June 2011


HALONG BAY

En Hanoi cogimos un tour de 2 días para la visita a la Bahía de Halong con Handspan Tours (78-80 Ma May, Hoan Kiem, www.handspan.com). Nos decidimos por uno bastante caro, US$130 cada uno. Los había desde US$23 (también de dos días de duración) pero unos amigos habían ido unos pocos días antes en uno muy barato y nos comentaron que la comida era mala y que habían llegado a ver ratas en el barco, así que nos aconsejaron pagar por uno bueno.

Salimos de Hanoi temprano por la mañana y tardamos algo menos de tres horas en llegar a la zona de la bahía de donde salen los barcos. El barco (estilo junco oriental) era estupendo: muy bonito, cuidado, limpio y la comida estuvo fantástica (marisco y pescado sobre todo). Además la tripulación fue muy agradable. El tour estuvo muy bien, paramos en una gruta, en una playa con un mirador en lo alto de una de las agujas de piedra, hicimos noche en medio de una zona tranquila para que pudiésemos nadar…Llegamos de vuelta al puerto al día siguiente justo después de comer (sobre la una de la tarde o así).

La Bahía de Halong es un sitio tan increíble que merece un post en solitario.

NINH BINH

Desde la Bahía de Halong queríamos ir a Ninh Binh sin tener que volver hasta Hanoi, así que cuando nos bajamos del barco preguntamos si había algún tipo de transporte público. Rápidamente dimos (o él nos buscó, más bien) con un te-consigo-lo-que-quieras-si-pagas y tras acordar el precio nos consiguió sitio en una minivan llena de gente local que nos llevó directamente hasta Ninh Binh, no estoy seguro de si era un servicio regular, pero parecía que sí. Tardamos unas 4 horas pero el paisaje (arrozales, gente trabajando en el campo, el mar…) fue muy interesante y no se hizo largo.

En cada viaje siempre hay un sitio del que no sabes muy bien que pensar o que no te esperas gran cosa y que luego te sorprende y se convierte en una de las mejores cosas del viaje. Ninh Binh fue exactamente eso para nosotros en Vietnam.

El autobús nos dejó directamente en Xuan Hoa Hotel (www.xuanhoahotel.com), no sé muy bien por qué, pero tras echarle un ojo decidimos quedarnos. Todo un acierto: las habitaciones tenían un buen tamaño, limpísimas, con A/C y sobre todo la amabilidad de los dueños. Pagamos US$18 por una habitación doble con baño, desayuno incluido.

Cenamos en el restaurante del hotel, en una terraza, y la cena fue estupenda, sobre todo la carne de cabra a la parrilla, el precio estuvo bien, nada caro.

Alquilamos un coche con conductor a través del hotel y la verdad es que no pudimos quedar más contentos con el servicio. El nivel de inglés del conductor era bastante limitado pero fue suficiente y nos llevó a un sitio que no habíamos acordado (sin pagar nada extra), parecía no tener prisa en volver y fue muy amable.

Empezamos el día yendo al Parque Nacional de Cuc Phuong, el primer espacio protegido que se creó en Vietnam. Hicimos una de las rutas (Big Tree Hike) pasando por bosques tropicales y una par de grutas donde se encontraron restos prehistóricos. Fue muy agradable y no hacia tanto calor como esperábamos. Hay un Centro de Recogida de Primates bastante famoso pero decidimos no ir ya que no teníamos tiempo.

Senderismo en Cuc Phuong National Park

TAM COC

Al acabar el senderismo volvimos a comer al restaurante del hotel y por la tarde fuimos a la atracción principal de la zona: Tam Coc (apodada como “la Bahía de Halong en los arrozales”).  Y me pareció (casi) tan espectacular, con las agujas rocosas emergiendo de los verdes campos de arroz y los ríos y canales rodeándolas. Una vez pagas la entrada llegas a un embarcadero donde coges un bote de remos que te lleva de paseo por una canal desde donde ves las formaciones rocosas (muchos de los dueños de los botes reman con los pies, dándole un toque aún mas exótico) y pasas por debajo de 3 de ellas. Una maravilla. Por cierto, durante el paseo intentaran por todas las formas que compres algo, desde las cosas que venden a una coca cola, ya sea para ti o para ellos.

