viene de la primera parte

DÍA 4:

Mecido por las olas y la tranquilidad de Isabela conseguí dormir más y mejor que ningún otro día del viaje. Desayunamos como señores en La Ballena Azul y a las 7:30 nos vinieron a buscar para empezar la excursión. El plan del día prometía mucho: subir a caballo hasta el cráter del volcán Sierra Negra. Éramos un grupo de 11 personas entre ecuatorianos del continente y turistas extranjeros. Nos subieron en una camioneta y tardamos unos 45 minutos en llegar a un ranchito dónde estaban los caballos. Nos asignaron un caballo a cada uno y nos dijeron que daba igual si éramos buenos jinetes o no: los equinos se sabían el camino de memoria con lo que lo único que teníamos que hacer era intentar no caernos. Cuando nos estaban dando los caballos y ante nuestra sorpresa, el padre de una familia ecuatoriana que venía en la excursión dijo con voz tronante: “¡ a mí denme el más bravo nomás que yo crio caballos allá en Cuenca!”. Dicho esto saltó sobre el caballo que le dieron como uno de esos que doblan escenas peligrosas en las pelis del oeste y lo puso al galope de un lado a otro. El pobre caballo que estaba tan tranquilo probablemente esperando turistas medio empanados como nosotros, iba con la lengua fuera y tenía una cara de “vaya suerte la mía” que no se le quitó en todo el día. Hizo más kilómetros que el resto de jacos juntos.

El resplandeciente sol que lucía cuando empezamos a cabalgar desapareció al poco de ponernos en marcha y meternos en la zona de microclima tropical. Desde ese momento y mientras subíamos por la ladera del volcán tuvimos lluvia y viento, lo que hizo el paseo bastante incómodo. Los caballos resbalaban continuamente en el fango y había que agarrarse fuerte. El momento más divertido fue cuando el caballo de Pietro tuvo la ocurrencia de darle un mordisco a Marta en la pierna y ella le echó una bronca tremenda (a Pietro, no al caballo) como si hubiese sido culpa suya. La cara de perplejidad del pobre Pietro (el hombre que no susurraba a los caballos) era un poema mientras Pablo y yo intentábamos aguantar la risa.

Cráter del Sierra Negra

Cráter del Sierra Negra

A la hora y media de parsimoniosa cabalgata llegamos al borde del cráter: 1124 metros de altitud. Ya habíamos atravesado las nubes bajas y volvía a lucir el sol. La enorme caldera (unos 9 x 7 kilómetros) tenía en su interior vegetación abundante cubierta por una espesa neblina sobre la que aparecía intermitentemente un arcoíris bien definido. Seguimos bordeando el perímetro y desmontamos al llegar a la zona del llamado Volcán Chico. Allí, y rodeados de un espectacular paisaje lunar ya que había varias capas de lava reciente, nuestro guía Joseph (que como el resto de la gente de Isabela fueron muy agradables y se esforzaban denodadamente por hacer la vida más fácil a los visitantes) nos explicó con detalle los orígenes geológicos del volcán y de la isla. Las vistas del océano eran impresionantes y daba una sensación de tranquilidad total. A instancias de Joseph metimos las manos en el interior de los huecos que dejaban las rocas y estaban calientes. Nos dijeron que era porque probablemente se estuviese gestando la próxima erupción (la última había sido 16 años antes) y que tardaría entre unos cuantos meses a un par de años. Se ve que el volcán tenía prisa porque apenas unas semanas más tarde el Sierra Negra reventó dejando imágenes espectaculares.

Volcán Chico

Volcán Chico

La vuelta se hizo larguísima entre el frío, la lluvia, el cansancio y la falta de costumbre de ir a caballo, que para colmo seguían resbalando contantemente. Llegamos a la camioneta jurando que el próximo volcán lo subíamos a pie o cargando nosotros al caballo y a media tarde estábamos de vuelta en la zona del puerto. La segunda parte de la excursión consistió en cruzar en una lancha hasta una laguna de color turquesa intenso rodeada de manglares. En la laguna desembocaba un canal natural de piedra de apenas un par de metros de ancho llamado “la senda de las tintoreras” dónde  había decenas de tiburones de arrecife de punta blanca yendo y viniendo relajadamente. En las paredes de roca se apiñaban multitud de iguanas marinas (más pequeñas que las terrestres y de color oscuro) unas encima de otras para darse calor.  En la desierta playa de arena fina retozaban unos pocos leones marinos. A pesar de que el día estaba desapacible y bastante fresco nos decidimos a tirarnos al agua para hacer snorkel. Aparte de los ya mencionados tiburones de arrecife había rayas, tortugas y peces de diversos tamaños aunque la visibilidad era muy escasa y no se podían apreciar bien. Duramos poco. En el trayecto de vuelta paramos frente a un islote enfrente del puerto en el que había una colonia de pingüinos de las Galápagos, endémico de las islas y la única especie de pingüino que vive al norte del Ecuador, y los estuvimos observando un rato entre tiritones de frio.

Para la cena nos apetecía darnos un homenaje y preguntamos en La Ballena Azul por el mejor sitio para comer una langosta a la parrilla. El amable señor nos respondió: “aquí mismo, no les decepcionaremos”. Decidimos quedarnos y fue un éxito clamoroso, una de las mejores que he tomado nunca y por el módico precio de $15. A las ocho y media de la tarde era incapaz de mantener los ojos abiertos y me quedé dormido casi sin enterarme.

DÍA 5:

Nos despedimos de Isabela con otro madrugón escalofriante (a las 5 am ya estábamos en pie) y nos subimos a la lancha que para nuestra alegría tenía 2 motores de 150 CV. El capitán nos dijo que el mar estaba muy bravo y que nos agarrásemos bien. La lancha iba a toda velocidad y pegando unos saltos descomunales en los que notábamos cómo a veces nos quedábamos suspendidos en el aire sin tocar el agua durante unos segundos. Dado que estábamos ya hechos unos lobos de mar a esas alturas no hubo mareos a bordo y ni siquiera nos importó que entrase agua por todas partes. Sin embargo lo que más recuerdo del viaje fue como me impresionaron los peces voladores. Era increíble verlos planear fuera del agua mucho más rato y más alto de lo que me hubiese imaginado. Un espectáculo precioso.

Al llegar a Puerto Ayora 3 horas más tarde (no quiero ni imaginarme cuánto hubiésemos tardado en una de las otras lanchas con la mitad de potencia) la entrada al puerto estaba cubierta de maderas y trozos desperdigados de lo que había sido hasta hace poco un barco. El temporal había estrellado contra las rocas y despedazado el que era el barco más viejo de todos los que quedaban en las Galápagos. Tenía unos 100 años y llevaba en servicio en las islas desde los 60. En el momento del accidente había 16 personas a bordo que tras saltar al agua habían conseguido llegar a la orilla sanas y salvas. El puerto estaba lleno de gente comentando el suceso y bastante apenados por el viejo compañero de travesías mientras algunos de los del pueblo se afanaban en recuperar lo salvable. Al llegar a casa nosotros también tuvimos una pequeña tragedia: no habíamos sellado bien las bolsas y las mochilas y se nos había empapado TODO: pasaportes, carteras, libros, ropa…

Decidimos tomarnos el día con tranquilidad y pasarlo de relax en la playa de Tortuga Bay. Compramos unos exquisitos ceviches de pulpo (mi descubrimiento culinario particular, los hubiese tomado a diario de desayuno, comida y cena) en un local del puerto y nos pusimos en camino. Tras registrarnos en la caseta para entrar en la zona natural protegida, primero pasamos por la playa de aguas abiertas. El mar rugía enrabietado y las grandes olas y la resaca eran bonitas de ver pero no invitaban a intentar darse un baño. Seguimos caminando y al cabo de 20 minutos llegamos a una cala protegida del viento y con el agua en calma. Tenía forma de media luna con espesos manglares rodeándola y no había nadie. Junto a los manglares vimos multitud de tiburones de arrecife e iguanas marinas caóticamente apiladas como en Isabela.

Iguanas Marinas

Otra tapa de ceviche por favor!

Otra tapa de ceviche por favor!

Después de un buen rato de relax, al ir a comer, nos encontramos con que una rata de campo se había metido, literalmente, en una de las cajas de ceviche y se lo estaba comiendo tranquilamente. Lo curioso es que la tía no nos tenía miedo ninguno. Se alejaba unos metros cuándo intentábamos asustarla pero se quedaba al lado esperando a que nos despistásemos otra vez y poder seguir con el almuerzo. El problema de tener sólo la mitad de la comida lo solucionó Pablo al decir que el ver una rata zampándose nuestro ceviche le había quitado el apetito. Yo me lo comí con el mismo gusto de siempre (el que no había tocado el roedor, claro, que uno tiene sus límites). Al rato apareció un chico de Nueva Zelanda que nos contó que llevaba desde hacía muchos años trabajando 6 meses al año de autónomo (era administrador de IT) y los otros 6 meses viajando solo. Pasamos un rato muy agradable charlando con él mientras nos deleitaba con sus múltiples aventuras y nos daba (un poco) de envidia.

Por cierto, ya voy por el quinto día y aún no he mencionado a los llamativos, simpáticos, omnipresentes y famosísimos boobies o piqueros de patas azules. Es  uno de los animales más emblemáticos de Galápagos (se estima que la mitad de todos lo que hay en el mundo están aquí) y una de las estrellas del merchandising local. Los vimos en islotes y en zonas rocosas de la costa de casi todas las islas . Y hace honor a su nombre: sus patas son de un azul tan perfecto que realmente parece que se les pintaron a propósito para los turistas como nos decían algunos de los lugareños.

Los famosos boobies

Los famosos boobies

Por la noche ingerimos una rápida hamburguesa para cenar y dimos un paseo viendo alguna tienda que otra. En una de ellas me dio un apretón incontenible (mirar en la frase anterior el contenido de la cena) y le pregunté a la dependienta si tenían baño. Dudando me dijo: “si, pero es sólo para el personal”. Antes de que acabase la frase yo ya había dicho “¡estupendo!” y estaba sentado en el retrete. Al acabar la insigne faena descubrí al ir a tirar de la cadena que no funcionaba. Asomé la cabeza por la puerta entreabierta e informé a la dependienta con mi mejor sonrisa del pequeño percance técnico . Cuando la chica iba hacia el baño con indisimulada cara de espanto nos miramos los unos a los otros y aprovechamos para salir por patas. No compramos nada por cierto, pedazo de negocio le hicimos. Mis compañeros de viaje aún me recuerdan el incidente después de tantos años, yo espero que la chica me haya perdonado. La carrera al escapar de la tienda y el enésimo madrugón nos pasaron factura y nos fuimos a la cama temprano cayendo rendidos como la noche anterior.

DÍA 6:

Nuevo día, nueva excursión y nuevo madrugón. A las 5 de la mañana en planta para pasar la jornada visitando otra de las islas: Bartolomé. Nos recogió un autobús a las 5:30 para llevarnos al norte de la isla por carretera y coger un barco en el estrecho que hay entre Santa Cruz y Baltra. Esta vez era más barco que lancha, con dos pisos y de mayor tamaño que los anteriores en los que habíamos ido. En el grupo éramos unos 20 de diferentes nacionalidades. El mar estaba en calma y la travesía fue tranquila y agradable. La única cosa digna de mención fue que al poco de dejar atrás las dos Daphnes (Mayor y Menor) vimos en la lejanía una orca, pero no nos pudimos acercar a observarla mejor. Al llegar a Bartolomé tras 3 horas de viaje el tiempo se había agriado un poco, con el cielo encapotado y rachas de viento.

Bartolomé es minúscula y muy bonita, con forma de caldera volcánica casi perfecta. El volcán está extinto y tiene las laderas salpicadas de los llamados cráteres secundarios o parásitos. La tierra era de diferentes colores y las tonalidades cambiaban cuando se filtraba algún rayo de sol entre las densas nubes. La vegetación era mínima, apenas algunos cactus de lava y arbustos aquí y allá. Cuando llegas a Galápagos en las agencias te dicen que Bartolomé es una de las visitas obligadas y la razón de ello es su famoso Pináculo, la imagen más conocida del archipiélago y la foto postal perfecta del viaje. Nos comentaron que en temporada alta suele ser uno de los sitios con más aglomeración de barcos pero ese día apenas éramos un par. Tras otro desembarco mojado subimos a lo alto del cráter en el que había un mirador. Las vistas eran fantásticas, con el Pináculo en primer plano y la isla de Santiago y el mar de fondo.

El Pinaculo desde el mirador de Bartolome

El Pináculo desde el mirador de Bartolomé

Iguana con el Pináculo de fondo (Foto por Pietro Belli)

Iguana con el Pináculo de fondo (Foto por Pietro Belli)

Bajamos del mirador y nos fuimos hasta las playas del estrecho istmo que conecta el Pináculo con la isla. El guía las llamó de manera un poco grandilocuente  “las bahías gemelas”, lo que no quita para que el sitio fuese precioso. Snorkel time! El grupo titubeó un poco pero Pablo y yo nos lanzamos al agua sin pensarlo mucho, los recuerdos de los días anteriores pesaban más que la rasca que hacía. El agua estaba bastante bastante fría, pero a cambio era cristalina y había muy buena visibilidad. Unas cuantas tortugas nadaban con parsimonia y elegancia en la parte poco profunda y las acompañamos durante un rato, contagiándonos de su tranquilidad. Había menos peces pero eran grandes y de colores vivos. Uno de los del grupo, Akira, tenía una cámara submarina y sacamos unas cuantas fotos bajo el agua que me hicieron mucha ilusión al ser la primera vez que conseguía llevarme un recuerdo de una jornada de snorkel.

