HALONG BAY

En Hanoi cogimos un tour de 2 días para la visita a la Bahía de Halong con Handspan Tours (78-80 Ma May, Hoan Kiem, www.handspan.com). Nos decidimos por uno bastante caro comparado con el resto, US$130 cada uno. Los había desde US$23 (también de dos días de duración) pero unos amigos habían ido unos pocos días antes en uno muy barato y nos comentaron que la comida era mala y que habían llegado a ver ratas en el barco, así que nos aconsejaron estirarnos un poco.

Salimos de Hanoi temprano por la mañana y tardamos algo menos de tres horas en llegar a la zona de la bahía de donde salen los barcos. El barco (estilo junco oriental) era estupendo: muy bonito, cuidado, limpio y la comida estuvo fantástica (marisco y pescado sobre todo). Además la tripulación fue muy agradable. El tour estuvo muy bien, paramos en una gruta, en una playa con un mirador en lo alto de una de las agujas de piedra, hicimos noche en medio de una zona tranquila para que pudiésemos nadar…Llegamos de vuelta al puerto al día siguiente justo después de comer (sobre la una de la tarde o así).

La Bahía de Halong es un sitio tan increíble que merece un post para el solo.

NINH BINH

Desde la Bahía de Halong queríamos ir a Ninh Binh sin tener que volver hasta Hanoi, así que cuando nos bajamos del barco preguntamos si había algún tipo de transporte público. Rápidamente dimos (o él nos buscó, más bien) con un paisano en plan te-consigo-lo-que-quieras-si-pagas y tras acordar el precio nos consiguió sitio en una minivan llena de gente local que nos llevó directamente hasta Ninh Binh, no estoy seguro de si era un servicio regular, pero parecía que sí. Tardamos unas 4 horas pero el paisaje (arrozales, gente trabajando en el campo, el mar…) fue muy interesante y no se hizo largo.

En cada viaje siempre hay un sitio del que no sabes muy bien que pensar o que no te esperas gran cosa y que luego te sorprende y se convierte en una de las mejores cosas del viaje. Ninh Binh fue exactamente eso para nosotros en Vietnam.

El autobús nos dejó directamente en Xuan Hoa Hotel, no sé muy bien por qué, pero tras echarle un ojo decidimos quedarnos. Todo un acierto: las habitaciones tenían un buen tamaño, limpísimas, con A/C y sobre todo la amabilidad de los dueños. Pagamos US$18 por una habitación doble con baño, desayuno incluido.

Cenamos en el restaurante del hotel, en una terraza, y la cena fue estupenda, sobre todo la carne de cabra a la parrilla, el precio estuvo bien, nada caro.

Alquilamos un coche con conductor a través del hotel y la verdad es que no pudimos quedar más contentos con el servicio. El nivel de inglés del conductor era bastante limitado pero fue suficiente y nos llevó a un sitio que no habíamos acordado (sin pagar nada extra), parecía no tener prisa en volver y fue muy atento.

Empezamos el día yendo al Parque Nacional de Cuc Phuong, el primer espacio protegido que se creó en Vietnam. Hicimos una de las rutas (Big Tree Hike) pasando por bosques tropicales y una par de grutas donde se encontraron restos prehistóricos. Fue muy agradable y no hacia tanto calor como esperábamos. Hay un Centro de Recogida de Primates bastante famoso pero decidimos no ir ya que no teníamos tiempo.

Senderismo en Cuc Phuong National Park

TAM COC

Al acabar el senderismo volvimos a comer al restaurante del hotel y por la tarde fuimos a la atracción principal de la zona: Tam Coc (apodada como “la Bahía de Halong en los arrozales”).  Y me pareció (casi) tan espectacular, con las agujas rocosas emergiendo de los verdes campos de arroz y los ríos y canales rodeándolas. Una vez pagas la entrada llegas a un embarcadero donde coges un bote de remos que te lleva de paseo por una canal desde donde ves las formaciones rocosas (muchos de los dueños de los botes reman con los pies, dándole un toque aún mas exótico) y pasas por debajo de 3 de ellas. Una maravilla. Por cierto, durante el paseo intentaran por todas las formas que compres algo, desde las cosas que venden a una coca cola, ya sea para ti o para ellos.

Al acabar la visita de Tam Coc el guía nos sugirió ir a un templo cercano en lugar de volver directamente al hotel. El templo, llamado Hang Mua, está en lo alto de una de las formaciones rocosas y hay que subir bastantes escalones empinados para llegar a el. El templo en sí es muy pequeño, apenas un altar con una imagen budista bajo techo pero abierto al final de las escaleras, con un gran dragón de piedra que parece vigilarla y protegerla, pero las vistas que ofrece de la zona de Tam Coc y de los arrozales son increíbles. Si le sumas que no había nadie más y que estaba poniéndose el sol resultó ser uno de los momentos más perfectos del viaje.

Esa noche cenamos nuevamente en el hotel. Los dueños del hotel estuvieron pendientes del autobús y nos avisaron (y nos ayudaron a llevar las cosas) cuando llegó (con un poco de retraso).

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