Caribe


Fechas: 24/01/2012 al 31/01/2012

Visado: No hace falta visado si se tiene pasaporte español, británico, norteamericano o japonés. Para otros países aquí.

Moneda: la moneda local es el dólar caribeño (EC$, Eastern Caribbean Dollar). Aceptan dólares americanos en todas partes aunque la mayoría de las veces te devuelven el cambio en dólares caribeños. El cambio es más o menos fijo a US$1 = 2.67 EC$.

Detalles del vuelo:

London Gatwick (LGW) – Santa Lucía Hewanorra (UVF). Vuelo directo con British Airways en un Boeing 777. El tiempo de vuelo a la ida fue de 8h40m y a la vuelta de 7h40min. El vuelo de vuelta tuvo un retraso de más de dos horas porque el avión salió tarde de Trinidad y Tobago. Ambos vuelos prácticamente llenos. El aeropuerto está al sur del todo de la isla, junto a al pueblo de Vieux Fort. El trayecto desde el aeropuerto hasta la zona de Rodney Bay lleva entre 1h 30min y 1h 45min aproximadamente.

Alojamiento:

Fuimos con un pack comprado en Trailfinders que incluía vuelo, hotel (alojamiento y desayuno) y traslados del/al aeropuerto. Salía más barato comprarlo todo junto en un pack que el hotel y el vuelo por separado. Todo bien por parte de Trailfinders, ninguna queja.

Hotel Coco Palm Rodney Bay

http://www.coco-resorts.com/index.php

Muy contentos con la elección porque era lo que andábamos buscando. No demasiado grande, más hotel que resort, recluido, lo suficientemente alejado de la (ruidosa) calle principal para que fuese muy tranquilo pero a 5 minutos andando tanto de la estupenda playa de Reduit Beach como de los restaurantes y tiendas de la zona. El edificio es un conjunto de casas de dos plantas de estilo colonial. Las habitaciones eran muy amplias, luminosas y cuidadas, además de muy limpias. El servicio muy atento y sobre todo encantadores, una constante en la isla. La cama era de 1.80 metros de ancho. Muy recomendable, probablemente repetiríamos en este hotel si volviésemos a SL. En distintos foros y webs recomiendan evitar las llamadas “habitaciones criollas” que pertenecen al hotel pero están fuera del recinto y junto a la calle principal. Con todo el ruido de los coches y los bares no se debe pegar ojo. Tienen wifi gratis. Tuvieron el detallazo de darnos una habitación para ducharnos el último día al volver de la playa después de haber hecho el checkout.

El desayuno lo sirven en el restaurante del hotel, llamado Ti Bannane, que tiene forma de choza gigante. El desayuno incluido en el pack podía ser continental (cereales, fruta, tostadas) o inglés (huevos, pancakes, salchichas). Ambos estaban muy buenos.

Puesta de sol en Reduit Beach

Coche de alquiler y conducir en Santa Lucía: miramos en un par de compañías en la zona de Rodney Bay y acabamos alquilando con Drive-a-matic a través de la representante de Trailfinders. Los precios eran prácticamente idénticos en todas las compañías. Nos dieron un Suzuki Jimny automático bastante nuevo y en muy buen estado.

El precio total por dos días fue de US$207 (EC$552.69) desglosado de la siguiente manera:  US$61×2 de alquiler + US$12×2 de reducción de la franquicia del seguro (en inglés CDW: Collision Damage Waiver) + US$5×2 de impuesto local + US$21 del permiso de conducir en la isla + US$30 de prepago de gasolina. Como en otras islas caribeñas el permiso local de conducir se paga una sola vez y tiene una validez de 3 meses, pero es obligatorio hacerlo la primera vez que vas a conducir en la isla.

Lo de tener que hacer un prepago de la gasolina me pareció una pequeña estafa pero lo hacían en todas las compañías en las que preguntamos, así que no hubo opción. Te dan el coche con el depósito medio lleno “para que no tengas que molestarte en ponerle gasolina” y lo puedes devolver vacío. Pero si apenas usas el coche y lo devuelves con prácticamente toda la gasolina que tenía no te devuelven nada de los 30 dólares.

Si te atienes a las carreteras principales, conducir en Santa Lucía no me pareció difícil. Hay que ir con un poco de cuidado porque la isla es muy montañosa y las carreteras son muy viradas y con fuertes pendientes, aunque el asfalto está en general bien (lo que no quita que haya algún hoyo que otro). En teoría hace falta un 4×4 para llegar a ciertas partes cuando te sales de las mencionadas carreteras principales y te metes por los caminos de los parques naturales, pero por las zonas por las que fuimos nosotros todo eran carreteras buenas y un coche normal llegaba bien. No me pareció que los isleños condujesen mal o alocadamente y en general nos sentimos seguros y poco o nada tensos.

Buceo: fui un día a bucear con la compañía Eastern Caribbean Diving (www.easterncaribbeandivingstlucia.com). Hice la reserva en Tours-”r”-us, que tiene una oficina frente al hotel. Creo que ECD fue una buena elección, profesionales pero a la vez relajados y agradables. El precio fue US$120 por mis 2 inmersiones y US$71 por el snorkel de mi mujer (todo el equipo incluido).

Me dijeron que el mejor sitio para bucear de la isla es en la reserva marina que está frente a los Pitons y fuimos a esa zona (hay otra posibilidad interesante que es bajar a ver un pecio que está un poco más hacia el norte). El paisaje marino fue espectacular, se puede ver un tercer “piton” que está sumergido y bastantes peces de diferentes tamaños y colores, aunque no vimos ninguno grande. Ambas inmersiones fueron frente a los Pitons, así que las vistas desde el barco eran fantásticas. Muy recomendable ya sea para buceo o para snorkel.

