiaco en el norte de la isla de Ishigaki, en el archipiélago de Okinawa. En la zona se cultivan perlas y no te puedes bañar, pero se puede hacer una excursión en un bote con el fondo de cristal para ver los corales y la vida marina.

Kabira, en la isla de Ishigaki, Okinawa

Kabira, en la isla de Ishigaki, Okinawa

Zamami: una pequeña isla a 50 minutos en el ferry rápido desde Naha, la ciudad más grande de Okinawa. Playas maravillosas, agua transparente y tranquilidad absoluta. Un lugar maravilloso.

Isla de Zamami, Okinawa

Isla de Zamami, Okinawa

Túneles excavados por la marina para la defensa de Okinawa durante la Segunda Guerra Mundial. Miles de soldados japoneses se suicidaron en esta red de túneles cuando se dieron cuenta de que la batalla estaba perdida.

Túneles de la SGM, Okinawa

Estela-Tortuga en el templo de Yakushiji, Nara: Yakushiji es uno de los templos UNESCO Patrimonio de la Humanidad que se encuentran en los alrededores de Nara, fuera del famoso parque (Nara Koen). Llegan bastantes menos turistas y a mí me parecen auténticas joyas.

Templo de Yakushiji, Nara

Templo de Yakushiji, Nara

Templo de Fushimi Inari Taisha, Kyoto: este templo shintoista se apoya en una colina a las afueras de Kyoto. Es muy famoso por sus cientos de puertas (toriis) con dedicatorias que forman túneles. El carrito no se puede subir pero lo puedes dejar al pie de las escaleras sin que nadie te lo vaya a quitar.

Torii de entrada al templo de Fushimi Inari Taisha, Kyoto

Templo de Fushimi-Inari, Kyoto

Conclusión: Japón me parece es un destino ideal y muy recomendable para ir con un bebé por ser muy seguro y estar muy bien preparado para todas las necesidades que puedan surgir.

Os dejo una web muy interesante (en inglés) con mucha información sobre viajar a Tokyo con niños o bebés

Y un completo post con consejos detallados sobre cómo organizar un viaje si vas con tu bebé

Todos los posts sobre Japón

Antes de que internet lo pusiese todo al alcance de un clic y fuese inmediato acceder a toneladas de información había mitos sobre Japón que me llamaban mucho la atención porque no sabía si creerme o no lo que leía y me contaban. ¿Realidades cotidianas o exageraciones? De entre esos mitos (sandías cuadradas, trenes sobre colchones electromagnéticos, adolescentes suicidas…) pocos con nombres más sugerentes para un hormonado adolescente ochentero que “los hoteles del amor”.

¿Y qué es exactamente un Love Hotel? En pocas palabras es un hotel orientado a encuentros sexuales que ofrece la posibilidad de alquilar habitaciones por periodos cortos de tiempo (generalmente de una a tres horas) y en el que todo está organizado para que la privacidad sea máxima. No es una “casa de citas”, la pareja la llevas contigo. Los japoneses se refieren a ellos como rabuho que es la versión corta de rabu hoteru (ラブホテル) aunque la industria ha acabado renegando de ese nombre y ahora usan términos que (en teoría) suenan más coolfashion hotel, boutique hotel, couples hotel

Foto de Lau_chan en Flickr

Entradas de varios Love Hotels. Foto de Lau_chan

Un poco de historia: los antecedentes de los Love Hotels se remontan hasta el Periodo Edo (1603-1868) cuándo aparecieron establecimientos para encuentros que parecían salones de té (chaya, 茶屋) pero que disponían de accesos discretos o camuflados. Se encontraban principalmente cerca de templos y santuarios o en las zonas de prostitución de Tokyo y Kyoto. Tras la Segunda Guerra Mundial y con el país lleno de soldados estadounidenses, familias japonesas alquilaban habitaciones para encuentros sexuales (tsurekomi yado, 連れ込み宿) y se multiplicaron a partir de 1958 con la ley que prohibía la prostitución y convertía el negocio en clandestino. El nombre actual viene de uno de éstos hoteles llamado “Hotel Love” que existía en Osaka en los 70 y que tenía un cartel giratorio con Love en una cara y Hotel en la otra, lo que propició el error intercambiando las palabras.