Tam Coc
Remando con los pies en Tam Coc (Foto por Francisco Amigo)
Tam Coc (Foto por Aiko Yokozuka)

Al acabar la visita de Tam Coc el guía nos sugirió ir a un templo cercano en lugar de volver directamente al hotel. El templo, llamado Huang Mua, está en lo alto de una de las formaciones rocosas y hay que subir bastantes escalones empinados para llegar a el. El templo en sí es muy pequeño, apenas un altar con una imagen budista bajo techo pero abierto al final de las escaleras, con un gran dragón de piedra que parece vigilarla y protegerla, pero las vistas que ofrece de la zona de Tam Coc y de los arrozales son increíbles. Si le sumas que no había nadie más y que estaba poniéndose el sol resultó ser uno de los momentos más perfectos del viaje.

Templo de Huang Mua (Foto por Aiko Yokozuka)
Subiendo al templo de Huang Mua Temple (Foto por Aiko Yokozuka)
Vistas de Tam Coc desde Huang Mua (Foto por Francisco Amigo)
Vistas de Tam Coc desde Huang Mua (Foto por Francisco Amigo)

Esa noche cenamos nuevamente en el hotel. Los dueños del hotel estuvieron pendientes del autobús y nos avisaron (y nos ayudaron a llevar las cosas) cuando llegó (con un poco de retraso).

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DELTA del MEKONG

Como no disponíamos de mucho tiempo para visitar el Delta del Mekong a nuestro aire decidimos coger un tour de 2 dias. La compañía con la que fuimos se llama Delta Adventures Tours

http://www.deltaadventuretours.com/English/Default.aspx

El precio era US$35 por persona pero cogimos un hotel un poco mejor que el básico que ofrecían en Can Tho y el suplemento era US$55 a pagar entre los 3, así que el precio final fue US$53 por persona. La calidad y el servicio del tour estuvieron bien en general.

Nos recogió un autobús a temprano por la mañana y nos dejó en el puerto de HCMC desde donde salía el barco.  Salir de la ciudad por el rio Mekong fue de lo mejor de todo el tour ya que nos dio una perspectiva muy diferente de los alrededores de HCMC y pudimos ver las chabolas que estan construidas sobre el rio.

Chabolas flotantes saliendo de HCMC por el Mekong

Chabolas flotantes saliendo de HCMC por el Mekong

El viaje en barco duró unas 3 horas hasta que llegamos a My Tho, en la parte más al Este del Delta. Hacía mucho calor y además bastante húmedo. My Tho no tiene gran cosa que ver aparte de la zona del rio y de unas cuantas islas que hay cerca (Isla del Dragón, Isla del Unicornio e Isla de la Tortuga). Nos llevaron a la Isla del Unicornio para visitar una fábrica de caramelos de coco y luego dimos un paseo en una barca de remos por los canales rodeados de palmeras y vegetación tropical. Después de comer tuvimos tiempo para dar un paseo en bicicleta por la isla.

Tomamos un bus a Can Tho, la ciudad principal del Delta, que a pesar de tener un tamaño considerable es tranquila, relajada y el ritmo de la vida lo marca el rio. No tenía demasiadas cosas que ver pero era agradable para dar un paseo y ver como vive la gente por allí en un ambiente tan distinto. El hotel estuvo muy bien, era de esperar ya que el upgrade fue caro para precios en Vietnam. Nos comentaron que el hotel básico era un poco cutre.

Al día siguiente fuimos a ver el mercado flotante de Cai Rang, el más grande de todo el Delta del Mekong, y lo que más nos atraía (en principio) de las visitas planeadas. Muy interesante, lleno de barcos de diferentes tamaños y formas. Los barcos más grandes venden fruta, ccangrejos y verduras al por mayor, y tenían un mástil del que colgaba el producto que vendían. Alrededor de esos barcos había otros botes más pequeños, tanto de remos como de motor, con los clientes que se acercaban a comprar para abastecer sus tiendas o para consumo personal.

Estuvimos una hora dando vueltas en una barca arriba y abajo de un extremo del mercado al otro. Cuando terminamos nos dejaron en tierra para ver el mercado “normal”, que también fue muy interesante.

Mercado flotante de Cai Rang

Mercado flotante de Cai Rang

Comprando verduras y frutas en Cai Rang

Después de comer volvimos a HCMC en autobús (unas 3 horas) y terminó el tour. Durante el viaje de vuelta uno de los guías estuvo mucho rato micrófono en mano contándonos historias sobre la vida en el Delta (“para saber si alguien es rico hay que ver cuantos barcos tiene, en lugar de una casa grande o un buen coche”) y sobre Camboya.