Tortuga nadando

Desde una roca cercana nos observaban desinteresadamente un grupo de pingüinos y en la playa descansaban una docena de leones marinos. Éstos, una vez acostumbrados a nuestra presencia, se lanzaron al agua a juguetear con nosotros, nadando alrededor nuestra y a veces casi rozándonos. A pesar de tener que salirnos del agua cada poco por aquello de no congelarnos lo estábamos pasando tan bien que sin darnos cuenta dieron las 2 de la tarde y tocaba irse. Galápagos es uno de los sitios en los que realmente he sentido que siempre te deja con ganas de más. Durante el viaje de vuelta salió el sol, el mar estaba tranquilo y se estaba de lujo en la cubierta del barco mientras charlábamos agradablemente intercambiando impresiones con los otros del grupo. Me sentía feliz y relajado a pesar de las punzadas que me venían recordándome que el viaje se había acabado. Nos despedimos de Santa Cruz con pizzas, cervezas, una gran sonrisa y mucho agradecimiento.

Uno de los abundantes cangrejos zapaya (Foto por Pietro Belli)

Uno de los abundantes cangrejos zapaya (Foto por Pietro Belli)

DÍA 7 y epílogo:

Supongo que si el lector ha llegado a estas alturas del relato se podrá imaginar cómo empezó el día…  ¡madrugón! A las 5 arriba, que raro. Mientras me quitaba las legañas con una espátula me esforzaba por recordar otro viaje con tantos madrugones voluntarios seguidos y que además me lo hubiese pasado tan bien. Cuando despuntaba el alba nos subimos a la lancha Beleza, que nos sacó una sonrisa a todos al mostrarnos sus dos motores de 200 CV cada uno. El ultimo “paseo” en barco por las Galápagos duró 2 horas y media, tuvimos suerte y vino un grupo de delfines a despedirnos. Regresamos al punto de partida, Puerto Baquerizo Moreno en San Cristóbal, con tiempo  más que suficiente el vuelo de vuelta que salía a las 12:30. Desayunamos con tranquilidad y caminamos hacia el aeropuerto sin ninguna prisa. Llegué el primero al mostrador de TAME y me dijeron que habían cambiado el vuelo y que salía a las 11 (“se lo comunicamos ayer por email señor, ¿no lo leyeron?”). Como eran las 10:45 ya estaba cerrado y nos quedábamos en tierra.

Dado que no coger el vuelo suponía una catástrofe (perdíamos también el de vuelta a España y la posterior conexión a Londres) yo, que normalmente soy muy tranquilo, monté un pollo considerable y les dije que el avión no salía sin nosotros. Mientras, Pablo iba como el rayo a buscar a Marta y a Pietro que venían, literalmente, oliendo flores por el camino. Tras 5 minutos de acaloradas discusiones facturamos las maletas y salimos corriendo hacia el avión, al que llegamos cuando estaban retirando la escalerilla. Curiosamente un señor japonés con cara de despistado entró a la vez que nosotros y cuando estaba a punto de sentarse la azafata se dio cuenta de que su billete era para otro vuelo, así que trajeron la escalerilla de vuelta y lo mandaron de vuelta a la terminal, aunque cuando nos fuimos aún estaba allí en medio de la pista sin tener muy claro qué hacer. El vuelo fue tranquilo salvo porque aterrizamos mientras el cretino de delante hablaba por el móvil a pesar de los gritos de Pablo y míos para que lo apagase. Mientras bajábamos del casi jubilado 727 me preguntaba si volvería a Galápagos o no, algo que todavía sigo haciendo porque, como me dice Pablo a menudo: “parece mentira que fuésemos a Galápagos cuando aún no teníamos el PADI, hay que volver”.

Post dedicado a mis magníficos compañeros Pietro, Marta y Pablo por un viaje realmente inolvidable.

Pablo, Marta, yo, Pietro

Pablo, Marta, yo, Pietro

寝心に花を算へる雨夜哉

Mi mente adormecida

Cuenta las flores de los cerezos

Una noche lluviosa

Haiku del maestro Issa Kobayashi dedicado al sakura

Tokyo es una ciudad que recibe muchos calificativos: fascinante, acelerada, diferente, vertical, abrumadora, agobiante…aunque en general pocas veces se la define como “bonita” o “bella”. Pero como todas las grandes urbes también tiene rincones preciosos y el barrio de Nakameguro durante el sakura es quizás el más bonito de los que he visto en la capital de Japón.

Nakameguro Canal

Sakura (桜; en hiragana さくら) es la flor del cerezo japonés y también se usa de manera más amplia para referirse a la época de la floración de dichos cerezos, uno de los grandes acontecimientos anuales para los japoneses. La sakura es uno de los principales símbolos nacionales de Japón y una muestra de ello es que sale en el anverso de las monedas de 100 yenes. Parte de su importancia dentro de la cultura japonesa viene dada por ser una metáfora del ciclo de la vida de acuerdo con el budismo: transformación continua durante su breve periodo de existencia, belleza fugaz y efímera que debemos apreciar y entender en todos sus estados. Desde hace cientos de años y hasta nuestros días es un motivo recurrente en todo tipo de manifestaciones artísticas y culturales clásicas: pintura, poesía, literatura, grabados, decoración, canciones folk tradicionales…pero también en temas actuales como cine, manga, anime o  canciones pop.

Las primeras flores se abren  en el archipiélago subtropical de Okinawa, en el sur del país, a principios de febrero y el sakura se va trasladando hacia el norte a medida que van pasando los días y llega la primavera. A Tokyo, Kyoto o Nara suele  llegar a finales de marzo / principios de abril y la última parada es Hokkaido, la isla más septentrional de Japón, a la que llega ya entrado el mes de mayo. Cada año, cuando se acerca la época del sakura, las televisiones y los periódicos siguen la evolución de la floración difundiendo el Sakura Zensen – frente del sakura – , un mapa mostrando dónde ya han florecido los cerezos y cuándo se espera que lo hagan en otras zonas. Dado lo efímero de la floración -un par de semanas por lo general-  es importante una buena planificación para poder disfrutarlo en su esplendor. Aquí está el pronóstico para 2013 (en inglés) y aquí la famosa lista de la Japan Cherry Blossom Association con los 100 mejores sitios para ver el sakura repartidos por todo el país. De entre los que he visto mis 3 favoritos son el castillo de Odawara, el parque de Nara y el barrio de Arashiyama en Kyoto.

Calle Nakameguro

El hanami (花見) o disfrute de la belleza del sakura -la traducción literal sería “ver flores”- es una costumbre centenaria que se mantiene con fuerza hasta hoy. Se cree que empezó en el Periodo Nara -siglo VIII d.C. – entre las clases altas, extendiéndose al resto de capas de la sociedad al poco tiempo. Al principio era la flor del albaricoque –ume (梅)- el motivo de admiración durante el hanami pero unas décadas más tarde fue sustituida por la sakura y se plantaron cerezos por todo el país como motivo ornamental. Al igual que ocurre desde hace cientos de años los japoneses del siglo XXI esperan el sakura con impaciencia e ilusión y acuden en masa a los parques y templos a comer, beber y pasar el rato bajo los árboles en flor. Durante los fines de semana mucha gente se queda hasta bien entrada la madrugada para disfrutar del yozakura – hanami nocturno – cuando se encienden farolillos de papel colocados expresamente para la ocasión. Prácticamente todos los japoneses que conozco consideran el sakura el momento más bonito del año y el hanami su actividad favorita, aunque alguno/a se decante por el otoño cuando los árboles se llenan de unos colores increíbles.

Los sitios más populares y habituales para ir a ver el sakura en Tokyo son los parques, especialmente  UenoYoyogi o Shinjuku Gyoen, grandes espacios con miles de cerezos que se llenan de puestecillos de comida, bebida y souvenirs y en los que hay un ambiente tremendo. A pesar de que es imposible negar que son muy bonitos yo los encontré demasiado llenos de gente, tanto japoneses como extranjeros. Me resultó bastante más acogedor y agradable cuando fuimos de hanami al parque Kinuta. Había bastante gente pero sin llegar a ser agobiante y prácticamente no había extranjeros, lo que lo hacía más especial. Estando sentados en medio del parque vimos a unos repartidores del Domino’s Pizza y para mi sorpresa podías hacer un pedido allí mismo. Marcaban dónde estabas en un GPS manual que llevaban y te traían la pizza recién hecha a la media hora. Sin duda una idea brillante y exitosa, no daban abasto con los pedidos.

Volvamos a Nakameguro.  Nakame, como es conocido entre los tokiotas, es un tranquilo barrio residencial de la capital que se ha convertido en uno de los sitios de moda al que ir de hanami sobre todo entre gente alrededor de la treintena. Su momento de gloria ocurre durante la parte final del sakura – llamada chirisakura – cuando los pétalos de las flores empiezan a caer. Lo que lo hace tan especial es el paso del rio Meguro por la calle principal. El cauce está confinado en un estrecho canal delimitado por altas paredes de cemento, rematadas por una barandilla metálica desde la que se deslizan enredaderas hasta tocar el rio. A ambos lados del canal hay decenas de robustos cerezos que se inclinan como si quisieran asomarse a ver el agua. Las ramas de los árboles de ambas orillas se entrecruzan en el aire formando una especie de túnel natural bajo el que discurre el rio. Cuando llega el sakura, en las hasta entonces desnudas ramas se produce una explosión de vida y los cerezos casi parecen doblarse para poder aguantar el peso de los miles de frágiles pétalos. Pero el espectáculo inolvidable es descubrir que el agua del Meguro ha desaparecido casi por completo, tapada por una alfombra móvil de pétalos blancos y rosáceos que se desplaza perezosamente corriente abajo.

Nakameguro Canal 2

Nakameguro Canal

Cuando llega una ráfaga de viento el aire se inunda de pétalos y todo se vuelve blanco como en una nevada siberiana, lo que suele provocar amplias sonrisas y hasta gritos de júbilo de las japonesas –sugoi! sugoi! -. La estrecha calle peatonal está llena de restaurantes de todo tipo, desde pequeñas izakayas (tabernas de estilo japonés) hasta italianos o franceses. En algunos de ellos hay mesas con vistas al rio pero se reservan con hasta 6 ó 7 meses de antelación. Los restaurantes aprovechan la marea de gente que viene con el chirisakura para poner puestecillos y mesas en la calle dándole aún más vida y ambiente. A última hora de la tarde cuando se pone el sol y se encienden los farolillos es el momento más romántico. Si viajas a Tokyo y ya ha pasado el sakura, Nakameguro te da una segunda oportunidad: siguiendo el curso del rio unos cientos de metros hay una zona con las llamadas yae-zakura, flores de color rosa oscuro que se abren un par de semanas más tarde que las tradicionales.

Lluvia de petalos

Ya ha llegado el sakura a Nakameguro en 2013 (Foto de Naomi Hatta)

Ya ha llegado el sakura a Nakameguro en 2013 (Foto de Naomi Hatta)

Unos cuantos datos prácticos:

- La estación de metro más cercana es Naka-Meguro, en las líneas Tōkyū Tōyoko y Tokyo Metro Hibiya.

- De entre los muchos sitios para comer y beber en la calle principal dejo algunos expresamente recomendados por mis amigas japonesas:

Shimizu: acogedor restaurante que sirve mizu-taki (una cazuela con carne y verduras que se cocina delante tuya, se le llama también hot-pot)

>Yakitori Akira: como su nombre indica es un restaurante de yakitori. Ambiente agradable aunque a veces puede estar cargado (recordemos que en Japón se puede fumar dentro de los locales).

Hashidaya: local especializado en pollo preparado de todas las maneras. Buen servicio y buena comida. Es muy popular y puede estar bastante lleno.

> Da Isa: popularísimo para pillar un trozo de pizza y comértelo en el local o sentado en la calle. Las colas suelen ser enormes.

- Los últimos años los precios de los vuelos a Japón han estado muy altos, aunque este año la cosa pinta mejor y he visto muy buenas ofertas. Si lo sumamos a la caída del yen respecto al euro (llegó a estar 1€=¥95 y ahora anda por 1€=¥125) hace que sea un buen momento para plantearse ir. ¡Además el sakura casi está aquí!

Gracias a Aiko Yokozuka por cederme dos de sus fotos y a Naomi Hatta por su ayuda. 

Como no podía ser de otra manera este post está dedicado a mi hija Sakura

Éste artículo ha sido publicado en la web cultural Jot Down

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Aun aceptando el axioma de que Londres nunca deja de sorprenderte porque te puedes encontrar cualquier cosa por la calle, el primer día que fui a la que sigue siendo mi oficina de O2 (allá por el otoño de 2006) me llevé un pedazo de sorpresa. En una calle secundaria y no demasiado concurrida del tranquilo barrio de Bermondsey me encontré con un tanque de la Segunda Guerra Mundial aparcado en un parterre sin nada más alrededor. Y además no un tanque cualquiera, sino uno de los mejores nunca fabricados: un T-34 soviético, héroe de Stalingrado y uno de los más logrados diseños militares de la SGM que más de 50 años después de ser creado aún se utilizaba en conflictos en diversas partes del mundo.

Stompie front

La historia de cómo acabó semejante artilugio en una calle dónde lo único que hay son edificios bajos de ladrillo con oficinas y depósitos industriales es curiosa y con ciertos tintes de leyenda urbana. Nuestro T-34 fue un chico malo durante su juventud y lo utilizaron para aplastar la Primavera de Praga en 1968 para luego transferirlo al ejército checoslovaco. A principios de los 90 fue adquirido como parte de un cargamento de material bélico ruso retirado del servicio por una empresa británica que proporcionaba material militar para películas. Dicha empresa lo trajo al Reino Unido y fue utilizado en 1995 en la película Richard III, una adaptación moderna del clásico de Shakespeare.

