Viajar a Japón con un bebé: aunque nos consideremos viajeros más o menos experimentados, un viaje con un bebé al otro lado del mundo es todo un reto que puede echar para atrás. Se acabó lo de viajar ligerito de equipaje, dormir en cualquier sitio, palizones de ver cosas o comer cuando cuadre. ¿Qué tal aguantaría nuestra hija un viaje de 17 horas? ¿y el jet-lag? ¿Y si se pone mala? En fin, muchas preguntas.
Éste era nuestro cuarto viaje desde que nació nuestra hija Sakura. Los otros 3 habían sido bastante más cerca: desde Londres a Huelva, Lanzarote y Huelva cuando Sakura tenía 2, 5 y 6 meses respectivamente. Iba a ser mi cuarta visita a Japón, íbamos a estar 4 semanas y en el momento de comenzar el viaje Sakura tenía 9 meses y medio. De las 4 semanas, dos las íbamos a pasar en casa de mis suegros y las otras dos viajando.
ORGANIZACIÓN, PREPARATIVOS, QUÉ LLEVAR
Cuándo ir: nuestro viaje fue del 13 de abril al 9 de mayo de 2013. El mejor momento para ir a Japón con o sin bebé es en primavera (de finales de marzo a finales de mayo). Si vais a principios de abril pillaréis el sakura que a mí me parece la época en la que todo es más bonito. En verano hace muchísimo calor (algo menos en Hokkaido). El calor es asfixiante y muy húmedo, con lo que hay que tenerlo muy en cuenta para las necesidades del bebé. Otoño es buena época en cuanto al clima pero te puedes encontrar con tifones (a nosotros nos pilló uno en septiembre 2011).
Documentación: el bebé necesita pasaporte al igual que los adultos, así que no os olvidéis de sacárselo en el caso de que no lo tenga. Los pasaportes tienen que tener una validez de al menos el tiempo que se va a permanecer en el país. Otro tipo de documentos como DNI o el libro de familia no son válidos. Si se tiene pasaporte español no hace falta visado para una estancia de hasta 3 meses. Para otras nacionalidades aquí os dejo la lista.
No es obligatorio pero si muy recomendable llevar seguro de viaje para ahorraros problemas en caso de que pase algo. Aseguraros de que cubre a toda la familia y llevad una copia impresa de las condiciones.
Ropa y complementos: la ropa para bebés en Japón no es cara y es de buena calidad (aparte de, en mi opinión, muy graciosa) así que no hace falta que metáis todo el armario en la maleta. En general si os hace falta ropa o si se os olvida algún complemento tipo gorro o bañador podéis contar con encontrarlo fácilmente y reponerlo sin dejaros una fortuna.
Otras cosas básicas como pañales, toallitas limpiadoras, baberos, etc se encuentran en los supermercados y otras tiendas japonesas sin dificultad.
Carrito: lo mejor es llevar un carrito lo más pequeño y ligero posible, si además se puede plegar será perfecto. Los trenes y metros suelen estar llenísimos y os costará encontrar hueco donde ponerlo, cuanto más pequeño y manejable, mejor. Lo mismo ocurre con zonas de las ciudades más turísticas en hora punta: suelen estar atestadas de gente y maniobrar con el carrito, si es grande, puede ser incómodo. Además en muchos restaurantes hay poco espacio entre mesas y os pedirán que lo dejéis en la entrada o en una esquina. En plan orientativo nosotros llevamos un Maclaren Quest.
Mochila para bebé: esencial. Hay muchas visitas a templos, tiendas o museos en las que al haber muchísima gente el carrito se vuelve impracticable. Recomendable también para el metro/tren o si vais directos del hotel a comer/cenar. Además, en nuestro caso, a Sakura le ayuda a dormir en los viajes. Nosotros tenemos una de la marca ErgoBaby que es muy práctica porque puedes llevar al bebé en la espalda o en el pecho.
Totseat: es un arnés de tela que se pone en las sillas de adultos para que el bebé se pueda sentar. Como en Londres siempre nos ha sido muy útil decidimos llevarlo porque apenas ocupa espacio. Y fue un acierto total ya que por alguna razón que se me escapa las sillitas de bebé de los restaurantes japoneses no tienen correas para sujetar al bebé y la parte frontal está abierta (¡!). Si no tenéis algo tipo Totseat no dejéis de llevar una banda de tela o un cinturón para asegurar al bebé en la silla.