Si tenías pensado coger el tour en barco para ir a ver los Pitons, si vas a bucear al la reserva marina se hace prácticamente el mismo recorrido, así que te la puedes ahorrar y matar dos pájaros de un tiro. Mientras descansábamos entre las inmersiones y al acabar nos dejaron tiempo de sobra para admirar y disfrutar el paisaje y bañarnos un rato, además de irnos contando detalles sobre las zonas y los pueblos que íbamos pasando. En general una excursión perfecta (nos recogieron a las 7:45 y nos trajeron de vuelta a las 16:00).

Izumi con el Suzuki Jimny

Comer

En general los restaurantes de la zona de Rodney Bay son caros, con precios parecidos a los que te podrías encontrar en los Estados Unidos o Europa (una media de US$25 a US$30 por persona). Aceptan casi todo tipo de tarjetas y dólares USA en prácticamente todos ellos. Solíamos comprar bocadillos y fruta para comer en la playa, hay dos supermercados grandes y buenos (también carillos) en los centros comerciales con mayoría de productos de EEUU. En cuanto a los restaurantes a los que fuimos:

Ti Bannane

El restaurante del hotel. Tiene forma de choza y es todo de madera, con dos zonas: bar y restaurante. El bar tenía dos pantallas gigantes alrededor de la barra y ponían deporte norteamericano todo el tiempo, aunque el volumen no era molesto. Ambiente tranquilo en la zona del restaurante, buen servicio y comida muy rica (yo tomé un curry de cabra estupendo). El precio fue US$28 por persona.

http://www.coco-resorts.com/dining/ti_bananne.html

Spinnakers

Restaurante muy popular a pie de la playa de Reduit Beach, suele estar muy lleno. La comida estaba bien pero sin locuras (mejor el pescado que la carne). Pagamos US$24 por persona.

http://www.spinnakersstlucia.com/

Tríos

Lleva relativamente poco abierto y hacen cocina experimental caribeña (caribbean fussion en sus propias palabras). Un poco apartado de la calle principal en el camino a Reduit Beach. Muy bonito, con un servicio estupendo y ambiente sofisticado y agradable. Un poco más caro que los anteriores, la comida estaba rica pero de sabores fuertes e intensos, quizás no para todos los gustos. Raciones algo escasas. Pagamos US$24 por persona a pesar de pedir comida ligera.

http://baygardensresorts.com/restaurants-bars/restaurants.html

Whiskey in the Jar

Un grill con aire totalmente estadounidense en plena calle de los restaurantes. Nos lo habían recomendado. Ambiente tipo country. Tomamos costillas y estaban estupendas, aunque caras (pagamos US$28 por persona).

http://uptodatestlucia.com/listing.php?id=855

Jambe de Bois

A pesar de estar bastante alejado fuimos porque lo recomendaban efusivamente tanto en la LP como en la RG y gente de allí. Resultó ser, con diferencia, el mejor sitio en todos los aspectos. No está en Rodney Bay, sino en Pigeon Island, concretamente dentro del recinto histórico que se visita (entrando a mano izquierda al final de un camino). Tiene aspecto de sitio marinero, con una terraza estupenda junto al mar y muebles de madera de estilo rústico. La comida fantástica, el ambiente genial (con música en directo uno de los días que fuimos) y el servicio super agradable. Para rematarlo el precio es bastante más bajo que en los sitios de Rodney Bay (US$15 por persona el primer día y US$16 el segundo). El único problema es cómo llegar hasta allí desde Rodney Bay. El primer dia fuimos en nuestro coche de alquiler y todo fue muy sencillo. El segundo cogimos un bus hasta Gros Islet y desde allí caminamos 20-30 minutos. Para volver nos pidieron un taxi en el mismo restaurante que nos costó US$12. Muy muy recomendable, como demuestra el hecho de que repitiésemos.

http://www.thismenu.com/st-lucia-reviews/4-restaurants/62-jambe-de-bois.html

Petit Piton (iaq) y Gros Piton (der) desde el barco

RODNEY BAY Y EL NORTE

Rodney Bay (llamada así por el comandante de la marina británica George Brydges Rodney) está en el noreste y es la zona turística por excelencia de Santa Lucía. El pueblo en sí no es nada atractivo, más bien al contrario: un par de carreteras asfaltadas abarrotadas de todo tipo de locales. Podría decirse que es la zona más práctica ya que en apenas un par de kilómetros tienes la mayoría de hoteles, resorts, restaurantes y bares de copas de la zona, incluyendo dos grandes centros comerciales con supermercados modernos (llenos de producto típicos de EEUU) . Pero si quieres huir un poco de todo o vivir un poco la SL tal y como la perciben los lugareños, mejor otro sitio. Lo mejor de la zona sin duda es que está junto a la magnífica playa de Reduit Beach, una de las mejores playas de la isla. Es un arco de arena fina y dorada resguardado que limita al sur con el monte Pimard y al norte con la entrada al moderno (y bastante grande) puerto deportivo (uno de los mejores del Caribe, merece la pena visitarlo si te gustan los yates). El mar tiene un color precioso, el agua está muy limpia y las olas son suaves. A pesar de estar al lado de tantos hoteles y urbanizaciones en la playa se estaba bien y tranquilo, nunca demasiado llena. La zona más tranquila de Reduit Beach es la parte sur justo bajo el monte: hay sombra y snorkel aceptable entre las rocas.

No mucho que contar sobre la capital, Castries, aunque apenas le dedicamos tiempo. Muy bulliciosa, siempre parecía estar llena de gente en la calle, con la densidad aumentando al acercarte el Mercado Central y con algunas casas bonitas de estilo colonial en colores llamativos. Está al fondo de una bahía donde fondean los trasatlánticos (había hasta 3 a la vez uno de los días que pasamos) y también hay un pequeño aeropuerto (George F.L. Charles) de avionetas que conectan con las otras islas. Hay varias playas alrededor pero no las visitamos.