El tour de dos días está bien para hacerse una idea, aunque sea ligera, sobre la vida en el Delta con el rio como punto central de sus habitantes. Aun así el tour me pareció un poco demasiado turístico aunque la verdad es que no soy nada de visitas en grupo. No acabo de tener claro si merece la pena visitar la zona sólo para dos días.

Comer en Can Tho:

Cenamos en el restaurante Mekong (38 D Hai Ba Trung, viene en LP). Es una tasca sin nada especial pero la comida estaba rica y fue barato.

La comida del día siguiente fue en Nam Bo (50 D Hai Ba Trung, nambo@hcm.vnn.vn, también viene en la LP), uno de los sitios más conocidos de Can Tho (nos lo recomendaron en el hotel y nos llevaron allí los del tour). Un sitio estupendo: una casa colonial preciosa, buenas vistas del paseo fluvial, de la estatua plateada del tío Ho y del rio desde el segundo piso, excelente comida y ambiente. Muy recomendable.

PHU QUOC:

Volamos a Phu Quoc con Vietnam Airlines, el billete de ida y vuelta costó US$120. El vuelo, en un ATR72 de hélice, duró unos 55 minutos y las vistas de los arrozales fueron impresionantes.

Cuando llegamos al aeropuerto había gente de diferentes hoteles en la sala de espera ofreciendo habitaciones. Después de mirar unos cuantos folletos nos decidimos por el Tropicana Resort (ya lo habíamos visto en LP y en otras guías). El traslado al hotel fue gratis y tardamos unos 15 minutos. El hotel estaba a las afueras de Duong Dong, la población más grande de la isla y la más cercana al aeropuerto, en la playa de Long Beach, dónde se alinean la mayoría de los hoteles.

Las habitaciones a pie de playa costaban US$35 por noche y las que daban al jardín costaban US$20. Las habitaciones estaban bien, grandes y limpias, con un buen baño. El desayuno estaba incluido y estaba muy bueno, aunque un poco escaso. Además habia juegos, todos gratis: billar, dardos, juegos de mesa…

http://www.vietnamstay.com/hotel/tropicana/

Era temporada baja y no había demasiados turistas, más bien pocos. No pudimos bucear ya que las empresas estaban cerradas. Nos hizo buen tiempo, pero llovió intermitentemente, aunque en general en la parte oeste de la isla era peor (más viento y lluvia), la parte este está más resguardada.

Al día siguiente alquilamos una moto semiautmática (con marchas pero sin embrague) por US$8 y nos fuimos a explorar la isla. Fuimos hasta el extremo sur, a An Thoi, un pueblo de pescadores bastante genuino. Las carreteras, aunque a veces eran de tierra estaban bien en general. Volvimos hacia el norte por la parte este de la isla y paramos en Bai Sao, una playa preciosa y muy tranquila, de hecho casi vacia. Comimos en el chiringuito que había a pie de playa y la comida estuvo muy bien, aunque los precios eran un poco más altos que en el resto de la isla. La carretera en la parte este de la isla sube y baja suavemente, todo rodeado de vegetación tropical, perfecto para un paseo en moto.

La playa de Bai Sao

El tercer día intentamos alquilar un 4×4 (con un grupo de amigos) pero no hubo manera de que nos lo rebajaran de 700000 VD, así que nos decidimos a alquilar una furgoneta para 10 personas con chófer en el hotel por 1.100.000 VD (todo el día). Volvimos a ir al sur (An Thoi y Bai Sao, donde comimos). Una vez más en la zona del hotel el tiempo era malo mientras que en Bai Sao se estaba muy bien. Luego subimos hasta la parte noroeste de la isla, a la playa de Bai Dai. Había muchísimo viento y una resaca tremenda, así que no nos pudimos bañar, pero mereció la pena ir hasta allí por la sensación de estar en un lugar remoto.

La isla de Hon Doi Moi desde la playa de Bai Dai

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HANOI

Cogimos un avión desde HCMC hasta Hanoi con Vietnam Airlines. El precio fue US$120 (sólo ida). El avión era un Boeing 757 en buen estado, nos dieron de comer.