Funda parasol y cortavientos para el carrito: sobre todo si se va en verano es recomendable llevar una cubierta o funda opaca de las que cubren completamente el habitáculo del carrito para no le dé el sol directamente al bebé durante las horas de más calor o para que duerma la siesta comodamente. Nosotros tenemos uno de la marca Snoozeshade y en Japón la usamos a diario aún siendo primavera.
Medicinas: a la hora de comprar medicamentos suele ser uno de los momentos cuando se nota mucho la barrera del idioma, ya que el inglés de los japoneses es bastante limitado en muchos casos. Lo mejor es llevar un botiquín básico desde casa así como cualquier medicina de uso personal en cantidades suficientes. Es buena idea llevar anotado en inglés la composición o principio activo de los medicamentos más necesarios que os puedan hacer falta. Es muy probable que la marca específica o el nombre sean distintos o que no la conozcan, pero os pueden dar una de composición equivalente. Aunque sea una obviedad, si vais entre abril y octubre no os olvidéis de meter protector solar adecuado para bebés. No es necesario vacunarse.
Juguetes: una buena opción para ahorrar espacio y trastos. No compensa llevar demasiados juguetes porque en Japón los hay a miles en las tiendas de todo a 100 yenes. Por poner un ejemplo el juguete favorito de nuestra hija durante el viaje fue una funda de goma rosa de Iphone por la que pagamos los mencionados 100 yenes.
Una buena idea es que el equipaje de mano sea lo más compacto y con el menor número de bultos posible. Yo jamás había perdido nada en mis viajes y desde que viajamos con Sakura y parecemos un circo la lista de cosas que me olvidado en diferentes sitios es escalofriante (pasaporte, teléfono, reloj, ErgoBaby, jersey…)
LOS VUELOS
Vuelos intercontinentales:
Ida: Londres Heathrow (LHR)- Osaka Itami (ITM) con escala en Tokyo Haneda (HND)
Vuelta: Osaka Itami (ITM) – London Heathrow (LHR) con escala en Tokyo Narita (NRT)
El vuelo intercontinental de ida fue con British Airways y la escala con JAL. El vuelo de vuelta fue todo con JAL. El avión fue un Boeing 777 en las 4 ocasiones. Intentad sacar los billetes con la mayor antelación posible. Una vez los tengáis poneos en contacto con la aerolínea y pedidles que os den los asientos del principio del todo de la clase turista. Si los conseguís la aerolínea os ofrecerá la posibilidad de poneros una cuna o sillita portátil en la repisa plegable que hay enfrente para que el bebé pueda dormir. Nosotros probamos ambas y creemos que la sillita fue más útil y cómoda para Sakura.
Los vuelos de ida y vuelta a Tokyo duraron unas 12 horas. Sakura consiguió dormir unas 5 horas en cada uno de los vuelos. Se hicieron algo largos ya que no tienes muchas posibilidades de relajarte y entretenerte mientras cuidas de tu hijo/a, pero la verdad es que tampoco fueron una pesadilla. Las dos horas y pico esperando más la hora y pico del vuelo de escala si se hizo muy dura porque por decirlo de alguna manera lo habíamos dado todo en el vuelo largo y estábamos los 3 ya muy cansados, así que esas 4 horas extra fueron matadoras. Merece la pena pagar un poco más de dinero si hace falta y comprar un vuelo directo, aunque en nuestro caso no era posible ya que no hay vuelos directos entre Londres y Osaka (nuestro destino final era Nara).
Si tenéis que decidir entre BA y JAL nuestra experiencia es que mucho mejor con JAL. El avión era más nuevo, la comida era mejor y te dan un kit para el bebé con pañales, comida, bebida y un detallito de regalo. BA daba pañales solo en caso de emergencia.
Un truco: si le estáis dando el pecho al bebé ponéroslo en la teta durante el ascenso y el descenso de cada vuelo. El acto de succionar ayudará a desbloquear los oídos en el caso de que la presión le afectase. Si no está tomando el pecho llega con darle el biberón o algo de comer para que mastique.