Ese mismo año un vecino de Bermondsey llamado Rusell Gray decide comprarlo por la módica cifra de £7000 y ponerlo en un solar en el cruce de las calles Mandela Way y Pages Walk. Al parecer Gray, constructor de profesión, estaba muy cabreado con el Southwark Council (ayuntamiento al que pertenece Bermondsey) por no dejarle construir en dicho solar. Así que decidió comprar el tanque como regalo para su hijo que entonces tenía 7 años y ponerlo allí… siguiendo la lógica habitual de “si no me dejas construir un edificio al menos pongo un tanque en el solar”. Me imagino que el crio presumió bastante de regalo de navidad ese año. Por si no había quedado claro del todo que era un regalo-protesta puso el cañón de la torreta apuntando al edificio del ayuntamiento de Southwark.

Stompie right side

Para conseguir la autorización para poner un tanque poco menos que en medio de la ciudad rellenó la petición de permiso poniendo simplemente “tank”, por lo que los funcionarios de turno supusieron que era de agua o séptico, no uno de guerra. Al Council no le acabó de hacer gracia el que se la hubiesen dado con queso y durante un tiempo intentaron buscarle pegas: pusieron en uno de los laterales del tanque una pegatina que decía “retirar para desguace”  (se ve que a los barrenderos no les cabía en el carrito y lo tuvieron que dejar allí), investigaron si había sido legalmente dado de baja para uso militar e incluso sugirieron que podría ser una riesgo para la seguridad. Finalmente parece que lo han aceptado como una curiosidad del barrio que aparece en todas las guías de “lo más raro de ver en Londres”. A Mr Gray le deben de ir las movidas quijotescas ya que volvió a salir en las noticias unos años más tarde cuando tuvo que pagar un cuarto de millón de libras en los gastos del juicio cuando impugnó la expulsión de su hijo de un colegio carillo y elitista.

El improbable nuevo vecino de Bermondsey fue bautizado como Stompie en honor a Stompie Muketsi Sepei, un adolescente asesinado en 1989 por sicarios de Winnie Mandela, un guiño con cierto sentido de justicia poética  dada la calle en la que está (Mandela Way). Desde 1995 el T-34 ha sido pintado varias veces con permiso del autor. En 2002 una artista polaca lo pintó de rosa, un tiempo después un grupo de grafitteros lo decoraron imitando a un taxi de Chicago y también pasó por una época de camuflaje algo psicodélico. En la actualidad tiene varios graffitis desordenados y partes en las que aún se ven los anteriores trabajos. En algunas webs mencionan que Stompie atrae a muchos visitantes pero cuando (casi a diario) paso por delante suya suele estar tranquilamente disfrutando de su jubilación pero sin compañía.

Chicago Cab Stompie

Stompie disfrazado de taxi de Chicago, sacada de la Wikipedia

A lo largo de estos años he visto varias veces a modelos vestidas con ropa militar haciéndose sesiones de fotos en el solar de Stompie, en un par de ocasiones a gente filmando cortos caseros y una vez hasta unos chavales usándolo en un juego de rol. Aquí dejo un curioso corto en el que sale y un video de Mitch Benn grabado en el solar con el tanque de fondo.

Como visitarlo

La parada de metro más cercana es Elephant&Castle en la Northern Line (se tardan unos 15 minutos andando). Otras estaciones cercanas son Bermondsey (Jubilee line) y London Bridge (Northern y Jubilee Lines) desde las que se tardan unos 20 minutos.

Mandela Way es una paralela a New Kent Road. Yo desaconsejaría ir de noche porque es una zona no muy iluminada y muy poco transitada fuera de horas de oficina. Hasta hace poco el solar estaba bastante abandonado, con basura y matojos altos que apenas dejaban ver el tanque desde fuera de la verja que lo rodea. En las últimas semanas han quitado casi toda la maleza (el invierno también ha ayudado) y lo han limpiado un poco.

Stompie desde fuera

Bermondsey no es una zona que atraiga demasiados turistas, aunque tiene un conocido mercado de antigüedades (Caledonian Market)

Stompie left side

 

Nota: el pasado fin de semana (16-17 de Febrero 2013) han vuelto a pintar a Stompie, esta vez todo de blanco con su nombre y una estrella roja recordatoria de sus orígenes.

Stompie Blanco

1.- Crematorio de Rafael Chirbes

Crematorio

Una historia del postfranquismo a través de los recuerdos relatados en primera persona de los diferentes miembros de una familia y sus complejas relaciones. Bien escrito, intenso, denso como una sopa de cemento a ratos y más ágil otras. Me ha gustado y me ha parecido un buen libro pero no ha llegado a entusiasmarme supongo que porque unos personajes y lo que representan me interesaban bastante más que otros. Recomendable.

2.- HHhH de Laurent Binet

HHhH

Uno de los grandes éxitos literarios del año tanto en España como en el UK y Francia. Binet nos cuenta la “Operación Antropoide” que acabó con la vida de la misma encarnación del diablo: Reinhard Heydrich (HHhH es el acrónimo alemán de “el cerebro de Himmler se llama Heydrich”, comentario por lo bajini en las SS durante el nazismo). La vida del cerebro del Holocausto, probablemente el más peligroso y desalmado de todos los nazis (lo que es todo un logro), está mucho menos trillada que la de otros jerarcas del Reich por ser la materia gris en la sombra y por haber muerto en pleno apogeo de la guerra cuando Alemania parecía invencible. 2012 fue el 70 aniversario de su muerte.

El libro es magnífico y apasionado, dividido en 200 y pico capítulos que lo hacen muy ágil y fácil de leer. Engancha muchísimo. El tratamiento es muy original ya que el proceso creativo y la intrahistoria de la creación del libro es parte de éste. Muy recomendable tanto si te gusta la SGM como si no. Uno de los mejores libros que he leído en 2012. Además tuve la suerte de poder ir a la presentación del libro por Binet en Londres con Q&A al terminar lo que lo hizo aún más interesante.

Una reseña de El País:

http://blogs.elpais.com/el-correo-del-zar/2012/03/algo-pasa-con-heydrich.html

3.- En el cafe de la juventud perdida de Patrick Modiano

modiano

Historia de amor y cotidianidades en el Paris de los 60. Bonito, muy bien escrito, mezclando la nostalgia del idealizado Paris de la época con cierto aroma misterioso por el magnetismo de uno de los personajes. Muy agradable de leer pero sin dejarme mucho poso. Quizás esperaba algo más del muy aclamado Patrick Modiano. Aun así creo que merece la pena leerlo y lo dejo apuntado para futura revisión por si no me pilló muy inspirado.

4.- The Jordan Rules de Sam Smith

the jordan rules

Uno de los libros de baloncesto más famosos que se han escrito y que fue un terremoto en su momento, Curiosamente lo compre por la razonable cifra de 10p en el cajón de descartes de una biblioteca en el sur de Londres.

Sam Smith cuenta las interioridades de los Bulls en la 90/91 cuando (por fin) consiguen su primer campeonato. Un bombazo en su momento porque mostró  el lado oscuro de  un Jordan que se estaba convirtiendo en un icono mundial a marchas forzadas.  Hasta ese momento su imagen era impecable: un chico encantador, guapo y cuasi perfecto.

Está claro que Sam Smith sabía lo que vende y se centra muchísimo en las miserias, pero por otra parte entre unas cosas y otras no hay dudas de que fue una temporada turbulenta (problemas contractuales de Paxon, Pippen y Cartwright, la obsesión de Krause con Kukoc, pero sobre todo la implantación del triángulo de Tex Winter y los esfuerzos de Jackson para que Jordan aceptara compartir la bola y confiase en sus compañeros). Recuerdo los ríos de tinta y la polvareda que levantó el libro (en mi opinión como ningún otro libro de baloncesto que yo recuerde) y que pusieron imágenes en la tele en las que se veía a espectadores sentados detrás del banquillo de Chicago leyéndole a Jordan pasajes del libro (cuando jugaban fuera, claro).

Un muy buen libro de baloncesto y esencial si te gusta la NBA y/o eres fan de Jordan.

Ah! Y una frase de Cartwright para el recuerdo: “Jordan es el mejor atleta de la liga pero está claro que no es un jugador de baloncesto”

5.- It was the war of the trenches (La guerra de las trincheras) – novela gráfica de Jacques Tardi

war trenches

Jacques Tardi ha hecho unas cuantas novelas gráficas sobre la primera guerra mundial, en las que su abuelo fue combatiente y le contaba sus recuerdos.

La guerra en las trincheras está un poco en la línea de “Senderos de Gloria” de Kubrick, desmitificando (si a estas alturas aun es necesario) aquella carnicería sin sentido, con dibujos en tonos grises y de estilo descarnado, muy realistas y que me ayudaron a meterme del todo en la historia. Está organizado como un grupo de historias independientes cada una con una vivencia determinada de un soldado. No es un resumen histórico o cronológico de la guerra. Dura pero muy recomendable.

6.- Yeah! novela gráfica de Gilbert Hernandez y Peter Bagge

yeah!

Yeah! son un grupo de música de 3 chicas adolescentes que no se comen un rosco en el planeta Tierra pero son un fenómeno de masas en el resto de los planetas del universo. Esa es la premisa y, salvo ese detalle de originalidad, el resto es descafeinado y un poco más de lo mismo en temas como éxito, peleas por chicos, personalidades, fenómeno fans…sin demasiada gracia o detalles memorables. Olvidable.

7.- Alan´s War (La guerra de Alan) novela gráfica de Emmanuel Guibert

alan's war

Multipremiada novela gráfica de Emmanuel Guibert, coautor de una de las mejores novelas gráficas que en el mundo ha habido (El Fotógrafo).

Está bastante bien pero sin llegar a ser una maravilla, a lo mejor fue mi falta de empatía con el protagonista y el que su vida no me acabara de interesar lo que hizo que no me convenciese. El título es muy acertado porque aunque gran parte se centra en la experiencia del soldado Alan Cope en la SGM, de guerra como tal hay muy poco. Cuando llega a Alemania la guerra ya está en las últimas y casi no pega ni un tiro. Pero la historia va más allá y cuenta como la guerra marcó a Alan (para bien en este caso), sus amistades, su vida un poco dando tumbos, su querencia por Europa y su humanismo descubierto en la madurez. Y sobre todo la gente que conoce y como sus vidas se cruzan una y otra vez y sin Facebook de por medio. Bastante recomendable pero no esperéis una historia sobre la SGM.

8.- Rock Springs de Richard Ford

rock springs

Teniendo en cuenta que no me gustan demasiado los cuentos o historias cortas (y eso que lo he intentado varias veces incluyendo a los supuestos maestros como Capote) pues me ha gustado mucho.

10 historias de perdedores y desarraigados, relaciones familiares, sociales y afectivas extrañas, alienantes y en el límite, todo sobre el fondo desolado de los grandes espacios vacíos de Montana. Te enganchan desde el principio y te hacen sentir todo tipo de cosas. Como he comentado arriba es la primera vez que me pasa esto con un libro de cuentos o relatos cortos. Un gran libro.

9.- El sindicato de policía Yiddish de Micahel Chabon

el sindicato de policia yiddish

Un sólo libro de Chabon (Las asombrosas aventuras de Kavalier y Klay) me llegó para hacerme incondicional del autor. Este es el segundo libro suyo que he leído. No es un libro en el que sea fácil meterse, tanto por la temática como por la forma en la que está escrito, algo compleja y farragosa hasta que le coges el punto. Las primeras 100 páginas se hacen un poco áridas y no me acabaron de convencer pero a partir de ahí remonta el vuelo hasta alcanzar cotas muy altas. Trama muy interesante dentro de un “y si” más interesante aún (haber hecho un estado judío en Alaska, lo que fue una posibilidad real) y con el estilazo de Chabon escribiendo y su humor fino. Muy muy recomendable aunque quizás no para todos los públicos. Chabon for president de yiddishland.

10.- Viajes con Herodoto de Ryszard Kapuściński

viajes con herodoto

El más flojo de los libros que me he leído del famoso periodista-viajero-reportero polaco y me ha dejado un poco a medias. La parte del libro con sus vivencias de cuando fue a sitios como China, India, Etiopía o el Congo durante los 50-60-70 son muy buenos, en su línea, con esa capacidad tan única y especial que tiene RK para describirte los sitios con anécdotas llenas de humanidad y dejando de lado datos farragosos. Pero la otra mitad del libro RK se la pasa contándonos, literalmente, las Historias del mítico viajero griego Herodoto y estableciendo un cierto paralelismo entre ambos. Y mientras lo leía pensaba algo obvio: si quiero leer a Herodoto le leo a él directamente, yo lo que quiero es leer las experiencias de RK en sus viajes. A lo mejor a otra gente no le importa y el libro les gusta mucho. Es sencillo de leer y como he comentado  a ratos entretenidísimo, sobre todo si te gusta viajar o la geopolítica suave. Pero yo leería cualquier otro de los suyos antes (El Emperador, Imperio, Ébano…)

11.- The Last Season: A Team in search of its soul de Phil Jackson

The last season

Phil Jackson nos cuenta en primera persona, desde dentro y (obviamente) desde la perspectiva del entrenador los avatares de la famosa temporada 2003-2004 de los Lakers. Fue aquella en la que juntaron 4 superestrellas (Shaq, Kobe, Karl Malone y Gary Payton) y que en teoría iban a arrasar, pero que perdieron con claridad la final 4-1 ante los Pistons. Como bien es sabido fue una temporada decisiva para los Lakers ya que la rivalidad Kobe-Shaq llego a su punto más álgido y el equipo acabó implosionando (adiós a Shaq via traspaso a Miami, Malone retirado y Payton a la calle) y los Lakers pasando a ser el equipo de Kobe, lo que básicamente sigue siendo hasta ahora.