Siguiendo un poco la costa hacia el norte desde Rodney Bay está el pueblo de Gros Islet (gro ilé) con una estupenda playa (de hecho la continuación de Reduit Beach) que se extiende hasta la pequeña península de Pigeon Island. Aunque están muy cerca, el contraste entre Rodney Bay y Gros Islet es enorme, siendo el segundo el típico pueblo caribeño y una visión mucho más real de la verdadera vida de los habitantes de la isla. Los días entre semana da gusto ir a esa parte de la playa, está casi vacía, con algo más de gente si te pones al lado de Pigeon Island. El Domingo que estuvimos había mucha gente local haciendo barbacoas con música a todo volumen saliendo de las puertas abiertas de los coches. Les preguntamos si era algo habitual y nos dijeron que si. En Pigeon Island está en Pigeon Island National Landmark, una de las pocas visitas históricas que se pueden hacer en la isla. A mediados del siglo XVI  el pirata francés Jambe de Bois (pata de palo) usó la isla como base para atacar barcos españoles. Cuando los ingleses tomaron posesión de la isla fortificaron Pigeon Island y se pueden visitar (pagando) las ruinas de los barracones, murallas y otras construcciones militares. Desde Rodney Bay se puede ir a Gros Islet en transporte público cogiendo el autobús 1A (en realidad una minivan) por apenas EC$1.5 y tarda unos 10 minutos. Los viernes por la tarde noche hay fiesta en las calles de Gros Islet llamada Jump Up street party, con tenderetes con comida y bebida. Es bastante famosa y suelen insistir a los turistas para que se acerquen, pero nosotros no fuimos.

Pigeon Island desde Reduit Beach

El extremo Norte de Santa Lucía, al norte de Pigeon Island es una zona más remota y bastante escarpada, con villas de veraneo y urbanizaciones para extranjeros esparcidas por toda la zona, campo de golf incluido. Tiene un aire mucho más tranquilo, estilo campiña. Casi en la punta norte (Pointe du Cap) hay una pequeña y agradable cala llamada Smugglers’ Cove  (cala de los contrabandistas), a la que se llega por unas escaleras que bajan por el acantilado. La entrada está bastante escondida y sin indicaciones (tuvimos que preguntar para encontrarla). Hay un chiringuito donde además de dar de beber y comer alquilan equipo para hacer deportes acuáticos. Al estar casi en la parte atlántica había unas olas considerables y bastante resaca.

Desde Rodney Bay se puede ir en poco tiempo (media hora con coche alquilado) a Cas en Bas, una de las playas de la costa Este de la isla, la que da al Atlántico. Hay algún resort y alguna que otra urbanización pero en general está bastante más despoblado que la parte caribeña y da una sensación bastante distinta, más salvaje y expuesta. Hacia muchísimo viento a pesar de que en la zona de Rodney Bay se estaba de maravilla. La playa tiene forma de arco suave, es bastante grande y estaba prácticamente vacía. La mayoría de la gente estaba practicando deportes acuáticos, sobre todo kite-surfing y  windsurfing, aunque también vimos a gente paseando a caballo. Apenas había gente dentro del agua, pero te podías bañar bien porque la bahía está bastante protegida y no hay corrientes fuertes. Hay un chiringuito de madera grande donde sirven comidas y bebidas, aparte de tener expuesto una de las fases de un cohete espacial que debió caer cerca.

Restos de una de las fases de un cohete espacial

LOS PITONS, SOUFRIERE  Y EL CENTRO-OESTE

El centro-oeste me pareció la parte más bonita de toda la isla, sobre todo la zona de Los Pitons. La carretera que baja desde Rodney Bay está en muy buen estado prácticamente todo el tiempo. Pasando primero Castries y luego Marigot Bay, llegas al pueblo de pescadores de Anse la Raye. Es el típico pueblo tranquilo y adormilado con aire caribeño: casas de vivos colores, gente sentada despreocupadamente en los escalones del porche de entrada…comparado con Rodney Bay o incluso Castries parece otro mundo. En la calle principal (que tienes que atravesar con el coche para seguir hacia el Sur) había puestecillos vendiendo artesanía local y los minibuses con turistas paraban un rato. Una vez se habían ido el pueblo (que es muy pequeño) se quedaba semivacío y volvía a su letargo. La playa no estaba mal pero no había nadie bañándose y no invitaba demasiado a quedarse allí.

Siguiendo hacia el Sur, la carretera es muy virada (prácticamente desde que pasas Castries) y sube y baja constantemente por zonas muy empinadas, lo que hace que cada poco haya unas vistas espectaculares de las hondonadas en las que están las playas, las múltiples montañas y de los frondosos bosques que se extienden hacia el interior.  El tramo entre Anse La Raye y Soufriere es especialmente bonito. Justo antes de empezar a bajar hacia Soufriere hay un mirador con una vistas increíbles, con el pueblo abajo en la lejanía y el Petit Piton de fondo. Soufriere es bastante más grande que Anse La Raye pero conserva parte del mismo aire a auténtica Santa Lucía, aunque considerablemente más bullicioso. Es un buen sitio para pararse a comer o pasear un rato. Hay que cruzar callejeando el pueblo entero para poder seguir en la carretera principal hacia el Sur. Justo antes de entrar en Soufriere hay un desvio hacia una de las playas más famosas de la isla: Anse Chastanet. Nosotros la vimos desde el barco el día del buceo y era muy bonita, pero no fuimos con el coche.