Vuelos internos
Aparte de las escalas mencionadas hicimos 3 vuelos domésticos ya que pasamos una semana en Okinawa. Los vuelos duraron entre 1 y 3 horas y en los 3 fuimos con JTA en sendos Boeing 737. En Japón sólo necesitas estar en la puerta de embarque entre 10 y 15 minutos antes de la salida del vuelo si éste es doméstico, lo que reduce mucho el tiempo de espera y lo hace bastante más cómodo.
UNA VEZ EN JAPÓN
Jet lag: la pregunta del millón. ¿Tienen los bebés jet lag? La respuesta es que Sakura si tuvo jet lag. En Londres tenemos una rutina nocturna bastante estricta porque es la única manera de que duerma bien (17:45 cena, 18:45 baño, en la cama a las 19:30) y duerme en su habitación. La primera noche en Japón no consiguió dormirse hasta las 3:30 de la mañana. El segundo día se durmió sobre las 2am y el tercero a medianoche. Le llevó una semana más o menos volver a su horario normal y aun así costaba dormirla y a veces teníamos que hacerlo en la mochila. El hecho de estar fuera de su entorno, rodeada de la familia de mi mujer y durmiendo en la misma habitación que nosotros seguro que no ayudó tampoco. A la vuelta en Londres le afectó mucho menos y volvió a su rutina habitual y a dormir bien en apenas 3 días.
Comida: la comida para bebés se compra sobre todo en droguerías (drugstores), tiendas orientadas a productos de belleza e higiene pero que además suelen tener una parte de farmacia y de alimentos. En los supermercados grandes no siempre la hay y cuando la tienen la variedad no es tan amplia como en las mencionadas droguerías. En los kombinis (minimarkets tipo 7-Eleven que están por todas partes) no tienen.
Lo más habitual es encontrar potitos de la marca Kewpie (identificable por un cupido que los japoneses insistían en que se parecía a Sakura). Los tarros están en japonés pero tienen fotos para que sepas el contenido. Aquí tenéis una foto-guía para aprender a descifrar la etiqueta, es bastante fácil. En nuestro caso al ser mi mujer japonesa contábamos con toda la ventaja del mundo, pero yo fui a comprar solo varias veces y me las arreglé razonablemente bien. En la misma zona también veréis galletas, snacks y zumos especiales para bebés y unas bolsitas con comida triturada con tropezones de diferentes sabores. La otra marca importante de comida para bebés es Meiji (web en japonés).
En algunos restaurantes encontramos menús especiales para bebés/niños con comida “normal” pero sin gluten y sin sal. Sakura se aficionó al arroz (a palo seco) y era casi lo único que quería comer en las 3 comidas del día. Con paciencia conseguimos que fuese comiendo otras cosas.
Transporte público: Moverse con el carrito en las estaciones de metro y tren es sorprendentemente sencillo. Prácticamente todas las estaciones tienen ascensores, no recuerdo una sola sin ellos en la que tuviésemos que coger el carrito en peso. Las indicaciones para encontrarlos están en inglés pero por si acaso tenéis que preguntar ascensor en japonés se dice, tal como suena, erebeta (de elevator). Las aceras están todas adaptadas y tienen rampas en los bordillos para el acceso tanto de carritos de bebés como de sillas de ruedas. En el shinkansen (tren bala) dejas el carrito plegado en la portaequipajes junto a la entrada a los vagones.
Cambiadores: las estaciones de tren y autobús y la mayoría de restaurantes tienen cambiadores para bebés. Si vais paseando por la calle y necesitáis uno lo mejor es meterse en un centro comercial. La gran mayoría tienen zonas acondicionadas en las que darle el pecho con privacidad, calentar la comida, descansar o cambiarlos. Una cosa muy práctica que vimos en algunos baños con cambiadores fue una sillita donde poder dejar al bebé de manera segura mientras haces tus necesidades tranquilamente.
Consejos varios y comentarios aleatorios:
- Evita todo lo posible la hora punta en trenes y metro, especialmente en Tokyo, Osaka y alrededores. Mejor subirte a partir de las 9am cuando empieza a bajar el número de usuarios. Los vagones estarán atestados con seguridad y puede ser muy incómodo con el bebé, aun más si lleváis carrito y unos cuantos bártulos. En el extremo de los vagones hay una zona con asientos prioritarios para madres con niños pequeños (también para embarazadas, ancianos o gente con alguna discapacidad física).