Una decepción considerable a la que además el tiempo le ha puesto la puntilla en cuanto a credibilidad. En teoría Jackson iba a tirar de la manta y contarlo “todo” ya que se iba a retirar para no volver de verdad de la buena (risas), pero se queda en un ajuste de cuentas bastante ligero, sobre todo con Kobe al que pone a parir y del que dice que nunca le volveria a entrenar (más risas).

Aun así cuenta algunas cosas interesantes de la temporada, se lee muy fácilmente y si eres incondicional de los Lakers te lo pasarás bien. Si esperas algo tipo The Jordan Rules pues nada de nada. Mejor leer otro.

12.- No way down: life and death on K2 de Graham Bowley

no way down

Libro que cuenta con minucioso detalle los días de Agosto de 2008 en el que el mítico K2 hizo valer su fama de montaña más difícil y traicionera del planeta llevándose por delante 11 vidas en apenas 2 días.

No está mal pero no acaba de enganchar y ponerte el corazón a cien. El comienzo es un poco perezoso y el hecho de que el escritor sea un redactor del NYT y ajeno a la montaña no sé si acaba de ayudar. Cuando va por la mitad mejora, se vuelve  más interesante y te metes más, pero sin llegar, ni de lejos, a las cotas de “Into thin air- Mal de altura” de Krakauer por ejemplo. Esperaba algo más.

13.- La paz simulada: Una historia de la Guerra Fría: 1941-1991 de Francisco Veiga, Ángel Duarte, Enrique U. Da Cal

la paz simulada

Como su explícito título indica es una revisión de los años de la Guerra Fría poniendo como punto de partida 1941 cuando ambas futuras superpotencias son atacadas y entran de lleno en la SGM.

La razón por la que compre el libro (aparte de la autoría de Veiga, claro) es porque en lugar de ser un repaso cronológico de acontecimientos wikipédico se centra en causas y consecuencias de todos los diferentes hechos que fueron provocados por la Guerra Fría: desde los procesos de descolonización asiáticos y africanos a el terrorismo setentero por poner dos ejemplos.

El libro me parece interesante y muy recomendable, sobre todo por la profundidad con la que trata algunos temas poco conocidos y porque no es prooccidental, dando una visión más amplia de las cosas que “EEUU bueno, URSS mala”.

Pero con un par de matices:

- dado que explica muy tangencialmente los hechos históricos en sí, conviene tener una idea general de historia 1941-1991 o si no la Wiki al lado.
- no es un libro fácil de leer, es decir, no es “ligero”. Puede resultar un poco farragoso a ratos y espesillo por el tipo de información que da y como la trata. Pero se aprende mucho de historia y geopolítica de la segunda mitad del SXX.

14.- Show Time de Pat Riley

show time

Riley cuenta en primera persona la muy exitosa temporada 86-87 de los Lakers paso a paso, explicando las razones de los cambios tanto de jugadores como de aproximación y actitud en el equipo, gerencia y cuerpo técnico después del fiasco contra los Rockets de Sampson/Olajwon en las WCF de la 85-86. En la versión que yo tengo hay un capitulo extra que cuenta la agónica victoria sobre los Pistons en el 88 y lo que por aquel entonces se consideró un milagro (repetir), hoy algo mucho más devaluado.

Y me ha parecido un libro estupendo en el que Riley se moja mucho, contando muchas intrahistorias e interioridades del vestuario y todo tipo de estrategias del cuerpo técnico. Además incluye poco menos que todos y cada uno de sus discursos motivacionales, menos zen-pomposos que los de PJ pero claramente efectivos. Pat Riley era un machaca de cuidado por lo que cuenta y debía ser complicado trabajar con él a no ser que estuvieses en su misma onda como Magic . Me ha gustado el cariño y respeto que transmite cuando habla de sus jugadores aunque los esté criticando.

Y no disimula su odio visceral por los Celtics. No solo echa flores a la mitad de los equipos contra los que juegan pasando de puntillas sobre los verdes, sino que pone a caldo a los gestores de la franquicia, dejándolos muy mal parados.

Me ha parecido muy bueno, por encima de la media de este tipo de libros que cuentan una temporada desde dentro, aunque en mi caso reconozco que se juntaban el hambre con las ganas de comer (soy de los Lakers y mis favoritos son los de los 80), pero ha respondido a muchas de las dudas que me quedaban de los angelinos de mitad-finales de los 80.

15.- Batman Year One de Frank Miller
16.- Dark Knight Returns de Frank Miller
17.- Paying for it (Pagando por ello, memorias en comic de un putero) de Chester Brown

pagando por ello

3 novelas gráficas con mucha fama y que me han dejado distinto sabor de boca.

Aunque corra riesgo de lapidación general el legendario Batman de Frank Miller me ha dejado totalmente frio. Ni fu ni fa, con especial mención a Year One que no me gustado nada. Es poco menos que la historia del comisionado Gordon con Batman de secundario desubicado. DKR mejor pero sin acabar de hacer click, y con algunas cosas (no las pongo por spoiler) que me sacaron a patadas de la historia. Decepcionantes. Y las pelis son como un millón de veces mejores, sobre todo Batman Begins contra Year One.

Todo lo contrario que Paying for it, que me ha parecido interesantísima, de forma y de fondo. Memorias sin un ápice de vanagloria, chulería, arrepentimiento o culpabilidad de Chester Brown y su relación con la prostitución. Choca por su visión desapasionada y honesta, a la vez que introduce profundas reflexiones sobre la prostitución, la libertad de elección individual y la hipocresía social. Muy recomendable

18.- Get a life, recopilación de Monsieur Jean de Berberian y Dupuy

get a life

Otra novela gráfica. Get a life es una recopilación de los primeros volúmenes de las aventuras de Monsieur Jean, un veinteañero francés, escritor, tímido, soltero pero con encanto y cierta mala leche. Un auténtico bombazo en Francia en la pasada década (vendió unos 130000 albumes, ganó todo tipo de premios y lanzó a la fama a sus autores) porque conectó con el día a día de gente de esa edad o mayores.

Me ha gustado mucho. Humor fino, situaciones reales tratadas con humor, algo de cinismo y también ternura.

19.- The last banner de Peter May

the last banner

Libro que relata el día a día de la temporada 85-86 de los Boston Celtics, campeones ese año con uno de los considerados mejores equipos de la historia de la NBA. Entretenido, fácil de leer, da mucha información de la mejor versión de los Celtics en los 80, pero es un poco blandito, no acaba de tener algo que lo haga memorable o que enganche. Algo más de caña y menos hagiografía hubiese hecho subir muchos enteros al libro. Aun así recomendable para los célticos y los NBA ochenteros.

20.- El distrito de Sinistra de Adam Bodor (releido)

distrito sinsitra

Un libro de esos que se te quedan grabados y que tenía ganas de volver a leer. Trata sobre la llegada de “uno de fuera” a una reserva natural situada en las inaccesibles montañas que hay al norte de Rumania y que hacen frontera con Ucrania y Hungría. Las descripciones de la vida cotidiana son asfixiantes para nuestros estándares y resultan casi oníricas de lo que chocan. El contenido de los diálogos me resulta tan extraño y ajeno como si fueran entre marcianos y descubre una realidad casi medieval dominada por el ejército y unos personajes con los que cuesta encontrar cosas en común. Un libro extraño y diferente y que yo recomendaría aunque lo más probable es que genere opiniones extremas.

21.- Antes de que se me olvide de Juanma Iturriaga (releido)

memorias Itu

Me lo devolvió un amigo, me puse a (h)ojearlo y cuando me di cuenta lo había acabado. Eso dice mucho de las memorias de Itu (que por cierto me cae bastante bien y me gusta como escribe, leo su blog habitualmente). Agradable, facilón, inocuo, un poco fallido si esperabas un libro que te cuente el momento clave del ascenso del básquet profesional patrio desde dentro. Supongo que el problema es que Iturriaga ha escrito el libro que el quería y no el que yo hubiese querido.

Yo esperaba (quería) una radiografía extensa y con su humor y estilo desenfadado de las transformaciones del baloncesto español desde el semiamateurismo de finales de los 70 hasta la ACB y la profesionalización de los 80 con el famoso boom tan cacareado.

E Itu lo hace, pero de manera algo superficial y a base de anécdotas la mayoría muy conocidas. Se moja más en su relación con la prensa , ADM y su actitud rebelde, una de las partes en las que el libro gana más. La otra se refiere a la parte en que hace autocrítica, algo de agradecer. Su etapa posterior al baloncesto como presentador de TV no me interesa demasiado aunque se lee tan fácilmente que me puse a ello sin problema. Me imagino que el libro está destinado a un público amplio que le conoce por las dos vertientes y que tampoco quería un serial baloncestístico, pero a mí me ha sabido a muy poco. No creo que haya una tercera lectura.

22.- La guerra más cruel de Arkadi Babchenko

la guerra mas cruel

Pues tras pensarlo y darle unas cuantas vueltas creo que es uno de los libros más duros que he leído en toda mi vida. Y con todo lo que leo de guerras y tragedias es bastante decir.

El libro cuenta la experiencia del autor en las dos guerras chechenas, mucho menos conocidas por aquí que otros conflictos de los 90 como las guerras de secesión yugoslavas o las masacres en Ruanda. Son diversos relatos de diferente longitud, algunos en primera persona, otros contados por un narrador en tercera persona. El libro causo sensación en Rusia por la demoledora imagen que deja del otrora orgulloso ejército soviético.

Babchenko escribe muy bien y es de los autores que más me han hecho sentir indefenso y vulnerable, como si me hubiesen sacado de mi vida cómoda y de mi cama calentita y de repente estuviese viendo y viviendo las tragedias y la brutalidad de la guerra en Chechenia. Así fue como se sintió el mismo. La mirada de Babchenko es amarga y desgarradora con alguna reflexión donde se cuela cierta poesía, pero no hay ni pizca de heroísmo, vanidad o incluso cinismo, solo amargura e incomprensión.

Las animaladas de las novatadas dentro del propio ejército ruso, la corrupción generalizada, la deshumanización hasta el límite, el sinsentido…todo contado con aspereza y a bocajarro pero con habilidad y estilo, aunque bastantes veces tuve que parar a coger aire o apartar la vista del libro. Los chechenos son retratados como animales salvajes que apenas parecen humanos, pero los rusos no se quedan muy atrás. Una ventana a ese otro mundo que esta ahí, provocado por los políticos, el dinero y los poderosos y del que también somos responsables pero que ignoramos para mantener la cordura

Lectura indispensable para los adolescentes que tras ver Top Gun corrieron a alistarse al ejército.

23.- The elegance of the Hedgehog (La elegancia del Erizo) de Muriel Barbery

elegance hedgehog

Empezaré aclarando que el libro me lo leí por narices porque me lo habían regalado y yo soy bien nacido. Incluso después de un comienzo poco prometedor decidí seguir hasta el final.

Bestseller que se hizo muy popular en todo el mundo hace 4 o 5 años (más de 3 minolles de libros vendidos creo), sobre todo entre el género femenino, al que, a mi entender, va claramente orientado (todas las reseñas de la fnac y amazon son de chicas/mujeres salvo media docena de ellas). La razón por la que me lo regaló mi amiga es por la obvia conexión japonesa…espero

Y no me ha gustado nada, la verdad. Y eso que parece ser que hay una ristra de personas que lo consideran maravilloso y poco menos que han visto la luz con el. Mi no entender. Una historia simplona del tipo cenicienta postmoderna y princesas rescatadas 2.0 llena de pedantería, cursilería e irritante maniqueísmo (oriental bueno, occidental malo, las protagonistas buenas, el resto malos, tontos y grimosos). Y los intentos (?) de humor (?) supermagainteligente (?) son poco menos que sonrojantes. Aburrido aunque mejora algo partir de la mitad. Algunos pasajes se me hicieron insufribles pero había que terminarlo. Y pedante, muy pedante. Pedantísimo.

En la página 10 ya quedaba claro que la autora está encantadísima de conocerse. Paulo Coelho estaría orgulloso de haberlo escrito, con eso lo digo todo, debe ser su libro de cabecera.

24.- El ritmo de la cancha: Historias del mundo alrededor del Baloncesto de Jacobo Rivero

ritmo cancha

Me lo recomendó un amigo y me ha gustado, a ratos mucho, pero con algún “pero”. 13 historias independientes entre sí y vertebradas alrededor del baloncesto, que aparece en todas ya sea como principal elemento o de manera algo más tangencial. Las hay de todo tipo (anécdotas, relatos autobiográficos, hechos históricos, biografías). Desde Palestina a Vietnam, pasando por Sudán, Bosnia y cómo no EEUU. Ameno, sencillo de leer y se acaba en un día si te lo propones.

Los peros vienen porque algunas historias me parecieron demasiado cortas. Esbozos sin casi acabar a los que no se les saca demasiado jugo. El autor tenía que haber profundizado más, como ha hecho en otras que son sin duda muy recomendables (la de Bosnia o la de Palestina por ejemplo).