¿Cómo son y cómo funcionan? en general los “hoteles del amor” no son sitios discretos y semiescondidos, más bien al contrario. La gran mayoría son fácilmente reconocibles, ya sea por tener neones con corazones, aspecto exterior extravagante, nombres llamativos que los delatan… y si todo eso falla con seguridad verás un cartel en la entrada anunciando las tarifas: “descanso” (休憩 kyūkei) y “quedarse la noche” (宿泊, shukuhaku) en japonés y habitualmente también en inglés (rest y overnight). Normalmente existe una tercera tarifa durante el día con descuentos, no siempre anunciada en el cartel exterior, que es “tiempo libre” (サービス・タイム).

Cartel con precios. Foto por M&A on the Move

Cartel con precios. Foto de M&A on the Move

La clientela más habitual suelen ser parejas jóvenes que no tienen piso propio y buscan intimidad, parejas maduras que quieren desconectar de la rutina, citas extramatrimoniales o parejas que quieren celebrar un día especial. Hay que recordar que los pisos japoneses suelen estar mal insonorizados y que a veces tienes que irte de casa si quieres darlo todo. Con el yen por las nubes y lo caro que suele ser el alojamiento cada vez son más utilizados por turistas atraídos por una mezcla entre el precio y la curiosidad.

Como se ha mencionado antes una de las claves de este tipo de hoteles es la privacidad absoluta. Muchos de ellos están totalmente automatizados: hay un panel con botones que muestran fotos de las habitaciones y el precio correspondiente. Si tienen la luz encendida entonces la habitación está disponible. Una vez que pulsas el botón y eliges la habitación el pago se efectúa de varias maneras según el hotel. En algunos hay una maquina tipo cajero, en otros hay un mostrador con una pequeña abertura en la que una persona tras un cristal glaseado recoge el dinero y te da las llaves. También se puede pagar desde la habitación vía tubo neumático o máquina. No hay que registrarse y mucho menos mostrar documentación. La interacción con empleados u otros clientes es mínima o en muchos casos inexistente. Coges un ascensor hasta la planta donde está tu habitación que tendrá una luz parpadeando para indicarte cuál es o la puerta estará abierta si es de pago a posteriori y…love is in the air

El famoso Chapel Christmas en Osaka. Foto de jpellgen

El famoso Chapel Christmas en Osaka. Foto de jpellgen

Hay infinitos tipos de habitaciones. Desde discretas y que recuerdan a un hotel normal a horteradas sublimes, cubriendo cualquier rango intermedio: las temáticas con personajes de dibujos son muy populares entre la gente más joven (porque a fin de cuentas, ¿quién no ha querido pasar una noche de bunga bunga a tope rodeado de Hello Kittys u observado de reojo por el entrañable Totoro?), hay algunas decoradas como una mazmorra y llenas de juguetes sadomaso, otras parecen naves espaciales o barcos y también castillos, trenes…lo que sea para no aburrirse.

Hello Kitty y grilletes, combinación perfecta. Foto por bronhoffer

Hello Kitty y grilletes, combinación perfecta. Foto por bronhoffer

Tu amigo Totoro, contigo en todas las ocasiones. Foto por sweet_redbird

Tu amigo Totoro, contigo en todas las ocasiones. Foto por sweet_redbird

Aparte de estar inmaculadamente limpias (no nos olvidemos de que estamos en Japón) lo que te puedes encontrar en la habitación varía mucho dependiendo de si el hotel es de los económicos o de nivel más alto. Espejos, bebidas, pelis porno, preservativos (y a veces otros juguetes eróticos), internet, productos de aseo… son habituales en todos los hoteles. Según sube el precio la cosa se pone más interesante: camas rotatorias, jacuzzi, sillas especiales para posturas acrobáticas..

