De entre todos los sitios para hacer submarinismo en el atolón de North Male quizás el más famoso sea Manta Point, situado al sureste de dicho atolón.
¿Qué es lo que lo hace tan especial? Es un balneario para las mantas gigantes, una “estación de limpieza” donde éstas van a que las rémoras, lábridos y otros peces limpiadores las “cuiden”. En uno de los más conocidos intercambios simbióticos, este tipo de peces se adhieren a otros de mayor tamaño y se alimentan de sus parásitos y tejidos muertos, utilizándolos a veces como “autobús” para recorrer distancias grandes sin esfuerzo.
(Gracias a Dive the World por dejarme utilizar su mapa)
Desde el hotel donde estaba (Angsana Ihuru, hice el buceo con ellos) tardamos unos 45 minutos en llegar a Manta Point. Había algunas nubes pero en general el día era muy agradable y con luz más que suficiente para que la visibilidad fuese buena. Durante el trayecto vimos un grupo grande de delfines que se acercaron al barco y nos acompañaron un rato. Pensando en los delfines siempre se me viene el tremendo documental The Cove a la cabeza.
La “estación de limpieza” es un promontorio de coral situado a unos 12 metros de profundidad y que tiene unos pocos metros de diámetro en la parte más alta. A partir de ahí las paredes del arrecife descienden suavemente hasta más de 30 metros. Las mantas nadan alrededor mientras dejan que los peces limpiadores que viven en el arrecife hagan su trabajo. Las sesiones de limpieza, que pueden llegar a durar más de 30 minutos, siguen una secuencia similar: las mantas dan un par de vueltas al arrecife para luego dejar paso a otras que hacen cola pacientemente y vuelven un poco más tarde, cuando es su turno de nuevo, a seguir con el “tratamiento”.
Éramos un grupo de 4 buceadores y una vez que estuvimos todos en el agua empezamos a descender poco a poco. No había más gente al ser temporada baja. Al empezar a bajar noté que la corriente era muy fuerte. Nos habían avisado de que no hay que molestar a las mantas o tratar de nadar hacia ellas ya que se asustan y tardan bastante en volver. Por tanto el plan era bastante sencillo: bajar hasta unos 16-17 metros y contemplarlo todo sin movernos mucho. La visibilidad era bastante buena pero no perfecta: las fuertes corrientes traen mucho plancton y otras partículas en suspensión y el agua estaba ligeramente turbia.
Una vez descendimos nos agarramos a una roca para poder estar lo más quietos posible sin que se nos llevara la corriente. La verdad es que no sabía muy bien que esperarme porque está claro que los animales no son una ciencia exacta, y aunque en teoría era buena época nunca se sabe si va a aparecer alguna manta o no.
Foto por Andrew Gillooly (www.andrewgillooly.com)
Ahí estoy yo agarrado a las rocas (www.andrewgillooly.com)
Pero el resultado superó cualquier expectativa. Nada más bajar vimos dos mantas acercarse con tranquilidad, pasar por encima nuestra proyectando su sombra y, girando lentamente, dejar que las rémoras se les adhiriesen. Era la primera vez que veía una manta mientras buceaba y son pura elegancia, planeando majestuosamente y con movimientos eficientes y fluidos.
Cuando conseguí desviar la vista de esas dos primeras mantas vi una fila de ellas que se acercaban y esperaban con paciencia su turno, suspendidas en el agua. Parecía una secuencia de aterrizaje en un aeropuerto. Tras dos o tres vueltas, las mantas dejaban paso a las que esperaban y volvían a ponerse en la cola para una nueva ronda. Era especialmente llamativo cuando abrían la extrañísima boca que tienen y los peces se metían dentro para, una vez limpiada la cavidad bucal, volver a salir al poco rato.
Foto por Andrew Gillooly (www.andrewgillooly.com)
Foto por Andrew Gillooly (www.andrewgillooly.com)
Llego un momento en que había tantas que era difícil saber hacia dónde mirar. Llegué a contar hasta 12 al mismo tiempo. No parecían tener miedo de nosotros, sino que nos ignoraban completamente, aunque a veces pasaban bastante cerca en el flujo de entrada-salida de los giros.
Estuvimos allí agarrados sin movernos y maravillados por el espectáculo unos 45 minutos, hasta que el aire se acabo y tuvimos que subir. Aparte de las mantas, había muchísimos otros peces y plantas en el arrecife, aunque era difícil quitar los ojos de las grandes protagonistas. A pesar de haber sido una inmersión muy pasiva me pareció fantástica, de las mejores que he hecho hasta ahora.
Nota: todas las fotos y videos de este post fueron tomadas por Andrew Gillooly (www.andrewgillooly.com), a quien le estoy muy agradecido por cedérmelas.
El precio por 6 días de alquiler fue ¥21000. El coche estaba muy nuevo y limpio. Tenía GPS y CD.
Un truco: en los GPS en Japón puedes meter como dirección de destino el teléfono fijo del sitio donde vas, así que es buena idea buscarlo en internet antes de empezar el viaje. Meter direcciones puede ser complicado ya que el GPS estaba en japonés. También conviene familiarizarse con las instrucciones básicas en japonés (hidari es izquierda, migi es derecha).
El peaje en las autopistas por las que pasamos era muy caro. Como ejemplo, desde Otaru hasta Asahikawa yendo por la autopista nos costó ¥4500. El GPS te dice cuánto llevas gastado en peaje por la autopista y se va actualizando cada vez que entras en un nuevo tramo.