Recomendable y muy entretenido, una pena la diferencia de calidad e implicación entre ellas, aunque siempre puedes buscarte la vida y leer más sobre los temas que te interesen.

25.- I never liked you (Nunca me has gustado) de Chester Brown

i never liked you

Novela gráfica que cuenta la (aparentemente no muy feliz ni divertida) adolescencia de Chester Brown. Por lo que he leído suyo, si buscas “tio raro” en la wiki sale una foto del bueno de Chester. Y lo que cuenta sobre los primeros años de su vida aquí da algunas pistas.

Extremadamente minimalista y contada en pequeñas viñetas (algunas páginas están en blanco salvo por una viñeta minúscula en el centro) pero con una ternura que hace que transmita mucho. El mencionado minimalismo le va bien a la historia y es fácil sentir empatía con el protagonista.

A mí me ha gustado y creo que merece la pena leerla, pero puedo entender que si no conectas y no te llega te parezca una historia intrascendente en la que “no pasa nada”.

26.- Violetas de Marzo de Philip Kerr

violetas marzo

Siguiendo numerosas recomendaciones decidí empezar con la serie Berlin Noir de Kerr. Sin ser un libro perfecto me hizo pasar un rato estupendo y me enganchó completamente. Combina una buena trama policiaca/suspense/misterio con un momento histórico interesantísimo (la vida bajo los Nazis en la Alemania de preguerra) que no es tan ampliamente conocido como la SGM y el coctel funcionó muy bien para mí. Bernie es un detective privado de manual con muchos tópicos (humor incluido) pero con su personalidad propia y que cae bien desde el principio. La interacción con personajes históricos reales durante la trama y lo bien documentado que está es lo mejor. La parte menos conseguida es que siendo un libro de principio de saga quiere presentar demasiadas cosas y al abarcar mucho la trama se diluye o se vuelve algo enrevesada a ratos.

Pero en general muy recomendable y disfrutable, dan ganas de continuar la serie.

27.-Palido Criminal de Philip Kerr (Berlin Noir 02)

palido criminal

No me pude resistir y el segundo de la serie cayó sobre la marcha. Bastante más redondo y pulido que el primero, da la sensación de que el autor tiene más claro lo que quiere contar y tiene menos que demostrar, lo que hace que la trama sea más sólida. El momento histórico específico es aún más interesante y los encuentros de Bernie con los jerarcas Nazis son brillantes a ratos. Muy muy entretenido y disfrutable. Altamente recomendable

28.- Réquiem Alemán de Philip Kerr (Berlin Noir 03)

requiem aleman

Y el tercero también sobre la marcha. Volantazo y salto al deprimente Berlín de después de la guerra (no es spoiler, te lo dice en la primera frase), lo que hace que el trasfondo y los detalles cambien radicalmente. Desarrolla más aristas del personaje de Bernie y los rusos entran en escena. Lo pondría mejor que el primero pero inferior al segundo de la serie. Pero manteniendo el nivel, historia interesante que se lee con facilidad y placer.

29.- X’ed Out de Charles Burns
30.- The Hive de Charles Burns

xed out

the hive

Dos interesantes novelas gráficas de Charles Burns que forman parte de una trilogía a la que le queda un volumen por salir. Me recuerda mucho al estilo de David Lynch, con pesadillas toxicas, bichos raros y personajes un poco zumbados. Dibujos sencillos y expresivos que ayudan al tipo de historia que quiere contar. Me han gustado sin acabar de entusiasmarme.

31.- Los unos por los otros de Philip Kerr (Berlin Noir 04)

unos por otros

Acabé el año con la cuarta novela del bueno de Bernie Gunther.Otra vez el trasfondo histórico está muy bien elegido e hilvanado y puede ser sorpredente por no ser tan conocido.  Yo diría que la segunda mejor de las 4 que he leído hasta ahora aunque el final no me acaba de convencer al 100%. Si te han gustado las anteriores esta también lo hará.

Estamos en una época en la que se ha comercializado hasta límites insospechados la posibilidad de subir al Everest y en el que las muertes que se cobra la montaña se suceden a un ritmo vertiginoso (2012 ha vuelto a ser un año negro en el Everest, el peor desde el trágico 1996 que contó de manera sobrecogedora en primera persona Jon Krakauer en Into thin air – Mal de altura). Pero si nos vamos a tiempos más románticos en los que solo llegar al pie de la montaña era una odisea, entre esos pioneros hay uno que destaca sobre los demás porque es un completo outsider. Hablamos de Maurice Wilson, tercer occidental registrado de manera oficial como víctima del embrujo del Everest y el más excéntrico de todos los que lo han intentado.

Wilson y el Ever-Wrest

MauriceWilson y el Ever-Wrest

Maurice Wilson nace en 1898 en Yorkshire, en el centro de Inglaterra, en el seno de una familia de clase media. Su padre era un acomodado empresario textil de Bradford y ese parecía ser el camino marcado para él: ayudar primero y luego sustituir a su padre al frente del negocio familiar, llevando una tranquila existencia como comerciante sin grandes complicaciones. Maurice era un buen estudiante que parecía satisfecho con lo que le deparaba el futuro.

Como a la inmensa mayoría de los jóvenes de su generación el estallido de la Primera Guerra Mundial le cambia la vida y trastorna cualquier expectativa futura. El mismo día que cumple 18 años, en 1916 y con la guerra en su ecuador, se alista como voluntario en el ejército y se va al continente a combatir. Alto,  físicamente muy fuerte, voluntarioso y disciplinado, demuestra ser un soldado valiente y muy valorado por sus compañeros y superiores lo que le lleva a subir rápidamente de rango llegando a capitán. En 1917 participa en la batalla de Passchendaele y le otorgan la Military Cross por defender él solo un puesto de ametralladora ante el avance alemán y salir sin un rasguño mientras que el resto de su compañía fueron heridos o muertos.

Apenas unos meses más tarde su ángel de la guarda se despista y es herido gravemente al ser alcanzado por disparos de ametralladora en el pecho y el brazo izquierdo. Se le envía de vuelta a Inglaterra y consigue recuperarse, aunque seguirá sintiendo dolores toda su vida y no recuperará del todo la movilidad en el brazo. Viendo lo que ocurrió los años siguientes sus cicatrices internas debieron ser bastante peores que las externas.

Wilson deja el ejército en 1919 y lo pasa fatal para reintegrarse a la vida civil. Se siente triste, echa de menos el ejército, la acción, un objetivo claro al que dedicar sus energías. La vida que tenía planeada antes de la guerra no le llena ni le motiva. La década de los 20 la pasa yendo de un lado para otro (Londres, EEUU, Nueva Zelanda) y se dedica a todo tipo de trabajos. Aunque económicamente le va bien va cuesta abajo física y mentalmente.  Las heridas de la guerra no acaban de curarse y su salud es cada vez más endeble. Además arrastra  una considerable frustración que raya en la depresión cuando regresa a Inglaterra a principios de los 30.

Hasta aquí podríamos decir que es una biografía de excombatiente casi como cualquier otra, pero en 1932 el destino llama a su puerta: paseando por el centro de Londres se cruza con un hombre misterioso que  le dice que conoce un método para curar a gente que los doctores han desahuciado. Así se ha curado él y ha curado a otras muchas personas más. Sin nada que perder Wilson decide seguir dicho método que consiste en 35 días de ayuno intensivo (apenas unos sorbos de agua al día) acompañado de constantes oraciones.

Al acabar el tratamiento y poco menos que milagrosamente Wilson se siente completamente recuperado. Adiós a la tos crónica, los espasmos y los dolores agudos. Vuelve a ganar peso y se siente lleno de fuerza y energía. Desde ese momento su fe en Dios y en que con ayuno y oración no hay nada imposible se vuelve absoluta. La tarea de propagar la buena nueva se convierte en su vocación y en el anhelado nuevo propósito de su vida. Dado que Wilson nunca quiso contar nada  del misterioso chamán algunos historiadores sostienen que fue él mismo quien creó el método. En el barco de vuelta desde Nueva Zelanda había conocido a unos yoguis y al parecer quedó profundamente impresionado por sus enseñanzas. Así, el método de curación pudo bien haber sido su propia receta a base de mezclar el cristianismo con las filosofías orientales.

Mientras descansa en la Selva Negra tras su recuperación Wilson lee en los periódicos un reportaje sobre la fallida expedición de Mallory e Irvine al Everest de 1924. En el mismo artículo también hablan de la proyectada por Hugh Ruttledge para el año siguiente (1933) y sobre otra expedición que intentará poner la Union Jack en la cima arrojándola desde un avión (*). Y entonces le llega la inspiración de su vida (o de su muerte, claro): que mejor manera de demostrar la existencia de Dios y la validez de su método de oración, fe y ayuno como forma de conseguir cualquier cosa que triunfar allá donde los demás han fallado: la conquista del Everest. Una tarea sobrehumana. Desde entonces empieza a hablar de que alcanzar la cima del Everest es “la tarea que se me ha encomendado y para la que he nacido”.

Su primera idea es rechazada: contacta con la expedición aérea antes mencionada para que le dejen tirarse en paracaídas saltando desde el ala del avión cuando sobrevuelen la cima a casi 9000 metros. No es demasiado sorprendente que le dijeran que no y seguro que se echaron unas risas a su salud.

Al final se decide por el siguiente plan: volará hasta el mismo Everest en un avión pequeño, aterrizará lo más arriba posible en una de sus laderas (estrellándose si hace falta) y luego subirá a pie lo que le quede hasta la cima . El plan obviamente se las traía: en 1933 volar en solitario desde Inglaterra hasta los Himalayas era un logro más que considerable incluso para los grandes aviadores del momento. Además coronar el Everest en solitario con o sin oxígeno era algo tan difícil que aun habría que esperar casi 50 años para que ocurriese (1980).

Llegados a este punto conviene mencionar que Wilson no tenía las más mínima idea de volar (ni siquiera había montado en avión como pasajero) ni nunca había subido más que alguna colina en su Inglaterra natal. Y de técnicas de montañismo nada de nada, incapaz de distinguir un piolet de una sartén. Pero estas naderías no le preocupan en absoluto, recordemos que (en su cabeza) la fe todo lo puede. Supongo que el plan de Wilson tenía cierto sentido: si alguien en esas condiciones consigue coronar el Everest entonces está claro que hay un Dios y además es buen amiguete suyo, así que habría que tener muy en cuenta las cosas que dice y los métodos que propone.

MW 2

Una vez de vuelta en Inglaterra se pone manos a la obra para resolver el primero de los problemas: compra un biplano Gipsy Moth al que llama acertadamente Ever-Wrest y empieza a tomar clases de pilotaje. Lo de volar no se le da demasiado bien: tarda el doble que cualquier otro piloto en obtener la licencia y su instructor le dice que no va ni a llegar ni al otro lado del canal de la Mancha sin empotrarse. El escepticismo e incredulidad generales le hacen esforzarse más aún y decir públicamente “o lo consigo o muero en el intento”. Al final obtiene su licencia y la mitad de sus problemas para empezar la gesta están resueltos.

El que su empresa tenga el mayor  eco posible es vital si quiere propagar su mensaje. Por ello habla a menudo con la prensa usando un tono arrogante y teatral. No escucha a nadie, está hiperactivo, no hace caso a los que le hacen sugerencias que son simple sentido común, le importa poco que le consideren un loco y que se rían de él… hasta se pasea por Londres vestido mitad como un aviador mitad como un montañero y llamándose a sí mismo “el pirado volador”, intentando atraer la mayor atención posible.

Su forma de afrontar su desconocimiento total del arte del montañismo es sorprendente: en lugar de irse a los Alpes, comprar equipo especializado y aprender a utilizarlo con un instructor hasta dominarlo, Wilson se va 5 semanas a caminar al Lake District (en el que el pico más alto no llega a los 1000 metros) y al volver se declara listo para la aventura en la que, por supuesto, no duda que triunfará.

Cuando ya va quedando menos para el día de su partida se vuelve más y más excéntrico e incluso tiene un agente de prensa para asegurarse que sale a menudo en los periódicos y que no se olviden de él. En el último vuelo de prueba y frente a una multitud de periodistas y curiosos estrella su avión y esto hace que el Ministro del Aire británico le prohíba el viaje por su propia seguridad. El 21 de Mayo de 1933 decide pasar tres pueblos del Ministro del Aire, consigue despegar y pone rumbo hacia la India. Los periódicos hablan de su partida como “un suicidio elaborado”. Pero las autoridades no se dan por vencidas e intentarán por todos los medios que no llegue a su destino.

Su viaje hasta la India es una odisea que merecería un post entero. A los dos días de viaje ya le dan por perdido pero manda un telegrama desde Roma diciendo que ya le va cogiendo el truco a lo de volar. Consigue cruzar Europa y llega a Túnez. Se equivoca al repostar y casi se estrella al quedarse sin gasolina sobrevolando Libia. Cuando finalmente llega a El Cairo se entera de que el Gobierno Británico le ha denegado el permiso para volar sobre Persia. En lugar de rendirse se las ingenia para volar hacia Bagdag, cruzando el desierto arábigo con una pequeña brújula y sin mapas. Allí sigue sin encontrar mapas adecuados pero roba un atlas escolar y consigue llegar a Bahréin, en el Golfo Pérsico, donde el consulado británico le impide repostar, lo que le deja clavado allí.

Finalmente llega a un acuerdo con las autoridades que le dejan repostar a condición de que vuelva hacia Inglaterra. Wilson acepta pero una vez en el aire hace una pirula y prosigue rumbo a la India, llegando a Gwadar (aeródromo más al oeste del país) a punto de quedarse sin combustible 2 largas semanas después de salir de Inglaterra. Un logro formidable para alguien con menos de dos meses de experiencia volando, sin conocimientos de navegación y en un avión frágil y ligero sin estar acondicionado para viajes largos.