Soufriere con los Pitons al fondo

Nuestro destino final para pasar el resto del día fue la playa de Jalousie Beach, justo en el hueco que está en medio los dos Pitons. Aunque solo sea por ir allí merece la pena volar hasta Santa Lucía. Es uno de esos sitios que no se te olvidan jamás. Mientras te bañas en  el agua cristalina ves a pocos metros las imponentes moles de los Pitons emergiendo del agua casi verticalmente. La playa es de arena fina y aunque es pública hay que acceder entrando al resort de lujo Jalousie Plantation. Desde la carretera principal bordeas el Petit Piton y sigues las indicaciones que llevan al resort. Se deja el coche a la entrada (es gratis) y se continúa andando durante unos 10-15 minutos, siempre bajando, hasta llegar a la playa. El resort es precioso, con bungalows coloniales y un elegante restaurante-bar junto a la playa. Alquilan toallas y tumbonas. No había demasiada gente en la playa el día que estuvimos. Un sitio espectacular.

Gros Piton desde Jalousie Beach

Muy cerca de allí están los famosos baños sulfurosos y nos acercamos a ver el cráter y a darnos un baño de lodo. La entrada al volcán (con visita guiada) y a los baños cuesta EC$30. El cráter parece un paisaje lunar con el habitual olor a huevos podridos y el agua burbujeando. Se ve desde una plataforma elevada. Fuimos a última hora de la tarde, una hora antes de que cerrasen y los autobuses de tours ya se habían ido. La zona de los baños estaba muy tranquila (apenas 6 personas incluyéndonos a nosotros). El agua caliente baja por un arroyuelo hasta una pequeña piscina hecha de cemento, en la que hay cubos llenos de lodo que te untas por todo el cuerpo. De ahí el curso del arroyo sigue hasta una poza apenas unos metros más abajo donde te puedes sentar y relajar en el agua sulfurosa. El sitio tiene duchas y casetas para cambiarse.

Emisiones sulfurosas en el crater

Emisiones sulfurosas en el cráter

UNOS POCOS DETALLES MAS

- Nos habían dicho con anterioridad que SL era la isla más bonita de las pequeñas Antillas por estar completamente cubierta de densos bosques tropicales y ser inusualmente accidentada y montañosa. Por ahora estoy de acuerdo.

- Se puede subir al Gros Piton pero hay que contratar un guía en la base. Me quedé con las ganas porque en teoría es bastante duro y mi mujer estaba embarazada de 4 meses. La próxima vez será.

- Desde el puerto de Rodney Bay sale un ferry hacia la capital de Martinica (Fort de France). Es diario aunque la hora puede variar. Tarda una hora y media

http://www.express-des-iles.com/

- El bus que va desde el aeropuerto hasta Rodney Bay recorre la parte atlántica de la isla, la cruza luego entera de este a oeste para luego hacer el último tramo por la costa oeste. La parte atlántica no es tan bonita ni tan espectacular pero merece la pena no perderse detalle durante el trayecto.

Reduit Beach con el Monte Pimard

Petit Piton

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La primera vez que conocí a alguien que hubiese estado en Belice fue en 1999. Estaba en Puerto Iguazú, la ciudad argentina desde la que se suelen visitar las cataratas, y se había formado una reunión espontanea de viajeros alrededor de unas cervezas en el casi vacío pueblo. Un chico belga había visitado Belice apenas unas semanas antes  y dado que era un sitio al que nunca me había planteado ir y del que apenas sabía nada, la curiosidad me hizo preguntarle miles de cosas.

Nos contó que era un destino complejo, poco seguro, que había tomado el relevo de Panamá (tras la caída de Noriega) como punto de enlace en el viaje de la coca colombiana hasta los Estados Unidos, que había bastantes bandas de adolescentes armados y que la misma policía cerraba carreteras para que las avionetas que venían desde Colombia  pudiesen avituallarse y seguir camino sin que nadie las molestase. Como el destino a veces es muy caprichoso  nos volvimos a ver cruzándonos en el metro de Buenos Aires y me dijo ”tienes que ir a Belice, créate tu propia impresión”. Después de lo que me había contado no se me pasaba por la cabeza, pero le di a entender que seguro que lo haría.

En 2006, 7 años más tarde y una vida después, Belice era una opción real. Estábamos organizando un viaje a Guatemala y, gracias a internet, yo ya sabía muchas más cosas de las posibilidades del país como destino viajero: los Cayos, la segunda barrera de coral más grande del mundo, aguas cristalinas que ofrecían buceo y snorkel increíbles… Así que Belice parecía una escapada perfecta tras un par de semanas en Guatemala y nos decidimos a ir.

Las fronteras terrestres latinoamericanas son sitios porosos con cierto sabor a las pelis del oeste, pero si hay una frontera que yo haya pasado digna de película es la de Guatemala a Belice. Mucha desorganización, sobre todo en la parte de Guatemala, gente con fajos de billetes intentando cambiarte dinero pasando tranquilamente de un lado al otro…

La parte de Belice fue más seria y al funcionario que nos atendió no debimos caerle simpáticos (al menos yo) porque me hizo infinidad de preguntas con bastante mala cara. Al final nos dejó pasar tras apuntar la matrícula del coche a mano en mi pasaporte. Con el coche recién fumigado y con un seguro beliceño contratado nada más pasar la frontera por si las moscas enfilamos hacia el este con ganas de llegar cuanto antes a Belice City y desde allí a los cayos.

En 1961 un huracán arrasó Belice City y se decidió trasladar la capital y todos los órganos de gobierno a una ciudad en el centro del país lejos de la costa. Así nació Belmopán, acabada de construir en 1970 y que tardó un tiempo en ser la verdadera capital del país. Cuando la cruzamos apenas dio la sensación de ser más que un pueblo. Cruzar el país de Oeste a Este nos llevó menos de dos horas.

Cuando llegamos a Belice City acababa de caer una tormenta tropical furiosa y la ciudad no lucía su mejor aspecto:  calles encharcadas y oliendo a alcantarilla, basura desperdigada por todas partes… y mucha gente, sobre todo joven, sentada en grupos en los porches de las casas con pinta de no estar demasiado ocupados. Estábamos en un cruce mirando a ver dónde podíamos dejar el coche y se nos acercó un chico, camiseta de football y gorra hacia atrás, a preguntarnos “wasssup??”.