Una estilo Versalles. Foto por suspiciousminds

Una estilo Versalles. Foto por suspiciousminds

Para diversificar la clientela cada vez más hoteles ofrecen opciones de entretenimiento no relacionado con el sexo: videoconsolas, karaoke, pelis normales…por lo que un Love Hotel puede ser el destino perfecto para una despedida de soltero o acabar una noche de fiesta con los amigos. Un estudio de 2009 revelaba que hay unos 25000 hoteles de este tipo en Japón que reciben nada menos que 500 millones de visitas anuales. Para hacernos una idea de su popularidad su volumen de negocio anual duplica a una de las industrias emblemáticas niponas: el anime. La meca de los Love Hotels es Osaka, aunque un sitio muy habitual para acercarse a conocerlos es el céntrico barrio tokiota de Shibuya, donde hay una zona llena de ellos (Love Hotel Hill). También hay muchos junto a las principales carreteras y autopistas del país.

Japón no es el único pais que tiene Love Hotels, también son muy populares en otras partes de Asia (Corea del Sur, Tailandia, Taiwan) y en muchos países de Latinoamérica por ejemplo. ¿Y qué hay de España? Parece que poco a poco se van rompiendo los tabúes y cada vez hay más sitios orientados a que las parejas puedan disfrutar tranquilamente de unas horas de intimidad en sitios especialmente pensados para ello. Buscando en la red me llamó mucho la atención una cadena llamada La Vie en Rose porque ha sido la primera en conseguir la certificación ISO 90001 de calidad de gestión. Me parece que la preocupación por seguir estándares de la industria aleja al sector de las ideas preconcebidas de que los hoteles por horas son sitios sórdidos y lo acerca más a la idea japonesa de un servicio necesario que ofrece seriedad y calidad.

Para terminar unos cuantos links  interesantes:

- Sorprendentes fotos de Love Hotels en ruinas

- Un video con visitas a varios Love Hotels famosos

Galería de fotos con diferentes habitaciones

- Otras fotos de Love Hotels y habitaciones

- 12 craziest Love Hotels

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Dígalo con un dibujito: dos de las exportaciones culturales japonesas más importantes son, sin duda, el manga (cómics) y el ánime (peliculas de animación). Y cuando vas a Japón entiendes mejor el porqué. Los japoneses están obsesionados con plasmarlo todo en dibujos y caricaturas. Los encuentras por todas partes dando cualquier tipo de información. Abajo dejo algunos ejemplos curioso y lo que dicen.

“¡Llévame contigo!”

“Los choris buscan casas vacías”

“¡Cuidado con la riada!”

Todo lo que pueda pescar por 50 yenes: mis suegros viven en Koriyama, una ciudad cerca de Nara conocida (por decirlo de alguna manera) por su relación histórica con la cría y venta de peces dorados para acuarios. Koriyama se precia de ello y hay alusiones por todas partes, incluyendo un Goldfish Museum. En algunas tiendas tienen bañeras con dichos peces. Si pagas 50 yenes (40 céntimos) te dan una redecilla y todos los peces que consigas atrapar te los puedes llevar a casa. La gracia está en que la red se disuelve con el agua y hay que ser muy rápido, pero si andas espabilado puedes llenar el acuario por muy poco dinero.

Bañera Koriyama

Banera Koriyama

Visto en un buffet en Okinawa: el restaurante del hotel dónde estábamos en Naha, Okinawa, tenía esta enorme cabeza de atún sobre un hornillo en uno de los mostradores. Un cocinero iba raspando el interior y sirviendo trozos aderezados con salsa casera. El atún estaba fresco y calentito, pero el “envase” imponía un poco. Le pregunté a chef-san cuánto creia que pesaba el atún y me dijo que al menos 200 kilos.

Atún-san

Y es que en Japón muchas cosas son diferentes…

NBA japonesa

Japon, curiosidades aleatorias (I)

Japon, curiosidades aleatorias (III)

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Intro: aprovechando que estoy en Japón desde mediados de abril hasta mediados de mayo visitando a la familia, voy a escribir una serie de posts sobre diferentes aspectos de Japón: cine, comida, bebida, cosas curiosas del día a día y las inevitables diferencias culturales y de costumbres que me llaman la atención.