Dormir

El primer hostel al que fuimos se llamaba Mike’s (1 Hang Phen Street, Hoan Kiem Distrct, Hanoi 1000). Estaba bien: limpio, habitaciones grandes y en pleno corazón del Old Quarter. Pero al final fue un fiasco: una vez habíamos acordado el precio y estábamos desempaquetando decidieron darle la habitación a otra persona (supongo que pagaría un par de dólares más) y nos largaron sin contemplaciones y sin una disculpa.

Una amiga llegaba esa noche desde Tokyo y había hecho la reserva en Mike´s, habiendo pagado un depósito. Una vez vio que nos habían largado ella tampoco quiso quedarse, pero el mismo empleado que nos había echado no quiso devolverle el dinero hasta el día siguiente, sin razón aparente. Al final entre unas cosas y otras no recuperó el depósito.

Nos acabamos quedando en:

Hoang Thanh Hotel

21 Hang Phen, Hoan Kiem district         Tlf 84 4 923339   info@hoangthanhhotel.com     http://www.hoangthanhhotel.com

Muy buen sitio, un poco más caro que el anterior, US$30 por noche en una habitación doble grande, limpia y espaciosa. El desayuno estuvo bien (no siempre es la norma en VN) y fue en la terraza, que tenía unas buenas vistas sobre el centro. Recomendable.

Comer

La primera noche, con los problemas que tuvimos en el primer hostal, una vez que terminamos de instalarnos y salimos a comer algo ya era bastante tarde (más de medianoche) y todos los restaurantes y tascas estaban cerrados. Decidimos comer unos pho en uno de los puestecillos de la calle (en realidad una señora con una olla sentada en un banco). Estaban muy ricos y la experiencia fue muy divertida (regada con una cerveza caliente del todo). Pagamos 25.000 VD cada uno.

Siguiendo el consejo de una guía de restaurantes japonesa que había traído mi mujer y que ya nos había dado muy bien resultado fuimos a un sitio fantástico para cenar:

Hoa Sua Training Restaurant     Ad:28 Ha Hoi St               Ph:04/942-4448         www.hoasuaschool.com

Es una escuela de cocina dónde se puede comer comida franco-vietnamita bastante sofisticada y barata. Además el restaurante está en una casa colonial preciosa, de las más bonitas que vimos, y con un jardín grande y acogedor. La comida estaba muy rica, en especial los postres ,y los platos eran muy originales (un cambio agradable y refrescante). Muy buen servicio. Pagamos unos US$10 por persona (entrantes, plato y postre). Al restaurante se puede ir dando un paseo desde la zona de los hostales.

Visitas

En mi opinión Hanoi es mucho más bonito y mucho más interesante que HCMC. El Barrio Viejo (Old Quarter), con su sabor colonial y sus pagodas diseminadas, es perfecto para pasar un día paseando y sentirte en otra época. Hicimos el recorrido propuesto por la Lonely Planet, empezando en el lago Hoan Kiem, seguido de la zona vieja y acabando en el distrito Hoam Kiem y el mausoleo de Ho Chi Minh.

Algunas de las cosas que más me gustaron fueron el Templo Ngoc Son en el lago Hoan Kiem, la Pagoda de Un Pilar, el Templo de la Literatura con sus estelas grabadas en tortugas de piedra y la atmósfera en el Barrio Viejo.

Thap Rua en el lago Hoan Kiem

Templo de la Literatura (Foto de Francisco Amigo)

Estelas en el Templo de la Literatura (Foto de Francisco Amigo)

Tanto en HCMC como en Hanoi vimos por todas partes muros llenos de pintadas con nombres y números de teléfono. Nos sorprendió bastante así que preguntamos. Nos contaron que eran teléfonos de “mecánicos” que vivían por allí cerca, por si se te pinchaba una rueda de la moto. El paisa aparecía de la nada y te reparaba la moto sobre la marcha.

¿Se te ha pinchado una rueda? ¿A quién vas a llamar?

…al mecánico de incógnito

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La primera vez que conocí a alguien que hubiese estado en Belice fue en 1999. Estaba en Puerto Iguazú, la ciudad argentina desde la que se suelen visitar las cataratas, y se había formado una reunión espontanea de viajeros alrededor de unas cervezas en el casi vacío pueblo. Un chico belga había visitado Belice apenas unas semanas antes  y dado que era un sitio al que nunca me había planteado ir y del que apenas sabía nada, la curiosidad me hizo preguntarle miles de cosas.