Habiendo conseguido lo que le auguraban imposible, Wilson vuelve a ser noticia y sale en todos los periódicos. Sólo que ahora le califican de “as de la aviación”, “valeroso héroe de guerra” y se muestran más que contentos con darle cobertura a su aventura. Entusiasmado consigo mismo da múltiples entrevistas en las que declara cosas como: “mi entrenamiento especial a base de ayunos hace que sólo necesite un poco de arroz y unos dátiles para sobrevivir 50 días” y “uso una técnica de respiración que me permite llevar el aire al estómago y aguantar mucho más durante el ejercicio que una persona normal” o “no es una locura, lo mío es una expedición perfectamente planeada”. Tan seguro estaba de sí mismo que reta al Mahatma Gandhi a una competición de ayuno (aparentemente Gandhi NS/NC).

Sobrevuela la India y parece mucho más cerca de su objetivo pero al llegar al límite Este del país las autoridades vuelven a hacer acto de aparición requisando el Ever-Wrest para asegurarse de que no continuará volando. Finalmente Wilson asume que su viaje en avión se ha acabado y lo vende con la intención de seguir por tierra. Pero la entrada a Nepal le es denegada también, teniendo que pasar el invierno en Darjeeling. Allí, entre oraciones y ayunos entabla amistad con 3 sherpas que fueron como porteadores a la fallida expedición británica de unos meses antes que deciden acompañarle.

En día que empezaba la primavera de 1934 Wilson y los sherpas se disfrazan de monjes tibetanos, se escabullen de Darjeeling y empieza un muy arduo camino de cientos de kilómetros a través de los bosques tropicales de Sikkim hasta las planicies del Tíbet. Obsesionado con ser detenido Wilson se hace pasar por sordomudo, dejando a los sherpas la interacción con el mundo exterior. Esto afecta mucho a su moral, haciendo el viaje aún más duro y sus anotaciones en el diario son todas sobre comida y nostalgia de su patria. Tras recorrer 500 km en 25 días (otro logro considerable), a mediados de Abril llegan al monasterio budista de Rongbuk, a 5100 metros de altura y parada obligada en aquella época para ascender el Everest por su cara Norte.

Allí le reciben calurosamente y le dan todo el equipo que la anterior expedición ha dejado atrás, un nuevo golpe de suerte. Pero como la gracia de su reto está en hacer cumbre solo, tras apenas dos días en el monasterio se va sin avisar a nadie (y probablemente sin cerrar la puerta), empezando el momento clave de su aventura. Ah! Y por supuesto deja atrás todo el equipo que le habían ofrecido, para qué cargar con chatarra…Las entradas en su diario dicen que planea 5 días hasta llegar a la cumbre, es decir, como si fuese una marcha en ascendente línea recta…Wilson todavía no parecía haberse enterado de dónde estaba.

Monasterio de Rongbuk

Monasterio de Rongbuk

La subida por el glaciar que sale del monasterio (aun sin llegar a la montaña propiamente dicha) se le hace dificilísima a partir del segundo día. Se pierde y reencuentra el camino varias veces, se da de bruces con material de escalada tirado por otras expediciones pero una vez más lo ignora. Tras 5 días en los que el tiempo iba empeorando seguía en tierra de nadie, por lo que decide dar la vuelta, y tras 4 interminables días en los que se cae numerosas veces consigue regresar al monasterio. Llega exhausto, medio ciego, hambriento y sus heridas de guerra le duelen como el mismo día que las recibió. Sin embargo Wilson le echa la culpa al tiempo y a la mala suerte y tras 18 días recuperándose decide volver a intentarlo ante el asombro y la desesperación de los monjes que le acaban de curar.

Pero algo ha cambiado. Sus anotaciones en el diario son muy distintas. Su ánimo es derrotista por primera vez. Ve su subida a la montaña como algo que tiene que hacer, un destino inexorable que Dios le ha dado pero sin muchas opciones de éxito. De hecho, deja todo preparado como si no fuese a volver: una carta exculpando a los sherpas de toda responsabilidad, su testamento, a quien mandarle su diario…

Parece claro que prefiere dirigirse a una muerte segura antes que volver a casa humillado y tener que reconocer que sus teorías sobre la fe y el ayuno no son válidas. Sería un hazmerreir el resto de su vida y eso no es fácil de asimilar para alguien con su orgullo. Así que cuando llegue el momento cueste lo que cueste lo intentará hasta el límite de sus fuerzas.

En un rapto de lucidez decide llevarse consigo a dos de los sherpas para el asalto final, que con su experiencia hacen que la subida por el glaciar sea mucho más sencilla y rápida. En 3 días habían llegado al Campo Base III, al pie de las paredes de verdad. Wilson se siente débil, enfermo y decaído. Su inquebrantable fe había  dado paso a una apatía preocupante. Ni siquiera sabe que sus espantosos dolores de cabeza son debidos al mal de altura: los achaca a un pinzamiento nervioso en las cervicales.

Varado allí durante días por el mal tiempo y su frágil estado planea la ruta a seguir contando con que la cuerda y los escalones tallados en el hielo dejados por la expedición anterior aún estarían allí. Esto da una clara idea, no sólo de que Wilson no tenía ni idea de montañismo, sino que además no aprendía lo más mínimo siendo aún incapaz de valorar la tarea que tenía enfrente. El no encontrar los escalones y las cuerdas le enfurece y debilita su ya muy decaído ánimo.

Al día siguiente vuelve a intentarlo, pero al cuarto día de penosa marcha se encuentra con una pared vertical de hielo de treinta y pico metros y se da cuenta de que no hay nada que hacer. Los sherpas se dan la vuelta al campo base más cercano y le piden encarecidamente que vuelva con ellos al monasterio, lo que él rechaza. Dice que quiere seguir intentándolo por otras vías, pero parece que se ha resignado por completo a su desgracia. Lo vuelve a intentar solo una vez más, el 29 de Mayo, los sherpas se quedan a esperarle, con instrucciones de volver al monasterio si no aparece en 10 días. Como no vuelve, éstos dejan la montaña y anuncian en Julio que Wilson ha muerto. Tenía 36 años.

Un año más tarde, una expedición de reconocimiento encuentra su cuerpo semi enterrado en la nieve, junto a los restos de su tienda y con su mochila, que contenía el diario que había escrito hasta pocos días antes de su muerte.  La causa de la muerte se zanjó como cansancio e inanición. Fue enterrado allí mismo arrojado dentro de una grieta y envuelto en la bandera que planeaba poner en la cima, dejando el lugar marcado con un túmulo de piedras. En un guiño del destino una de las personas que lo entierran es el futuro conquistador del Everest Sherpa Tenzing Norgay. En 1960 una expedición encontró su cuerpo que había sido escupido por el glaciar al desplazarse y lo enterraron de nuevo, ésta vez para no volver a aparecer.

(*) Sobre la expedición antes mencionada cuyo objetivo era sobrevolar el Everest (Houston-Mount Everest Expedition), un par de notas curiosas:

- El piloto jefe y comandante de la expedición se llamaba Lord Clydesdale y fue la persona a la que Rudolf Hess buscaba para entablar negociaciones sobre una posible rendición Nazi cuando saltó en paracaidas sobre Escocia en 1941 (sin duda uno de los acontecimientos más extraños de la SGM)

- Aunque no consiguieron dejar la bandera posada sobre la cima del Everest (quizás deberían haber llevado al campeón olímpico de jabalina), la expedición fue un éxito rotundo, con los biplanos (con cabina abierta, no lo olvidemos) subiendo por encima de los 11000 metros de altura. De hecho, fueron tales las condiciones extremas a las que estuvieron expuestas las tripulaciones que puso las bases para el desarrollo de las actuales cabinas presurizadas.

Un par de fotos:

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PS: Éste artículo de 1973 de Sports Illustrated cuenta con más detalle el vuelo de Wilson desde Inglaterra hasta la India (en inglés)

Pues sí, Israel y Carmen de Grupo Viajaramundi han tenido el detalle de acordarse de Dokodemo Door Blog a la hora de conceder un premio Liebster Award así que para empezar les doy las gracias doblemente: porque siempre hace ilusión que se acuerden de uno y porque participan con frecuencia en mis posts tanto en el blog como en foros. ¡Gracias chicos!

Una buena razón para que os paséis por su blog es que me parece muy trabajado, de los mejores que he visto en este sentido: cada viaje que cuentan ponen multitud de (buenas) fotos, ayudan a futuribles viajeros poniendo webs útiles que han usado para preparar el suyo y además cuidan los textos. Un gran blog sin duda, enhorabuena.

¿Y qué es esto de los Liebster Awards? pues un premio que se concede a blogs que están empezando o con no demasiados seguidores para animar e incentivar a los autores, darlos a conocer tanto en la comunidad bloguera como entre viajeros y que no abandonen(mos) por el camino habiendo tanto que contar.

Las reglas del premio son las siguientes:

- Los nominados deben escribir once cosas sobre ellos mismos.

- El que te nomina dejará 11 preguntas que deberás de responder.

- Debes elegir 11 bloggers a los que quieras nominar los cuales deben de tener menos de 200 seguidores.

- Debes crear 11 preguntas nuevas para hacérselas a los bloggers que nomines.

- Los bloggers que nomines deberán contestar a las 11 preguntas que tú hayas elegido.

- Debes seguir a quien te lo ha concedido y seguir a los blogs a los cuales se lo concedes.

- No puedes enviar la nominación de vuelta.

- Debes dejar un mensajito en cada uno de los blogs que nomines informándoles del premio en su blog.

- Y finalmente, visitar 3 de los blogs nominados.

Empezamos con 11 cosas (random) sobre mí (aunque te las puedes saltar y no me lo tomaré a mal)

1.- Llevo en Londres desde finales de 2004 y he vivido en 5 zonas distintas: Sydenham (sureste), Chalkfarm (noroeste), Fulham Broadway (oeste), Stockwell (suroeste) y Clapham Common (suroeste). Cuando hace buen tiempo (ejem) me parece una de las ciudades más atractivas y disfrutables que conozco. Si hace sol y calorcito (más ejem) lo que más me gusta es recorrerla sobre dos ruedas: entre bici y moto he hecho unos 45.000Kms urbanos en Londres (y subiendo).

2.- Dado que el que trajesen buen tiempo y playa a Londres es considerablemente difícil, si tuviese que pedir un pequeño deseo sobre mi vida aquí creo que sería el montar un equipo de baloncesto para jugar con mis amigos. A estas alturas me da casi igual ganar o perder, pero odio no divertirme cuando juego, algo que ocurre con cierta frecuencia en los playgrounds o en las pachangas multitudinarias.

3.- De todos los viajes que he hecho los dos Interrailes (en el 96 por Italia y en el 97 por toda Europa) están entre mis favoritos. Fueron mis primeros viajes puramente mochileros y a mi aire y lo pasé de maravilla. Me he encontrado con bastante gente que critica el Interrail sin haberlo hecho y no lo acabo de entender. La única vez que he hecho un programa de radio en mi vida fue cuando me invitaron a “O Tirafondas” de Radio Tui para hablar sobre cómo ahorrar dinero haciendo el Interrail. Fue muy divertido aunque no sé si realmente le interesó a alguien. Además los oyentes (si los hubo) debieron pensar que era un poco golfillo.

4.- Cuando era más joven me sentía más atraído hacia las cosas hechas por el hombre y eso se reflejaba en los viajes que hacía y los sitios que visitaba. Desde hace ya bastante tiempo me tiran mucho más la naturaleza y los paisajes (aunque sin dejar de gustarme las otras). No sé si es una evolución normal con la edad, pero en cierta manera creo que sí.

5.- Algunos “debes” en mi vida viajera: no haber hecho un viaje de varios meses seguidos, no haber vuelto (aún) al África subsahariana a pesar de haberme quedado maravillado cuando estuve Namibia, Botswana y Zimbaue en 1998, el hecho de que algunos países a los que me encantaría ir me dan “respeto” y ello hace que no me plantee visitarlos (el Congo por ejemplo)…

6.- Al volver de los viajes junto todos los datos prácticos (restaurantes, alojamiento, transporte, precios, impresiones) y los mando a Lonely Planet. Si los encuentran útiles (en general suele ser que sí) me regalan una guía a elegir (antes en papel, ahora en PDF que hay crisis) y ponen mi nombre en la guía del país que he ayudado a actualizar. Tengo mi nombre en una docena de ellas o así (en la sección “Gracias a nuestros lectores (que nos hacen el trabajo de jratis)”).

7.- Los países que más ganas tengo de visitar de los que aún no he ido y veo factible ir dentro de no demasiado tiempo: Filipinas, Perú, Australia, Sudáfrica, México o Nicaragua. Un viaje que me encantaría pero que lo veo difícil por no ser fácil con un bebé es hacer un trekking por los Himalayas. Otros sitios a los que querría ir pero que me dan respeto por lo pequeña que es Sakura son Uganda y Tanzania.

8.- A pesar de que creo que son una opción entendible, respetable y tan buena como cualquier otra para viajar, lo de los viajes organizados no es lo mío. Me gusta ir a mi aire y dedicarle el tiempo que quiera (o pueda) a los sitios sin que me digan lo que tengo que hacer. Además odio comprar, así que el tiempo que pasas en las tiendas-con-comisión-para-el-guía  me resulta muy frustrante. Curiosamente, de los 3 viajes organizados que he hecho por necesidades del guión, dos fueron simplemente perfectos (Egipto y Namibia) y el otro un poco desastre (la India).