Voy a empezar con una lista de las películas japonesas recientes que más me han gustado y que considero que son interesantes para entender un poco mejor algunos aspectos del país, su gente y su cultura.

He dejado fuera de la lista a propósito tanto las películas de miedo como las de animación. El cine japonés que llega a occidente suele ser mayoritariamente de este tipo y es mucho más conocido, asi que he preferido centrarme en otro tipo de historias. Además, las pelis de miedo no me gustan (soy un cagueta certificado ISO-9000). Mi ánime favorito (el universo de Miyazaki) es muy popular y ya se he dicho y escrito casi todo sobre él. En todo caso mis favoritas son las imprescindibles “Mi vecnino Totoro” y “El viaje de Chihiro”, nada muy original.

Vamos con la lista (sin orden de preferencia):

- Tokyo Sonata (Tôkyô sonata, Kiyoshi Kurosawa 2008)

Tokyo Sonata

Una familia japonesa normal y corriente lleva una vida rutinaria y entre ellos hay escasa comunicación emocional. Las tensiones soterradas se liberan el mismo dia para todos a la vez. Toca el espinoso asunto del desempleo del cabeza de familia y acertados detalles cómicos y distancia emocional al contar la historia la alejan de ser un dramón. Ganó el premio “Un certain regard” en Cannes.


http://www.filmaffinity.com/es/film695217.html

- Fish Story (Fisshu Sutôrî, Yoshihiro Nakamura 2009)

Fish Story

¿Puede el punk japonés salvar el mundo? 4 historias que se entrecruzan en 4 décadas diferentes alrededor de un fracasado grupo de música y la destrucción de la tierra por un asterioide. Fresca y divertida, tiene además una buena banda sonora. Me hizo gracia que los punks japoneses tratasen a sus mayores con respeto y educación.

http://www.filmaffinity.com/es/film857214.html

- Still Walking (Caminando) (Aruitemo, aruitemo, Hirokazu Koreeda 2008)

still walking

Koreeda transforma una cita familiar rutinaria en una obra maestra sobre tensiones, sentimientos, rencores y añoranzas. Delicada y contundente a la vez, tiene momentos tremendos como cuando suena el clásico de Ayumi Ishida “Blue lights of Yokohama”. Una pelicula maravillosa.


http://www.filmaffinity.com/es/film700505.html

- Confessions (Kokuhaku, Tetsuya Nakashima 2010)

Confesions

Tetsuya Nakashima disputándole a la trilogia de Chan-Wook Park el trono por la más retorcida, rebuscada y demoledora historia de venganza. Un peliculón trepidante, complejo y oscuro que fue un autentico bombazo en Japón.

http://www.filmaffinity.com/es/film950530.html

- Departures (Okuribito, Yojiro Takita 2008)

Departures

Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 2008. Algo así como “A dos metros bajo tierra” en versión japonesa. A pesar de los altibajos y momentos sentimentaloides demasiado forzados, ofrece una visión interesantísima sobre cómo los japoneses tratan a sus fallecidos. Tradición y respeto. Si te interesa la cultura japonesa no te la deberías perder.


http://www.filmaffinity.com/es/film892791.html

- Love Exposure (Exposición de amor) (Ai no mukidashi, Sion Sono 2008)

Love Exposure

Un maratón de 4 horas que no deja indiferente a nadie y que agota calificativos. Religión, sectas, fetichismo, amor verdadero, culpabilidad, adolescencia, transformismo…inclasificable, tremenda, trepidante, extraña, única…a mi me encantó y las 4 horas se me hicieron cortas, pero admito que puede no ser para todos los públicos.


http://www.filmaffinity.com/es/film108978.html

- El ocaso del samurái (Tasogare seibei, Yoji Yamada 2002)

el ocaso del samurai

Una preciosa revisión del género de samuráis en la que los sentimientos son más importantes que las peleas. Una especie de “Sin perdón” en cine de samuráis. La historia, los actores, la fotografía…todo me pareció exquisito. Nominada al Oscar en 2003.