- En Japón se estila bastante lo de “llévate tu basura de vuelta a casa” y a veces puedes tardar un buen rato en encontrar una papelera, así que conviene llevar bolsitas desechables para los pañales y un par de bolsas de plásticos para la basura del día.
- A las japonesas les chiflan los bebés y se suelen fijar más si son extranjeros o mixtos por aquello de la novedad. No os sorprendáis si vienen a saludarle mientras dicen “kawaii” (“que monada”) sin parar. Llega con que sonriáis de vuelta y digáis el socorrido “arigato“. En nuestro caso una desconocida nos pidió permiso en una estación de metro de Tokyo para sacarle unas fotos a Sakura, así que id preparados para que vuestro bebe se vuelva una estrella.
- Si es vuestro primer viaje en plan familiar concienciaros desde el primer momento que hay que reducir bastante las expectativas en cuanto a la cantidad de cosas que se pueden ver en un día. Los bebes demandan mucho tiempo y tienen su propio ritmo, con lo que el tiempo pasa volando.
ALGUNAS FOTOS DE LAS VISITAS
Nuestro itinerario fue Nara, Koriyama, Kyoto, Uji, Tokyo, Monte Takao, varias de las islas de Okinawa (Ishigaki, Taketomi, Okinawa-honto, Zamami) y Kobe. Como Sakura era tan pequeña no hicimos ninguna actividad específica para niños. Sólo nos quedamos en hoteles en los días que pasamos en Okinawa y no tuvimos problema para que nos pusiesen una cuna en la habitación.
Monte Takao: Takao-san es una montaña de 599 metros rodeada de un parque natural que está a las afueras de Tokyo. Se tardan 55 minutos en tren y es una excursión bastante habitual entre la gente que vive en Tokyo y quiere respirar un poco de aire fresco. Se puede subir andando entero por senderos bien marcados o coger un funicular que te deja a unos 40 minutos a paso suave hasta la cumbre. Aunque el último kilometro no está pavimentado se puede pasar con el carrito y llevarlo hasta la cima donde hay un par de sitios para comer y baño con cambiador.
Taketomi: una isla minúscula y preciosa cerca de Ishigaki, en la parte más remota del archipiélago subtropical de Okinawa y muy cerca de Taiwan. El único pueblo, en el centro de la isla tiene muchas casas y es una especie de museo vivo de la cultura Ryukyu original de Okinawa. Un sitio remoto y muy recomendable.
Bahía de Kabira: un enclave paradisiaco en el norte de la isla de Ishigaki, en el archipiélago de Okinawa. En la zona se cultivan perlas y no te puedes bañar, pero se puede hacer una excursión en un bote con el fondo de cristal para ver los corales y la vida marina.
Zamami: una pequeña isla a 50 minutos en el ferry rápido desde Naha, la ciudad más grande de Okinawa. Playas maravillosas, agua transparente y tranquilidad absoluta. Un lugar maravilloso.
Túneles excavados por la marina para la defensa de Okinawa durante la Segunda Guerra Mundial. Miles de soldados japoneses se suicidaron en esta red de túneles cuando se dieron cuenta de que la batalla estaba perdida.
Estela-Tortuga en el templo de Yakushiji, Nara: Yakushiji es uno de los templos UNESCO Patrimonio de la Humanidad que se encuentran en los alrededores de Nara, fuera del famoso parque (Nara Koen). Llegan bastantes menos turistas y a mí me parecen auténticas joyas.
Templo de Fushimi Inari Taisha, Kyoto: este templo shintoista se apoya en una colina a las afueras de Kyoto. Es muy famoso por sus cientos de puertas (toriis) con dedicatorias que forman túneles. El carrito no se puede subir pero lo puedes dejar al pie de las escaleras sin que nadie te lo vaya a quitar.
Conclusión: Japón me parece es un destino ideal y muy recomendable para ir con un bebé por ser muy seguro y estar muy bien preparado para todas las necesidades que puedan surgir.
Os dejo una web muy interesante (en inglés) con mucha información sobre viajar a Tokyo con niños o bebés
Y un completo post con consejos detallados sobre cómo organizar un viaje si vas con tu bebé




















