9.- Mi reto personal pendiente más importante es aprender el suficiente japonés para poder entenderlo y hablarlo razonablemente bien. Ya hice un amago yendo a los cursos nocturnos de la universidad de Westminster y a Citylit pero cuando hubo que empezar a clavar los codos me desinflé. El poder aprender a la vez que mi hija me da una segunda oportunidad que espero no dejar pasar.

10.- A pesar de ser muy aficionado al cine y que pocas experiencias tan buenas como una buena película en una sala, cada vez me parece más que el mejor cine se hace en la series de TV y soy incondicional de muchas de ellas: The Sopranos, The Wire, Six Feet Under, Band of Brothers, Breaking Bad, The Big Bang Theory, Homeland…

11.- Hice una lista de países prioritarios que se llama “cien antes de los 100” para intentar llegar a 100 países visitados antes de quedarme calvo del todo. Lo veo harto complicado, no sólo porque me quedan 43 que son muchos, sino porque tiendo a repetir bastantes para disfrutarlos o ver zonas que no he estado.

Las preguntas que me ha hecho Grupo Viajaramundi son:

1.- ¿De dónde viene el nombre de tu blog?

Dokodemo Door es el nombre original japonés de la “puerta mágica” de Doraemon. La traducción literal sería “puerta a dónde sea”. Por una parte es el sueño de todo viajero eso tener una puerta en tu casa que al cruzarla te llevase al sitio que quisieras y por otra es un homenaje a mi parte japonesa y a la importancia de Doraemon en mi familia política, algo así como miembro de honor

2 .- ¿Qué hizo que te decidieras a escribirlo?

Varias cosas. Tenía un montón de libretas con anotaciones de mis viajes desde mediados de los 90 y era una forma de pasarlas a limpio. También quería centralizar la información práctica que le mando a Lonely Planet para cuando la gente me pide ayuda y consejos para viajar. Además mi mujer me sugirió que pusiese mis recuerdos por escrito, supongo que para que la dejase en paz con mi tendencia a ser el abuelo cebolleta. Empezar fue trabajoso y llevó tiempo pero ahora me encanta volver a vivir algún viaje, recuperar momentos o detalles concretos y de paso comprobar/expandir mis anotaciones con información de internet

3.- ¿Cuál es tu continente y por qué?

Aunque no sea exactamente un continente: Latinoamérica. Es muy variado e increíblemente bonito. Culturalmente la gente en España cree que se parecen a nosotros porque hablamos (aproximadamente) el mismo idioma pero yo nos encuentro muy diferentes. La gente es fantástica, la naturaleza es espectacular, y tiene cierto punto bohemio/salvaje/impredecible que se ha perdido en sitios como Europa y EEUU. Pero sobre todo porque me siento cómodo, integrado, feliz y en armonía cuando viajo por allí, aunque suene un poco cursi.

4.- ¿Has estado en algún lugar en el que no te haya gustado nada su gastronomía? Si es que sí, ¿cuál?

Mmmm …más que no gustarme nada (soy una persona de gustos más bien sencillos) digamos que la comida no me ha atraído en sitios como Antigua y Barbuda, Costa Rica o Estados Unidos. Ah! Y la cocina francesa me parece enormemente sobrevalorada. En el otro lado de la balanza he comido muy muy bien en Croacia, Montenegro y (por supuesto) Japón.

5 .- Mójate, ¿Qué población de las que has conocido no te ha gustado nada?

Por trabajo he tenido que ir a agujeros como Slough o Bracknell en el Reino Unido. Sobre Slough hay un poema de los 30 que piden que le tiren bombas, una gozada de sitio, vamos. En cuanto a viajes de placer no le encontré la mística a Benarés por ninguna parte, me pareció un lugar deprimente y muy duro.

6 .- ¿Cuál ha sido la peor situación que has vivido en un viaje?

Cuando me dio una gastroenteritis brutal en la India. Tuvimos que llamar a un médico porque estaba fatal. Perdí algo así como 4 kilos en menos de un día por la vomitona y la cagalera, un espanto. Otros momentos poco agradables: un susto en el vuelo hacia Vietnam que me puso tenso cada vez que tenía que volar durante unos años (3 baches enormes seguidos de los que tiran las cosas y a la gente al suelo, el último lo suficientemente largo para pensar que hasta ahí había llegado), el accidente de coche en Jordania (nos empotramos contra una roca de la cuneta dejando el coche para el arrastre) o cuando nos medio perdimos por una carretera que era poco más que un cortafuegos en la selva en Guatemala.

7.- ¿Alguna vez has perdido el pasaporte? Si es así, ¿qué paso?

No, no lo he perdido nunca. Pero la primera vez que me monté en avión (para ir al Reino Unido en los 80 hacía falta pasaporte) tuve la genial idea de facturarlo porque creí que nos daban las maletas en Madrid en lugar de ir directas desde Sevilla. Tuve que entrar en la zona de equipajes con mi cara de empanado de 15 años y recuperarlo. Mis amigos aún se ríen de aquello. Un gran comienzo de mi vida viajera.

8.- ¿Te han robado alguna vez mientras que viajabas?

Depende de lo que entendamos por robar. He tenido que sobornar a la policía unas cuantas veces y en Guatemala un tío se quedó con los $40 que le dimos por adelantado para varios viajes en lancha. Pero nada de asaltos o sustos.

9.- ¿Qué detalles marcan la diferencia de un viaje?

Esencialmente uno: la actitud. He visto a gente arruinarse un viaje por tener la actitud equivocada y por ser negativa. Si vas contento, relajado y mirando a la parte positiva aunque no todo sea ideal o como tú quisieras lo pasarás bien y el viaje será un éxito. Si vas con energía negativa cualquier cosa, por mínima que sea, te estropeará el viaje. Otra cosa que marca la diferencia en un viaje es conocer a gente del sitio al que vas y dejar que te guíen, acompañen, aconsejen o ayuden.

10.- ¿De los países que has visitado hay alguno que no repetirías?

Me quedaron muy pocas ganas de volver a la India y no creo que lo haga salvo que sea por trabajo o que se presente una oportunidad inesperada que no pueda rechazar. Hay otros países que, aunque no me importaría volver porque me gustaron, me da la sensación de haberlos visto razonablemente bien y prefiero ir a otros lugares (así a botepronto Malta, Lituania o Costa Rica por ejemplo)

11.- ¿De los países que has visitado te irías a vivir a alguno? ¿Cuál?

A bastantes, la verdad. Teniendo en cuenta que vivo en Londres y que he vivido en USA y algo de tiempo en Holanda, lo de vivir en el extranjero es algo que me gusta bastante y no me resulta difícil adaptarme. Mis preferencias serían Japón (por razones obvias), Panamá, Australia e Italia y quizás probar un sitio muy tranquilo en el Caribe como Santa Lucia durante un par de años.

Mis preguntas para los blogs nominados:

1.- ¿Te gustan los libros de viajes? ¿Sueles leerlos? ¿Alguno que te haya gustado mucho y que recomiendes?

2.- Un país con el que tuviste una química especial, tu ciudad preferida, un país que no te entusiasmó, una ciudad que te decepcionó

3.- Cuéntanos un momento de un viaje en el que sentiste que todo era perfecto y que eras el tío/tía más afortunado/a del planeta

4.- Y para compensar un momento difícil y que aún sudes la gota gorda al recordarlo

5.- Ese viaje con el que sueñas desde siempre, el que le pedirías al genio de la lámpara

6.- ¿Has he hecho algún viaje (que no fuese de negocios) solo/sola? ¿ Te gustó?¿Repetirías?

7.- Génesis de tu blog: ¿por qué? ¿diferentes expectativas al empezar y ahora?

8.- ¿Planeas tus viajes al detalle o dejas margen grande para la improvisación sobre el terreno?

9.- De viajes o no: Dinos algo que creas que la gente en general piensa de una manera y que tú lo ves de otra bastante distinta

10.- De los viajes al cine: la última pelicula que te dejo con la boca abierta y la última que te hizo llorar

11.- Y del cine a los libros: dos que te llevarias a una isla desierta (que no fuese como la de Lost que estaba petada) para releerlos muchas veces

MIS BLOGS NOMINADOS SON:

Me resulta imposible nominar 11 blogs de viajes porque apenas conozco unos cuantos, así que dejaré las nominaciones en 3 por ahora y con la posibilidad de aumentarlas en el futuro. And the Oscar goes to…

Los viajes de Vero, Paco y Helia

Los viajes de David y Eva

Organiza tus viajes

Mi hija Sakura nació en Londres el 25 de Junio de 2012, hace justo hoy 4 meses y un día. Mi mujer (Izumi) y yo vivimos en Londres desde hace bastantes años y hemos pasado todo el proceso del embarazo y el parto aquí usando la sanidad pública (NHS).

Voy a contar en este post cómo ha sido mi experiencia para que pueda servir de ayuda a otras parejas que se hayan mudado a Londres y que vayan a tener un bebé o se lo estén planteando y no sepan muy bien por dónde empezar o qué esperar. Dejaré las palabras clave en inglés para que os familiaricéis con ellas ya que es una terminología que no se usa a diario si no estás metido en el mundo de los embarazos y los bebés.

Buenas noticias y primeros pasos

Ya que pretendo que sea un post para todos los públicos (y para que mi mujer no me de una colleja) me saltaré la parte de la concepción y empezaré el 20 de Octubre de 2011 a eso de las 2 de la tarde. Estaba trabajando en la oficina cuando Izumi me llamó y me dijo: “Acabo de volver del KFC de comer, ¿crees que he hecho mal?”. Me estaba poniendo en situación mental para ejercer de psicólogo y hacer que no se sintiese mal por comer junk food cuando acabó la frase: “es que estoy embarazada, ¿le sentará mal al bebé?”.

Tras unos pocos segundos para asimilar sus palabras sentí una enorme alegría interior y me salió la típica pregunta idiota de la ocasión: “¿estás segura?”. La respuesta fue obvia: “El predictor dice que si, de dos semanas”. Genial, embarazados estamos.

La verdad es que fue una gran alegría pero no una gran sorpresa. Llevábamos un tiempo buscándolo y pensábamos que podía caer en cualquier momento. Justo un año antes Izumi también se había quedado embarazada. El test dio positivo e indicaba que estaba de 2 a 3 semanas. Apenas un par de días después y cuando aun nos estabámos haciendo a la idea Izumi empezó a sangrar y fuimos inmediatamente al médico. Allí nos confirmaron que era un aborto espontáneo (miscarriage en inglés, abortion se usa cuando la interrupción del embarazo es provocada). El óvulo no había conseguido agarrarse a las paredes del útero y el cuerpo lo habia expulsado de manera natural.

En España y otros sitios cuando te ocurre eso lo normal es que te hagan un raspado o legrado para limpiarte pero en el Reino Unido basicamente no hacen nada. Te dicen que el cuerpo sabe limpiarse solo y que no es necesario tocar nada. Te piden que esperes un par de meses antes de volver a intentar quedarte embarazada y que en el caso de que tengas un par de abortos espontáneos más entonces te mandan al ginecólogo para que te hagan pruebas y vean si pasa algo.

Por todo ello nos pusimos muy contentos pero con cierto grado de cautela y a la expectativa. Por pura coincidencia Izumi tenía concertada una cita con el GP (general practiocioner = médico de cabecera) para la semana siguiente y en ella le dijo que estaba embarazada. El GP registró el embarazo en su ficha médica y eso puso en marcha el proceso, siendo el primer paso una cita con la midwife. Además te asignan hospital, en nuestro caso el St Thomas’ , frente por frente al Big Ben y the House of Parliament. Por tanto el primer paso una vez que el test de embarazo da positivo es concertar una cita con el GP y decírselo. A partir de ahí todo viene rodado porque están muy bien organizados.

La figura de la midwife es una de las más importantes de esta historia y es vital en el Reino Unido. En teoría el término se traduce como matrona, pero no creo que sus funciones tengan equivalente en España. Las midwives son las que están a cargo de supervisar todo el proceso del embarazo (sólo se visita a un ginecólogo si aparece algún problema) y te guían desde la primera cita hasta el mismo parto, dónde son ellas las que te ayudan a tener al bebé a no ser que tengas que ir a quirófano por lo que sea. A mi me parecieron un punto intermedio entre un ginecólogo y una enfermera especializada en maternidad.

La primera cita con la midwife fue el 12 de Diciembre (11-12 semanas) y nos pidieron que fuésemos los dos juntos si era posible. Fue una sesión de casi una hora en la que le hicieron un chequeo a la madre (análisis de sangre para test de enfermedades genéticas incluido) y rellenaron un exhaustivo formulario sobre antecedentes familiares, hábitos e historial médico. Ese mismo día nos dieron una carpeta con información y todos nuestros datos que tuvimos que llevar a todas las consultas (una especie de pasaporte-fichero del embarazo), una lista de los benefits que corresponden por estar embarazada, el teléfono para poder llamar a las midwives a cualquier hora y para terminar calcularon cuando iba a ser el parto (due date). Una vez que sabes el due date es buen momento para comentarle a tu jefe/a que vas a ser papá/mamá porque se lo tiene que comunicar a Recursos Humanos, que se ponen en contacto contigo para que rellenes los papeles. Actualmente la baja de paternidad en el Reino Unido son dos semanas a partir del día del nacimiento. Aquí hay una web con detalles sobre la baja de maternidad.