http://www.filmaffinity.com/es/film603102.html
- The hidden blade (Kakushi ken oni no tsume, Yoji Yamada 2004)

the hidden blade

Tras el éxito de la anterior, Yamada repitió época en su siguiente film. Esta vez se centra en el ocaso del mundo samurái-feudal y en la llegada de una nueva era a Japón. Sin ser tan redonda como la anterior es una muy buena película hecha con talento, mimo y respeto.

http://www.filmaffinity.com/es/film534080.html

- Luz blanca, lluvia negra (White Light/Black Rain:  The Destruction of Hiroshima and Nagasaki, Steven Okazaki 2007)

white light black rain

Un impactante documental de la HBO (con la garantía de calidad que ello implica) sobre la destrucción de Hiroshima y Nagasaki. Testimonios sobre las decenas de miles que fueron desintegrados en el acto y los otros miles y miles que se vieron excluidos de una sociedad que los rechazaba al creerlos apestados. Yo acababa de volver de Hiroshima y a pesar de haber visto y leido mucho sobre el tema me harté de llorar como pocas veces.  Técnicamente es estadounidense más que japonesa, pero que más da. Durísima pero necesaria.


http://www.filmaffinity.com/es/film278981.html

- Cold Fish (Tsumetai nettaigyo, Sion Sono 2010)

cold fish

Brutal y sin concesiones. Negrísima y con un humor aún más negro. Excesiva y potente. Exitazo dentro de sus posibilidades en Europa y encumbrando a Sono como contador de historias extrañas y al límite.


http://www.filmaffinity.com/es/film523358.html

- Nadie sabe (Dare mo shiranai, Hirokazu Koreeda 2004)

nadie sabe

Profunda y melancólica, cuenta como un grupo de hermanastros aún niños tienen que encontrar como salir adelante cuando su madre los abandona en un piso en Tokyo. Koreeda lo cuenta con mucha sensibilidad, cierta desesperanza y sin sentimentalismo barato.


http://www.filmaffinity.com/es/film801562.html

- Sawako decides (Kawa no soko kara konnichi wa, Yuya Ishii 2010)

sawako decides

Comedia ligera y algo irregular que cuenta como una chica hastiada de su mediocre vida en Tokyo vuelve al pueblo donde vive su padre enfermo y se hace cargo de la fábrica de pescado de éste. Allí le tocara pelear para superar los prejuicios de las trabajadoras ante su nueva jefa. El título original japonés es estupendo (“Desde el fondo mismo del rio: Hola”).


http://www.imdb.com/title/tt1611082/?ref_=fn_al_tt_1

- 13 asesinos (Jusan-nin no shikaku, Takashi Miike 2010)

13 asesinos

Miike deja de lado el cine de terror para hacer un remake de una historia tipica de samuráis y de paso actualizar el genero mostrando sangre y violencia al estilo Tarantino. Sin ser sobresaliente es muy entretenida y contrasta con las otras dos de samuráis mencionadas arriba. Aquí las peleas lo son todo.

http://www.filmaffinity.com/es/film238356.html

- Zatoichi (Zatoichi, Takeshi Kitano 2003)

Zatoichi

Una buena muestra del mejor Kitano, probablemente el director actual más internacional y conocido fuera del país. Zatoichi es un samurai errante cuya destreza con la espada es legendaria a pesar de ser ciego. La escena final es memorable.


http://www.filmaffinity.com/es/film651313.html

- Battle Royale (Batoru Rowaiaru, Kinji Fukasaku 2000)

battle royale

Quizás la más conocida de todas las de la lista al haberse convertido en una película de culto. En un futuro cercano superpoblado y superexplotado una clase entera de un colegio son llevados a una isla y sólo uno/a puede sobrevivir. Divertidísima, con un humor muy negro pero brillante, tiene una de las escenas más delirantes que he visto en mi vida, en la que un totalmente carapalo Kitano y una ayudante explican a los críos la que les espera… al estilo japonés…muy japonés.