Y bueno, ya que estaba allí aprovechamos la ocasión para preguntarle si era mejor Cayo Caulker o Cayo Ambergris, duda que habíamos tenido desde el principio. En un inglés con un acento muy complicado dijo “Kiii Kaaa Kaa, go to Kiii Kaaa Kaaa”, lo que al poco reconocimos como Caye Caulker. De paso le preguntamos dónde dejar el coche, y señalando la esquina donde estaban sus amigos dijo: “allí mismo, no hay ningún problema”. Tras mirarnos los unos a los otros le dimos las gracias y decidimos aparcar el coche en algún otro sitio con más posibilidades de volver a verlo a la vuelta. Lo acabamos dejando en el aparcamiento del Radisson. Y de camino a la estación marítima vimos unas cuantas casas y edificios de madera de estilo colonial muy bonitos que mejoraron la difícil primera impresión que habíamos tenido de Belice City.

Cayo Ambregris (Foto por Pablo Méndez)

La lancha rápida que nos llevó era nueva y moderna y en 45 minutos llegamos a Cayo Caulker. Éste es una lengua de tierra de unos pocos kilómetros de largo (8) por apenas uno y medio de ancho con palmeras, arena fina y una laguna cristalina en la orilla que da al mar Caribe.  La primera impresion es que era un sitio muy tranquilo, con una sola calle de tierra y sin grandes construcciones, los hoteles eran muy sencillos, tipo bungalows o casas de madera grandes. El contraste con la parte continental era considerable, los cayos en Belice tienen una atmósfera mucho más relajada y turística.

Foto por Ana Viéitez

Al bajarnos en el embarcadero se nos acercó un señor ya de cierta edad y con el pelo con rastas y nos dijo que él conocía un hostal limpio y que nos harían buen precio. Como nos daba un poco igual metimos las bolsas en la carretilla que llevaba y nos fuimos con él. Las habitaciones eran básicas pero limpias y además estaban junto al mar, así que nos quedamos.

Después de cenar una de las especialidades locales, hamburguesa de langosta, nos pasamos por las agencias para preguntar por excursiones para hacer snorkel, junto con el buceo la actividad por la que se suele ir a los cayos. La Barrera del Arrecife de Coral de Belice es parte de la Barrera Mesoamericana, una de las más grandes del mundo.

Al levantarnos al día siguiente estaba diluviando y la moral de la tropa estaba bajo mínimos. Nos acercamos a ver a Mario, el guía, para que nos confirmara que no habría excursión, y nos dijo algo así como: “en una hora salimos, traeros bastante crema que si no os vais a quemar la espalda, va a hacer mucho sol”. Incredulidad por nuestra parte pero dicho y hecho, apenas una hora más tarde había un sol espectacular y el día prometía ser perfecto. Digamos que fue mi primera experiencia con el clima tropical.

Antes de salir quería mandar un correo y se me había hecho un poco tarde, así que fuí corriendo al cibercafé. Al cruzarme con el abuelo rasta que nos llevó al hostal me paró con cara de asustado y diciéndome: “¿qué haces, qué haces?”. Bastante sorprendido le dije que iba a mandar un correo antes de la excursión y me respondió: “en esta isla no se corre. Fíjate en mí, todo lo que tengo que hacer hoy es ir hasta el final de la calle y volver”. Un crack el tío. Supongo que simplemente no me había fijado en la señal.

En Cayo Caulker no hay prisas (Foto por Ana Viéitez)

El snorkel en Belice sigue siendo uno de los mejores que he hecho nunca. El agua es, posiblemente, la más transparente que he visto, parecía que estuvieses viendo a través de un cristal limpísimo. En la barrera de coral había infinidad de peces multicolores, rayas (vinieron en masa al oír el motor del barco porque el guía las alimentaba), tiburones de arrecife, muchísimas plantas marinas que se mecían suavemente al vaivén de la corriente…

Foto por Pablo Méndez

Pero uno de los mejores momentos fue en la laguna enfrente de Cayo Caulker al cruzarnos con un grupo de manatíes que nos pasaron por debajo con toda la tranquilidad del mundo. Mario nos dijo que no les molestáramos ni hiciésemos el amago de nadar hacia ellos, ya que te agarran, se van al fondo y no te sueltan hasta que te has ahogado. No se si será verdad, no dudo de él pero es algo que no he vuelto a escuchar o leer. Aun así nos impresionó lo suficiente para que no hubiese tentaciones de acercarnos más.

Durante el segundo día paramos en Cayo Ambergris, cuya capital, San Pedro, se supone que es la “isla bonita” de la canción de Madonna. Es bastante más grande que Cayo Caulker y también bastante más orientado al turismo (sin ser Cancún o nada de eso), así que nos alegramos de haber elegido CK.

Tras tres intensos días en los que casi no salimos del agua y en los que la única pena fue que Fran no consiguió ir a bucear al famoso Blue Hole por falta de gente, tocaba volver a Guatemala. El coche seguía dónde lo habíamos dejado y como no queríamos pasar la frontera demasiado tarde para no conducir mucho de noche intenté darme prisa.

Como suele ocurrir, cuanta más prisa tienes antes pillas atasco. Había una fila muy larga de coches y de gente andando siguiendo a un coche fúnebre, así que dí un volantazo y cuando estaba pasando a todo el mundo me paró un policía con un cabreo enorme. Me dijo que qué falta de respeto era esa, que aquello era un funeral, y que o seguíamos la fila para presentarle nuestros respetos al fallecido o se nos iba a caer el pelo. Así que vuelta a la cola y cuando la comitiva giró para entrar al cementerio salimos de allí a toda velocidad.