Dado que es imposible saber el momento exacto en que el espermatozoide triunfante llamó a la puerta del óvulo para que le dejase entrar, las 40 semanas de embarazo se cuentan desde el día siguiente a la última menstruación de la madre. Además la semana es la unidad de medida que se usa a nivel médico durante todo el embarazo, así que es mejor acostumbrarse y pasar a medir el tiempo en semanas en lugar de meses.

Los scans de las 12 y 22 semanas

A las 12/13 semanas (en nuestro caso el 19 de Diciembre) llegó el segundo gran día (después del habemus baby) y uno de los más emocionantes: el primer scan (ecografía). El scan fue en el hospital (el mismo dónde va a nacer el bebé) y estábamos un poco nerviosos porque es la primera vez que pueden comprobar si la cosa va bien o no. Fue un momento precioso ver por primera vez a Sakura, aunque como podéis comprobar en la foto de abajo apenas se distingue un poco la cabeza, la barriga y las extremidades. También oyes por primera vez el latido del corazón del bebé que suena fuerte como un tambor por los altavoces. La médico estuvo un buen rato tomando medidas y comprobando si los órganos y la columna se estaban formando bien, aunque lo único que veíamos eran manchas que cambiaban de forma en plan Test de Rorschach. Además nos confirmó el due date: 24 de Junio. Si tienes suerte y la médico es simpática (como lo fue la nuestra) te va contando lo que va viendo y se hace interesante. Te preguntan si quieres fotos y te cobran £3 (en cash) por cada una, así que mejor llevar dinero suelto si quieres alguna. Todo fue bien y nos dijeron que Sakura progresaba adecuadamente, lo que fue un enorme alivio.

Sakura a las 13 semanas de embarazo

Pasamos las vacaciones de navidad en España y un par de semanas después de volver, el 18 de Enero, tuvimos la siguiente cita con la midwife. El equipo de midwives de Clapham Family Practice son 5 y en las diferentes citas durante el embarazo las vas conociendo a todas. La idea es que independientemente de quién esté de guardia el día que te toque dar a luz te ayude una cara conocida y te sientas cómoda.

La siguiente cita, el 14 de Febrero, fue otro de los momentos clave del embarazo: el scan de las 20 semanas (21 en nuestro caso) en el que te dicen (si quieres) si es niño o niña. Esta vez fue en la clínica local de Clapham en lugar de el hospital. Sakura ya estaba mucho más hecha (medía ya 15 centímetros) y fue muy bonito poder ver como había crecido. La médico que nos tocó era de pocas palabras y sólo nos dijo que era niña y poco más. A nuestras preguntas de si todo estaba bien respondía con monosílabos desganados, pero nos confirmó que no había ningún problema y con eso nos llegó.

Sakura hecha ya toda una señorita a las 21 semanas

Este scan es el último a no ser que aparezcan complicaciones o que necesiten comprobar algo concreto. Puede dar la sensación de que no chequean lo suficiente pero lo que nos dijeron a nosotros es que si no ven ningún problema con esos dos scans llega. Aunque nosotros no lo hicimos cada vez más gente hace por su cuenta una ecografía en 3D. La cara del bebé se distingue muy bien y te dan un DVD con montaje musical y todo. El scan 3D se hace en sitios privados que se dedican a eso y a veces hay cupones descuento en sitios como Groupon o Vouchercodes.

La recta final: últimos meses y las clases pre-parto (antenatal classes)

Una vez que ha pasado el scan de las 22 semanas y si todo sigue sin novedades sólo hay que ir a algunas citas en el local clinic que resultan ser más bien rutinarias donde te hacen chequeos básicos (nivel de azúcar en la orina, tensión arterial, auscultación, palpar la barriga) y que duran poco. Izumi tuvo que ir a 4, 3 con la midwife y una con el GP. A partir de la semana 36 (8 meses aproximadamente) se entra en el periodo que se considera de alerta ya que el bebé podría llegar en cualquier momento. Desde ese momento para los chequeos rutinarios te vienen a ver a casa. En nuestro caso vinieron dos veces: en las semanas 37 y 38. Además te aconsejan que tengas la bolsa con todo lo necesario para el parto lista y a mano, así como el número de un par de compañías de taxi.

Hay 5 antenatal classes y suelen ser a partir de la semana 32 según cuadre. Se va una vez por semana de 6:30pm a 8:30pm y me parecieron muy útiles sobre todo por dos razones:

- te preparan de maravilla para el parto y los primeros días, contándote en detalle lo que va a pasar para que puedas tomar tus propias decisiones con conocimiento de causa

- conoces otras parejas en tu misma situación y que viven en tu misma zona. Con un poco de suerte acabaréis viéndoos una vez los peques hayan nacido y todas las madres que conozco dicen que es vital para ellas tener alguien con quien quedar durante el día, compartir experiencias y apoyarse mutuamente. Izumi queda prácticamente a diario con dos madres que conoció en las clases y se han hecho muy amigas.

Las clases no se parecen en nada a la imagen típica de las comedias románticas chorras americanas en las que las mujeres aprenden a respirar mientras los maridos se aburren como ostras e intentan no quedarse dormidos. Más bien fueron clases teórico prácticas intensas e interactivas dónde puedes aprender y sobre todo resolver tus dudas. Yo aconsejo no perdérselas. Aquí podéis leer un poco más sobre las clases y los contenidos en la web de la NHS.

El gran momento: el parto (labour)

Durante la semana número 39, la anterior (en teoría) al parto, la barriga (pedazo de barriga por cierto) de Izumi empezó a descender. El viernes 22 de Junio su madre (sabiamente) dijo: “de este finde no pasa”. Dicho y hecho. El domingo 24 de Junio, exactamente el due date que nos habían dicho, Izumi se despertó con contracciones suaves y me dijo: “ya está en camino”. A mediodía las contracciones eran aun ligeras, aleatorias y espaciadas. Sobre las 5 de la tarde ya eran cada vez más frecuentes, así que siguiendo las indicaciones que nos habían dado en los cursos nos quedamos tranquilamente en casa sentados en el sofá y apuntábamos en un cuaderno la frecuencia y la duración. Además estábamos pendientes por si Izumi rompía aguas.

De las 6pm a las 7:30pm las contracciones se hicieron regulares (una cada 15 minutos) y duraban unos 30 sg de media. De las 7:30pm a las 9pm el tiempo entre contracciones se había reducido a 8-9 minutos y duraban unos 40 segundos. A partir de las 9 de la noche y hasta las 10:30pm ya eran cada 4-5 minutos y duraban en torno a los 50 segundos. Llegados a este punto ya empezaban a ser bastante incómodas, así que Izumi empezó a usar uno de los métodos que nos habían dicho para aliviar el dolor (pain relief): la TENS machine. Hay gente a la que la TENS les ayuda y hay otras a las que no les hace nada. A Izumi si le alivió y la tuvo puesta desde ese momento hasta que llegamos al hospital (por cierto, las venden en sitios como Boots por ejemplo).

A partir de las 10:30pm las contracciones eran regulares cada 4 minutos y duraban un minuto o más, momento en el que tocaba llamar a la midwife de guardia para que viniese a ver qué tal iba todo. La llamamos sobre las 11:30pm. Para nuestra sorpresa nos dijo que debido a un apagón el St Thomas’ estaba cerrado y que a lo mejor nos tenían que mandar a otro, lo que no nos hizo mucha gracia, así que decidimos esperar lo máximo posible por si se solucionaba el problema. La midwife llegó algo después de medianoche y tras chequear a Izumi dijo que había dilatado unos 5cm y que era hora de ir al hospital. St Thomas’ ya estaba funcionando otra vez, cogimos las bolsas (ropa y comida), llamamos a un taxi y nos pusimos en camino.

Llegamos al hospital a las 2am y nos recibió una de las midwives junto con otra compañera en prácticas que la iba a ayudar. Nos pusieron en una habitación con un gran ventanal que daba directamente al Big Ben y nos instalamos. A eso de las 3am las contracciones eran fuertes y la Tens ya no servía de ayuda así que Izumi pidió que le dieran el famoso gas de la risa (óxido nitroso) lo que la ayudó a sentirse mejor durante la siguiente hora y pico (por cierto, sí que lo probé y sí que coloca). A las 5am las contracciones eran aún más intensas y dolorosas y el gas ya aliviaba lo suficiente, la única manera de calmar el dolor era paseando constantemente por los pasillos y apretando los dientes. Debido al apagón las bañeras en las que se puede dar a luz (birthing pools) no tenían agua caliente y tuvimos que pedir directamente la epidural (nuestra idea inicial era probar la bañera e intentar un parto lo más natural posible). Hora y poco después (6.15am) Izumi tenía la epidural puesta, que ella misma se podía auto suministrar con un gotero  y ya no sentía dolor.

Ya fuese por la epidural o por otra razón, la dilatación iba sucediendo muy lentamente y a las 9am le rompieron las aguas para acelerar el proceso. Justo después y le colocaron sensores en la cabeza a la niña para medir las pulsaciones de manera continua (hasta ese momento lo hacían periódicamente con un aparato externo sobre la barriga). El día fue pasando muy lentamente, con Izumi dormitando a ratos y sin progresos evidentes hasta que a las 7pm  nos dijeron que ya había dilatado lo suficiente (10cm para ser exactos) y que era hora de empujar. Gracias a los sensores las midwives sabían cuando venia una contracción (Izumi, al tener la zona dormida había perdido sensibilidad y no siempre las sentía venir) y le decían que empujase, lo que ella hacía con toda su alma.

En un momento dado y cuando llevaba una hora empujando las pulsaciones de Sakura cayeron de las 130-150 habituales hasta la mitad. La midwife principal le dijo bruscamente a la ayudante “go get the doctor”. Un minuto más tarde y con el corazón latiéndome a toda velocidad entraron 5 médicos en tropel en una imagen típica de la serie Urgencias. Uno de ellos nada más entrar empezó a mirar alrededor y a preguntar “where is dad, who is dad?“. Con bastante ansiedad le dije que era yo, me llevó aparte y me tranquilizó diciendo que era normal y que no había problema, pero que si el ritmo cardíaco de la niña no volvía a 150 en unos pocos minutos habría que sacarla con cesárea, para lo que pidió mi consentimiento. La madre de Izumi salió pitando de la habitación con lágrimas en los ojos del susto pero las pulsaciones de Sakura volvieron a la normalidad en apenas 2-3 minutos y los doctores se fueron.

Después de mucho empujar sin éxito dieron las 9pm. Nos dijeron que la cosa no había progresado mucho, que parecía que no podía salir por ella misma y que ambas, madre e hija estaban muy cansadas ya, así que toca ir al quirófano. El plan a seguir era: primero intentar sacarla usando la ventosa, si no funcionaba intentarlo con el forceps y si tampoco salía pues cesárea como último recurso.

Nos trasladaron al quirófano en el que había 4 o 5 personas entre médicos y enfermeros/as. El ambiente era relajado y distendido. Mientras preparaban a Izumi me llevaron a un lado, me dieron ropa de quirófano para que me la pusiese y me explicaron lo que iban a hacer. Tras hacerle a Izumi la episiotomía le colocaron a Sakura la ventosa en la cabeza y le pidieron a Izumi que empujara cuando notase que le venía una contracción, momento que aprovecho la doctora para tirar de la ventosa.

¡Y qué manera de tirar! fue una sorpresa tremenda para mí. Pensaba que  iba a ser algo delicado y cuidadoso pero la médico tiraba con la misma fuerza que si estuviese trasladando a un buey de un lado a otro de la habitación. Al ver la fuerza con la que tiraban y que los dos primeros intentos no funcionaron, las últimas palabras de Izumi antes de que Sakura saliese a la tercera fueron “voy a tener un cabezacono”. Sakura salió hasta la mitad de su cuerpecito como un cohete y con los ojos abiertos. Yo, que estaba junto a Izumi durante el proceso me acerqué y la vi salir justo desde arriba y a pocos centímetros de distancia. Una vez medio fuera la midwife la acabó de sacar, le cortaron el cordón umbilical (me preguntaron si lo quería hacer yo pero dije que no), la envolvió en una toalla y la frotó para quitarle la vernix caseosa (la grasa que cubre la piel del bebé) para, apenas unos segundos más tarde ponérmela en los brazos.

Y bueno, he visto cosas que ustedes no creerían: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser y tal, pero cuando me pusieron a Sakura en los brazos por primera vez puedo decir sin dudarlo que fue el momento más feliz y emocionante de mi vida, con un par de lagrimitas rodando por las mejillas. Cuando le quitaron a Izumi los cables y tubos le pusieron a Sakura en el pecho, piel contra piel, para que se fuesen acostumbrando la una a la otra.

Nos trasladaron a la zona de neonatos (compartida con otra persona) y la midwife cogió a Sakura para medirla (49cm), pesarla (3,240Kg), contarle los dedos de las manos y los pies (20) y hacer un chequeo general para asegurarse que ha salido con todo el equipo necesario puesto. Unos instantes más tarde le pusieron su primer pañal y posó para la foto de abajo y…continuará…

Sakura apenas unos minutos despues de nacer

Un consejo para terminar con esta primera entrega: la NCT (National Childbirth Trust) organiza unos popularísimos mercadillos donde se puede comprar de todo para bebes y niños pequeños, en especial ropa, por precios irrisorios. La mayoría de la ropa es de segunda mano pero está en muy buen estado y encuentras prendas nuevas o con apenas uno o dos usos desde 50p hasta 3-4 libras de media. No merece la pena comprar ropa nueva para bebés, crecen muy rápido, apenas se la ponen una o dos veces y vale bastante dinero. A falta de familia para darnos ropa ahí están las NCT sales.

 

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