http://www.filmaffinity.com/es/film800688.html

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Cuenta la leyenda que los habitantes de lo que hoy es Vietnam estaban luchando contra los chinos, que querían invadirles desde el mar, y pidieron ayuda a los dioses. Éstos enviaron una familia de dragones que empezaron a escupir jade y otras piedras preciosas que al caer al agua se transformaron en las agujas de piedra e islas que llenan la bahía, formando una muralla que repelió al ejército invasor. Para proteger su tierra los defensores fundaron lo que se conocería como el país de Vietnam. Los dragones por su parte decidieron quedarse a vivir en la zona y al lugar donde la Madre Dragón bajó al mar se le llamó Bahia de Halong (la traducción literal seria bahía del dragón que desciende).

En Hanoi contratamos un tour con la agencia Handspan para estar dos días y una noche en un junco recorriendo la Bahía. Salimos temprano por la mañana en autobús desde Hanoi, los 150Kms del trayecto hasta la ciudad de Halong (desde cuyo puerto salen los barcos) iba a ser de unas 3 horas. A ambos lados de la carretera veíamos pasar campos de arroz con campesinos trabajando en ellos llevando el nón lá, el gorro tradicional vietnamita, en una de las imágenes mas icónicas de Vietnam y de buena parte del sudeste asiático. Los pueblos y ciudades parecían construidos a salto de mata, con casas de tamaños y colores aleatorios casi superponiéndose en algunas partes junto a carreteras o caminos de tierra fangosos. La vegetación era tropical, con una neblina matinal que aun no había levantado y que muchas veces se queda todo el día. Los espacios se hacían más amplios y con más arrozales a medida que recorríamos el estuario del Rio Rojo (Sông Hng en vietnamita) y nos acercábamos al Golfo de Tonkín.

Arrozales en el estuario del Rio Rojo (Foto por Aiko Yokozuka)

La Bahia de Halong es el destino turístico más importante de Vietnam y uno de las principales en todo el sudeste asiático y eso se refleja en el puerto de la ciudad de Halong: aspecto descuidado, ha crecido mucho en poco tiempo y bastante caótico en general. Lo primero que me llamó la atención fueron los muchísimos juncos anclados en la bahía, algunos junto a los muelles y pantalanes y muchos otros en grupos amarrados a unos cientos de metros de la orilla, descansando en las tranquilas aguas de la Bahía. Había tantos que casi bloqueaban la vista al mar abierto y a las islas. No vimos demasiado movimiento, supongo que por ser temporada baja, pero está claro que puede llegar a ser un hervidero en meses más concurridos como diciembre o enero.

Puerto de Halong desde nuestro barco (Foto por Francisco Amigo)

Nos subieron en una barca y en unos pocos minutos ya estábamos en nuestro junco. La verdad es que a primera vista mereció la pena habernos estirado un poco al contratar el tour (un poco o bastante, el tour con Handspan fue carillo comparado con otros): el barco era muy bonito, bastante nuevo (apreciable contraste con otros de los que vimos en el puerto), los camarotes estaban muy limpios y eran suficientemente amplios. El barco tenía capacidad para 20 personas pero solo íbamos 8. Apenas embarcamos nos sentaron a la mesa para la primera comida que nos sirvieron mientras nos adentrábamos en la bahía.

Nuestro Junco (Foto por Aiko Yokozuka)

Una vez has perdido de vista el puerto empiezas a sentir la magia y la energía de un lugar tan especial.  El junco navega bordeando y dejando atrás una aguja de piedra tras otra y te das cuenta de que están por todas partes hasta donde abarca la vista. De hecho hay más de 3000  islas esparcidas por la bahía aunque algunos vietnamitas aseguran que el número exacto es 1969, el año en el que falleció Ho Chi Minh. Cuando llevábamos poco tiempo navegando vimos uno de los pueblos flotantes. Hay cuatro en total en los que viven hasta 1600 personas. En el barco nos comentaron que en el más grande hay una escuela para que los niños no tengan que ir a tierra a diario. El pueblo estaba recostado contra una de las islas más grandes, utilizándola además como protección contra el viento y el mar. Los habitantes se alimentan de la pesca y de cultivos marinos, aunque ahora también venden souvenirs y bebidas a los turistas. Por alguna razón no me esperaba que hubiese gente que viviese en casas flotando en medio de la Bahia y aislada de la tierra y me sorprendió bastante.