Un par de webs sobre Cayo Caulker:

http://www.cayecaulkerbelize.net/

http://www.gocayecaulker.com/

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BARBUDA

Una de las cosas que más me gustaron del viaje a Antigua y Barbuda (puede que la que más) fue el día que pasamos en Barbuda. Hicimos una excursión de un día con Jenny Tours (lo contratamos en el hotel pero se podía contratar directamente en el puerto también):

www.jennytours.webs.com

El precio fue US$159 incluyendo: transporte i/v desde el hotel hasta Heritage Quay (en St John’s), billete en el ferry público a Barbuda, paseo por Barbuda en 4×4 atravesando la isla y visita guiada a las Arawak Caves, visita guiada en barco al santuario de aves de Laguna Codrington, comida y relax en la playa (langosta, pollo o pescado a elegir más bebidas).

Si reservas el tour directamente con Barbuda Express (compañía del catamarán de transporte público a Barbuda) en su web o directamente en el puerto es lo mismo que hacerlo en el hotel con Jenny Tours, mismo precio además.

http://www.antiguaferries.com/index.htm      E-mail: barbudaexpress@yahoo.com

El catamarán para Barbuda

En un principio intentamos hacer la excursión por nuestra cuenta, pero la verdad es que era bastante complejo y no compensaba, ni por dinero ni por tiempo y eficiencia. Sólo el billete a Barbuda ya costaba US$80, pero el puerto está bastante lejos de Codrington, con lo que hace falta pillar un taxi hasta las cuevas y no siempre hay taxis por allí. Luego el paseo en barco, la comida…decidimos que mucho mejor la excursión. Por cierto, nos dijeron que nos llevásemos el pasaporte por si acaso, pero no nos lo pidieron.

Durante ambos trayectos en el ferry vimos ballenas. El capitán se desvió de la ruta para acercarse un poco y que las pudiésemos ver. El ambiente en el ferry era casi festivo, sorprendente para un servicio regular. La travesía dura 1h45 min. Una vez desembarcamos estaba un guía esperando en un 4×4. Sólo éramos 4 (nosotros y otra pareja) así que perfecto. El guía nos dijo que el día anterior había habido 25 personas.

El guía fue estupendo. Encantador y contándonos muchas cosas sobre la isla: como vive la gente, historia… además respondía a todas las preguntas que le hacíamos con entusiasmo…y fueron bastantes. Después de recogernos cruzamos una buena parte de la isla, desde el sureste (donde está el muelle) hasta las cuevas Arawak (Two Foot Bay) en el noreste, pasando por la capital Codrington. Se tardan unos 30 minutos. Las cuevas estaban bien, sobre todo las vistas desde arriba que eran estupendas. Las explicaciones del guía sobre cómo se las arreglan en Barbuda para ser autosuficientes, incluidas las hierbas medicinales y demás, fueron un lujo. La visita a las cuevas duró unos 45 min.

Vista desde lo alto de las Cuevas de los Arawak

Al acabar nos dejaron en el muelle de Codrington. La capital es un pueblo pequeño, tranquilo y lleno de encanto, con apenas 1600 habitantes, la única población de la isla, ya que todos los barbudianos viven allí. Verdadera onda caribeña pero sin ser turística, un enorme contraste con Antigua.

Nos montamos en el bote con otro guía y nos llevo al santuario de aves de la laguna, donde la atracción principal son las fragatas con sus pechos rojinegros. Estábamos solos y fue un paseo precioso, los pájaros se ven desde muy cerca y hay una paz total. Una vez más las explicaciones del guía fueron excelentes. El paseo duró unos 30 minutos.

Fragatas en la laguna de Codrington

Y continuamos luego yendo a la playa de Low Beach, frente a Codrington pero al otro lado de la laguna. Preciosa, de arena fina y agua muy azul (aunque al estar turbia no era posible hacer snorkel). Estábamos los 4 de la excursión solos en toda la playa. La comida fue en un chiringuito de madera en la misma playa. Pedimos langosta y estaba buenísima, si le sumas una cerveza helada…un momento perfecto.

Low Beach

Estuvimos en la playa un poco más de dos horas y luego nos llevaron de vuelta al muelle, de ahí al ferry y al hotel. Llegamos a las 15:45 y no se me ocurre un día más genial.

Algunas de las cosas curiosas que nos contó el guía:

- los barbudianos residentes en la isla son los dueños de la tierra. Si quieres construir una casa o lo que sea marcas el área con una botella, unas piedras o un cartel para que la gente sepa que está reservado. No hay hipotecas, se construye cuando se tiene el dinero en efectivo, así que es normal ver casas a medio construir o en construcción durante mucho tiempo.

- hay 250 acres de plantación de cocoteros en el sur de la isla. Se solía exportar aceite de coco, pero desde que los precios cayeron se exporta jabón de coco, que se vende muy bien.

- en toda la isla sólo Codrington está habitado. Hay solamente un banco y una gasolinera. No más de 50 coches. El índice de criminalidad es cero (“si alguien me roba el coche o algo, ¿dónde va a ir?…además nos conocemos todos”).

- aunque la isla es completamente plana, no ha habido nunca ningún muerto durante huracanes o tormentas tropicales. En Codrington hay refugios donde caben todos los habitantes de la isla.

- en la época colonial, la familia Codrington tenía el derecho por ley de apropiarse cualquier contenido de los naufragios en la isla, así que “ayudaban” a que algún que otro barco embarrancara y poder quedarse con el cargamento. Digamos que eran piratas encubiertos…y legales.

Guía: Antigua y Barbuda: Antigua

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Fechas: 20/02/2010 al 27/02/2010

Visado: No hace falta visado si se tiene pasaporte español. Para otras nacionalidades aquí.