Nos contó que era un destino complejo, poco seguro, que había tomado el relevo de Panamá (tras la caída de Noriega) como punto de enlace en el viaje de la coca colombiana hasta los Estados Unidos, que había bastantes bandas de adolescentes armados y que la misma policía cerraba carreteras para que las avionetas que venían desde Colombia  pudiesen avituallarse y seguir camino sin que nadie las molestase. Como el destino a veces es muy caprichoso  nos volvimos a ver cruzándonos en el metro de Buenos Aires y me dijo ”tienes que ir a Belice, créate tu propia impresión”. Después de lo que me había contado no se me pasaba por la cabeza, pero le di a entender que seguro que lo haría.

En 2006, 7 años más tarde y una vida después, Belice era una opción real. Estábamos organizando un viaje a Guatemala y, gracias a internet, yo ya sabía muchas más cosas de las posibilidades del país como destino viajero: los Cayos, la segunda barrera de coral más grande del mundo, aguas cristalinas que ofrecían buceo y snorkel increíbles… Así que Belice parecía una escapada perfecta tras un par de semanas en Guatemala y nos decidimos a ir.

Las fronteras terrestres latinoamericanas son sitios porosos con cierto sabor a las pelis del oeste, pero si hay una frontera que yo haya pasado digna de película es la de Guatemala a Belice. Mucha desorganización, sobre todo en la parte de Guatemala, gente con fajos de billetes intentando cambiarte dinero pasando tranquilamente de un lado al otro…

La parte de Belice fue más seria y al funcionario que nos atendió no debimos caerle simpáticos (al menos yo) porque me hizo infinidad de preguntas con bastante mala cara. Al final nos dejó pasar tras apuntar la matrícula del coche a mano en mi pasaporte. Con el coche recién fumigado y con un seguro beliceño contratado nada más pasar la frontera por si las moscas enfilamos hacia el este con ganas de llegar cuanto antes a Belice City y desde allí a los cayos.

En 1961 un huracán arrasó Belice City y se decidió trasladar la capital y todos los órganos de gobierno a una ciudad en el centro del país lejos de la costa. Así nació Belmopán, acabada de construir en 1970 y que tardó un tiempo en ser la verdadera capital del país. Cuando la cruzamos apenas dio la sensación de ser más que un pueblo. Cruzar el país de Oeste a Este nos llevó menos de dos horas.

Cuando llegamos a Belice City acababa de caer una tormenta tropical furiosa y la ciudad no lucía su mejor aspecto:  calles encharcadas y oliendo a alcantarilla, basura desperdigada por todas partes… y mucha gente, sobre todo joven, sentada en grupos en los porches de las casas con pinta de no estar demasiado ocupados. Estábamos en un cruce mirando a ver dónde podíamos dejar el coche y se nos acercó un chico, camiseta de football y gorra hacia atrás, a preguntarnos “wasssup??”.

Y bueno, ya que estaba allí aprovechamos la ocasión para preguntarle si era mejor Cayo Caulker o Cayo Ambergris, duda que habíamos tenido desde el principio. En un inglés con un acento muy complicado dijo “Kiii Kaaa Kaa, go to Kiii Kaaa Kaaa”, lo que al poco reconocimos como Caye Caulker. De paso le preguntamos dónde dejar el coche, y señalando la esquina donde estaban sus amigos dijo: “allí mismo, no hay ningún problema”. Tras mirarnos los unos a los otros le dimos las gracias y decidimos aparcar el coche en algún otro sitio con más posibilidades de volver a verlo a la vuelta. Lo acabamos dejando en el aparcamiento del Radisson. Y de camino a la estación marítima vimos unas cuantas casas y edificios de madera de estilo colonial muy bonitos que mejoraron la difícil primera impresión que habíamos tenido de Belice City.

Cayo Ambregris (Foto por Pablo Méndez)

La lancha rápida que nos llevó era nueva y moderna y en 45 minutos llegamos a Cayo Caulker. Éste es una lengua de tierra de unos pocos kilómetros de largo (8) por apenas uno y medio de ancho con palmeras, arena fina y una laguna cristalina en la orilla que da al mar Caribe.  La primera impresion es que era un sitio muy tranquilo, con una sola calle de tierra y sin grandes construcciones, los hoteles eran muy sencillos, tipo bungalows o casas de madera grandes. El contraste con la parte continental era considerable, los cayos en Belice tienen una atmósfera mucho más relajada y turística.