Pueblo flotante (foto por Aiko Yokozuka)

Los icónicos islotes son en su mayoría formaciones kársticas moldeadas por el viento y la lluvia durante millones de años y algunos esconden en su interior enormes grutas. La siguiente parada fue en una de ellas, Hang Sung Sot, que tiene tres amplias cámaras con grandes columnas calcáreas y techos altos. Se visita siguiendo un camino de piedra con escalones y al coincidir algunos barcos a la vez había bastante gente. Desde la salida de esta gruta es donde se saca una de las mas típicas fotos de la Bahia de Halong (la que sale en el artículo de la Wikipedia en inglés por ejemplo).

Cueva de Hang Sung Sot

Antes de la puesta de sol paramos en la isla de Titop. Tenía una pequeña playa y un mirador en forma de templete en lo alto. Para llegar arriba había que subir un buen numero de escalones empinados pero mereció la pena. Las vistas eran sencillamente increíbles. Estábamos rodeados de agujas de piedra que emergían súbitamente del agua, completamente verticales y con acantilados con caídas de vértigo. Desde arriba además se podía apreciar con más claridad la densa vegetación que cubre las rocas y las aves sobrevolándolas.

Vistas desde el mirador de la isla de Titop

No lejos de allí el junco echó el ancla para pasar la noche. Mientras se ponía el sol nos dimos un baño memorable. A pesar de que había otros juncos en la zona el silencio era casi absoluto. Lo único con lo que no habíamos contado era con las enormes medusas que andaban por todas partes, así que mientras Fran y yo nos bañábamos, Izumi y Aiko nos avisaban desde la cubierta del barco si veían alguna acercarse demasiado para que saliésemos. Una vez habían pasado nos lanzábamos al agua otra vez. La puesta de sol fue preciosa, con el sol desapareciendo detrás de la cumbre de una de las islas.

La cena fue estupenda, como todas las comidas que nos sirvieron, a base de marisco (cangrejos, gambones) y pescado de muy buena calidad. Después de cenar subimos a la cubierta para ver las estrellas y saborear el sitio. Hacia calorcito y nos quedamos a dormir en las tumbonas mientras hablábamos y bebíamos. No bajamos a los camarotes hasta bien entrada la madrugada.

Al día siguiente reanudamos la navegación por una zona con gran densidad de islotes de diferentes tamaños, formas y alturas. Paramos en un grupo de islas que formaban un círculo cerrado alrededor de una laguna. Nos subimos en un bote y pasamos por una agujero en la roca que formaba una puerta de bordes desiguales y rugosos. Dentro un guía nos explico cosas sobre la formación de los conjuntos kársticos y sobre los planes de conservación de la zona ante la avalancha de turismo. Aun hubo tiempo para un baño más al volver y luego enfilamos el camino de vuelta al puerto mientras nos servían la última comida a bordo.

Entrada a la laguna (Foto por Aiko Yokozuka)

Si tuviese que escoger un solo sitio al que ir (o volver) en Vietnam sería sin duda Halong Bay. Me quedé con ganas de haber cogido un tour de 3 días sobre todo por poder pasar otra noche en el barco y bañándonos en algún punto tranquilo de la bahía.

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HUE

Llegamos a Hue después de viajar toda la noche en un autobús que tenía camas en lugar de asientos. Yo conseguí dormir muy bien, me resultó cómodo.

Hue fue quizás la mayor decepción del viaje. Tanto la ciudad como sus monumentos sufrieron muchísimos daños durante la Batalla de Hue, una de las más cruentas de la guerra de Vietnam. Una gran parte de la Ciudad Imperial fue reducida a escombros por los bombardeos norteamericanos y para colmo, tras la victoria norvietnamita, las ruinas que quedaban fueron abandonadas ya que para el gobierno comunista representaban “una reliquia del régimen feudal”.