Datos básicos: Superficie = 441 km² (281 Antigua, 160 Barbuda). Población = 82.000 hab  (Antigua 80.400, Barbuda 1600). Independiente desde 1981. Los lugareños pronuncia “antiga” y “barbiuda”

Detalles del vuelo:

London Gatwick – Antigua (ANU). Vuelo directo con Virgin Atlantic. Tiempo de vuelo 8h40m a la ida y 7h a la vuelta. El vuelo de ida tuvo un retraso de 45 min y el de vuelta más de dos horas debido a problemas en San Juan (PR) donde el avión hace escala. Ambos vuelos estaban llenos. El avión era un Boeing 747. El servicio fue bueno, pero el entretenimiento a bordo un poco peor que en otras aerolíneas y el de vuelta no funcionaba (me dieron un DVD portátil).

Hotel:

Compré un pack con Virgin Holidays incluyendo vuelo, transporte a/desde el aeropuerto y hotel con todo incluido (era más barato que por separado)

Jolly Beach resort and Spa

http://www.jollybeachresort.com/sites/S1/index.php?p=1

Como resumen general me pareció bueno. El sitio donde está es estupendo ya que Jolly Beach es una de las mejores playas de la isla y lo suficientemente grande como para que a pesar del tamaño del hotel no estuviese demasiado llena. El hotel es bastante grande, inaugurado a finales de los 70. Aun así, al no tener edificios altos se integra razonablemente bien en el paisaje, o digamos que podría haber sido peor.

Nuestra habitación daba al mar y estaba prácticamente en la misma playa. Estaba un poco envejecida y se le notaban los años, pero sin problemas para una semana. El tamaño estaba bien y la cama era grande y cómoda. Tenía aire acondicionado, ventilador y TV. De lo mejor era la terraza, grande y desde donde te podías sentar a ver el mar y escuchar las olas.

El staff me pareció agradable y relajado, cuando necesitamos ayuda fueron eficientes.

El hotel tiene 5 restaurantes en total:

- Bocciolo (Italiano): hay que ir vestido con pantalón largo y camisa o polo. La comida estaba rica aunque dependía bastante del plato elegido (una de las noches no estuvo nada buena). La cantidad no era excesiva (lo que se agradece en un todo incluido). Buenos postres.

- Lydia’s (pescado y marisco): Bueno, probablemente el mejor de todos. Cobraban suplemento extra por marisco o langosta.

- Hemispheres (buffet): bastante bueno para ser un buffet. Considerable variedad y diferentes platos cada día. Buenos postres.

- Utsav (Indio): aceptable. Poca variedad de platos.

- Coconut grill: aceptable. Comida rápida a cualquier hora del día (hamburguesas, perritos calientes, patatas fritas…)

En los 3 restaurantes de comida internacional hay que reservar por adelantado y las colas y tiempo de espera en la zona de reservas eran grandes. Además sólo se admitían dos reservas por día, así que no era un método demasiado eficiente.

Había dos grandes bares abiertos todo el día y hasta tarde. Aparte de las bebidas normales tenían multitud de cócteles diferentes.

Coche de alquiler: tras preguntar en el hotel y en una compañía llamada Lion’s Cars, al final decidimos alquilar con Hertz ya que el precio era unos US$20 más barato.

Nos dieron un Nissan Almera automático. Limpio y no muy machacado, suficiente para recorrer la isla. El precio por un día fue US$95 ($75 por el coche incluyendo impuestos y seguro a todo riesgo más $20 por el permiso local de conducir). El permiso local se paga una sola vez y tiene una validez de 3 meses, pero hay que hacerlo la primera vez que vas a conducir en la isla. Nos dieron el coche a las 10am y lo tuvimos que devolver a la misma hora al día siguiente. El único pero fue que la oficina decía que abría a las 9am pero el empleado no apareció hasta las 10.

www.hertz.com                              email: hertzag.resv@candw.ag

Tel: Head office: (268) 481-4440/1/2         Airport: 481-4455          Jolly Harbour: 481-4456      Royal Antiguan: 481-4457

La gasolina costaba EC$11 por galón (cada galón son casi 4 litros). Conducir en Antigua es sencillo, incluso cuando es hora punta en St John´s. Mi experiencia es que alquilar un coche aunque sea un sólo día marca la diferencia en lo que puedes ver de la isla. Dimos una vuelta completa a la isla y en total condujimos unos 63 Km.

Buceo: fui una mañana de buceo (dos inmersiones) con Jolly Dive, la compañía que está en el hotel y quedé muy satisfecho. La gente muy agradable y profesional.

www.jollydive.com                tel: 1-268-4628305

El precio por las dos inmersiones fue US$120 incluyendo el alquiler del equipo y el transporte en barco. El equipo era muy nuevo y había 2 instructores para 5 personas. Salimos sobre las 9am y volvimos a las 13:30. El lugar de la inmersión lo deciden en el mismo día dependiendo del tiempo que haga, las corrientes, el mar…

ANTIGUA

St John’s:

Fuimos a St John´s en transporte público, tomando el bus nº 20 desde Jolly Beach (a la vuelta cogimos el mismo autobús). El billete sencillo costaba EC$3.25. Los autobuses públicos son en realidad minibuses para unas 20 personas. Nos bajamos en la West Bus Station. El autobús de vuelta no salió hasta que estuvo completo, tardase lo que tardase, así que estuvimos 35 minutos al sol sudando la gota gorda, pero aun así es una experiencia, mejor que un taxi que además es mucho más caro.

La capital es interesante y da para al menos medio día muy agradable. Tiene mucho más carácter que otras zonas de la isla y onda caribeña. La zona de más actividad es sin duda la zona del puerto donde llegan los transatlánticos, que está llena de gente intentando que los turistas que acaban de llegar en el barco hagan un tour alrededor de la isla o que se monten en un taxi hacia alguna de las playas o destinos. Si te ven la pulsera del resort te dejan tranquilo. La zona está llena de tiendas libres de impuestos y hay un centro comercial. Los edificios están mucho más cuidados que en el resto de la ciudad.