Foto por Ana Viéitez

Al bajarnos en el embarcadero se nos acercó un señor ya de cierta edad y con el pelo con rastas y nos dijo que él conocía un hostal limpio y que nos harían buen precio. Como nos daba un poco igual metimos las bolsas en la carretilla que llevaba y nos fuimos con él. Las habitaciones eran básicas pero limpias y además estaban junto al mar, así que nos quedamos.

Después de cenar una de las especialidades locales, hamburguesa de langosta, nos pasamos por las agencias para preguntar por excursiones para hacer snorkel, junto con el buceo la actividad por la que se suele ir a los cayos. La Barrera del Arrecife de Coral de Belice es parte de la Barrera Mesoamericana, una de las más grandes del mundo.

Al levantarnos al día siguiente estaba diluviando y la moral de la tropa estaba bajo mínimos. Nos acercamos a ver a Mario, el guía, para que nos confirmara que no habría excursión, y nos dijo algo así como: “en una hora salimos, traeros bastante crema que si no os vais a quemar la espalda, va a hacer mucho sol”. Incredulidad por nuestra parte pero dicho y hecho, apenas una hora más tarde había un sol espectacular y el día prometía ser perfecto. Digamos que fue mi primera experiencia con el clima tropical.

Antes de salir quería mandar un correo y se me había hecho un poco tarde, así que fuí corriendo al cibercafé. Al cruzarme con el abuelo rasta que nos llevó al hostal me paró con cara de asustado y diciéndome: “¿qué haces, qué haces?”. Bastante sorprendido le dije que iba a mandar un correo antes de la excursión y me respondió: “en esta isla no se corre. Fíjate en mí, todo lo que tengo que hacer hoy es ir hasta el final de la calle y volver”. Un crack el tío. Supongo que simplemente no me había fijado en la señal.

En Cayo Caulker no hay prisas (Foto por Ana Viéitez)

El snorkel en Belice sigue siendo uno de los mejores que he hecho nunca. El agua es, posiblemente, la más transparente que he visto, parecía que estuvieses viendo a través de un cristal limpísimo. En la barrera de coral había infinidad de peces multicolores, rayas (vinieron en masa al oír el motor del barco porque el guía las alimentaba), tiburones de arrecife, muchísimas plantas marinas que se mecían suavemente al vaivén de la corriente…

Foto por Pablo Méndez

Pero uno de los mejores momentos fue en la laguna enfrente de Cayo Caulker al cruzarnos con un grupo de manatíes que nos pasaron por debajo con toda la tranquilidad del mundo. Mario nos dijo que no les molestáramos ni hiciésemos el amago de nadar hacia ellos, ya que te agarran, se van al fondo y no te sueltan hasta que te has ahogado. No se si será verdad, no dudo de él pero es algo que no he vuelto a escuchar o leer. Aun así nos impresionó lo suficiente para que no hubiese tentaciones de acercarnos más.

Durante el segundo día paramos en Cayo Ambergris, cuya capital, San Pedro, se supone que es la “isla bonita” de la canción de Madonna. Es bastante más grande que Cayo Caulker y también bastante más orientado al turismo (sin ser Cancún o nada de eso), así que nos alegramos de haber elegido CK.

Tras tres intensos días en los que casi no salimos del agua y en los que la única pena fue que Fran no consiguió ir a bucear al famoso Blue Hole por falta de gente, tocaba volver a Guatemala. El coche seguía dónde lo habíamos dejado y como no queríamos pasar la frontera demasiado tarde para no conducir mucho de noche intenté darme prisa.

Como suele ocurrir, cuanta más prisa tienes antes pillas atasco. Había una fila muy larga de coches y de gente andando siguiendo a un coche fúnebre, así que dí un volantazo y cuando estaba pasando a todo el mundo me paró un policía con un cabreo enorme. Me dijo que qué falta de respeto era esa, que aquello era un funeral, y que o seguíamos la fila para presentarle nuestros respetos al fallecido o se nos iba a caer el pelo. Así que vuelta a la cola y cuando la comitiva giró para entrar al cementerio salimos de allí a toda velocidad.

Un par de webs sobre Cayo Caulker:

http://www.cayecaulkerbelize.net/

http://www.gocayecaulker.com/

Todos las entradas sobre el Caribe

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