Pasamos dos noches en el famoso onsen y hotel Dai-ichi Takimoto kan, que suele venir mencionado en guías como Lonely Planet como el mejor hotel en Noboribetsu.
El precio por noche fue ¥23875 (total por dos personas y dos noches fue ¥47750). El precio incluía desayuno y cena, ambos buffet. La habitación era “ala oeste estilo japonés”, con futones en lugar de camas. Parking gratuito. La calidad del servicio fue excelente, aunque las habitaciones estaban un poco avejentadas. La comida estuvo muy bien pero sin llegar a fantástica.
La parte del onsen y las piscinas era una maravilla, muy grande y espaciosa. El muro que da a la parte del paisaje volcánico es todo acristalado y mide bastantes metros. Las vistas son estupendas mientras te bañas y disfrutas de las aguas. Había bastantes piscinas de diferentes temperaturas, desde muy fría hasta casi hirviendo. Tenía un jacuzzi exterior y otro interior, además de cascadas de masaje.
Hombres y mujeres tienen que estar separados en la parte en la que tienes que estar sin ropa, pero hay una zona común en la que es obligatorio llevar bañador y se puede estar juntos. En esta parte hay una piscina grande y un tobogán.
El pueblo de Noboribetsu no tiene nada especial, pero hay unos cuantos paseos bonitos e interesantes por los alrededores: se puede ver la parte con paisaje más volcánico, hay un rio que baja con agua caliente. Los paseos vienen en un folleto que te dan en la oficina de turismo (Jigoku Dani Loop, Oyunuma Loop or Funamiyama Loop…). Son bastante cortos, el mas largo apenas lleva 50 minutos a ritmo relajado.
El tiempo en Hokkaido era bastante más frio que en Tokyo/Kyoto, donde era muy primaveral y con hanami (cerezos en flor), mientras que en Hokkaido había bastante nieve en algunos sitios y al menos 15 grados menos.
Noboribetsu
MURORAN AND SHIKOTSU LAKE
Desde Noboribetsu fuimos hasta la zona de Muroran, para visitar Chikyu Misaki (Cabo de la Tierra).El día era soleado y las vistas era preciosas. Merece la pena, en total lleva menos de medio día. Desde aqui salen excursiones para ver las ballenas y son muy populares en verano, pero no estaban funcionando cuando nosotros estuvimos allí.
Cape Earth, Muroran
Una vez dejamos Noboribetsu condujimos hacia el norte, parando en el lago Shikotsu . Nos gustó mucho. Hacía muy buen día y dimos una vuelta por los caminos de alrededor. Había bastante nieve. Paramos en la zona de Shikotsu Kohan, en la orilla del lago, para ver el embarcadero (salen barcos que te llevan de paseo por el lago), el puente rojo…
Lago Shikotsu
Comimos en el centro de visitantes (
http://www15.ocn.ne.jp/~sikotuvc/ en japonés). Comida sencilla pero rica, buenas vistas y mucha paz (¥600 por un menú).
OTARU
Otaru fue la ciudad más bonita (de largo) que visitamos en Hokkaido. No parece japonesa, ya que tiene una fuerte influencia extranjera (rusa sobre todo con las Kuriles tan cerca). La zona del canal es bonita y arquitectónicamente interesante, con los almacenes y hangares reconvertidos en restaurantes, bares y tiendas. Merece la pena para al menos día o día y medio.
Precio por noche habitación doble: ¥10800. El precio incluye desayuno o comida buffet a elegir. Elegimos la comida (a partir de las 12) y estuvo bien de calidad y variedad. Aparcamiento gratuito. El hotel era estupendo. Habitaciones nuevas, cómodas y muy limpias.
Nos lo recomendaron gente de Hokkaido y decidimos probar. Probablemente el mejor sushi y las mejores vieiras de todo el viaje. Sin ser barato el precio fue razonable para lo bien que comimos (unos 25€).
Canal de Otaru
ASAHIKAWA
Como la mayoría de las ciudades de Hokkaido no tiene nada especial o interesante. Las calles están organizadas en perfectas cuadriculas y no hay mucho que ver.
El precio por una habitación doble fue ¥8000 por noche, desayuno no incluido. Probablemente el mejor hotel de la ciudad. Las habitaciones era grandes, muy limpias y el servicio muy bueno.
La principal razón por la que vinimos a Asahikawa fue para atender la ceremonia budista por el aniversario de la muerte de la abuela de mi mujer. La ceremonia se celebro en la casa de los abuelos, con la familia y amigos. Una de las habitaciones tenía una foto de la abuela con ofrendas de comida y flores y un sacerdote vino para recitar las plegarias. Quemamos incienso en su honor y le presentamos nuestros respetos. Duro una media hora.
Después de la ceremonia hubo una comida de celebración en el mismo hotel donde nos alojábamos, Asahikawa Grand Hotel. Fue magnífica, un perfecto ejemplo del Kaiseki o el arte de la presentación de la comida.
Comer
Fuimos a un restaurante de sushi llamado Toppi, de los que tiene una cinta transportadora y vas eligiendo el plato que quieres. El sushi era barato(¥100 a ¥200 dependiendo del tipo que fuese).Una vez terminas de comer cuentan los platos y comprueban los colores y te cobran.
También probamos un sitio de pizza y pasta estilo japonés llamado
Chirorin Mura
Direccion: 1st floor round one 3-1 nagayama, asahikawa.
El precio fue ¥10000por una habitacion doble con desayuno buffet incluido. Es el único hotel dentro de la misma terminal, asi que es muy conveniente. El hotel estaba bien, limpio y tranquilo, con habitaciones de buen tamaño.