A pesar de ser martes por la mañana había mucho movimiento. Dimos un paseo por la lonja, el mercado de carne, nos hicimos una foto con la estatua a todo color del ínclito VC Bird, padre de la patria, siempre con la sombra de la corrupción acechando sobre él y cuya familia sigue siendo la que corta el bacalao en el país. La catedral de St John’s era más grande y bonita de lo esperado. Está sobre un promontorio y se ve desde casi cualquier lugar, aunque necesita una reparación urgente porque estaba el deterioro era apreciable. No pudimos entrar porque estaba cerrada.

El Museo de Antigua y Barbuda (US$3) es quizá el edificio más bonito de St John´s. Las cosas en exhibición son bastante escasas y los paneles con la historia de la isla, información sobre la época de la esclavitud y las plantaciones de azúcar fueron interesantes, aunque los paneles parezcan más un trabajo escolar que otra cosa. Merece la pena visitarlo, apenas lleva media hora, está todo en inglés.

La mayoría de casas y bastantes edificios son casas de madera pintadas de diferentes colores, generalmente chillones. Me gustó la casa típica antiguana, aunque muchas de ellas no estaban para muchos trotes.

Lonja de St John’s

Fig Tree Drive

El Fig Tree Drive (carretera de la higuera) es una franja con vegetación tropical en el interior de la isla. Tiene grandes hojas de palma, piñas, bananos…

A mitad de camino, en lo alto de un cerro hay una estación para hacer canopy (deslizarse  por una cuerda de la copa de un árbol a otro), había mucha gente a pesar de no llevar mucho tiempo abierta.

http://www.antiguarainforest.com/                   email: arc@candw.ag                     Tel: (268)562-6363

Falmouth y English Harbours / Nelson’s Dockyard

Paramos a tomar algo en Falmouth Harbour. Muchos turistas, atmósfera relajada y varios bares y restaurantes de tema marino agradables. El puerto está lleno de yates y barcos.

Nelson’s Dockyard es el principal sitio histórico de la isla y una de las cosas que no hay que perderse. Hay que pagar entrada (EC$13). Un par de horas de visita interesante, muy  bien cuidado, se pueden ver los cuarteles de la marina inglesa, la casa del almirante Nelson (Nelson llegó a pasar 8 meses seguidos en el barco sin poner pie en tierra porque estaba siendo juzgado y no acababa de fiarse del resultado, así que estaba listo para salir pitando) con algunas pertenencias y vestigios de la era colonial.

Nelson’s Dockyard

Shirley Heights:

Es una colina con vistas preciosas, no sólo de English Harbour y Nelson’s Dockyard, sino que además se ve la isla de Montserrat en la distancia. El ticket de entrada costaba EC$13 pero a nosotros nos lo regalaron como parte del Virgin pack.

La puesta de sol fue increíble. No había ni una nube y el sol se puso junto a Montserrat, foto-postal perfecta y muy recomendable. Fuimos a la muy anunciada fiesta del domingo por la tarde/noche…y no me gustó nada. Una banda de percusión tocando versiones descafeinadas de Marley, UB40 y otras canciones reggae famosas mientras hordas de turistas comían algo en el grill…demasiada gente, demasiado turístico. El taxi desde el hotel costó US$20 por persona. La banda mejoró algo tras la puesta de sol y bastantes turistas se fueron para no perderse la cena…aun así yo no iría el día de la fiesta, mejor visitarlo otro día cuando no haya nadie.

English Harbour desde Shirley Heights

Montserrat y la puesta de sol desde Shirley Heights

Half Moon Bay y el Este de la isla

Half Moon Bay fue una de las cosas que más me gustaron de la Antigua. Fuimos en el coche alquilado. La playa era preciosa, grande y apenas había nadie. El agua era transparente. Fuimos a la parte sur de la bahía y el snorkel fue fantástico, el mejor que hice en Antigua. Muchos peces y en gran cantidad, fondo marino interesante y sin nadie alrededor. Muy recomendable.

Junto a la playa hay un sitio para comer y beber algo: Smiling Harris thirst quencher. El dueño se llama a si mismo Samuel L Jackson (se parece, pero en versión caribeña) y sirven bebidas frías y comida rápida: hamburguesas, sandwiches, arroz con frijoles…el teléfono es 722-3939.

Me llamó la atención que había casas y habitaciones a medio construir junto a la playa pero en claro estado de abandono. Supongo que la parte este de la isla está “lejos” del aeropuerto y no les compensó seguir con los planes de desarrollo. Mejor así y que hayan dejado partes de la isla menos invadidas.

El Este de la isla es mucho más tranquilo, apenas vimos gente o coches lo que viene a demostrar que si te aventuras a salir del resort incluso en destinos muy turísticos puedes encontrar zonas casi desiertas.

Vuelta a la isla en catamarán:

Dimos la vuelta a la isla en catamarán (una de esas cosas “obligatorias” en este tipo de islas) con Virgin Holidays (en teoría sólo los clientes de Virgin pueden ir en el catamarán Excellence, aunque hay otras muchas compañías que lo hacen en sus propios catamaranes). El precio era US$110 por persona, con bebidas y comida incluidas. El catamarán era estupendo: nuevo, moderno, limpio. Éramos unos 30/35, relativamente poca gente. La tripulación muy agradable.

Salimos a las 8:30 de Jolly Beach. Hicimos algunas paradas para coger gente, la más larga en St John´s. El guía que tenía el micrófono era divertido y contaba muchas cosas, desde historia de la isla hasta de quien era la casa que se veía a lo lejos. Paramos para comer, bañarnos y hacer snorkel en Green Island durante 3 horas. La playa era muy bonita y el agua clara y transparente. El snorkel estuvo bien, pero sin nada del otro mundo.  La comida bien: pescado fresco a la plancha y buffet de ensaladas. En resumen: un día muy agradable, relajado y disfrutable.

Un barco embarrancado cerca de Green Island

Guía: Antigua y Barbuda: Barbuda

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