A pesar de los esfuerzos por reconstruir y restaurar los edificios, que empezaron a principios de los 90 y aun siguen muy activos, la Ciudad Imperial de Hue no me resultó demasiado atractiva, sobre todo si se compara con la Ciudad Prohibida o algún otro de los palacios de China. Tras pasear unas cuantas horas viendo los principales monumentos, por la tarde estábamos listos para seguir camino.

Los billetes de autobús para Hoi An los compramos en el Mandarin Café (12 De Hung Vuong, mandarin@dng.vnn.vn), y además comimos bien allí.

La Ciudad Imperial de Hue

Detalle de la decoración de Hue (Foto por Aiko Yokozuka)

HOI AN

Dormir

Al parecer, hace unos años, era difícil encontrar sitio para dormir en Hoi An durante ciertas épocas del año, pero ahora, con el boom turístico en la ciudad es muy fácil encontrar alojamiento bueno y barato, sobre todo si te vas unos cientos de metros fuera del centro de la ciudad. Nos quedamos en:
An Phu Hotel


http://www.anphuhoianhotel.com/

Muy buena relación calidad/precio, apenas a 10 minutos andando del mercado y del centro de la ciudad. El hotel era bastante nuevo, con piscina, habitaciones de buen tamaño, muy limpias, con terraza y TV. Pagamos US$20 por noche por una habitación doble, con un buen desayuno incluido.

Comer

Probamos varios restaurantes y en general los precios eran un poco más altos que en otras partes del país. Uno de los sitios que probamos fue el muy conocido (recomendado en LP) Cafe des Amis (52 Bach Dang). Nos sentamos en la terraza del primer piso y había vistas del rio y de la bulliciosa calle principal. La comida estaba rica y el precio bien, nada excesivo (siempre teniendo en cuenta que hablamos de VN).

Visita

Durante todo el viaje no hacíamos más que oir maravillas sobre Hoi An de cualquiera que hubiese estado (“nos íbamos a quedar 2 días y nos acabamos quedando 4″, “el mejor sitio de todo Vietnam”, “volveré seguro”), así que estábamos dispuestos a llevarnos una decepción, sobre todo después de lo de Hue.

Pero la verdad es que nos gustó muchísimo y cumplió todas las expectativas: relax, disfrute, sitio perfecto para acabar el viaje con una sonrisa. La guerra no afectó Hoi An lo más mínimo y hay muchas casas tradicionales perfectamente conservadas. Un simple paseo por las calles con sabor a otra época es una experiencia que merece la pena. Como además casi todas las casas son ahora tiendas, hoteles o restaurantes, se puede entrar y obervar la arquitectura interior y el mobiliario clásico.

Lo único malo de Hoi An es que se ha convertido en una meca turística, con muchísima gente, muchos hoteles nuevos en los alrededores y todo orientado al turismo.

Casa en Hoi An

Puente Cubierto Japonés, Hoi An (Foto por Francisco Amigo)

Calle y tiendas en Hoi An

La playa de Cua Dai está a sólo 5 Km del centro de la ciudad al final de una carretera, así que es perfecto para alquilar unas bicicletas para ir hasta allí. La playa es estupenda, con arena fina, muy ancha y se extiende durante kilómetros y kilómetros. Eso sí, el agua no es cristalina, porque el Mar de la China tiene bastantes olas. Además había bastantes medusas, todos menos yo acabaron con picaduras.

Playa de Cua Dai (Foto por Aiko Yokozuka)

Fuimos un día a hacer submarinismo a la isla de Cham con  Cham Island Diving Center (88 Nguyen Thai Hoc, http://www.chamislanddiving.com)y quedamos muy contentos con el servicio. 2 inmersiones costaron US$70 y si sólo querías hacer snorkel costaba US$32. El precio incluía pasar todo el día fuera, con comida en una cala preciosa en la isla de Cham, dónde luego podías hacer snorkel o relajarte. El buceo en sí estuvo bien pero sin ser una maravilla. No se veían muchos peces, pero el paisaje marino si era bonito.

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